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Psicologia Al Desnudo | @psi.mammoliti

¿Por qué nada me alcanza?

Psicologia Al Desnudo | @psi.mammoliti

Psi Mammoliti

Health & Fitness, Mental Health

4.8751 Ratings

🗓️ 15 January 2026

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Summary

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La felicidad no se puede comprar y del dolor no se escapa.

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Entender esto nos libera nos devuelve poder. Psicología al desnudo es una producción original de psimamoliti. La plataforma de psicología y bienestar en la que podés encontrar a tu psicólogo ideal. Sabías que hay personas que son addictas a comprar, no es solo que les gusta comprar secos a muchas personas, no gusta. Estoy hablando de algo más. Hay personas que ya no compran para disfrutar, sino para calmar un vacío. Hoy nos metemos de lleno en una adicción silenciosa, la ONUMANIA. ONUMANIA es el deseo compulsivo y de ser infernado de comprar, sin que existe una necesidad real de ese producto, comúnmente conocido como adicción a las compras. Antes de que te preguntes, pero eso existe. Te cuento que sí. De hecho, es una de las adicciones comportamentales más crecientes de estos últimos años. Antes de hablar de la adicción a compras, aclaremos que es una adicción comportamental. Existen hábitos aparentemente inofensivos que pueden convertirse en adictivos e interferir gravemente en la vida cotidiana de las personas. Esto pasa porque la conducta en sí genera la ser. En episodios anteriores de esta serie de adicciones hablamos sobre la ludo patía, sobre la porno adicción, la adicción a redes sociales, así que podés ir a escuchar esos episodios para interiorizarte más en este mecanismo. Para entender el componente adictivo de comprar, viajemos un poco en el tiempo. Vamos hasta la edad media. La gente en ese entonces compraba en mercados al aire libre, donde comerciantes y agricultores vendían productos frescos, especias, telas. Ahí las compras estaban asociadas directamente a la necesidad. El acto de comprar no generaba placer en sí mismo. Lo quedaba placer era obtener los productos que satisfacían las necesidades. Pero a lo largo del tiempo, la cosa fue cambiando. Con la revolución industrial y comercial, empezaron a aparecer primero los Shopings o grandes almacenes que tenían un único objetivo vender. El universo de los grandes almacenes estaba diseñado milimétricamente con ese fin, palacios estimuladores de sentidos, telas, colores, tejidos perfumes, ropas, hombreros, guantes aparece la publicidad, aparece el estritelín, la promesa de que si compras eso que veías ahí exhibido, cual te solo ibas a ser feliz. Con el tiempo comprar dejó de ser solamente una necesidad y pasó a hacer toda una experiencia, una forma de mostrar estatus y además una fuente de heplas ser inmediato y también una vía de escape emocional. Y ahí es a donde aparece el componente adictivo. Cuando comprar ya no es solo tener algo sino sentir algo, aunque sea por un rato. Y la cosa no termina en los Shopings. Tenemos la chance de comprar a la alcance de la mano 24-7. Un solo clic en nuestros teléfonos y eso que tanto queremos ya es nuestro. Llega a domicilio en unos días. Y entonces, que comprar nos genera placer significa que tenemos una adicción. No para nada. A la mayoría de nosotros nos genera placer comprar algo que queremos, que nos gusta. El problema está y, enitivamente de manera compulsiva sin tener control de esa conducta. Si yo veo algo que me gustó el montón, pero no lo compro porque entiendo que hoy no lo necesito, que no va a cambiarme la vida de manera significativa. Y que además comprarlo probablemente de ese equilibrio de mis finanzas,

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entonces hablamos de que tengo control sobre mi propia conducta. Ahora, si siento la necesidad de incontrolable de hacerlo, si sé que comprarlo me van a endeudar, que probablemente me va a discutir con mi pareja porque tenemos que ahorrar, y yo estoy comprando cosas que no necesito. Es decir, que no me importa cuáles son las consecuencias, porque siento que lo quiero si o si y lo compro igual a pesar de todo eso, ahí sí, estoy en un problema. Las conductas adictivas producen cambios en nuestros cerebros. Una vez que desarrollamos una adicción, nuestro cerebro cambia. Por eso es tan difícil el control y por eso no se trata solo de voluntad de aguantar las ganas. Es el cerebro cambia. Por eso es tan difícil el control y por eso no se trata de solo de voluntad de aguantar las ganas. Es el cerebro el que pide de manera desesperada que se lleve a cabo esa conducta que genera tanto placer. La adicción genera cambios en los circuitos cerebrales principalmente en el sistema de recompensa. Cuando compramos algo, una remera nueva, un teléfono, una oferta

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irresistible, nuestro cerebro liberado Pamina. Ese shot de felicidad de dopamina nos pasa a todos. Ahora, en las personas con adicción a las compras, ese sistema se vuelve y percensible. ¿Qué significa eso?

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El cerebro empieza a buscar esa dosis de placer cada vez con más frecuencia. Ya no alcanza con comparte algo una vez por mes. No necesitas hacerlo todas las semanas o todos los días. No importa si lo que compraste gusta, te sirve o siquiera si lo necesitas. Lo que importa es ese click en el botón de comprar el carrito lleno, el pagar ahora, porque eso ese momentito exacto es lo que genera alibio, aunque eso después venga con culpa, aunque después no puedas ni mirar el resumen de la tarjeta. Y además todas las cosas en la vida que antes producían placer, ahora ya no. Ni pasar tiempo a la gente querida, ni ver una película nada, solo comprar. Mientras más compras, más placer. Y con el tiempo tu cerebro se va acostumbrando. Y aparece la necesidad de comprar más para sentir el mismo efecto. Y como en todo si lo adictivo tras llevar a cabo la conducta, en este caso, es comprar la dopamina cae bruscamente. Y ahí aparece la culpa, el malestar y la repentimiento. Exactamente igual que en una edición a sustancias. Y acá está lo paradójico. No voy a dejar de comprar, por sentirme mal, sino todo lo contrario, voy a comprar más, porque mi cerebro ya asoció el acto de comprar como lo único que me hace bien, que me hace sentir placer, entonces la solución al malestar no va a ser dejar de comprar, sino seguir comprando y así se refuerza el ciclo adictivo. El peligroso de la adicción a las compras a diferencia de otras adicciones es su facilísimo acceso. Ni siquiera es necesario que busquemos acceder. Aparece la posibilidad de comprar cada vez que desbloqueamos la pantalla del teléfono, cada vez que prendemos la televisión o que salimos a la calle. El mar que tiene la publicidad están en partes, para todos los públicos, de todas las edades y de cualquier parte del mundo. En Rills, en videos de TikTok, a través de influencer, en películas en series, ni hablar en fechas especiales como una vida del día de la madre. De hecho, hay días creados específicamente para comprar como el Black Friday o el Sibermando. Si venís escuchando hasta acá y sentís que este tema resuena con vos o se relaciona con tu vida, quédate porque tenemos parte práctica donde te comparto herramientas perfectivamente hacer algo con lo que te pasa. Ahora sí sigamos. ¿A qué voy con todo esto? ¿A como estamos todo el tiempo, bombardeados por estímulos que nos instan a comprar, nos refuerzan el consumo todo el tiempo, es casi imposible no estar cerca del objeto de la adicción. Entonces, salir de una adicción así se vuelve complicado. ¿Qué hay detrás de la necesidad tan fuerte de comprar? Bueno, como detrás de toda adicción, hay algún vacío que se busca llenar. Las causas pueden ser infinitas. Hay tantas como personas en este mundo. Pero veamos cuáles son las más comunes. En primer lugar, la intolerancia al malestar. No nos enseñan a convivir con emociones difíciles. Sentir miedo en ojo tristeza, ansiedad, no sé, bastante insoportable. Entonces, ¿qué hacemos? Evitamos, buscamos alivio y comprar puede ser un camino rápido y efectivo para sentir alivio, mal menos por un rato. Elejir algo que queremos, comprarlo, abrir el paquete, estrenarlo, todo eso nos dispara un montón de dopamina. Puro placer. El licea elibio es cortito, porque el malestar que empujamos abajo del alfombra no se va. Está ahí esperando hacer escuchado y cuando pase el efecto del consumo, del abrir el paquete, vuelve a aparecer ese malestar. Hiciendo tips, sigo acá. ¿No? Porque la compra no resuelve el miedo ni el vacío ni la soledad. Solamente la tapa por un rato. En segundo lugar, tenemos la falta de autoconfianza o autoestima. Cuando nos sentimos que valemos solamente por ser quienes somos, salimos a buscar esa validación afuera. Y una forma muy común de hacerlo es comprando cosas que creemos que nos van a ser ver o sentir mejor, ejemplos típicos. Si tengo ese auto, esa casa, esa campera de marca, entonces, algo más. Entonces, me van a ver distinto, me voy a ver distinto. Como si el valor personal viniera de lo que tenemos, no de lo que somos. Y en ese escenario, comprar, puede volver a su forma de sostener la autoestima, asoció mi valor con lo que tengo, con lo que poseo, no con lo que soy. Entarcer lugar la necesidad de tener el control. Cuando sentimos que todo a nuestro alrededor, si nos escapa de las manos, hay algo que podemos tener bajo control. Nuestra tarjeta, nuestra vixetera, nuestro carrito de compras, lo que gastamos, comprar puede dar una sensación inmediata de poder. Esto lo dijo yo, esto depende de mí, yo lo controlo.

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Me acuerdo un consultante que estaba pasando una crisis muy fuerte con su pareja, después de 30 años juntos. Ella se ha sabido de la casa, le había pedido un tiempo. Y él se sentía super perdido, ¿no? Super inseguro. No sabía si van a volver. Si todo se había terminado. ¿Y qué hizo? se empezó a comprar cosas, una moto, casco para esa moto, un GPS, en poco tiempo había gastado más que en los últimos diez años y no era por capricho, era su forma de calmar esa angustia de no tener respuestas, de no saber que iba a pasar con su vida, porque eso sí lo podía decidir él, Eso sí podía controlarlo. De pasarlo una vez, algo así, sentirte en crisis y terminar comprando algo porque necesitabas agarrarte de algo. Otra de las causas es la necesidad de pertenencia. Tener el último teléfono, pero ojo, él de la manzanita, cualquiera, tener las zapatillas porque las que usaron el año pasado, ahora ya son horrible, quedaron viejas, esto es súper común, es muy silenciosa, pero todos queremos pertenecer, sentir que somos parte de un grupo y en una sociedad como la nuestra, muchas veces eso se define por lo que tenemos, porque si no tenés ese objeto de última moda,

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que sentís afuera, sentís que no sos parte, que no te van a mirar igual, que no te van a aceptar. Entonces, gastas, endeudas, solo para cumplir con ese estándar. Yo jo no hay nada de malo en que te guste las cosas de moda. No, estamos hablando de excesos, exteremos. Si puedo darme el lujo de adquirir eso, sin que afecte mi economía, mi estabilidad y mi salud mental, buenísimo. Pero si no es así, de todas maneras, siento la necesidad de ser esperada de tener lo que tienen los demás. Porque si no, no pertenezco. Bueno, hay algo que voy a tener que replantearme. porque el problema aparece cuando necesitas tener todo eso para sentir que vales.

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Cuando el consumo se vuelve una forma de no quedarte afuera.

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Cuando no puedes parar, aunque te estés sumiendo.

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No hay nada más triste quedarte. Cuéntate, ¿estás en un grupo donde lo que más importa es lo que tenés?

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Porque aparece la pregunta y si algún día no puedo sostener esto,

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¿qué pasa si algún día eso por lo que me quieran no está más dejo de importar, dejo de valer? ¿Quienes excesarios estar con gente que te quiera igual, tengas o no tengas? Que te vea por lo que sos, no por tu ropa o por tu cuenta de Instagram, esos son los vínculos que valen oro. Ninguna conducta que nos priva de nuestra libertad de decisión puede ser buena, por más alivio que nos haga sentir. Si no puedo tener el control sobre ella entonces estoy dependiendo y eso tiene consecuencias. ¿Cómo nos damos cuenta cuando es que cruzamos la línea? Cuando tenemos ya una adicción a las compras. Hay criterios para reconocer si estamos o no frente a una adicción. La literatura científica explica que si cumplimos con al menos dos de los nueve criterios que te voy a contar ahora en un periodo de dos semeses puede que estemos hablando de un problema complicado. El primer criterio para hablar de adicciones es el uso peligroso.

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Gastas 10 que estemos hablando de un problema complicado. El primer criterio para hablar de edicciones es el uso peligroso. Gastas, dinero destinado a cubrir otras necesidades básicas, tendeudas al punto de no saber cómo hacer para devolver ese dinero. Puede que pidas prestado amigos a familia a tu pareja hasta llegar al punto de ponerlos en riesgo también a ellos. El criterio número 2 de adicción es que empezás a tener problemas con tus vínculos, que hay las. Quizás estás presente en reuniones físicamente, pero viendo en Internet, ¿qué cosas puedes comprar? O pensando en que cuando te vayas, de ese lugar va a seguir directamente a comprar eso que tanto querés. Acá las relaciones más afectadas son, en general, las que implican con vivencia, como, por ejemplo, con una pareja, porque los problemas financieros derivados de las compras impulsivas en general traen conflictos, traen resentimiento y una pérdida de la confianza de la otra persona. El criterio número tres es la incapacidad de cumplir reales importantes. Tenés que estudiar para un final, por ejemplo, te sentás a abrirse la punta para leer, pero aparece una notificación de descuento. Terminas pasando dos sonas viendo qué más puedes comprar. Lo mismo en el trabajo. Tás con la computadora, pero no existe nada en todo el día. O tenías que ir a buscar a tu hija al jardín, pero te colegaste en una tienda online y llegaste tarde. Tus responsabilidades quedan en segundo plano, porque tu atención está tomada por la conducta de activa. El criterio número 4 de adicción es el síndrome de abstinencia. Cuando intentas dejar de comprar, sentís ansiedad y reitabilidad. Incluso tenés problemas con el sueño. Si no compras te invade una sensación de vacío de angustia. Muy similar a la abstinencia en cualquier otra adicción. Y sabes que si compras algo que sea chiquitito, eso se calma por un rato al menos. El criterio número 5 es la tolerancia. Antes comprar una remera de generaba satisfacción. Ahora no. Ahora necesitas comprar cada vez más. Y no solo la remera, sino también el pantalón, el bolso, el saco todo. Lo que antes que alcanzaba, ahora ya no es suficiente. Tu mente pide cada vez más. El criterio 6 son los intentos repetidos de dejarlo o de controlarlo. ¿Y si esté promesado? ¿Dejuraste 1.000 veces que vas a dejar de comprar? Pasa 1, 2, 3 días y el sentimiento es incontenible. Necesita sentir que compras algo. Necesitas poner alguna cosa en el carrito, de repente aparecen mil necesidades nuevas cosas que no podés no tener, que aparecen nuevas excusas, ¿no? Me lo mereisco, es una inversión, bueno, solo esto ya está, pero muy en el fondo, ¿sabes que no es? Solo eso, no es, solo eso y ya está. El criterio 7 es demasiado tiempo dedicado a ese comportamiento. Pasas uñas no solamente comprando, sino también mirando catalos, comparando precios, siguiendo fetas, agregando productos, al carrito, aunque ni los necesites, sin darte cuenta le dedicas más tiempo eso que a otras actividades muy importantes de tu día. El criterio 8 de adicción es el impacto que tiene la conducta en la vida cotidiana. En lugar de salir con amigos, hacer de poder cumplir con tus tareas del trabajo, en vez de dormir temprano, te quedas hasta la madrugada viendo descuento o socomprando. En vez de enfocarte en un proyecto, estás pensando en la próxima compra. Todo gira en torno a eso. El gran monotema de tu vida es la adicción. Y el criterio número 9, para hablar de adicciones es el deseo de comprar a pesar de las consecuencias. Las deudas crecen, crecen, crecen a medida que vos seguís usando tus tarjetas de crédito o las de alguien más, seguir comprando. Lo que te hace entrar en un círculo vicioso de endeudamiento hasta sentir que no tenéis escapatoria. Ahora, aún así, seguís comprando. En casos extremos, la adicción lleva directamente a la quiebra personal. Bien, estos son todos los criterios. Si te reconociste en varios, vamos a iluminar un poco más la cuestión. Hagamos un test para evaluar cómo es tu vínculo con las compras. Para identificar si es que podríamos pensar en una adicción. Esta es la adaptación de un test validado que se llama Bergen Chopin Addiction Scale hasta el momento es la herramienta más confiable para medirir la adicción a compras. Está basada en el modelo teórico sólido de los 7 criterios que tienen en común todas las adicciones comportamentales. La aclaración de siempre si elegís hacerlo, tenés que saber que este test no es una herramienta diagnóstica, sino que sirve como parámetro para saber dónde estamos parados y ayudarnos a abrir una primera puerta de entendimiento. Te voy a dejar en la descripción de este episodio el link para hacer el test. Aclaremos una cosa importante. La adicción a las compras no es giste, no es que porque me compré algo caro o porque este me es compré de más, tengo una adicción.

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La persona que realmente le experimenta, sufre un montón, porque es presa de su propia adicción y salir de ahí es súper difícil. Vas a ser necesario el acompañamiento de un profesional capacitado para abordar este tipo de problemáticas. Así que si te identificas, con algo de todo esto, inconsideras, que es momento de pedir ayuda a te cuento

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que encima me litite podemos ayudar.

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Somos una clínica virtual que llega a todas partes del mundo, conformada por psicotrapéutas, formados y con muchos años de experiencia, listos para acompañarte en este proceso. Así que también vas a encontrar en la descripción de este episodio el link a nuestra

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web. Muy bien, llegamos a la parte práctica de este episodio. Para el episodio de hoy, pense en traer algunos pasos a seguir para buscar minimizar al máximo los disparadores de la conducta adictiva de las compras. Sonidas concretas, cosas que puedes hacer para ayudarte a bajar un Cambio a frenar antes de apretar el botón de comprar y empezar a regularte mejor. Punto número uno, antes de comprar cualquier cosa, pausa y escanera emocional. Imagina que estás a punto de dar click en pagar o incluso ya desde antes, desde que estás en el carrito de compras o en una tienda física antes de pagar, hace una pausa. Pausa y un escáner. Para el escáner te vas a preguntar. ¿Cómo me estoy sintiendo en este momento? ¿Qué siento? ¿Qué emociones me están habitando? ¿Pasó algo que me está disparando? Esta emoción, ¿qué más ansiosa, más estresada que lo habitual? Pues estoy tranquila. Este punto es clave. Si identificas malestar, ansiedad o inquietud, probablemente el impulso de comprar, tenga que ver con aplazar esa emoción, con evitarla. Entonces, permitirte sentir esas emociones por más. En cómodas que importante. Porque no necesitas una compra en realidad necesitas escucharte. El punto número dos aplazala compra lo más que puedas. Si de verdad lo necesitas, lo vas a seguir necesitando mañana y pasado y la semana que viene. Pero postergar ayuda a enfriar el impulso. Mientras tanto, podéis preguntarle a alguien si cree que es una compra necesaria o un gasto que no tiene tanto sentido. Pero que se alguien que maneje bien sus finanzas, no tu compañera de compras compulsivas. El punto número 3 eliminan los facilitadores de compra. Si tienes una tarjeta de crédito y todos los meses llegas con lo justo, bueno, quizás lo mejor sería evaluar la posibilidad de no tener la más. A veces donde esto no es una opción, hay lo mejor es pedirle a alguien de confianza que quizás la guarde por nosotros y solamente utilizarla el momento donde realmente no quede otra opción. Otra manera de reducir los facilitadores es eliminar todo tipo de apps de compras. O evitar llevar dinero si vas a un shop y no si tienes algún shopping cerca. Evitar entrar a tiendas cuando estés bajón, cuando te sas triste. Reducir las tentaciones es autocuidado. Y punto número cuatro si sentís que nada de todo esto funciona pedía ayuda. No subestime el problema. Si probaste de diferentes maneras reducir tu consumo y notas que es algo más fuerte que vos, es súper importante que le hables seriamente con personas de confianza, antes de que sea tarde, que empiezas a notar las consecuencias. Y en general asumir que algo se nos va de control no es fácil, porque implicamos que la verdad vamos a generar algo que un montón de veces se piensa simplemente como es una cuestión de voluntad, deja de comprar y lista. Pero creé que una vez que generamos una adicción,

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es difícil salir de ahí sin una mano que ayude.

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Si hablaste sobre este tema con Nali en Isentizque,

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no fue tomado muy en serio,

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o te cuesta empezar la conversación,

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quizás puedes enviarle este episodio,

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