¿Y si nunca quiero ser mamá?
Psicologia Al Desnudo | @psi.mammoliti
Psi Mammoliti
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🗓️ 11 December 2025
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Summary
Hablamos de maternidad. ¿Deseo, deber?
💜 ¿Este episodio te resonó? Da el próximo paso HOY:
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| 0:00.0 | ser o no ser madre, esa es la cuestión. Y si no quiero ser mamá, y si me arrepiento, y si quiero ser mamá, pero sin las presiones de ser perfecta, y en medio de todas esas dudas, una sensación, algo que no se puede nombrar fácil. Y si lo que más nos asusta no es la maternidad, sino todo lo que perderíamos de nosotros en ese camino, y si no querer, también fuera una forma de amor, tu deseo es tuyo o es de alguien más. ¿Qué pasa si no tuvieras que responder todavía? Soy Marina Mamoliti, psicóloga y esto es psicología desnudo. El podcast de salud mental de Psyma Moliti, donde navegamos juntos en las profundidades del amente. En el episodio de hoy no quiero ser madre. Un tiempo en que la maternidad no era una pregunta. No era algo que se debatía o que se planificaba, no era una opción. Era un destino. La mujer macía, crecía, se casaba y tenía hijos. No había un quiero o un no quiero, no había posibilidad de elegir. Simplemente era lo que se esperaba porque así era la vida. No había debates ni dilemas existenciales ni foros de mujeres compartiendo sus dudas. La maternidad era la consecuencia natural de ser mujer. No había dudas porque no había posibilidad de elección. Preguntale a tu abuela. Quiero dar fron madres en su época, probablemente no recuerden un momento de decisión conciente de pensar, yo no voy a tener hijos porque no quiero. Simplemente, quizás no se pudo. No se hablaba de deseo, de miedo, de alternativas. Hasta ser relativamente poco la maternidad era la esencia misma de la feminidad. Una mujer sin hijos era vista como incompleta, egoísta o incluso patológica. Elizabeth Vadim Tercikolo, a Francesa, cuenta que la presión era tal que no ser madre ni siquiera era una opción real, las mujeres se casaban jóvenes y la reproducción era casi inmediata. Pero en un momento todo cambió. Muchos procesos sociales cambiaron la relación de las mujeres con la maternidad. La legalización de los métodos anticonceptivos, la creciente independencia económica de las mujeres, la caída de la moral religiosa, el empoderamiento femenino en general, hicieron que la elección de ser madre o no serlo, deje de ser una obligación social o religiosa y pasara a ser una decisión personal. La maraténenva un en su libro El Fin de la Amor lo describe bien. La maternidad pasó de ser un mandato incuestionable a una pregunta abierta. Dejo de ser destino inevitable para transformarse en una decisión. Y una vez que se abre, la posibilidad de elegir también aparece el lado B de la libertad. Las preguntas, las dudas, los miedos, la incertidumbre y su mejor amiga, la ansiedad. Si antes la maternidad era una certeza, hoy es un interrogante. Y bienvenido sea ese interrogante, el tema es que no es cualquier interrogante, sino uno que pesa. Porque ahora no solo podemos decidir, sino que al parecer debemos hacerlo y decidir sobre algo tan grande, tan irreversible, no siempre se siente como un privilegio. Para muchas personas, este elección es una carga o una condena. De hecho, Tamara tiene enbaun cuenta que hay mujeres que dicen que preferirían ahorrarse la decisión, Qu, quedar embarazadas por accidente o enterarse de que no pueden concebir y chaú, que los cuerpos tomen la decisión por una misma. Hasta eso, al parecer es preferible a la angustia de tener que hacernos cargo de una elección tan trascendental. Hay un montón de mandatos que pesan sobre las mujeres hoy. Se espera que la mujer contemporánea dude que se cuestione, que sea inteligente, que sea exitosa, y que justifique su deseo de matarnar o su deseo de no matarnar. Tamá le dice algo que me encanta que es que hoy pasamos del mandato de la maternidad al mandato de la duda. Realmente te des tenerijos. No será que estás repitiendo un mandato cultural. ¿Es tuyo el deseo o te lo impusieron? No te das cuenta de todo lo que vas a perder. Es como si la maternidad es el destino antes obligado. Ahora es un camino que debe ser defendido con argumentos. Es decir, ser madre ya no es obligatorio, pero tampoco es realmente libre. Antes la presión era simple, tenías que ser madre si o si y punto. Ahora, en teoría, poderse elegir, pero la práctica no está así. Si decidís ser madre, lo tenés que justificar. Y si no querés, también. Es como si cualquier decisión tuviera que ser explicada, defendida, racionalizada. Ser madre ya no es obligatorio, pero tampoco es de todo el libre. Y esta nueva narrativa no es necesariamente emancipadora. Quiero decir que no nos da total libertad. |
| 5:45.0 | ¿Por qué hora ser madre viene con una serie de exigencias que antes no existían? Si no quiere ser madre, tenés que estar lista para las miradas raras en las reuniones familiares. Para él, ¡Ay! Y no te vas a repentir. Y justificar tu decisión una y otra vez. y si quiere ser madre, más te vale hacerlo bien ya no basta, con ser madre nada más, hay que ser la madre perfecta. Dar la teta todo el tiempo, no despegarte de tu hijo, criar los empantallas, sin azúcar, sin harinas, todo con una sonrisa en la cara sin quejarte sin colapsar. Cualquier decisión parece venir con una carga de culpa y juicio, nada es suficiente. Lo más perverso de todo es que este nuevo mandato de la maternidad idealizada es completamente contradictorio. Se exige que la madre esté, siempre presente con con su hijo, pero sin dejar de ser una mujer independiente y exitosa, que materne como si no trabajara y que trabaje como si no matarnara. Se espera que se dedique en cuerpo y alma a la trianza, pero sin perder su deseo ni su identidad. La madre de hoy tiene que estar en todas partes al mismo tiempo sin margen para el error ni el agotamiento. Y la verdad es que aunque hayamos crecido escuchando que la maternidad es lo más hermoso que le puede pasar a una mujer y vivamos bombardeados de mensajes que nos hablan de amor incondicional, de la conexión instantánea, de la felicidad absoluta. Hay veces que se olviden de contarnos al lado B de la cuestión. Afortunadamente, cada vez hay más personas que hablan de esperar a B, pero por muchos años, nadie nos dijo que la maternidad también implica un terremoto emocional. Me encanta cómo lo explica, Alexandra Cohen, una psicólobargentina. Ella dice que ser madre es hermoso, pero que también es un sacudón que cambia la vida en todas sus dimensiones. No es solo un amor desbordante, sino que también implica agotamiento extremo, noche sin dormir, dudas que te atraviesan el cuerpo. Hoy momentos en los que miras a tuve y pensás y si nunca vuelvo a hacerla de antes y esas dos caras conviven constantemente. Ni hablar del gran pacto de silencio que siga reinando en algunas sociedades, en el que una madre que si anime a decir no aguanto más a mis hijos es súper jugada de mala madre. No importa dónde estés en el espectro. Si quieres ser madre, si no quieres, si quieres, pero no podés, si estás en duda o si ya los sos. Siempre hay alguien dispuesto a cuestionar tu posición. A pedirte explicaciones a decirte que quizás tenés que pensar lo mejor o que por qué lo pensás tanto, a la gente le apasiona opinar sobre las maternidades, que nos cueste tanto hablar de maternidad y sexo, por ejemplo, no solamente por los tabúes que envuelven a estos temas, sino más bien y sobre todo, porque tanto la maternidad como el sexo se vinculan en lo más profundo al deseo. Tocan las fibras más profundas de aquello que no mueve, de lo que elegimos o lo que no elegimos. Son temas que nos muestran las tensiones que se juegan entre lo que deberíamos desear y lo que realmente deseamos. Pero, gran detalle, el deseo es irracional. Escapa de las explicaciones lógicas, no se puede explicar. Maternidad y deseo no encajan fácilmente en una conversación racional. No son decisiones racionales que correspondan a la lógica instrumental de productividad, no tienen una función pragmática. No encajan dentro de la lógica de costo y beneficio. No deseamos porque nos convenga. No deseamos tener hijos para conseguir el beneficio de crear buenos ciudadanos. Decemos o no deseamos porque sí y punto. Y en la maternidad esto se vuelve más evidente que nunca. Pero vivimos en la sociedad del logos, la sociedad delológico racional, en donde se nos exige de justificarlo todo desde esa lógica. Nada de intuiciones o emociones, no podemos tomar una decisión y responder, no sé, ¿qué es yo? ¿Por qué me pintó? ¿Por qué sí? ¿Qué es raro? Imagínamos que alguien nos pide que expliquemos ¿por qué nos gusta determinado sabor de helado? ¿Por qué te gusta la framuesa con meremble? Y podríamos decir ¿por qué rica? Pero más allá de eso no hay una lógica racional clara. O si bien una mía nos pregunta ¿por qué querés estar con ese ese tipo? Dice, tenemos. La respuesta que esa sería que se yo me gusta, quiero estar con él, no sé. La maternidad como el deseo, pertenecen a ese territorio, no siguen un plan estratégico o no vede en una ecuación. El deseo de ser, o no ser madre, no se arregge por la lógica de la utilidad, sino por una lógica inconsciente que nos excede. La maternidad, como todo deseo, responde a marcas que vienen de antes a huellas que ignoramos, pero que nos configuieran, no es que no tiene sentido, sino que tienen un sentido que muchas veces desconocemos, que no vemos a simple vista. Intentamos entender la matarnidad con nuestras propias categorías, como si lo que sentimos nosotros, individualmente pudiera generalizarse, aplicarse a todas las personas. Pero la verdad es que deseo nunca es universal, no todas deseamos igual, no todas vivimos igual y eso está bien. Yo creo que el verdadero desafío es abrir el diálogo sin querer convencer, sin buscar, justificar, sin intentar encajar el deseo en una única forma de ser y de estar en el mundo. No podemos liberarnos de la angustia existencial de elegir, ni en la matamidad, ni en cualquiera de las otras decisiones importantes de la vida. Ahora, de lo que sí podemos liberarnos es de la necesidad de justificar nuestro deseo frente a los demás y frente a nosotros mismas. No digo que sea fácil, como todo proceso de deconstrucción requiere revisarnos una y otra vez, requiere poder responder porque quiero, o porque sí, porque no quiero, y tolerar la incómoda mirada que juga del otro lado sin entender. Si sentís que tenía bien encontrar una espación en el que entender, temo muy aprofundidad, entender cómo se juegan estas lógicas dentro tuyo, tomar decisiones un poco más conscientes, tenés ganas de dar el paso a hacer Terapia te cuento que en Sima Meliti somos un equipo de psicologas y psicologque brinase y coterapio online, así que puedes encontrar toda nuestra información en Sima Meliti.com. Llegamos hasta acá, puede pasar que digas, me quedó súper claro, pero como hago para saber si mi deseo de ser o no ser madre, es realmente mío. O viene de todo lo que me enseñaron que debería querer, como sé si quiero o si no quiero en realidad. Quiero regalarte hoy unos ejercicios. son para cualquier mujer que escucha, ¿eh? |
| 13:25.8 | Quienes, ya son madres, ¿quienes no quieren serlo, ¿quienes están en duda? Se trata de una espacio de reflexión para identificar que parte de nuestra relación con la matamidad es propia, que parte es heredada de la cultura, de la familia o de los discursos sociales. Algo muy importante es que ningún ejercicio te va a dar todas las respuestas. La única manera de elegir realmente se escuchándonos a nosotros mismas, así que empecemos a abrir preguntas. En el primer paso vamos a trabajar con nuestras creencias. Desde que somos chicas, escuchamos brazes sobre la matamidad que se repiten una y otra vez. A veces vienen de nuestras familias, otra vez es de los medios del entorno, de las redes. Son ideas que nos dicen cómo deberíamos sentirnos, qué deberíamos querer o que nos va a pasar si elegimos un camino distinto. Lo que vamos a hacer ahora es identificar las y cuestionarlas. No necesitas la pizni papel, vamos a hacer un pequeño, escanio mental. Solo escucha a mi voz y responde internamente como si cieras una checklist mental. A cada una de las frases pasa responder. ¿Escuchesta frase alguna vez? Si o no. La creo. Pienso que es cierta o que es falsa. ¿Puedes responder con un simple si o no? O registrar cómo se sienten tu cuerpo cada frase. No filtre nada, simplemente déjalo salir. Puedes ir poniendo pausa en cada frase para tomarte el tiempo de responder. CERMADRE es lo más importante y hermoso que te puede pasar en la vida. Tener hijos te completa como mujer. Una mujer sin hijos nunca va a conocer el verdadero amor. Si no tenés hijos te vas a repentir cuando seas vieja. Cuando tengas hijos vas a dejar de pensar tanto en voz y vas a entender lo que es el amor incondicional, sino que eres hermaderoso, se gojita. Las mujeres que no tienen hijos terminan solas, además te vas a huir. Ya se te va a despertar el instinto materno. Ser madre hoy en día es una locura, te arruina la vida. Una vez que tenes hijos, te olvidás de vos vas a perder tu independencia, tu carrera, tu libertad. Si decidís ser madre, tenés que hacerlo al 100%, sino no lo hagas. Tu vida tiene que girar alrededor de tu hijo, olvidate de tener tiempo para vos. Si estás dudando es porque en el fondo sí querés. Decidíte antes de que sea tarde, que cuando te te descu de que querés, y se ya no puedas al relógico, es real, no puedes esperar mucho más. Y pudiste registrar cómo te hacen sentir estas frases. Les crees, no les crees, qué pensás. Pasemos al paso dos. Vamos a explorar tu relación con la maternidad. Ahora que identificaste cómo te hacen sentir las creencias y los mandatos externos, vamos a profundizar en tu experiencia personal. Te voy a invitar a que te tomes unos minutos para escribir o para pensar de manera libre sobre estas preguntas. No hay respuestas correctas ni incorrectas, solamente lo que surja de vos. Si nadie opinara sobre tu decisión, si no existieran los juicios ni las expectativas externas, |
| 16:51.6 | ¿cómo te sentirías con la idea de ser madre o de no serlo? |
| 16:56.0 | ¿Cuáles son tus miedos en relación a la maternidad o a la no maternidad? |
| 17:02.0 | Si pudieras imaginar tu vida en dos caminos paraáneros, uno en el que sos madre y otro en el que no. ¿Qué cosas tentucías, mano? Te preocupan de cada uno. Podes volver a estas preguntas tantas veces como lo necesites hasta que puedas escuchar tu propia voz más allá del ruido de afuera. Quizás no encuentres todas las respuestas hoy. Pero si abris ese espacio interno, aunque sea un poquito, eso marca el inicio, hace una elección verdaderamente libre. Ser madre o no serlo, desearlo o rechazarlo, sentirse completa en la materidad, o sentir que una se diluye en el proceso. No hay una sola manera de vivir, este deseo, ni una sola verdad sobre la maternidad. Nos dijeron que todas las mujeres queremos ser madres, que la maternidad nos completa, que si no la deseamos hay algo roto en nosotros, que es raro no tener hijos. Nos dijeron también que si la deseamos, tenemos que estar dispuestas a entregarnos por completo, dar nuestros 100 días por 100. Y que si la elegimos, debemos hacerlo perfecto. ¿Y si nada de todo esto fuera así? Si ya sos madre, no tienes que demostrarle nada a nadie. Tu maternidad no tiene que encajar en la foto de Instagram ni en las exigencias de una sociedad que pide entrega absoluta. Pero que igual no garantiza redes de cuidado. A veces la maternidad es amor desbordante y otra sesavotamiento y las dos cosas son igual de reales. Si no quieres ser madre, no tienes que justificarlo. No le devese explicaciones a nadie. No sos, menos mujer, no sos egoísta, no estás menos completa. Tu vida estuye tu deseo o valido. Y si querés ser madre pero te da miedo no encajar con los estándares es entendible. No se hicieron creer que si no estamos dispuestas a hacer esas madres perfectas entonces entonces mejor ni intentarlo, pero la maternidad no necesita heroinas. Mi propuesta es empezar a mirar a la maternidad como lo que realmente es en su esencia, una elección. Elección que no debería estar definida, premiedo por la culpa o por la mirada ajena. Quizás en vez de preguntarnos, debería ser madre. Podemos empezar a preguntarnos qué queremos, qué nos hace bien, qué vida queremos construir, y tener la valentía de elegir sin deberle explicaciones a nadie. Un episodio de podcast puede ser el primer paso para explorarnos. Pero, si querés ir más profundo, te quiero invitar a ser parte del club de bienestar de Psyma Moliti. Es un espacio seguro, con experiencias en vivo, recursos exclusivos, un laboratorio emocional, un club de lectura y mucho más. Es nuestro espacio para crecer en comunidad. |
| 20:08.2 | Entérate todo sobre nuestro club en simamiliti.com |
| 20:12.7 | Barra Club. |
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