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Relatos de la Noche

Especial de Historias Paranormales de Militares

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 9 December 2025

⏱️ 51 minutes

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Summary

Hoy regresamos a uno de los temas más pedidos, más comentados y más temidos por ustedes: esas historias que provienen directamente de quienes han estado en el frente, en la oscuridad del monte, en los operativos nocturnos… donde no siempre el enemigo es humano.

En este episodio escucharemos testimonios de soldados que, además de cargar con el peso de su deber, han tenido que enfrentarse a presencias que no aparecen en los informes, que no se explican en los manuales, y que jamás se mencionan en los ascensos ni en las ceremonias.

Algunos de ellos vieron figuras observándolos desde lo más alto de los árboles; otros escucharon pasos entre los matorrales cuando todo el pelotón estaba dormido. También hay quienes aseguran haber sido llamados por voces familiares justo antes de perder a un compañero.

Y, en más de un caso, lo que parecía una simple misión rutinaria terminó convirtiéndose en una noche marcada para siempre. Esta noche, comunidad, nos adentramos no solo en el trabajo silencioso y duro de quienes sirven… sino en lo que ellos nunca pueden contar en voz alta, porque nadie les creería.

Porque a veces, incluso en una zona controlada, rodeados de su propio equipo, el verdadero terror llega del otro lado de la oscuridad, sin rostro, sin identidad… y sin miedo a enfrentarlos. Apaguen la luz, acomódense, y prepárense para escuchar lo que los militares solo confiesan cuando vuelven a casa y no pueden dormir.

Bienvenidos a Relatos de la Noche.

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Sonoro..

 

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Morales bajo el volumen de su respiración. Gustavo solo levantó la mano para que nadie se moviera y la figura apareció de a poco. Como quien sale a ver si alguien chegó. De solos matorrales, una silueta blanca, delgada, con un reboso que no era reboso sin algo más largo, como una prenda sin costura. Caminaba lento como envuelte en ella de los pies a la cabeza sin intención de acercarse. Se tuvo frente a la capellita justo donde había un Cristo excitado. Volto hacia ellos, ni rápido ni dramático. Volto como quien escucha su nombre. buenas noches comunidad, por favor sea mieménidos y bienvenidas a esta especial de historias de soldados, de militares, de cuerpos castrenses, un tema que les gusta mucho como les hicieron ver en una reciente encuesta donde les preguntábamos de que tenía que tratar nuestro siguiente episodio especial. por esto que estuvimos reuniendo las historias más escalofriantes sobre este tema que hemos recibido recientemente y algunas también que buscamos entre los archivos, y que por fin van a poder ser compartidas con todos ustedes. Así que esperamos que disfruten mucho de este episodio, que estén de buenas, que todo vaya bien y si no, que este es el pretexto para dejar ir por un rato cualquier problema que les quita el sueño. Aquí la única buena razón para no dormir es por el miedo de las historias de esta noche. Ah y por cierto no se vayan antes de que cabe el episodio porque al final estenemos a los ganadores de estos primeros 10 libros autografiados y por supuesto, va a ver más sorpresas. Así que paga ya la luz y de catal llevar, que está comenzando relatos de la noche. Hola comunidad, me llamo Janetti, tengo un imido de 5 años. Ya no yo con el papá de mi hijo pero tenemos muy buena relación. El soldado y la última vez que vino a vernos nos contó algo que creo, esticno de relatos de la noche. Verán, estuvieron varios meses destacados en una zona violenta, peligrosa. Todos los días estaban alertas desde la primera luz hasta que noche sía, y hasta dormidos andaban listos para lo que pudiera suceder. De pronto sí son escándalo por una patrulla con la que habían perdido comunicación. No habían reportado nada raro ellos, ni un enfrentamiento, ni presencia sospechosos, nada. La patrulla solo había avisado la zona en la que entraba, y luego nada más, puro silencio. Y de alguna forma el silencio era todavía más preocupante a que hubieran avisado que entraban a un emboscada o algo así. Esa simple es aparición levantó alertas y mandaron a buena parte del personal a buscar la patrulla perdida. Ahí fue cuando pasó lo peor para Esteban, el papá de mi niño, pues en medios de un camino, al pasar por un barranco notaron al corrado. Un olor a muerte, a muerte vieja que les llamó la atención. Aunque estaban buscando sus compañeros, no pudían ignorar lo que notaban, lo que olían. Porque ellos ya reconoce en cuando la muerte que huele en su mano? Y ahí cerca, en ese barranco, definitivamente vea cristianos muertos. Era de noche la zona era peligrosa, así que reportaron en la llasco y que bajarían un par de elementos a revisar mientras los demás montaban guardia en el camino. Y uno de los que bajó fue Esteban. Luego luego se dio cuenta de que por ahí había caído un carro, por las ramas rotas de los árboles, pero también se notaba que había sido semanas atrás, porque las ramas rotas habían retornado. Al bajar los oficientes notaron que abajo había una camioneta de legérsito, y cuando llegaron a ella, encontraron los cuerpos de varios compañeros, ya descompuestos por el tiempo. Ahora bien, lo extraño comunidad, lo increíble de esto es que la camioneta y los compañeros eran los mismos que habían desaparecido horas antes, sin embargo tanto el estado de los cadáveres como de la camioneta y sus alrededores evidenciaban que tendrían al menos un par de semanas allí, al menos. No creyeron lo que veían, ni los superiores cuando checaron al lugar. Llegó gente de otros rangos, de los que casi nunca veían. Llegaron a autoridades y viles muy importantes, llegó un grupo de peritos y forenses de la capital, nadie entendía lo que estaba viendo, y sobre todo, nadie podía hablar de lo sucedido, ¿quién va a decir la prensa en ti una situación como esa, o los familiares de las víctimas? No sé qué le habrán inventado a las porres familias para darles los restos sin dejarlos

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verlos. No sé si los incineraron al final y les hicieron solo las cenizas o si todos se arregló con dinero, pero los que llegaron primero a la que maneta, a los que vieron todo, les hicieron un mes de descanso. Estaban aún no se recupera, no entiendo lo que vio. Yo no entiendo que el pobre ya envejecido tanto en un par de meses.

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Dice que todo esa ra entiendo lo que vio, yo no entiendo que el pobre ya envejecido tanto en un par de meses, dice que todo esa raíz de lo que vio, esa experiencia lo va a marcar para siempre, en sus ojos se nota que vio algo terrible. La siguiente historia querida comunidad, pues es de las más inquietantes que hemos contado en un buen tiempo, y aunque como todas tiene ese elemento para normal difícil de creer que quizás va más allá de fantasmas o brujas, recuerden, que todos somos recepticos de acuerdo a nuestras experiencias, que todos vamos creyendo un poco más conformal lo que vamos viviendo, y si tienen la gran fortuna de seguir siendo ecepticos, aprovechela. Continuamos con este episodio especial de historias de militares. Mi teogavo fue militar. La historia que les quiero compartir comunidad es una que me contó alguna vez cuando yo teníamos unos 11 o 12 años en ese entonces él y su esposa vivieron en una casita que me subatrentaban justo atrás de la nuestra fue por unos meses una emergencia en lo que ponían al corriente en las deudas pero recuerdo bien que yo disfrute mucho ese tiempo porque mi tío se la pasaba poniéndome música enseñándome bandas y cant que yo no conocía. Un tiempo en mi vida que formó muchos de los gustos que ahora tengo y también recuerdes tiempo por las historias que él me contaba. Era un hombre lleno de necdotas y entre ellas había alguna secaracte, inexplicable, sobre natural. Como les dije al inicio de mi relato, el familiar y durante esos años lo ocurrieron un par de eventos completamente inexplicables pero el más impactante solo me lo contó una vez y después cuando le pedí que repetía la historia junto a otros en hisprimos, él prefería un hacerlo le costaban arrarla y lo había hecho conmigo en confianza nada más esto sucedió en los 80 en 80, en una misión que me dio a su tropa en la sierra, entre los estados mexicanos y Michoacán, Jalisco y Guanajuato. Si alguien ve las noticias en México sabrá que ahora esos estados tienen zonas muy peligrosas, con mucho crimen organizado, pero en aquel entonces no era así. Por tanto, y su pequeña tropa avanzaba en labores al reconocimiento, buscando un rastro específico. Tenía una información de que alguien se escondía en esos lugares donde ya no vivía nadie, donde nadie podía vivir. En la Sierra, en lo más inóspito de la región, avanzaban habiendo dejado medios y atrás los últimos pueblos. Un nomad rugada la tocó a ser a él la última guardia, despertó para cuidar de la tropa las últimas horas de la manacer. Braulio, el máscoven del grupo, que por alguna razón admiraba mucho y siempre estaba detrás de él, despertó también aunque no le tocaba guardia y decidió acompañarlo. El lugar era tranquilo, el silencio ya arriba absoluto. Dudaban de las pistas que seguían, así que andaban algo desfrucupados, siguiendo porque cumplían órdenes, pero no tanto porque creyeran que algo sí van a encontrar. Pero como siempre me decía mi teocabo, por algo pasa a las cosas. Y yo creo que andaban allá arriba por una razón, una que quizás fue más importante que el original, por la que los habían enviado. Eran como las cuatro, casi las cinco, cuando seguía haciendo de noche pero ya no tan oscuro y más azul. de supuesto devigía, el Ibraolo miraban una pequeña meseta frente a ellos. Una quedaba hacia pequeños senderos que eventualmente luego de escenas de kilómetros, te van hacia poblados de la zona. Ahí estaban platicándolos baja. Cuando de pronto Brablios se quedó cayado en media sentencia, peló los ojos, se levantó y se asomó hacia la meseta, pero pecho tierra, como si hubiera escuchado algo. Mi tío cabo hizo exactamente lo mismo, confiando en los instintos y el buen noído del muchacho, sacó su arma y observó con atención, a lo lejos se podía escuchar que alguien se acercaba, alguien que venía cantando. Vió con mucha atención, podían escucharlo, pero uno lo veían, pero alguien se acercaba, alguien que cantaba muy quitado de la pena, y finalmente pudieron verlo, saliendo dentro de las ramas que daban al sendero entrando en la meseta con pasto bajo donde ya pudían observarlo con toda claridad. Cuando me describió lo siguiente, mitió Gabukicio esconder que se leyeneva en los ojos del ágrimas, paró el relato por un momento, respiro y luego me contó lo siguiente. a través de la mira de su arma, a un hombre que avanzaba bailando, como en una de Anci infantil, pero lo hacia avanzar. Y además como si todo fuera parte de un bailable macabro, te miapuesto un disfraz. Su ropa era muy olvida y parecía llena de musco, con el que sale a las piedras, como si llevara puestos a rap, un poncho de musco verde apagado. A pesar de que estaban un par de escenas de metros de distancia, en cuanto ese extraño hombre entró en su campo de visión, trajo consigo una peste humedad que les calaba en las narices. tenía un gorro extraño además. Un sombrero que describe como devacero pero aplastado, sucio, y con los extremos hacia los lados, el lugar hacia el frente y hacia atrás como siempre se usan. Y hubo algo más, ese hombre llevaba una máscara, una máscara de bufón medieval, una máscara que parecía por su lana vieja, sucia, con ojos negros. Cuando entró en la meseta, cuando se entró varios metros, pudieron ver que alguien venía detrás. Un niño, siguiendo los unos cuantos metros, avanzando en el mismo v vayel extraño, un niño que no debía pasar de los ocho años, y luego otro, y otro, y otro, y otro, y un nomás. Las seis figuras pequeñas lo se llama y lando distancia, en ropas que no podían proteger los del frío de la sierra. Mitio Gavo, como una señas silenciosa, le pidió a brauno que fuera con mucho que iba a despertar los temas. Observó a cada uno de los niños, desde el más pequeño hasta atrás. Fue avanzando uno a uno hasta llegar al primero, y luego llevó su mira de nuevo al buffón. Cuando lo hizo, no toque este ya se había detenido y que observaba directamente hacia él, con una cara que parece afuriosa y las dos cosas resultaban completamente imposibles. mi tiocavo estaba entre las ramas, con camuflaje, sin hacer

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un solo sonido. Era imposible que lo hubiera podido ver, pero era claro que lo hacía. También le parecien posible ver un semblante de furia, en una máscara que la acababa de ver segundos antes y que no lo tenía.

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Dice que quizás es una confusión de la memoria.

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Lo que sí recuerda es una señal de esa cosa que hizo que todos los niños salieran corriendo hacia todos lados, en diferentes elecciones, hacia los arbustos, hacia los barrancos, hacia donde ibanos de regreso. Y se recuerda también que contratos de indicación cuando volvió su vista esa cosa que ahora corría también hacia los arbustos disparó disparó dandole entre la espalda y el hombro pero aquella cosa siguió corriendo hasta perderse de vista la La tropa en un segundo ya estaba ahí, corriéndose a la meseta, perdiendo entre los arbustos, entre los barrancos, intentando alcanzar a los niños que se escondían en ese baile macabro. Yo hicieron como si hubieran estado esperando una señal para correr e ir tras ellos, aunque la realidad era que apenas unos segundos atrás estaban dormidos y que que corrien detrás de ellos aunque no sabían ni por qué, solo con la intención de ponerlos a salvo, ponerlos a salvo de lo que fuera que fuera eso. Y los alcanzaron a todos excepto a uno, al más chico, del bufone se no le más mínima señal, aunque lo buscaron por horas. Rumieron a los chicos a la meseta y les hicieron cobijas para cubrirse del frío, temblamon con el aire de la sierra, con ese aire elado. Los niños no sabían que estaban haciendo ahí, no tenían idea de cómo bien este lugar, ni de que era eso a lo que llevan siguiendo, de nada. Cuando les preguntaron de dónde eran, de dónde venían, todos dijeron pueblos diferentes, que estaban ahora de distancia a unos a los otros. Todos recordaban haberse ido dormir la noche anterior sin sentir nada extraño, sin experimentar nada raro. Todos lloraban de los nervios, intentando entender por qué han despertado de pronto en medio de la montaña, siendo trapados por soldados entre las ramas, entre los arbustos. Una helicóptero llegó por ellos unas horas más tarde, y la tropa recibió instrucciones se volver. Ellos querían seguir buscando al hombre, al bufón, y al niño que faltaba, pero les aseguraron que enviarían helicópteros a seguir peinando la zona. Mi toga no dejaba de pensar en esa mirada, en lo que sintió cuando esa cosa lo voló a ver, una mirada que sintió que la atravesaba el pecho y el arma. También pensaban aquel disparo, sortero, en común tronla espalda de aquel hombre sin inutarlo, sin frenarlo en lo más mínimo a pesar de el cal libre del arma, siempre pensó que el pobre niño el más pequeño, de que nadie volvías a ver nada. Por esa experiencia y por otras más ternelles, perigual de duras, mi diogado entendió que no tenía lo que se requería para ser cargar en el ejército. No era tan duro como se necesitaba. Las cosas que pasaban se quedaban con él por mucho tiempo y cuando tuvo oportunidad pidió su baja. Los cuentoncios la vida más tranquila que pudo encontrar. Como comerciante. Con un puesto de esos que se ponen en los mercados. En los Tianguis que se monten en la calle. Cada día en un lugar distinto de la ciudad. Y aunque era una profesión que en épocas flacas lo se ha pasado por momentos complicados, como es el que lo llevó a vivir en la casita que alquilen a mis papás, nunca volvió a enfrentarse a los terrores, a los horrores que hay ahí afuera, muy cerca de nosotros, o lejos, en la sierra. Cuento esta historia no porque no había querido antes, sino porque mi tío falleció en octubre. He estado pensando mucho en él, y siento que, aunque era muy tímido para contar estas experiencias, es una forma de recordarlo, de mantener vivo su recuerdo. Conmigo, y ahora con ustedes. Gracias por su atención comunidad. Es momento de un breve respiro comunidad y también momento de imitarles a suscribirse si no lo han hecho a este espacio. Un 40% de nuestros escuchas no están suscritos, así que no sean de esos, animanse y vuelvanse parte de la comunidad, relatos de la noche. Y por supuesto, si ya están de buenas, dejen también un comentario, dejen un pulgar arriba, una calificación de cinco estrellas, esa es la mejor forma de ayudarnos, de saber que vamos por buen camino y que les gustan los episodios. Antes de continuar, déjenme decirles que se están buscando un regalo de navidad, económico pero significativo aún pueden encontrar en algunas librerías mi libro Relato de Seba Noche. Es muy sencillo de leer, aunque son cuentos, esta escrito de forma parecida al lenguaje de este podcast directa fácil aunque se lo den alguien que no lea mucho se lo va a echar muy fácil van a ver y según me han dicho lo va a disfrutar es un buen primer libro para que alguien emice en la lectura y luego siga con más cuentos de terror o con clásicos de la literatura no No sé, así empecé yo precisamente a leer con libros de cuento su terror y finalmente me convertí en un lector en Pedernido. Y bueno, si no lo puedes buscar en librerías, voy a dejarles los enlaces en la descripción. Recuerden que está disponible en México, Estados Unidos, España y Chile. Y después de mi mención de siempre, ahora sí, continuamos que un queden muchos relatos esta noche. Me llamo José Armando, soy profesor de español o no en escuela rural. Y ya les compartiré alguna de las historias que los niños han escrito en ejercicios, relatos y leyendas de sus familias. Por acá hay poco que hacer, unos maestro, militar o narco. No tenemos más oportunidades porque ya no se asembra. Mi primo gustavo soldado como sostío y como sabuelo. Él no solo exagerar, habla siempre como si las cosas fueran instrucciones, reportes o listas por cumplir parte de su formación militar de familia por el lado de su mamá por eso cuando empezamos a hablar de lo que pasó en la sierra que llama drogada su voz se sintió diferente a como habla siempre no impostada ni firme no me han cansado como si lo que había ya no quisiera ni recordarlo, pero tampoco pudiera sacárselo de la cabeza. Me la orden de patrullaje y acosimple, revisar el perímetro de la zona donde se habían dado reportes de ese día antes de movimientos extraños en los que solía ser un caserío. Era un pueblo minero abandonado, un puñado de casas a medio caer desde hace

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décadas, de hecho se laminado glados por el viento y una capilla tan pequeña que pareció

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una bodega. No quedaban nadie ahí desde hace muchos años, demasiado. Los rumores oro

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lo que causó el bandón no varían según quien lo contara, qué grupos para militares,

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disputas, desapariciones y otros relatos que lleno eran rumores y no advertencias. Los ciertos que no fue por el cierre de la mina que formó el pueblo, porque esa tenía un par de décadas más de haber cerrado por completo y el pueblo había quedado ahí. El combo y que iba a la pequeña, sólo dos camionetas, llegaron de madrugadaada porque el comandante decía que de día no se escuchaba nada, que lo soren gaña. En la noche, en cambio se filtró el sonido de verdadero de los lugares, el que quedan terramas y techos. Gustavo nunca había estado en esa sierra, pero las montañas se sentían como pesadas, no ormes quietas como si no quisieran compañía, como si no les gustara que nadie se paseara por ahí, caminaron primero el camino de tierra y nada, una llanta vieja por allá, una silla rota, una bicicleta sin llantas junto a un árbol, ya siendo se parte de él, el tipo de abandono que no se siente reciente, sino muy viejo Oja, como se lugar también se lo hubiera olvidado que alguien vivió ahí alguna vez. A las 3-40, él y Morales, un cabo delcado pero hablador está por los codos, se adelantaron unos metros. No uscaba nada en específico, solo protocolar, mirar ventanas, revisar puertas, apuntarla al am para sin entrar. Al llegar a la última casa del camino, una pared entera había setido, dejando ver el interior. Lampas apenas alcanzaba y luminaron muro con estampa religiosa sus coloridas, y un gato flaco cruzó la sala sin apuro. ¿Quién sabe cuánto tiempo arreavivía ahí?

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¿Quién sabe de dónde había venido?

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Todo estaba quieto, tanto que comenzaba a considerar

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replicar unidad y marcar perímetro cuando, sin aviso,

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los radios sonaron a todo volumen.

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No eran busclaras, tampoco estática. Era como un intento de palabra, cortado. Gustavo dijo que lo primero que pensaron fue que era otra tropa llegando, pero nada en el sonido tenía que adencia humana. Aún así respondieron, y nadie contestó. No fue hasta que escucharon el primer sonido afuera que entendieron que no estaban solos. Fue algo parecido a una canción pero si me lo día, como un tarareo bajo, hecho para sí mismo. No venía de frente sino de los árboles. Era una sola voz, pero no sabían si era de mujer, de hombre, de anciana, de joven, no se podía identificar. Orales bajo el volumen de su respiración, Gustavo solo levantó la mano para que nadie se moviera, y vieron como la figura pareció de a poco, como quien sale a ver si alguien llegó, de salos naturales, una silueta blanca del gada, con un reboso que no era reboso sino algo más largo, como una prende sin costura. Caminaba lento, como envuelte en ella de los pies a la cabeza, sin intención de acercarse. Se detuvo frente a la capillita justo donde había un cristoxitado. Volteó hacia ellos. No rápido ni dramático. Volteó como quien escucha su nombre. La cara estaba cubierta. No sabían con que... No una máscara, no un velo, pero... Tampoco era el piel descubierta. Era algo intermedio. Demasiado pálido pero que alcanzaba a ocultar su rostro, sus facciones. Y primer Gustavo dijo que lo marraron no fue la figura, sino que nadie dio la orden de puntar armas, y aún así todos lo hicieron, como si el cuerpo hubiera decidido solo, ningún instrucción, ningún grito de mando. La figura levantó la cabeza hacia la nada, hacia la montaña, y detrás

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de desaccione el bosque respondió. El viento se escuchó moviendo las ramas, las más pesadas.

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Los radios solvieron a sonar. Estáves nitito.

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Retírense.

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No era bos en nadie conocido, ningún nombre, ninguno clave, sólo la orden. Ural es juró después que la voz era femenina, Gustavo dijo que era imposible saberlo. Lo único en lo que coincidieron fue en que no había estática, en que fue nitida, demasiado. le punterta de nuevo hacia la silueta ya no estaba sola, asulado entre arbustos y piedras, había otras dos figuras. Uno de los reclutas que hizo hablar, preguntar algo pero no se le o sonido, la verganta simplemente no obedeció, mi primo se seguro que no era, que era otra cosa, más profundo como si no les salieran y la voz. Una de las figuras fue avanto el brazo como despitándose, o bendiciendo, o despachándolos, y entonces sí el voz que habló, eja como si la misma montaña respirara, fuerte, Hondo una sola vez, como si se sacudiera todo el terreno los árboles, y después silencio. Se replegaron sin correr, porque correr habría sido admitir que no comprendía lo que vieron, subieron a las camionetas, nadie habló, mi primo solo dijo, no nos querían hacer daño, pero tampoco querían que si queríamos allí, querían que nos fuera mas. A la mañana siguiente el reporte es archivo con un código que nadie explicó, algo que significa sin contacto hostil, sin evidencia física, sin baja, lo común, lo que se firma cuando no se quiere escribir lo cierto. Mi primo gustavo cree que ese pueblo no se abandonó solo, que simplemente es aciera, lo que la habita todavía, ya no quiere más goespedes. Comunidad seguimos por aquí, gracias por continuar escuchando la historia anterior y la que sigue me parece que van en una misma línea porque no sablan de pueblos antasmas y de eso tenemos muchos en México y Latinoamérica, por distintos motivos que si vemos bien en el fondo, igual y no son tan diferentes. Aprovechamos para pedirte que si tu o tu familia provienen de un pueblo que ya no existe, busques en la memoria por historias de ese lugar. Te hará, les hará bien recordarlo y además cada que yo al menos paso por un lugar así

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me lleno de curiosidad por verlo en otras épocas, lleno de vida, lleno de gente y que mejor que poder hacer eso a través de sus historias pero bueno por ahora seguimos con más relatos Mi hermano soldado, somos cuates, es decir que nacimos del mismo embarazo aunque no somos amelos, de todas formas aunque no seamos cidenticos, como imaginarante no somos una conexión muy especial. De hecho, este experiencia que soy a punto de compartirles alguna forma y incluso antes de que él me la contara. Sentí ese miedo.

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Esa desolación de lo que él me la contara.

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Sentí ese miedo, esa desolación de lo que ocurrió aquella noche. Y hermano también escucha relatos de la noche pero me pidió que yo escribiré esta historia y lo haré respetando todo lo que me contó, así que va para ti carnal. lo que voy a contar su sedion guajaca en febrero de 2020, un destacamento lanzó una llamada de auxilio de un pueblo fantasma, un poblado de unas cuantas casas que hacía y llamaba un año que no era habitado por nadie. Era una zona algo aseiada por grupos para militares, los que hicieron que se fuera huyendo toda la gente. La compañía de mi hermano respondió el llamado, era de madrugada, y encontraron a los miembros del destacamento encerrados en una de las casas, con barricadas, y verdaderamente aterrados. En serio muerto se miedo. Me dice que encontraron a hombres valientes, de esos que se enfrentan a la muerte sin

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