Cómo dar ayuda emocional en una crisis | Silvia Bentolila
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🗓️ 13 January 2022
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| 0:00.0 | Queridos amigos de Teden Español, ahora que terminamos la séptima temporada de nuestro podcast, |
| 0:05.1 | queremos volver a compartir con ustedes algunos de los episodios que más nos gustaron. |
| 0:09.6 | Les cuento también que estamos preparando la octava temporada que empezará en febrero de 2022. |
| 0:16.3 | Recuerden que si quieren suscribirse al boletín semanal de ideas en nuestro idioma, |
| 0:20.4 | ver las charlas de Teden Español o seguírenos en las redes sociales, |
| 0:24.2 | pueden hacerlo en Teden Español o seguirnos en las redes sociales pueden hacerlo en Tedenespanol.com. Los dejo con la charla de esta semana. ¿Qué podemos hacer para ayudar a alguien que está viviendo una crisis emocional? Bienvenidos al podcast de Teden Español, soy Jerry Garbulski. Silvia Ventolila, es psiquiatatra y Sanitarista y es experta en emergencias y desastres. |
| 0:48.0 | En su charlante de X Río de la Plata nos muestra tres acciones simples que nos permiten dar apoyo emocional en situaciones extremas. ¡Grami Arcoles! En la ambulancia vamos todos callados. |
| 0:50.0 | A fuera sonaban las sirenas de toda la primera línea de respuesta. Bomberos, patrulleros, más ambulancias. Al llegar a la estación de trenes, de 11, nos encontramos con miles de personas muchas gritando, corriendo desorientadas, buscando a sus seres queridos. Sentenar de periodistas, móviles de televisión, las bocinas de los colectivos, el ruido era ensordecedor. En medios de secados, ve un muchacho sentado en el cordón de la vereda, que unos 20 picos de años tenía la mirada perdida, los jeans y la remera rota, y manchas de sangre en su única zapatilla. Me acerco de espacio, respetando su espacio personal, me siento al lado y me presento. Soy Silvia, el Ministerio de Salud. ¿Cuál es tu nombre? No me responde. Su cuerpo estaba ahí, pero su mente había quedado atrapada en el vagón. Espero y contono calmo vuelvo a decirle. Soy Silvia. Puedo ayudarte en algo. Gira la cabeza. Pregunta por Juan. dice que se adelantó en el vagón porque llegaba tarde al trabajo. Vuelve a quedarse callado y mientras se toca los bolsillos me dice, quiero llamar a mi mamá para avisarle que estoy bien. De repente se para, me paro y antes de que pudiera irse, lo ofrezco a mi celular. Llama quién vos necesites o si preferí, ya me o yo le digo, me quiero ir a casa, dicián gusteados. Por supuesto, le respondo, pero primero necesitamos asegurarnos de que estés bien. Yo me quedo con vos hasta que te revisan y mientras tanto llamamos juntos a tu mamá. Conectar, apoyar, proteger. Son tres acciones que echas en el momento justo. P, pueden evitar que volvamos a poner en riesgo la vida o que nos quede una herida abierta que se transforme entre auma. Cuando nos enfrentamos a lo inesperado, eso que siempre pensábamos que liba pasar a otros, nos percibimos bajo peligro y quedamos aturdidos. De repente, todos se vuelven a Sante y atacar huir son las opciones. Pero saben, es una cosa. Nuestro cerebro, inundado por las hormonas del estrés, no puede pensar con claridad. Perdemos el control interno y hacemos cosas ilógicas desorganizadas en medio de los desastres estas reacciones pueden llevarnos a la muerte. Podemos saltar de un piso 45 en el intento de huir, como pasó en el atentado de las Torres Gemelas. Podemos deambular desorientados en medio de una inundación, como en la plata 2013, o volver a entrar al fuego, como sucedió en el incendio de la discoteca de cromagnón. Y en el largo plazo, una pollo emocionado por túno, ayuda a evitar grandes sufrimientos. Porque el miedo de hoy puede terminar en ataques de pánico en el futuro. O la tristeza en depresión, como ha sido ampliamente documentado por la Organización Mundial de la Salud. Afortunadamente, lo que podemos hacer para ayudar es muy sencillo conectar, presentándonos, manteniendo la calma, |
| 5:51.2 | soportando los silencios sin prometer lo que no podremos cumplir, apoyar, escuchando, |
| 6:01.7 | comprendiéndolo difícil de la situación, sin repetir esa frase falsamente tranquilizadora como todo va a estar bien, fue una desgracia con suerte, podría haber sido peor, pero sí, usando esas palabras mágicas, ¿en qué puedo ayudarte? Y no olvidarnos de proteger, asegurándonos de acompañar a la persona hasta que recupera el control interno y pueda ayudarse si misma. Ahora bien, no hace falta que un terremoto derrumbé tu casa o en inundación de jefoto flotando para sentir que un desastre golpea la puerta. La misma sensación de desesperación de vulnerabilidad y racionalidad pueden dar situaciones de la vida cotidiana. El diagnóstico de una enfermedad severa, la pérdida de un ser querido, ser víctima de un asalto de un choque o una ruta, quien puede atribuirse el derecho a jugar, ese sentimiento define el mundo que nos invade cuando descubrimos que la persona que amamos ya no nos ama. La dimensión emocional de un desastre es personal y única. En momentos así podemos forsejar con quien nos está puntando con una arma, bajar del autocadreadro y caminar por la ruta entre camiones |
| 7:47.0 | o cruzar la calle mirando por el lado contrario donde viene el tránsito al salir de la consulta |
| 7:54.1 | médica de las crisis, nadie está salvo, a veces nos toca estar de un lado y a veces del otro. Y cuando ocurre difícilmente tengamos una especialista cerca. Pero en ese momento, en ese momento cualquiera de nosotros puede ser esa primera línea de respuesta conectando, apoyando, protegiendo. No hace mucho. Residí en la madrugada una llamada telefónica de mi hija diciendo que estaba en la guardia del hospital. Al llegar la encuentro tirada en el suelo de una sala barrotada de gente. He hecho un rollito de dolor. Asustada, agarró la primera silla de ruedas que encuentro el empujo hacia la guardia. Ella se desploma en mis mis brazos. Le grito a una médica y entra a mi hija terapia intensiva por una puerta que se cierra en mi cara. Espero en ese pasillo finito, oscuro, cinco, diez, quince minutos, no sé, yo siento que son horas. Volpeo insistentemente y nadie sale de decirme nada. Hasta que desesperaden, pujo la puerta y entra a buscarla. Corriendo cada cortina, box por box. En eso alguien se me acerca. Me habla Suav y se presenta, me dice que es una médica residente. |
| 9:49.8 | Me pregunta qué necesito y me escucha tentas sin interrumpirme. |
| 9:58.8 | Me dice que va a quedarse con mi hija hasta que la lleven a Kirófano y que me va a tener al tanto. |
| 10:12.0 | Todavía hoy, mi hija y yo le agradecemos a que ya me dedica a residente a Victoria, |
| 10:19.0 | me acuerdo su nombre, su comprensión, su presencia y sus palabras, conectar, apoyar, proteger, pueden hacer de verdad una diferencia en el mundo. |
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