3 am en el Hospital Embrujado (historias paranormales)
Relatos de la Noche
Sonoro
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🗓️ 14 March 2026
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Summary
Los hospitales son lugares donde la vida y la muerte conviven todos los días… y quizá por eso también son escenario de algunas de las historias paranormales más inquietantes.
En este episodio de Relatos de la Noche, escucharemos el testimonio de dos hermanos que vivieron varias madrugadas extrañas mientras cuidaban a su abuelo en un hospital antiguo, donde una figura misteriosa parecía recorrer los pasillos a las tres de la mañana.
En la segunda historia, una mujer recuerda los sucesos inexplicables que marcaron su infancia en la casa donde creció, donde durante años se escuchaban llantos en el patio junto a un viejo árbol.
Lo que su familia descubriría con el tiempo cambiaría para siempre la forma en que veían ese lugar. Historias reales de terror paranormal, presencias inexplicables y encuentros que ocurrieron en lugares donde nadie esperaría encontrarse con algo del otro lado.
Bienvenidos a Relatos de la Noche. —
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Transcript
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| 0:00.0 | Escuché un ruido fuera de la habitación de los vital donde cuidaba de mi abuelo. Era la estrés de la mañana. No había nadie más afuera. Su un paciente muy extraño mirándose adentro hacia nosotros. Sus ojos eran completamente negros. hospitales, probablemente uno de los lugares donde nunca queremos estar perdón de todos eventualmente, tendremos que pasar al menos una noche para luego con suerte poder volver a casa. Estos lugares son especialmente escenarios, de más historia de fantasmas de las que imagin. Y es que eso lo piensa en la cantidad de energía, de dolor, de alegría, o de muerte, con la que se cargan. En este episodio nos adentramos en un hospital de madrugada, pero no solo eso, hay más historias esta noche, es que apaga la luz y déjate llevar. Estás escuchando relatos de la noche. Buenas noches a la comunidad. Quiero compartir algo que nos pasó a mi hermana y a mi cuando mi abuelo estuvo internado hace ya algunos años. Lo cuento ahora porque el ya falleció, pero no por eso se me quito de la cabeza lo que vimos en ese hospital. De hecho, es de esas cosas que uno intenta comodar con explicaciones lógicas, pero hay detalles que nunca jarran por más vueltas que uno le de. Y a volumen te no era un señor muy terco, de Crácter fuerte, muy trabajador, muy orgulloso Y y además es confiado con los hospitales. Él decía que los doctores de ahora llenan a más criança cardinero y que si uno se dejaba, a él lo tenían hasta que se muriera. Obviamente no pensaba si siempre, pero si le tenía una confianza muy marcada a los hospitales grandes, sobre todo a los nuevos y de los públicos ni hablar. Por eso cuando se enfermó de gravedad, insistió en que lo llevaran a uno privado a su confianza, de aviejo, pequeño, que llevaba décadas funcionando en la ciudad, sobreviviendo en la ciudad más bien. No era para nada un lugar bonito, mucho menos moderno. Eras de esos hospitales que por fuera parecen una casa grande adaptada, con amplaciones raras, pasillos angostos, ventanas altas, plafones manchados y áreas enteras que se notaban abandonadas desde hace años. Pero mi abuelo decía que hacía que había doctores de verdad, que hacía que se lo habían atendido bien en otras ocasiones, y que si iba a estar |
| 2:45.4 | internado, sería ahí o no sería ningún lado. Y al final se hizo como el quiso. Lo regresaron por una complicación respiratoria, y por un problema cardiaco que se le vino a contar con otras cosas propias de la edad. No estaba intubado ni interapintensiva pero sido delicado. Nuestra oxígena, vigilancia y varias noches de observación. Como mi familia somos de estarnos tornando para cuidar los enfermos, entre varios nos organizamos para no dejarlo solo. Mi mamá y mis tías iban durante el día, y por las noches nos tornábamos mi hermano y yo porque vivíamos más cerca, y siendo sinceros, éramos los que aguantábamos mejor de estuelarnos. Nos lo pudimos pasar entretenidos en el teléfono toda la noche. El hospital tenía tres pisos. La parte que seguía activa esté en el primero y una parte del segundo. Había cuartos ocupados, una pequeña estación de enfermeras, una salita espera con sillones de vinil verde y acuarteado, una capilla diminuta con el hueco que dejó una pequeña virgen y un foco que parecía estar a punto de fundirse. Pero también había otra zona, al fondo, que ya casi no se usaba, en el segundo piso también había otra zona, al fondo que ya casi no se usaba. Ahí estaban un quiro fanobiejo, dos alas de recuperación abandonadas y dos cuartos cerrados. Se notaba porque las luces casi nunca estaban encendidas y porque cuando uno pasaba cerca, o leía distinto, como polvo, encierro. Los puertes tenían ventanitas largas y opakas y detrás algunas todavía se alcanzaba a ver moviliar o cubierto con sábanas. |
| 7:08.8 | La primera noche que me tuvo que darme sólo con mi abuelo fue pesada, pero no por nada raro. El casino dormía, se quejaba del ruido, del eluse, el pasillo, del catéter, de la comida, de la temperatura, de la gria condicionado, Ya como a la una de la mañana por fin se quedó tranquilo. Mi olo respiraba con ese sonido corto y cansado que hace nos enfermos cuando logran medio como darse, y yo me quedé en un sillón, aun lado de la cama viendo al celular, lo más tratando de no quedarme dormido. La puerta del cuarto tiene una ventanita rectangular, no grande pero si lo suficiente para ver cuando alguien pasaba por el pasillo. Enfermera, familiares, doctor lo que fuera. Yo ya me había acostumbrado a levantar la vista que de que vayan a sombra e moverse por el otro lado. No sé exactamente qué hora era cuando lo vi por primera vez. Te vien a ser más de las tres de la mañana. Y lo recuerdo porque ya había notado que los vitales ahora hasta se sentía distinto. Ya no se había ni voces, ni teléfonos, ni pasos frecuentes. Creo que hasta la gente del turno no tornó, se iba a dormir. Sólo uno que otro pedido de máquina, las llantas de algún carrito lejano, el ruido de el oxígeno de mi abuelo. Vi pasar una figura por la ventanita. No iba rápido ni con esa prisa que traía el personal, más bien caminaba con mucha lentitud como si apenas pudiera avanzar. Primero pensé que era un paciente, en esa hospital a veces se dejaban ver caminar algunos, sobre todo los que traían suero colgando van de bandes ubicados, pero nunca es ahora. Y lo raro fue el aspecto, alcanciar ver la cabeza completamente lisa, o al menos así me pareció muy pálida, y una masquerilla doxígeno cubriéndole casi toda la cara. No una simple canula como lo de mi abuelo, era una masquerilla grande, transparente, de las que casi ya no he vuelto a ver, con el tubo colgando. No sé por qué, pero me pare. Fui hasta la puerta y me asume por la ventanita. Y al hombre ya un poco más lejos, del otro lado del vasillo, avanzando hacia la parte menos iluminada. Traía algo como vato, camisón de lospital, muy olgado, y caminaba con los Somros allá delante, se me hizo extra extraño sí pero no sobre natural. Lo primero que pensé fue que alguna enfermera le había dejado moverse solo y que con lo viejo que estaba en lugar, cualquiera podía terminar desorientado, perdido. Y va a abrir para avisar en farmaría, pero no es su mi avuelo y un sonido como de que se estaba ocando con su propia saliva y me olvidé del asunto. Fíjone el, ya como de la almohada y le dio un poco de agua con el popote. Cuando volví a mirarse afuera, ya no había nadie. La mañana siguiente no dije nada porque un estamente mediovergüenza sonaba una tontería. Dígose, raro caminando en la noche. Nada más. Pero la segunda vez que lo vi fue dos noches después. Ese vez estaba mi hermana conmigo. Nos hayamos organizado para quedarnos los dos porque mi abuelo había pasado un día malo. ¿Quéamos que uno solo se cargará toda la desvelada. Ella estaba dormitándone si yo no un rato. Yo me había salido por un café a la máquina que estaba que hacía el final del corredor. Ya regresándolo vi, venía del fondo del pasillo. El mismo hombre de la otra noche. Avenzaba lento, demasiado lento, como alguien muy enfermo que igual se hubiera debido estar cayendo, pero no se caía, y mientras más se acercaba, más raro se veía. La piel, o lo que alcanzaba a ver se tenía un color apagado, como entre gris y a su lado. Lo mascarilla no se veía bien puesta. |
| 8:49.4 | Mas bien. que alcanzaba a ver se tenía un color apagado, como entre gris y azulado. La mascarilla no se veía bien pues, más bien parecía que le tuviera encarnada, pegada la cara indida, los ojos se le veían muy oscuros. No sé si por la luz o porque de verdad no se le distinguían bien, y tenía la vata abierta del cuello, mostrando una clavícula demasiado marcada. Se metió en una habitación y llamó a presuría llegar a con mi abuelo antes de topármelo, para cuidarlo, y para yo no estar solo. Con entre volví a escuchar que caminaban por el pasillo, por la ventanita pude ver que el señor separaba enfrente de nuestra puerta. Yo pensé que ahora iba a entrar con nosotros por error, como tantos pacientes os oyentados, pero no. Se quedó frente a la puerta cerrada. Quieto. Al parecer solo la veía, no tocó un intento abrir, solo estaba ahí parado, de perfil para mí, con la cabeza apenas inclinada hacia la ventanita. No sé cuánto tiempo, droeso, tal vez 10 segundos o tal vez menos, pero a mí se me hizo muchísimo. Sentí una incomodidad muy particular, porque en ese momento dejó de parecerme en paciente cualquiera. Muerda normal quedarse así, inmóvil, frente a un cuarto ajeno a esa hora. Entonces pensé algo que me daba un poco de pena admitir, pero fue lo primero que me vino a la cabeza. Ya valió, ya me sugestioné, ya estoy viendo fantasmas en el hospital. No sé por qué pensé eso así y tan directo, quizás por lo feo que era el hombre, quizás por el lugar, por el cansancio, pero ni siquiera me dio tanto miedo en ese instante. Me dio más fin a una especie... Un rechazo. Como una certeza de que no quería que esa cosa estuviera frente al cuarto de mi abuelo. Así que me levanté. Habría la puerta de golpe y... Ya no había nadie. No es que se hubiera ido hacia un lado. No es que lo hubiera hecho caminar. Simplemente elillo estaba vacío, dí dos pasos completos afuera, volteé ambos lados y nada, hasta revisa la estación de enfermeras y vi que estaba vacía, uno enfermer iba subiendo en ese momento y me preguntó si necesitaba algo, yo por no parecer loco le dije que no, que solo estaba estirando las piernas. Reversal cuarto y no le conté a mi hermana, no quise porque me parecía ridículo. Además, mi abuelo estaba despierto y no quería preocuparlo. El era de esas personas que si escuchaban algo así se quedaban clavadas con eso, no le podía contar que creía que estaba viendo fantasmas. La noche siguiente nos volvimos a quedar los dos, yo me dormí un rato porque ya no podía más y mi hermana se quedó despierta, como la escuatro de la mañana me despertó de manera rara, sentándose derecha a la sillon, ese movimiento fue lo que me hizo abrir los ojos, la fui mirándose a la puerta, yo iba a preguntarle que pasaba pero me hizo una señal para que me quedara callado, no hablaba, solo me estaba señalando a la ventana de la puerta. Me levanté espacio y me acerqué. Ahí estaba otra vez. Sólo que no estaba frente a nuestro cuarto, sino unos metros más adelante. Frente a otra habitación cuya puerta estaba abierta. Y la habitación de un señor mayor que ven ingresado a tarde, según recuerdo, no se le veía acompañante en la noche, nada más un hijo que había estado un rato y luego se fue. La figura estaba quieta, viendo hacia adentro, mi hermana respiraba muy bajito, luego me dijo casi no mor morbo mucho lo estás viendo |
| 13:08.0 | dije que sí con la cabeza |
| 13:11.2 | eso fue lo que más mingue todo de todo |
| 13:13.5 | saber que no era idea mía |
| 13:15.6 | que ella también lo veía |
| 13:19.4 | que no era una mala pasada del sueño, del cansancio |
| 13:23.1 | pensé que era un paciente |
| 14:27.1 | me dijo sin despegar la vista. Yo no supe que contestarle. Pasaron unos segundos así, la figura no entraba ni se movía, solo observaba. Y de pronto se inclinó un poco hacia adelante, como cuando alguien va a somarse mejor a un lugar oscuro. Y el Manar trossé yo y yo sentí que ya no quería seguir fíndolo. Ella fue la primera en apartarse. No me gusta, dijo. Sierra por favor. Ser la puerta del cuarto de la vuelo, aunque la verdad no sé que creíamos que iba a cambiar con eso. Y a Ulool estaba dormido bajeno a todo. Nosotros nos quedamos ahí sin hablar, nada más escuchando. Yo esperaba oír pasos o que tocar o no cualquier cosa, pero lo que escuchamos fue algo más. un golpe seco. Un ruido de muebles o algo arrastrándose. ¿Quién se quide una voce, hombre? Es esperada pidiendo ayuda. Fue un ayuda en mi pro, como ha ogado, como de alguien que no podía sacar bien el aire. Mi hermana salió antes que yo. Yo fui detrás de ella. Vimos la puerta del cuarto de ese señor abierta por completo y a un enfermer entrando corriendo. Luego subieron otras dos desde el primer piso. Cuando nos acercamos el peceente estaba medincorporado en la cama, tociendo, manoteando, intentando jalar aire. La bata la tenía esa acomodada y los tubos |
| 15:06.2 | del suro enredados lo estaban tratando de calmar. Recuerdo mucho su cara porque estaba fuera de sí, no era la cara de un susto normal. Estaba pálido con los ojos muy abiertos, tocando el cuello. No está borcando, decía. No está borcando. Una de las enfermeras le decía |
| 15:29.2 | que se calmar, que se cura a ver si es una pesatilla que no había nadie más ahí, que respirara de espacio. ¿No no está dormido? Insistía él. Se me subió encima. se me subió ese hombre. |
| 15:45.0 | Yo volteé en metíatos y el pasillo. Ya no había nadie ahí. La figura que vimos ya no estaba ni rastro de ella. Lleguen médicos o moliento, revisaron signos, subieron el barandal de la cama y hicieron preguntas. Mi hermano y yo nos quedamos a un lado, quietos. de las enfermeras que quizás no todos nuestros caras nos preguntucia y habíamos escuchado algo. Mi hermano es tarde en contestar. Yo incluso pensé que no diría nada pero si lo hizo. Es que vimos un señor parado aquí afuera. Dijo. Poco y antes de que el paciente gritar, pero estaba muy raro, traía una masquería doxígeno. La enfermera fronció el seño, y como era, muy alto, bueno, no tan alto, pero muy delgado, pálido, combata, tenía la cabeza, no sé como sin pelo, y un nomás quería de oxígeno, dijo mi hermana. La enfermera volteó con la otra, como esperando que entendiera quien se refería, pero la otra simplemente dijo que no había ningún paciente así, pero si lo vimos, Dij dije yo entonces. También ayer en la noche |
| 17:08.2 | pasó enfrente del cuarto de mi abuelo. ¿Hay alguien así aquí? La tosa quedó un callada 11. Luego la primer nos dijo algo como que probablemente habíamos visto un paciente de otra álala, pero no solo convencida, nos pido una descripción más detallada. |
| 17:28.4 | Cuando mi hermano mencionó como se veía la cara, que no se le distinguía en bien las facciones, y que la mascarilla parecía demasiado grande. Le enfermera cambió un poco la expresión. No diría que de miedo, pero… sí de incomodidad. Ok, ah, nos salgan el cuarto por ahora, por favor. Y si van algo más, nos avisan. Nos dijo. Nos regresamos con mi abuelo. Cerramos la puerta. Esta vez no apagamos la luz. Fue ahí cuando por fin hablamos claro los dos y resultó que no era la primera |
| 18:06.3 | vez que mi hermana lo veía tampoco. La noche anterior mientras chodo mi un rato, ella había alcanzado a ver una silueta de tenida frente a nuestro cuarto, pero no me despertó porque pensó que era un paciente. Yo le conté lo que me pasó cuando fui por mi café, de la puerta como desapareció cuando me asume. |
| 18:28.2 | Ninguno de los dos ya quería decir fantasma, pero tampoco teníamos otra palabra. No dormimos nada del resto de la noche. A partir de allí dejamos de tornarnos por separado. si alguien se iba el otro se quedaba despierto. |
| 18:46.6 | Incluso le dijimos a Yom-ma que no queríamos dejar solo al abuelo ni un minuto, aunque |
| 18:50.8 | nos dijiera exagerados. |
| 18:52.8 | No le contamos todos los detalles porque sabíamos cómo es ella y no queríamos que se alterara, |
| 18:57.7 | pero si lo suficiente para que entendiera que algo nos traía mal. |
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