Preservar las historias de las personas mayores | Zunilda Valencia
TED en Español
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🗓️ 15 December 2022
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| 0:00.0 | Queridos amigos de TDN Español, ahora que terminamos la novena temporada de nuestro podcast, queremos volver a compartir con ustedes algunos de los episodios que más nos gustaron. Les cuento también que estamos preparando la décima temporada que se estrenará próximamente. Recuerden que si quieren suscribirse al boletín semanal de ideas en nuestro idioma, ver las charlas de TDN Español o seguirnos en las redes sociales, pueden hacerlo en TDN Español.com. los dejo con la charlas de Teden Español o seguirnos en las redes sociales pueden hacerlo en Tedenespanol.com |
| 0:26.8 | los dejo con la charla de esta semana |
| 0:31.8 | ¿Quién encontrará nuestras historias cuando ya no estemos vivos? Bienvenidos al podcast de Teden Español, soy Jerry Garbulski su nilde valencia, que es doctor en cieniencias de la educación, tuvo que empezar de cero después |
| 0:46.7 | de megrar desde Venezuela a la Argentina. En su nuevo país trabajó en tareas domésticas |
| 0:52.7 | y de cuidado de personas mayores en casas particulares. De a poco, empezó a escucharlos |
| 0:58.9 | y a escribir sus historias. Dejemos que su nilde nos cuente que pasó después. Tengo varios días tratando de comunicarme con María y esa mañana decidí visitarla cuando las puertas del tren se abrieron, me sentía super emocionada, porque le iba a contar a María que el libro con su historia ya estaba listo. Cuando llegué, la portera estaba limpiando la vereda. Nos saludamos y me dijo que María había fallecido. Lo lamenté profundamente. Realmente no me lo esperaba. Escribí una nota para el hijo de María que en parte decía, tengo algo que le pertenecía a tu mamá, ahora es tuyo. |
| 2:05.0 | Ese mismo día se comunicó conmigo y quedamos de vernos en un café. Cuando le mostré el libro que habíamos escrito juntas, lo primero que Carlos hizo fue detenerse en el título y la foto de su mamá. le llevó varias páginas, estuvimos charlando como por una hora. Carlos estaba sorprendido, tenía los ojos brillantes y con unas sonrisa de esas que salen de lo más profundo, de esas sonrisas que no se pueden ocultar o evitar. Y me dijo, SUNY, es como si estuviera escuchando a mamá, este libro, este es de ahora el tesoro más valioso que pueda tener. Yo soy una mujer migrante, mamá de SUNY, su limar y su limar de profes vida. Y a la vida de la vida de la vida de la vida de la vida de la vida de la vida de la vida de la |
| 3:05.0 | vida de la vida de la vida de la |
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| 3:13.0 | en el 2016, con la malita ruta, ni sentía vulnerable. |
| 3:04.0 | Lo había dejado todo atrás. |
| 3:08.0 | Triste, estaba desesperada. |
| 3:11.0 | Necesitaba trabajar. Tienía que trabajar. En mi país fui directora de una reg de escuela. Así que para mí, la idea era conseguir un empleo como maestra en una escuela y logré desempeñarme en una escuela, pero como personar del |
| 3:14.0 | impiezan. También fui trabajadora de casa particular y acompañante de personas mayores, en geriatricos y cama dentro. Así conocía María. Cuando la conocí, y tenía 91 años y decía que había vivido 33.215 días, cada uno guardado fielmente en su memoria. Tenía la voz suave y dulce. Era delgada, tenía la piel blanca y unos ojos hermosos azules. Le encantaba conversar y vivía sola. Estuvimos juntas por seis meses. Nunca antes había hablado tanto con una persona de cedar. Me impresionaba su lucidez y admiraba su memoria. Cuando María hablaba de sus hijos y de su nieza, el rostro se le iluminaba. Me contaba lo que había vivido. La época de los militares, su trabajo como voluntaria en Casa Cuna, sus alegrías y sus trecezas. Su recuerdos no se parecían a los míos, que los míos habían permanecido en silencio frente a una persona extraña, frente a una desconocida. Yo nací en el campo rodé a de personas adultas cultivos y cría de animales. El camino era de tierra oscuro y culabrero. |
| 3:45.9 | Vivíamos en el rancho de una sienda a orillas del río Limón, donde cada vez que crecía el río, la corriente era tan fuerte que se llevaba a todo a su paso. Tormiyamos en amaca, Mami roseaba gasoy alrededor del rancho para evitar que entraran las culbras. Fueron tiempo muy difíciles, duros. Creci, sin escuchar mi voz, pensando que no tenía nada interesante que decir que nadie me escuchaba y que no estaba para los demás. Pero eso cambió cuando nacieron mis hijas, con mis amigas, en la escuela y en la universidad, descubrí que mi voz sí era escuchada. Por eso sentí esa profunda empatía con María, lo que era importante para ella, el ser escuchada, también lo era para mí. Y en lo que me contaba, vi lo extraordinario que había en lo cotidiano, esas cosas que parecen simples o pequeñas, pero que son la vida misma. María hablaba con tanto entusiasmo de su vivencia, |
| 5:05.0 | quien pese a cariciar en mis pensamientos la idea de escribir. Por eso le pregunté, ¿qué le parece si escribimos lo que me cuenta? Si animás me dijo, sí, hacia rato que yo estaba animada. Y era en tanta la ganas que tenía, describir que sólo me centré en poner mis manos a la hora. Así que cada mañana teníamos larga charlas en amesa del desayuno. En ocasiones María hacía una pausa, miraba por la ventana y suspiraba y me decía es un suspiro de nostalgia sonido, extraño mi vida, extraño a los que ya no están y extraño lo que hacía. Así que con mi teléfono yo la grababa, tomaba algunos apuntas de lo que decía y también de sus expresiones y mientras ella hacía la ciesta yo transcribía, se despertaba curiosa por ver lo que había escrito y lo leía en voz alta desde el alato, se quebrantaba su voz y a veces la grimiaba ¿Por qué llora le pregunté y me dijo, escribiste su ni? Es de emoción. Jamás pensé que alguien se tomaría el tiempo para escribir sobre mi vida. Y es que su recuerdo fluían como un río fresco y transparente. Me decía una y otra vez, esto que te estoy contando es desde mi corazón. Ese fue el título del libro y el primero que escribió. Hasta ese momento yo no me había detenido a pensar en esa necesidad que tenemos de comunicar nuestra vivencia y en ese poder sabó un efecto que tienen las palabras de quien las dice pero también de quien las recibe. Para María hablar de su vivencia era como tomarse una bebida energizante, se reía carcajadas, lloraba, suspiraba y extrañaba. Era como recuperar con las palabras la fuerza de cada etapa vivida. Y para el hijo, el libro de mamá, el tesoro más valioso que pueda tener. Y para las nietas y viñetas, la historia de agua en un libro les da la oportunidad de conocer un poco más sobre ella. Y como decía María es una delicia para mí hablar con mi nieta. Ahora es una delicia para las nieta, tener el libro con la historia de María en sus manos. Y el efecto que tuvo en mí escuchar a María fue inesperado, sanador e inspirador. Empecé a plantearme algunas preguntas y me encontraba respuesta. Porque al principio no podía entender cómo una persona de 91 año, a pesar de las diferentes situaciones difíciles que le tocó vivir, podía hablar con tanta fluidez de su vivencia. Desde entonces, sigo escribiendo sobre la vida de las personas mayores. |
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