Una Bruja en el Techo (historias de horror paranormal)
Relatos de la Noche
Sonoro
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🗓️ 5 December 2025
⏱️ 32 minutes
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Summary
Tres historias de encuentros nocturnos en los que nadie debía estar ahí: un puente vacío, una casa demasiado silenciosa y un techo que nunca debió tener visitantes. Presencias que observan, caminan y se esconden sin dejar rastro.
Un episodio de memorias que aún persiguen a quienes las vivieron. Sin explicaciones. Sin respuestas.
Bienvenido a Relatos de la Noche.
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Transcript
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| 0:00.0 | Llegó a la casa de la chica. |
| 0:02.0 | Vieron desde el techo, asumada por el borde. |
| 0:07.4 | La cara es una señora muy vieja, con el cabello blanco, mirándose abajo, hacia ellos. |
| 0:15.3 | Cuando se tiró un cuenta de que ella los estaba viendo, la vigita se escondió hacia |
| 0:19.1 | atrás, como si se arrastrará, o se desvizará rápido por el techo. Muy buenas noches comunidades, es momento de continuar un diciembre de terror en el que vamos a traer las historias más ateradoras que nos han enviado para toda esa gente tan especial como nosotros que seguimos escuchando |
| 0:45.0 | historias de fantasmas de encuentros paranormales e incluso una temporada de sembrina. Mientras los demás se toman un descanso, ustedes y yo nos vamos a entrar en las historias más oscuras del año. Hoy tenemos tres grandes relatos para ustedes y claro, vienen especiales porque hay muchos motivos para celebrar, porque por tercer año consecutivo fuimos el podcast, más escuchado de México, el podcast en español más escuchado del mundo, el podcast de terror más escuchado en cualquier idioma en este planeta. De ese calibre es esta comunidad, así que un especial, por supuesto, o varios, son lo que se merecen, así que esperenlos. Por ahora es hora de cerrar los ojos y dejarse llevar, porque ya estás escuchando relatos de la noche. Hola buenas noches comunidades, yo me llamo Francisco Alvarado y quiero contarles algo que en paso hace poquito, hace como dos meses. Trabajan una fábrica que está afuera de la ciudad, por una carretera donde no hay casas ni nada, por un monte y un puente antes de llegar. Yo entro las 5 en punto, pero varias veces me voy antes porque pasa dejar a mi esposo al hospital, para unos tratamientos. Cuando eso pasa, terminó llegando las 4 o 15 de la mañana, cuando todavía ni siquiera abren el estacionamiento. Y este día del que les voy a hablar, hice lo mismo de siempre. Justiva cruzando el puente con el carro todavía baja velocidad cuando había algo que nunca, de verdad nunca pensé ver a esa hora, un niño, un niño sentado en la orilla, con las piernitas colocándose el vacío, como si estuvieras esperando, no sé, el momento de aventarse, yo pensé que estaba ilocinando o que era alguien jugando, pero era las cuatro de la mañana. No había ni un alma por ahí. No pasan coches a esa hora, y ahí no hay casas, no hay nada. Cuando me fui acercando a él, volteó. No se movió del tozo, solo Y cuando los faros le pegaron en la cara, los ojos le brillaron, como si tuviera algo en ellos, no sé cómo explicarlo pero brillaron. No reflejaron la luz, estaban brillando de una forma muy extraña. Yo sentía algo horrible, algo que no superle conocer en el momento. solo se leeré un poco más sin frenar, sin voltear otra vez. Pasé el puente y seguí derecho, me repetí 100 veces que seguro era un niño que se había salido de su casa, pero es que inúfiven a ella, habría tenido que ir desde muy, muy lejos. Llega el punto donde siempre me estaciono, ahi donde me quedo a esperar a que abran. Apare el carro, reclina el asiento y trate de olvidar lo que vi. Me forcé a pensar que estaba cansado, que mi mente me jugó un abro en una macabra. Cerrar los ojos y solo intenté dormir un ratito. No sé cuándo tiempo pasó, pero si sé que me estaba quedando dormido cuando escuché la puerta. No fue un golpe, no fue un roce. La estaban intentando abrir. Escuché el tiro a un clarito, como cuando alguien quede abrir y jala la manija con mucha fuerza. Yo me desperté de golpe con el corazón en la carganta y lo primero que pensé fue, ya me vieron dormido y me van a saltar, me incorporé y la fuera, me sonme con cuidado para todos lados, en todas direcciones pero no había nadie. Y cuando digo nadie es nadie, ahí cerca que no haya absolutamente nada. No entiendas, no pasan carros, no hay paradas de camión. A mí alrededor solo había carretera vacía y oscuridad. Me quede quieto escuchando sin moverme. Vajé tan tito la ventana pero no se escuchaba nada más. No escuché ni sentí pasos. No hay sombras. No escucha... tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan Cuando veieron el estacionamiento, vence espacio y ya me sentí un poco más tranquilo, cuando manese y uno piensa que imagino todo. Las cosas se ven mucho más fáciles cuando sale el sol. Me bajé del carro, cerró la puerta y ahí fue cuando vi en la pintura, exactamente en la puerta que había intentado abrir. Manitas. Habían manitas pintadas. Manitas chiquitas como de niño, marcadas, perfectas, como si las hubieran presionado con fuerza, no eran sucias de lodo ni de grasa ni de tierra del camino, estaban pintadas como blancas, con muchas cont tiz o pintores colar. |
| 6:11.0 | Dos, bien claritas, dibujadas exactamente como si hubieran intentado abrir. |
| 6:16.0 | Me queda mirándolos un rato, ni siquiera supe que hacer. |
| 6:24.0 | No pude decir nada en el trabajo porque, como le explicas, como dices que viste un niño en un puente oscuras, y que luego alguien o algo te quise abrir la puerta y dejó sus manos marcadas. Las limpiezas puedes ya en la tarde con salí y si se quitaron pero costó, como si hubieran tenido hay mucho tiempo, como si hubieran estado mucho antes de esa noche. ahora ya no vuelto a pasar tan temprano por el puente. Si tengo que llevar a mi esposo al hospital, cuando le dejo me voy al trabajo pero me quedo al lado de la carretera, antes llegar al puente. Ahí mi estación no me duermo, pero ya no me acerco ese tramo con está todavía tan oscuro. Me da mucho miedo. Un miedo terrible volver a verlo. Hola Uriel, Hola comunidad. Me llamo Karolín, el esquiero contar algo que me pasó. Estes esas cosas que si las pienso rápido todavía puedo decir, igual y fue coincidencia. Pero cuando junto todas las piezas, ya se vuelve más difícil de estimar. Yo soy un poelito de mi chocan, allá vi todo mi vida con hispapás y mis hermanos. Nunca me ha habido de casa hasta que me aceptaron en la universidad de Morelia. Mis papás estaban muy orgullosos pero también muy nerviosos porque soy la mayor, la primera en la familia que estuve a la universidad y la primera que se iba a la ciudad. Ellos sabían que no me podían estar pagando una renta muy alta, así que empezamos a buscar una casa que quedara más o menos cerca de la escuela, pero que aguantara después a más, Romy's para que entre todos pudiéramos pagar. Al final encontramos una casa y te era una calle tranquila, a unas cuadras de una venida donde pasan con bicieta y entitas. No es céntrica pero tampoco estaba perdida. Era una que se vieja de un piso, convachado un poquito descuidada, pero nada extraordinario. Por tu ende metal, una ventanita a un lado y ya dentro, un pequeño pasillo que llevaba un patio ya los cuartos. El plan era que yo me quedara los primeros meses sola y ya, y que cuando hic migas a confianza en la universidad pudiera invitarlas a compartir la casa. Lo raro para mi desde el principio fue sentir esa casa demasiado silenciosa. En mi pueblo siempre escuchaba perros, gallos, radios, gente platicando todas horas. ahí no, a veces pasaban carros y pero ya en la noche era casi puro eco de mis propios pasos, como si la gente no estuviera despierta a tantar de ahí. La casa tenía tres cuartos, uno daba la calle y eso lo agarre yo porque me encantaba ver a la gente pasar, otro que daba el patio y el tercero que estaba el fondo, junto a un baño que parecía agregado después, con su lejo distinto. La sala y el comador estaban casi vacíos, con unos sillones viejos que dejaron los últimos inquilinos y una mesa de plástico. Yo lleve mi colchón, mi rompero, mis cosas y al principio me emocionaba, es que era la primera vez que tenía un cuarto, solo mío, sobre todo en otro lugar. Quiero aclarar de ese ya para que no esperen otra cosa, que yo nunca he visto ni escuchado nada raro directamente, nunca había una sombra, nunca escuché una voz, nada. todo lo que voy a contar viene de las otras personas que sintieron, escucharon, y vieron cosas ahí, y justo eso, el yo no poder ver es lo que me da más miedo. Bueno, el punto es que las primeras semanas fueron normales, ir a la universidad, regresar, hacer tarea, y de llamada con mis papás, yo estaba emocionada, pero también me sentía muy sola. Y mis amigas de la prepa se quedaron en el pueblo y aunque hablábamos no es lo mismo. En una de esas semanas conocía Gerardo, un chavo de la escuela. Empezamos a platicar en una clase, luego en la cafetería, y un |
| 10:46.1 | día me dijo que se quería salir al cine. Yo acepté obviamente, y quedamos a un sábado en el centro. Fuyimos a un cine por el centro histórico. Caminamos un rato por las calles empedradas, vimos la función. Salimos a tomar algo y la verdad yo la pasé muy bien. No fue una cita así super romántica, pero sí se sentía como que había algo de química. |
| 11:08.1 | Al menos eso te enseño. algo y la verdad yo la pasé muy bien. No fue una cita así super romántica, pero sí |
| 11:05.6 | se sentía como que había algo de química. Al menos eso te enseño. Ya era algo tarde cuando tomamos el transporte de regreso. Él se bajó conmigo en la parada cercana a mi casa, porque todavía le quedaba caminando un rato más a la suya, y me dijo que me acompañaría hasta la puerta. Yo se logré decir porque aunque le callen una |
| 11:26.8 | peligrosa si estaba muy sola y ahora. Recuerdo muy bien esa caminata, y vamos platicando de cosas X, maestro los tareas, chisme de la facultad, yo sentía que todo iba fluyendo bien. Llegamos al portón de la casa y yo pues, estaba nerviosa. No sabía si se iba a despedir de mano, te abrazó ¿o qué? Me detuve frente a la puerta, le dí las gracias por acompañarme y voltea a verlo. Y ahí vi que su cara había cambiado por completo. Volteaba para otros lados, no me sostenía la mirada. No me podía ver a los ojos. Le pregunté si todo estaba bien, y él respondió que sí, pero que tenía que irse. No me abrazo ni nada, se dio la media vuelta y se fue caminando rápido sin voltear. Yo me quedé ahí para dar un segundo sin entender que había pasado, quise pensar que tal vez de algo que se sintió mal, no sé, según yo no había hecho nada. Entre a la casa, me meté mi cuarto, me cambié en enfiad dormir con esa sensación rara, pero sin imaginar lo que de verdad había sucedido. Al desigente le mandé mensaje como si nada, le dije que gracias por la salida, que me le había pasado muy bien. Vió el mensaje, pero no me contestó, pasaron semanas y en la escuela empezó a evitarme. Si yo estaba en el grupo, él se iba con otro, si lo saludaba apenas me respondía. Yo empezaba a darle mil vueltas al asunto, pensando en que había dicho o hecho mal. Hasta que un día de asfáceo una clase, salimos casi a mi son tiempo y por primera vez en todo ese tiempo, no pude evitar que quedáramos frente a frente en la puerta del salón. Yo respiré donde me le acerqué. Oye, le dije, te hice algo. De verdad, si te molestó algo que hice o que dije, prefiero que me lo digas y ya. Gerardo se incomodó, miro para todos lados, como asegurándose de que nadie estuviera escuchando. Después suspiro como resignado. No, tú no hiciste nada. Digo, solo... me quiero tener problemas. Esa frase me cayó todavía peor. Y es que no la entendía. Problemas con quién? Le pregunté. Sé que doqué ya dos segundos al final. En vos bajas soltó. Con tu mamá, yo sentí como si me vaciará la cabeza en ese momento Le dije intentando no sonar enojada Gerardo, mi mamá ni siquiera viven Morelia, ¿qué te pasa? El serrió pero si no morí me contestó Carolina, ¿crees que estoy inventando cosas? Yo las vi Me Me acuerdo perfecto como que la voz afraza en mi. Las vi. ¿A quiénes? Me dijo en todo un suese cuando me llevó, cuando yo estaba despalas a mi casa. Atrasé mi en la ventana. Pudo ver como una señora peñaba a una niña. Yo sentí que algo se me apretó en el pecho cuando me lo dijo, pero no respondí nada y él continuó. Pensé que era tu mamá con tu hermana, o una tía, no sé, pero no se veían normales. La señora le estaba calando el pelo, la niña muy feo. La niña tenía la cara como, como apretada, aguantando el dolor, y yo no quería ver mucho la verdad, pero de regojo veía como la señora le daba calones bien feos, se quedó callado un secundo y luego bajó aún más la voz, de repente las dos dejaron de ver hacia abajo, y voltaron juntas verme a mi. La señora agarró todavía más fuerte el pelo de la niña como si me estuviera presumiendo que lo podía jalar más y con la otra mano. Se pasó el dedo por el cuello, lento, como siendo una señal de cortarse la carganta y todo esto sin dejar de verme. No sé cuánto tiempo me queda callada, lo único que tiene a contestar le fue en ese cuarto no había nadie, no había nadie en la casa esa noche, ahí no vivía nadie más que yo. Gerardo me miró con una cara que mezclclava miedo, incomodidad y algo del ástima. No puede entonces estar peor, pero yo no voy a meter en eso. Perdón caro, pero yo no quiero obroncaso. Con lo que sea que esté ahí en tu casa. Y se fue, y esta vez se supe que ya ni va a volver a hablar mi cual. Ese día salí de la facultad como un automático. Tomé en la comia mi casa, abrió el portón, entrey y me quedé para de la sala viendo hacia mi cuarto. Cerro las cortinas de la ventana que da la calle, como si con eso pudiera borrar la imagen que me había descrito. Poco tiempo después de eso por fin llegaron las rumis que estaba esperando. Todos chavas otros carreras que también venían de fuera y necesitan un lugar donde vivir. Una se llama Mariana y el otra fer. A Celia de Boy grandes amigas. Al principio todo fue buena onda. Cada quien con su cuarto, acordamos lo de la renta a los servicios, quien se acaba la basura y esas cosas. Yo no les dije nada de lo que me contó Gerardo, porque honestamente no sería como sacarlo sin sonar loca, además pensaba que si ellas no se entían a derraro, a lo mejor se había alguna explicación para lo que el vio, o que simplemente estaba su cuestionado. Pero no pasó mucho tiempo antes de que el tema saliera solo. Un enucho estamos las tres en la cocina cenando, era una de esas anas que te quedas platicando mientras lavas los trastes, revisas el celular y que ya se te hizo tardes sin darte cuenta. Acaban de pasar los finales y estamos más relajados que de costumbre. No sé cómo salió pero terminé contándoleslo de la cita. Empecé por lo normal que había salido con un chavo que de repente se había puesto raro, que luego me evitó. Y eso hacía encaras, se indignaban por mí, ya sabes. Luego les dije, pero después habla con y me dijo por qué se alejó y se los quiero contar nada más para que me digan si son muy |
| 18:09.2 | loco. Y entonces les conteta el cual lo que les acabo de contar a ustedes. La señora pintando a la niña, los goleones, la mirada, la señal el cuello. Cuando terminé las dos se quedaron viendo, me conozó a la boca, |
| 18:25.6 | entravierta. Estás romiando, dijo Mariana. No, le dije, ¿por qué o qué? Fersoltó una risa nerviosa y dijo, caro, esta casa está súper embrujada. Nosotras pensamos que tu yas avías y ahí sí sentimiento, porque me hubieran dicho enrojada, ¿nos otras pensamos que tuya sabías? Y ahí sí sentimido, ¿no por qué me hubieran dicho enrujada sino por la forma en que lo dijeron? No son machiste, son algo que ya habían hablado antes entre ellas. ¿Cómo que enrujada? ¿Qué han sentido ustedes? Les pregunté. Mariana fue la primera que habló. Yo no he visto nada, pero desde que llegué, te puede decir que casi todas las noches escucho como si una niña llorara, como si viniera del closet. Se me hizo mudo la carganta de escuchar. Le pregunté si hablaba del closet de cuarto. Sí, y no me vas a creer, pero yo hasta le pongo una silla en la moche, atorando la puerta para que no se abra. Sé que parece el ídiculo, pero no puedo dormir sin ator a la puerta así. Luego dijo Fer, lo mío fue diferente, y una vez me quedé sola porque ustedes se fueron a sus casas del fin de semana, me meté a bañar tarde como la 11, estaba tranquila con la puerta cerrada, cuando te la nada sentí un golpe bien fuerte en la cara. Una cachetada así, directa, y no con la mano abierta a normal sino fuerte, me dejó la cara ir viendo, piensa que me había pegado con algo pero no había nada. Se tocó la mejilla y recordarlo. Yo lo se escuchaba y sentía que mío haciendo chiquita en la silla. Pero nunca vieron a alguien, pregunté. Entonces contestó fer. Ver? Yo no. Pero mis amiga sí. Me explicó que un par de veces habían venido amiga suyas y de mariana a ser tareas o ver películas y que más de una cuando salían a fumar al patio cuando iban llegando habían volteado a la ventana de mi cuarto y preguntado cosas como ya llegó to rumy le había somal en la ventana, ¿quién está contigo? pensé que estaba sola pero hubiera alguien en la ventana y siempre se referían al mismo lugar, a la misma ventana, la queda la calle, la misma donde Gerardo había visto a la señora con la niña, marean a mi mirar raro y me preguntó si de verdad nunca había escuchado nada. Yo solamente negué con la cabeza. Les conté que lo más extraño que había sentido a la incomodidad con el silencio, sobre todo cuando estaba sola pero nada más, ni llantos, ni golpes, ni cachetadas, ni gente en la ventana. Nada. Pues que bueno la verdad, dijo Fer. Igual y no eres sensible, pero eso no significa que no esté pasando. Y esa frase se me quedó grabada, porque ese es justo el problema. Hasta el día de hoy yo no puedo decir que esto me pasó tal cosa dentro de esa casa, pero ya no puedo caminar por el pasillo en la noche sin imaginar el plos de Mariana, con asilla torando la puerta, o el baño donde alguien le dio una cachetada a fers sin que obiera nadie en casa, o mi propia ventana, donde sigo en otros siempre se aparece a alguien, siempre. Evidentemente yo nunca he visto la señora peinando la niña, ni he escuchado su llanto, ni me han tocado, pero sí sé que haya algo ahí, porque demasiado a gente ha visto y sentido cosas muy específicas como para que todo se en la coincidencia, y lo peor no es ver algo, lo peor al menos para mí, es saber que si haya algo en esa casa, yo jamás voy a saber en qué momento está, a un metro de mí, en qué momento me estoy intentando hablar al oído, y yo ni enterada, solo quería compartirlo con ustedes, tal vez alguien en la comunidad ya ha vivido algo parecido, casas donde todos ven cosas menos el que vive ahí, y eso que es un raro domingo diferente porque no sabes si eres el más afortunado o el más expuesto. Me encantaría saber cómo empezar a ver. Gracias por continuar por aquí comunidad. Recuerden recuerden por favor que se pueden ganar 5 libros autografiados comentando aquí en youtube de donde escuchan relatos y si nos escuchan en podcast etiquetándonos en una historia en instagram mostrando de que plataforma nos están escuchando. El siguiente episodio vamos a anunciar a los ganadores. Suscríbanse a este espacio si a uno lo hacen, vuelvanse parte de esta familia. Si están escuchando esta parte del episodio, no hay ninguna razón para que no estén sus gritos y no vuelvan a perderse uno solo. Crean que bien lo mejor que estamos preparando muchas sorpresas historias que de verdad se van a convertir en sus favoritas? |
| 23:48.0 | O nos quedó nomás. |
| 23:50.0 | Una historia que precisamente le da nombre a este episodio. Continuamos. Hola, buenas noches comunidades. |
| 24:07.0 | Mi nombre es Kooli, aunque ya vos llevo poquito escuchando los quiero contar algo que mi familia nunca se olvidó, no me pasó a mí si lo mis papás, pero ellos me lo contaron tantas veces que pareciera que yo también estuve ahí. Cuando ellos me utaron a la ciudad hace muchos años, lo estocó vivir como se podía. Casas con piso de tierra, humedad por todos lados, y agujeros en las paredes que dejaban entrar al frío en la noche. Nunca se quejaron porque fue lo primero que pudieron pagar, pero si la pasaron muy mal al inicio. Después de eso alguien les ofreció quedarse en otra casa, cerca de esa misma zona. No era bonita, y lo raro no era la pintura descascarada ni los vidros viejos, ni que pareciera un taller por las ventanas tan altas, que no dejaban ver hacia afuera. Lo más raro era lo alto del techo. La dueña les advirtió al entregarles trajave que se quedaran en el primer piso, que no subieran, que no había nada arriba. Y eso claro le llamó la atención porque sí había una escalera, vieja, te cemento, sin barandal, pero ahí estaba, entre la cocina y la sala sin llegar a nada, oscura. Arriba terminaba una puerta metálica cerrada con candado y se notaba que no se abría deshace mucho tiempo porque estaba cubierta de polvo, telarañas y marques de óxido como de agua que se escurrió desde adentro. Y desde la primera noche, los señales lo que estaban a punto de vivir. Y eso era más allá del frío tan terrible que sía. verán mi mam mamá se quedó sola, y mi papá regresó a la estrés de la mañana de su trabajo. Cuenta que él se bajó de la convieco como si nada, y caminó las seis cuadras oscuras hasta la casa. Cuando entró, encontró a mí más sentada en la orilla de la cama, temblando, llorando de miedo, |
| 26:05.5 | ella apenas pudo decirle que había alguien arriba, su surraba como con miedo de que les escucharan, y dijo que estaba segura que era una persona, que algo estuvo caminando, dando vueltas, mi papá trato de tranquilizarla, le dijo que se burrera en las láminas moviéndose por el viento, pero quien insistió en que no podía hacer algo así, que se escuchaban |
| 26:28.0 | claramente los pasos. Lo eran, y no pasos rápidos, pasos lentos como con paciencia, dejándose escuchar, dándole vuelta una y otra y otra vez. Mi papá salió a ver pero desde abajo no se distinía nada, solo se había hecho altísimo y negro. No había escaleras afuera ni como subirse ni accesos desde el primer piso, y afuera tampoco había escaleras, ni bardas cercanas ni casas pegadas, asesenta metros a la redonda no había nada. Los siguientes noches fueron iguales, mi papá se hace fuerte pero mi mamá casi no dormía. Siempre tenía que esperar sol a estar entrada a la madrugada que llegaba a mi papá. Los pasos volvían y lo peor fue cuando ya no eran solo pasos. A veces se escuchaba como una rastre, como algo pesado moviéndose, y una noche risas, risas que no temienes conderse al igual que los pasos, lo que sé que estaba arriba quería que la notaran y mi papá finalmente seartó. |
| 30:45.3 | Me fuebes a las dos y media de la mañana, cuando los pasos sonaron otra vez justo cuando él iba llegando, subió las escaleras, golpeó la puerta de metal con todas sus fuerzas. No risa, se cacharon, los pasos también. Luego bajó y se quedó escuchando desde el primer piso sin respirar. No se escuchó nada más en toda la madrugada, ni un roce, ni un peso moviéndose. Al día siguiente pido herramientas en la obra donde trabajaba. Esa nucha cuando volvió a sonar algo ya arriba subió nuevamente. Fosó el que han dado con un martillo y un desarmador. La puerta se abrió. Y creo que vio fue... nada. Un cuarto vacío en medio de la sotea. Sin techo, si me le dán, si nada, totalmente no habrbra negra. Si señales salguen ahí, y sin señales de como alguien pudo haberse subido. Pero mi mamá nos se tranquilizó al contrario, siguió estresada, pero al menos pasaron las noches en ruidos, por primera vez pudieran dormir de corrido. Sin embargo, un sábado después de visitar unos amigos ya muy tarde, cuando iban caminándose a la casa la vieron, por primera vez la vieron. Mi papá dice que primero pensó que era un bulto, un costal, a algo olvidado que parecía salir del techo, pero no era una cara desde el techo somada por el borde, la cara de una señora muy vieja, con el cabello blanco mirándose abajo, hacia ellos. Cuando se vieron cuenta de que ella los estaba viendo, le vigítase escondió hacia atrás, como si se rastrar o se deslizará rápida por el techo. Y esa noche, esa noche no quisieron entrar, no se atrevieron a dar un paso más hacia su casa. Se regresaron sin multar, llegaron a la carretera y tomaron un taxi. Volvieron a casa de sus amigos y les pizieron quedarse esa noche, por suerte aceptaron. Al día siguiente fue un hablar con la dueña y preguntarle que había ahí arriba, que quiéno que vivía en ese techo, le dijeron que forzaron una puerta, que subieron al techo y lo que vieron ahí. La señora se nos jugó, primero le excritó por haber abierto la puerta que específicamente les había prohibido. Luego les dijo que devían irse lo antes posible, sin más explicación. Y ellos aceptaron sin discutir, solo querían sacar sus cosas y serían. Cuando ya llevaban lo poco que tenían y caminaban con trabajo rumbo a la carretera, unos niños de la zona pasaron y les preguntaron. ¿Ustedes vivían en la casa de la bruja? |
| 30:49.7 | Mi papá dice que trató de no escuchar eso, pero los niños siguieron. |
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