Frená tu cabeza
Psicologia Al Desnudo | @psi.mammoliti
Psi Mammoliti
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🗓️ 30 April 2026
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📖 Si quieres profundizar, en mi libro vas a encontrar un mapa completo, con herramientas concretas y aplicables para entender tu ansiedad, y empezar a regularla paso a paso: https://libro.psimammoliti.com/?utm_source=spotify&utm_medium=descripcion&utm_campaign=t5e7¿Dudas si lo que tienes es ansiedad u otra cosa? ¿Vives sobrepensando y no sabes qué hacer para frenar tu mente?En este episodio te cuento qué es la ANSIEDAD, uno de los mayores problemas de salud mental hoy. Quédate para entender por qué aparece y descubrir los 5 territorios que habita: mente, cuerpo, conducta, contexto y dimensión existencial.💜 Si este episodio resonó contigo, puedes iniciar terapia hoy en Psi Mammoliti: https://www.psimammoliti.com/psicologia-al-desnudo-el-proximo-paso?utm_source=spotify&utm_medium=pad&utm_campaign=T5E7
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| 0:00.0 | Estamos hablando de casi la mitad de las personas de este mundo conviviendo con algún grado significativo de ansiedad. Eso es muchísima gente. Que se sienta peligroso, no significa que lo sea. Es decir, la ansiedad excesiva no es peligrosa en sí misma. No nos puede matar. Es una señal de alerta. No sabiza que algo podría representar un peligro y no prepara para tomar medidas preventivas. Estás escuchando la psicología desnudo, un podcast de piso a Meliti. Hace unos días me junté con unas amigos a celebrar el lanzamiento de mi primer libro, que es un libro sobre la ansiedad. En algún momento me preguntaron de qué iba, entonces, empecé a contar. Y toda la conversación giró hacia ese tema. Uno de mis amigos arrancó diciendo que él nunca había tenido ansiedad o que por lo menos nunca se había pensado como una persona ansiosa. En seguida hablo otra amiga que cambió como ya todos sabíamos, venía lidiando desde hace años con ataques de panico bastante intensos. Y relato a algunas escenas que no habíamos escuchado en un caco mucho, mucho detalle, nos habló del terror, de la sensación de ogo, del corazón a toda velocidad, de la certeza de que algo muy grave siempre estaba por pasar. Y nos contó que recién ahora, gracias a la terapia, estaba que fue empezando a regular la ansiedad y entender qué le pasaba. Cuando me interese, ya hablaba, mi amigo escuchaba, no le interrumpía, como que acentía. Y en un momento, cuando ya terminó, dijo, para a mí eso que vos contaste recién, me pasaba bastante. Todos estábamos escuchando pensativos, y yo me da cuenta que cada uno de las personas de la mesa están como repasando mentalmente situaciones propias. Entonces, otra amiga, que es de las personas más tranquilas que conozco, contó que un día después de recibir un mail de su jefa, le apreció el pensamiento automático de me van a despedir. Y a partir de ahí empezó a sentir las piernas flojas, le temblaban las manos, sudaba, se sentía mareada, como el borde del desmacho y estuvo todo el día así, descompuesta con el estómago |
| 2:27.4 | revuelto. Nunca lo había llamado ansiedad, yo siempre había dicho que me bajó la presión, dijo, y de a poco todos en la mesa fueron contando sus historias, nadie quedó afuera, incluso a personas que a simple vista no parece sentir ansiedad. Ellos no hablan de grandes crisis, si no, de momentos de tensión, de noche sin dormir, de pensamientos insistentes del cuerpo otenso. Todo eso es ansiedad. Aparece mucho más seguido de lo que creemos, lo que pasa es que no siempre la |
| 3:06.4 | reconocemos como tal. Esta escena no hizo más que reconfirmarme algo que ya sabemos desde la psicología y desde las neurociencias acédicadas pero que solemos olvidar. Es que la ansiedad no salgo que le pasa a unos pocos nos pasa a todos todos tenemos la capacidad de |
| 3:29.4 | sentir ansiedad porque todos tenemos un sistema nervioso y todos vivimos en este mundo de hoy. La gran diferencia entre quienes la sufren mucho y quienes no, no es que uno sea más fuertes, más positivos o más espirituales. |
| 3:45.0 | La diferencia es que algunas personas aprendieron a regularla. Aprendieron a bajarle el volumen antes de que se convierta en un huracán que arrasa con todo. En este episodio te comparto la herramienta más valiosa que construí como terapeuta, que es un mapa claro y práctico para identificar tu ansiedad y empezar de verdad a regularla. A una miquero pausa en el episodio para contarte que ya salió a la venta mi primer libro. Se llama Frena, tu cabeza y es el resultado de muchos años de trabajar de manera personal y profesional con la ansiedad. Lo construí como un mapa para quienes transitan la experiencia ansiosa y sienten que necesitan volver a la calma. Tiene teoría, tiene ejercicios, tiene historias tanto personales como de pacientes. Ya está disponible en todo el mundo, así que lo puedes adquirir desde cualquier rinconcito en el que estés. Te voy a dejar el link acá abajo y ahora sí sigamos con el episodio. La ansiedad es una emoción, emoción que todos tenemos, es un mecanismo universal. Pensemos la como una alarma interna que todo ser humano tiene y que se activa cuando su sistema interpreta ojo puede haber peligro para protegernos. Es una respuesta anticipatoria frente a una amenaza que puede ser real, futura, o incluso imaginaria. Es anticipatoria porque aparece antes de que pase lo que percibimos como peligroso. Esta respuesta activa en nosotros mecanismos asociados al miedo, a la inquietud, a la anticipación de algo que creemos que puede pasar y que imaginamos como amenazante. Y la mayoría de las veces ese peligro no es real. Cuando la ansiedad se activa todo el cuerpo entra en modo supervivencia. No porque sí o sí algo malo este pasando, sino porque el sistema cree que algo malo podría pasar. Y entonces empiezan a aparecer esos síntomas que asustan, pero que tienen la lógica muy concreta de prepararnos para enfrentar o para huir. Sudoración, mareos, palpitaciones, hormigueos en brazos o piernas de emblores y muchos otros. Algo clave acá. Que se sienta peligroso no significa que lo sea. Es decir, la ansiedad excesiva no es peligrosa en sí misma, no nos puede matar. Es una señal de alerta. No sabiza que algo podría representar un peligro y nos prepara para tomar medidas preventivas. De hecho, en su justa medida, la ansiedad puede ser una lera aliada, puede incluso salvarnos la vida. Pensemos en una escena simple. Estás cruzando la calle y de repente ves un aguto que viene a toda velocidad. No te pones en ese momento analizar pros y contras, no reflexionas. No pensás bueno, a ver qué hacemos. No. El cuerpo reacciona solo. El corazón se acelera, transpirás, los músculos se tensan y apurás el paso. Eso que se activó en ese momento fue la ansiedad. Esa sistema de alerta que dice peligro, movete ya y gracias a eso probablemente evita a un accidente. Esa es la ansiedad funcional, la que nos enfoca, nos activa y nos protege. Entonces, vista así, la ansiedad no es un problema. Cuando aparece el problema, cuando esa alarma se enciende si no hace falta, cuando se activa, con demasiada intensidad, demasiada frecuencia o durante demasiado tiempo. Ahí hablamos de ansiedad disfuncional, porque esta alarma no distingue demasiado bien entre un león que nos va a comer y un mail que dice, tenemos que hablar. Es decir, para el sistema nervioso, los dos pueden leerse como amenaza. Y hoy, a diferencia de otros momentos de la historia, no vivimos rodeados de leones, pero sí de peligros abstractos y constantes, mensajes, cuentas que no nos sierra deudas, incertidumbre, vínculos, frágiles, exigencias, expectativas. Entonces, la alarma queda aprend más tiempo del que debería, como el motor de un auto. Y vos sirve para prenderse por un momento, llevarme algún lugar y apagarse. Pero si se queda encendido días y días, semanas y meses sin apagarse nunca, probablemente ese motor termine sobrecalentose. Bueno, cuando la ansiedad pase exactamente lo mismo. En los últimos años la ansiedad exploto para dimensionarlo en una encuesta sobre bien estar emocional que se realizó en 2021. Casi un 20% de los adultos reportó síntomas de ansiedad severa y más de un 30% síntomas moderados. Si sumamos esos números estamos hablando de casi la mitad de las personas de este mundo conviviendo con algún grado significativo de ansiedad. Eso es muchísima gente. Y por qué pasa esto? Bueno, la ansiedad intensa es múltica usal. No es solo tu biología, no es solo tu historia, no es solo tu personalidad, tampoco es solo tu contexto. Es la suma de todo. Casi como un volcán, que entra en errupción por acumulación. A veces el disparador es obvio, estrés, una crisis, una pérdida, una discusión, pero otra vez es es mínimo, un latido acelerado, un mensaje sin responder, una sensación rara en el cuerpo y con no siempre hay un motivo grave. Puede dispararse por una manel nota, un comentario de tu mamá, una pregunta incómoda de tu papá, un mensaje inesperado de tu ex, un asenso en el trabajo, un despido, cuando el tránsito está travado y llegamos tarde algún lugar importante. Cuando lo llego un mensaje que dice, después hablamos, cuando mandamos un mail relevante y pasan ahora si no tenemos respuesta, incluso hasta ante un partido significativo, o cuando entramos a un lugar y sentimos que no terminamos de encajar, o cuando alguien que queremos está distante y no sabemos, ¿por qué frente a un conflicto familiar antes de una cita con alguien que nos gusta? O cuando vamos a pedir un aumento de sueldo. También incluso, con eventos lindos, como tener un hijo, graduarse, todo esto puede disparar a ansiedad. Es decir, la única condición es que se viva la situación como amenazante. Hay algo en lo que la mayoría de las correntes terapéuticas que trabajan con la ansiedad acuerdan y es que mientras más luches o más quieras controlar los síntomas, más va a aumentar la sensación desagradable de malestar. Entonces hoy sabemos que no se trata de quitar estos síntomas lo más rápido posible, sino de entender por qué y para qué están ahí, cuál es su función. Lo primero que quiero que sepas es que toda ansiedad excesiva se puede tratar. Se puede abordar psicologicamente y si es necesario, también de manera farmacológica. Las técnicas que usamos en psicología tienen eficacia comprobada. Y los profesionales de la salud somos quienes evaluamos qué herramientas son las más indicadas para cada persona, ¿cuál usar, en qué momento y de qué manera? Muchas veces intentamos eliminar la ansiedad porque sus síntomas son muy molestos y sí, a nadie le gusta sentir palpitaciones, pensamientos aserrados, miedo. Pero el problema es que la ansiedad no es albais lado, no es solo de la cabeza y no es solo de el cuerpo. Es una experiencia compleja que se expresa en varios planos a la vez. A mí me gusta pensar a la ansiedad como algo que se manifiesta en cinco territorios. Lamente, el cuerpo, la conducta, el contexto y la dimensión existencial. Cada persona presenta una combinación distinta de desajustes en cada uno de estos territorios. Hay personas con más de sequilibrio en el contexto, otras en el mundo cognitivo o mental, otras con más de sequilibrio en lo físico y así. Por eso, cuando alguien intenta resolver la ansiedad interveniendo solo en un plano, por ejemplo regulando el cuerpo, pero el mayor desbalance está en el contexto, la ansiedad nunca termina de ceder y no porque la herramienta para el cuerpo se llama la ocea inútil, sino porque está actuando en el lugar equivocado. |
| 13:05.2 | Entonces, se trata de que cada persona recorra estos cinco territorios, e identifique en cuáles de ellos la ansiedad está más desequilibrada para a partir de ahí evaluar qué ajustes hacer en su vida particular. Porque para cada territorio existen técnicas específicas que actúan directamente sobre ese territorio. Entonces, cuando mejor entendemos en qué territorio está más desbalanceada tu ansiedad, más efectiva se van a volver a hacer herramientas que la psicología puede darte. Porque muchas veces estamos intentando resolver la ansiedad de un territorio, pero la ansiedad te está pidiendo que equilibres otro. Entonces, el primer paso para gestionarla es reconocer estos cinco territorios para empezar a trazar tu propio mamá. Y eso es lo que vamos a hacer ahora juntos. El primer territorio es el territorio del contexto. a ver que la ansiedad nunca aparece de la nada. El entorno en el que vivimos no es neutro. Modela directamente el nivel de ansiedad que experimentamos. El contexto es todo aquello que te rodea y que te sostiene o te desgasta en lo cotidiano. Tu trabajo, tu economía, tus vínculos, tu casa, tu ritmo de vida, tu nivel de exigencia, tu descanso, la cantidad de estímulos que recibís por día. Muchas personas llegan a consulta viviendo en contextos que, ronicamente, estresantes completamente incompatibles con la calma. Trabajos con exigencia, perman opausa, horarios muy predecibles vidas, a las corridas, les da mucha culpa de descansar o se sienten vajos por hacerlo, les incomodé el silencio necesitan estímulos todo el tiempo, o tienen vínculos donde hay conflictos constantes mucha tensión, la sensación permanente de estar siempre a punto de llegar tarde, siempre por fallar o por decepcionar a alguien, bien esos casos, la ansiedad no es una falla, es una respuesta acuerente a un entorno asfixiante. O sea, el cuerpo no está exagerando, está leyendo bien el contexto. El tema es que contexto estamos armando y que espacio tenemos ahí para respirar. Te voy a dejar una primera pregunta que la ves y identificas que hay algo de este contexto desequilibrado. ¿Cómo es el contexto que hoy estás habitando? Hay algo de él que pueda estar alimentando tu ansiedad sin que lo esté registrando. El segundo territorio es el cuerpo. La ansiedad no es solamente algo que se piensa, también es algo que se sienta en el cuerpo. De hecho, el cuerpo es uno de los principales territorios donde la ansiedad se manifiesta, porque cuando se activa la ansiedad, el cuerpo entra en modo emergencia. Entonces, aunque no estés corriendo ni peleando con nadie, el organismo se comporta como si hubiera un peligro real y por eso aparecen estos síntomas de palcuitaciones, el corazón que empieza a latir fuerte y rápido es para bombiar más sangre a los músculos, solo que esta sensación asusta y el pensamiento sobre ser me voy a morir o estoy teniendo un infarto pero no lo es, en realidad es el sistema de lucha o vida funcionando. También puede aparecer su duración intensa, es que los fríos, sus fuacciones, porque el cuerpo intenta regular la temperatura ante un supuesto esfuerzo físico, los temblores, la inestabilidad en las piernas o las acudidas, no son pérdidas de control, sino que es tensión muscular extrema. La respiración, por ejemplo, que se vuelve como entrecortada. Y aparece esta sensación de aobón, no es porque falte el aire, sino porque estás hyperventilando. Es decir, es lo contrario, tenés más oxígeno del necesario. A eso se les suman la opresión en el pecho o apretar la mandíbula, estoy de bruxar sin darte cuenta, náuseas, retorcijones, vertigo, todo responde al mismo. La sangre se redistribuye, el sistema digestivo pasa a segundo plano y el cuerpo está encendido de más. Es súper incómodo, pero tenemos que saber que no es peligroso. Si vivís mucho tiempo en la alerta, el cuerpo aprende a estar en ese estado incluso cuando no hay peligros real. Por eso no alcanza con calmar la cabeza si el cuerpo sía asildirado. Entonces, en este territorio se trabaja con herramientas específicas para regular el sistema nervioso y tener impacto en el cuerpo. Hay un montón de técnicas simples, muy basadas en evidencia que no requieren entender nada complicado sino entrenar al cuerpo para volver a un estado de más seguridad. Es hermoso ver los resultados del entrenamiento con esas técnicas. Este territorio me parece de los más reveladores porque deja como muy sorprendido. Cuando nos metemos acá nos damos cuenta que la calma no es un talento sino que es algo que es entrenas y sabemos como es fisiología entrenada. El tercer territorio es el territorio de la mente y este es quizás uno de los territorios más conocidos que es el de los pensamientos ansiosos. La mente que tiene exceso de ansiedad siempre piensa bajo amenazos, o sea todo va a salir mal. La cabeza se convierte casi como en un laboratorio de catástrofes. Entonces el cerebro está escañando todo el tiempo señales de peligro, señales corporales, normales, entonces se interpretan como, ¡ah, esto es liderave! No existe ninguna fuerza físico, pero sentís el corazón acelerado y entonces aparece el pensamiento de, voy a tener un infarto, me voy a morir. |
| 19:05.0 | Un mareo se transforma en un, ya está, no voy a desmayar, esto es algo grave. O una distracción es un, a, estoy mal, estoy volviendo el oco, me está pasando algo grave la memoria. En este estado aparece la ansiedad anticipatoria, desesto de la mente, se adelanta un peligro que todavía no existe. existe. Entonces se consumen todos los recursos |
| 19:27.6 | atenciónales para prevenir lo peor y por eso es que cuesta concentrarnos, recordar cosas o estar presentes. Acá la preocupación se vuelve excesiva y repetitiva y los pensamientos gira en una y otra vez alrededor del mismo miedo como un disco rallado. Y entonces entonces detalles chiquititos se agrandan hasta vivirse como amenazas y no arrones. También en este territorio vamos a ver que se sobreestima el peligro y al mismo tiempo se subestiman los propios recursos, es decir, el riesgo se percibe gigante y nuestra capacidad para afrontarlo como mínima. Entonces aparecen ideas como esto que siento, es una cb seguro o me van a despedir si o sin. No solo da miedo lo que podría pasar, sino esa convicción derna. Claro, estas son vivencias súper angustiantes, pero no son peligrosas en realidad, son expresiones extremas de un sistema nervioso que está hiperactivado. El cuarto territorio es el territorio de la conducta, lo conductual, este territorio, no lo miramos mucho y es el más tramposo de todos, porque lo que solemos hacer para calmarnos es lo que hacen que la ansiedad se mantenga en el tiempo mantener la viva. En ese territorio están todas nuestras acciones, especialmente la habitación y el escape. Frente las sensaciones intensas de la ansiedad hacemos lo que cualquier ser humano haría que es tratamos de escapar del malestar. Y ahí aparecen las conductas de evitación. Dejar de ir a ciertos lugares, postergar situaciones, inventar excusas para no enfrentar lo que da miedo. Otra también es el escape, ¿eh? Es vas, bueno, lo intentas. Pero cuando la ansiedad sube demasiado, te vas, te retiras antes de tiempo Entonces, el alivio aparece justo en el momento en el que te vas. Ahora sabemos que estas conductas de escapar se voy a evitar bajan la ansiedad en el momento, pero le dar al cerebro un mensaje peligroso. Le dicen, esto era realmente grave y si esté bien en escapar. Y ahí ahí la ansiedad se refuerza. |
| 21:46.8 | Este territorio es un cómodo por eso porque nadie quiere dejar de evitar lo incómodo que trae la ansiedad. Es difícil quedarse y soportar lo feo que se siente. Pero también es una de los territorios más potentes porque cuando empezamos a usar las técnicas adecuadas, la conducta cambia, el sistema completo se reorganiza y la ansiedad baja de manera sorprendentes. El número 5 es el territorio existencial y acá la ansiedad no aparece como un síntoma a apagar, sino como una señal, como un mensaje. Repasando, en el cuerpo aparece él, estoy activado. En la mente no puedo frenar la cabeza. En la conducta, estoy habitando. En el contexto es mi vida es demasiado exigente y ahí sí hay herramientas muy claras. Reordenar el sistema nervioso, reordenar los pensamientos, cambiar conductas, ajustar rutinas, bajar estímules, pero en el existencial, aunque orrrdenes todo eso, puede quedar como una ansiedad de fondo, como una niebla que lo cubre todo de manera sutil y ella no es miedo a algo. Es más bien la pregunta de ¿y todo esto para qué? Que sentido tiene lo que hago. Aca la ansiedad tiene forma de pregunta. Este territorio está desequilibrado. Cuando nuestra vida no está alineada con lo que somos, con lo que queremos, o con lo que necesitamos. Cuando vivimos en automático, postergándonos la alarma de la ansiedad se está prendiendo para avisarnos que tenemos que para jaredar de nuevo, porque cuando falta sentido el vacío se llena de síntomas. Por eso este territorio no se aborda con respuestas rápidas, porque las respuestas rápidas suelen ser anestesias, frases echas, poníteme estas pensas en positivo, positivo, bueno ya va a pasar si a veces pasa, pero otra vez vuelve porque la raíz era que no había sentido. Abordarlo con profundidad significa habilitar un espacio interno, donde puedas hacerte preguntas que normalmente suelemos evitar porque nos dan vertigo. ¿Qué estoy sosteniendo por inerrecia? Si sigo así cinco años, me gusta el futuro que estoy construyendo. Trabajar este territorio es encontrar el norte. Yojo que encontrar el norte no significa tener todo claro ni vivir en calma absoluto, llegar a una vida perfecta. Significa a el linear tu vida con lo que te importa, con menos elecciones automáticas. Construir una vida que vale la lapena, incluso si aparecen emociones desagradables como la ansiedad, una vida donde aunque haya miedo, ¿vos sepas por qué estás haciendo lo que haces? Y ahí la alarma de la ansiedad difusa deja de sonar. Muy bien, llegamos a la parte práctica de este episodio y acá quiero hacer dos cosas. La primera es contarte algo importante. Si los cinco territorios te ordenaron, aunque sea un poco entonces, ya entendiste la idea central de mi herramienta más presiada para trabajar con la ansiedad que es mi libro, porque libro es eso, es un mapa completo, un recorrido en profundidad por los cinco territorios de la ansiedad con ejercicios y con herramientas validadas por la psicología para ir impactando en cada uno. en el territorio con texto, por ejemplo, trabajamos con herramientas concretas para moldear el entorno y bajarla ansiedad. No buscamos cambiar tu vida entera de un día para el otro, sino sí identificar qué partes del contexto están empujando a tu sistema al límite para empezar a mover piezas que después generan un efecto dominó. En el terreno de la mente vemos algo que para mí es muy revelador que tiene que ver con los pensamientos automáticos entender que no nascender nada sino que están sostenidos por otras creencias más profundas y cuando entendemos y sacadena la mente deja de sentirse un territorio salvaje y ahí sí trabajamos con herramientas precisas para cuestionar debilitari y reescribir esas creencias. En el territorio de la conducta vamos a analizar todo lo que haces para calmarte que sin querer pueden estar manteniendo viva tu ansiedad y ahí sí trabajamos con mucha precisión y encontrase en el libro un ejercicio para armar tu plan conductual gradual paso a paso y así con cada territorio, se acaba de territorio, tiene su método, tiene ejercicios y los vamos transitando con mucha profundidad, pero hoy acá en este episodio te quiero dejar una herramienta muy actual que es de las que yo más recomiendo para bajar la ansiedad cuando está muy intensa porque tiene el poder de cambiar la química cerebral en minutos y activar el sistema para simpático ventral que es el sistema de relajación del cuerpo. Ahora, esta herramienta trabaja directamente en el territorio cuerpo y Y se llama respiración 478, o respiración diafragmática. Siempre pensemos que la respiración está en efectiva como un ansiolítico para bajarla en cidadada. Así que vamos a hacerlo juntos. Ahora, primero, vas a buscar una postura que te resulte cómoda. Si puedes incluso apoyar los picesos, aflojando un poco los hombros, deja que la mandíbula se suelte apenas que la lengua caiga entre los dientes relajada. Si estás manejando o haciendo algo que requiere atención, puedes hacerlo igual por supuesto, se cerrar los ojos, solamente lleva la atención a la respiración. La idea es la siguiente, vamos a inhalar en cuatro segundos, vamos a sostener siete y vamos a exhalar en ocho segundos. Lo más importante es hacerlo lento y especialmente exhalar largo, porque cuando la exhalación es más larga que la inhalación, eso le manda una señal directa al cerebro de que active el sistema de calma. Vamos. Inala por la nariz contando mentalmente hasta 4. Ahora sostene 7 segundos el aire |
| 28:25.5 | 2 3 4 5 6 7 y ahora exhala lento por la boca como si empañaras un vidrio por 8 segundos 3 4 5 8. Bien, vas a hacerlo 2 veces más, vas a hacerlo una vez más juntos y después |
| 28:53.3 | lo lo vas a hacer vos. Y en el haz, 1, 2, 3, 4, sostenez, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y exalaz en 8, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8. Si en algún momento de mariás un poco frena un ratito, respira con naturalidad y después vuelve a |
| 29:25.4 | hacer un ciclo de respiración más. Nalás, sostene, se enciete, y exhalás en 8 segundos. Y ahora quedate un segundo registrando. |
| 29:48.4 | ¿Cómo está tu pecho? ¿Cómo está tu albomen? ¿Cómo está tu garganta? ¿Cuánto ruido hay en la cabeza? No siempre vas a sentir calma total. A veces lo que se siente primero es apenas como un bajón de intensidad, |
| 30:06.2 | como algún un poco más de espacio, un poco más de aire, pero eso ya es un montón. Así que siempre que sientas que la ansiedad está subiendo o empezás a notar que te excede, toma tu momento para concentrarte en tu respiración y hace varios ciclos de esta respiración 4, 7, 8. Vas a notar como en minutos el cuerpo empieza a relajarse. Ahora, este es solo una puerta de entrada al territorio del cuerpo. En el libro te dejo muchas otras técnicas, explicadas paso a paso y algunas incluso con náudio para que las agajigadas por mi voz para que vos puedas elegir las que mejor se ajusten a vos y armar tu propio kit de herramientas. Si algo quiero que te lleves de todo este recorrido, es que la ansiedad no es el enemigo. El enemigo no es entenderla porque cuando no la entendemos la pelea, la tapamos, la queremos hacer a desaparecer lo más rápido posible y en esa pelea asieras la ansiedad crece. Hoy te mostré otra forma de mirarla, no como un ruido molesto que hay que apagar, sino como una señal que tenemos que aprender a leer, porque la ansiedad no aparece porque sí, aparece cuando algo, en algún territorio de tu vida está desajustado. A veces es el contexto que nos deja respirar, a veces un cuerpo que aprendió a vivir en alerta, a veces una mente atrapada en la anticipación, a veces conductas que nos alivian, pero que sostienen el problema largo y plazo. Y a veces es que nos desconectamos del sentido. Por eso es que no existen recetas universales, no existe la técnica que les sirva a todos. Lo que sí existe es un mapa y la posibilidad de aprender a leer en tuyo. Cuando empezás a recorrer los cinco territorios, la ansiedad deja de ser un monstruo sin forma y se vuelve algo más concreto y por ende más trabajable. Empezás a ver por dónde entra, qué la alimenta, qué la calma y qué cosas le intensifican y ahí la ansiedad empieza a bajar, no porque haces fuerza porque sí, sino porque intervenís en el lugar correcto con la herramienta precisa. Así que si sentís que este episodio te abrió nuevas preguntas, probablemente, este es listo para profundizar. Y entonces sí te super recomiendo librar. Porque ahí las encontrar estaciones, ejercicios, historias reales, de pacientes, historias propias, y un kit final pensado para esos momentos en los que la ansiedad aparece y no hay margen para improvisar. |
| 32:45.2 | Y si hoy sentís que la ansiedad te está manejando la vida, no te acostumbres a sufrir, |
| 32:50.9 | no te recibes a pensar bueno, yo soy así, digo, la ansiedad se puede entender, se puede |
| 32:57.2 | entrenar, podemos volver a una calma posible. |
| 33:00.9 | Ojalá este episodio haya sido el inicio de ese recorrido, para así nos encontramos la semana que viene. |
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