Tres Experiencias Aterradoras de Taxistas manejando de noche
Relatos de la Noche
Sonoro
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🗓️ 23 May 2026
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Summary
En este episodio de Relatos de la Noche, las carreteras vacías, las calles silenciosas y las madrugadas se convierten en escenarios donde algo parece observar desde la oscuridad.
Un taxista presencia una figura imposible en una casa donde, supuestamente, ya no vive nadie; una noche en el Centro Histórico de la Ciudad de México deja a varios testigos mirando algo extraño sobre las alturas de la Catedral; y un conductor descubre que algunas advertencias hechas en caminos solitarios tal vez no tienen nada que ver con baches o delincuencia.
Historias sobre personas que trabajan cuando el resto duerme y que, a veces, terminan viendo cosas que preferirían no recordar.
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Transcript
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| 0:00.0 | Era de noche y me detuve frente a esa casa vieja, con un pequeño patio enfrente. Mientras mi pasajera se bajaba y se dirigía a la puerta, yo levanté la vista. Desde una ventana me veía una mujer de blanco, de pelo suelto y de espenado. Sentía algo extraño, como si no fuera una mirada normal y tenía razón. Las historias que vienen de esas personas que conducen por las noches, comunidad, que viven al volante, son las más interesantes que podemos escuchar. Imagínelo que se enfrentan en esas noches oscuras, de lluvia, de viento el lado, mientras tu duerme si estás en la seguridad de tu cama. Ellos permanecen allá afuera, recorriendo calles, carreteras y caminos. Por eso este episodio va dedicado a ellos y a ellas, que nos escuchan al volante. Por eso te pedimos que si tienes la oportunidad de hacerlo, apagues la luz y prepara todo, para dejarte llevar por las siguientes historias, para imaginar esas calles oscuras, estás escuchando, relatos, de la noche. Buenas noches comunidades, esta experiencia me pasó hace algunos años cuando todavía trabajaba manejando taxi, sobre todo por las noches. Yo que si siempre preferí ese horario porque había |
| 1:45.1 | monstruáfico y los viajes suele ser mejores, aunque también uno termina viendo cosas raras o situaciones que debía probablemente nunca pasarían. No me refiero necesariamente cosas para normales. A veces era gente peleándose, personas muy tomadas, personas llorando, gente que parecía cargar problemas enormes encima. Después de un tiempo uno prenda a leer un poco a la gente aunque nunca vuelvas a verla. Era una madrugada tranquila y ya me estaba cercando a terminar el turno cuando recogía una señora ya grande, yo le calcó un unos setenta años o quizás un poco más. Era una señora muy delgada. De esas personas que aunque salgan de noche transusueta viene acomodado y una bolsa pequeña colgada del brazo. Cuando subió a mes a lo de muy llamable y me dio una dirección. Durante el camino que hace una hablamos, sólo me dijo que era una parada rápida y luego seguireíamos a otro lugar. Me pidió algo muy específico. Nada más esperame tan tito porque todavía tenemos otro destino, ¿eh? Yo le dije que sí. Llegamos unos minutos después o no que lleveja. Me acuerdo mucho porque media tan mente se sentía distinta a las calles alrededor. via casas antiguas, algunas con pintura de escarapelada y vanquetas algorrotas, descuidadas, con ojas sin barrera. A esa hora no había absolutamente nadie, vigente caminando, ni pasando perros, ni carros pasando. Pareciamos los únicos vivos ahí. La casa donde se de tuvo tampoco tenía nada particularmente extraño. Era una casa mediana de dos pisos muy sencilla. Tenía un pequeño patio enfrente, pero un pequeño de verdad. Apenas el espacio suficiente para meter un carro y cerrar una reja. La señora me pidió que al esperar y se bajó. Ví que caminó hacia la reja y empezó a sacar unos obras que estaban como atorados entre los barrotes. Pensé que tal vez era publicidad o correspondecia acumulada. Mientras esperaba, me quedé viéndose a la casa. Y fue cuando vi algo algo que había una mujer asomada desde la ventana del segundo piso. Lo primero que pensé fue que seguramente la habíamos despertado con el ruido del taxi, tenía la cara muy pálida, el caballone gru algo despeinado y estaba completamente quieta viendo hacia abajo. |
| 4:28.2 | No sentí miedo ni nada de inmediato. La verdad pensé otra cosa. |
| 4:34.0 | Pensé que tal vez la señora que iba conmigo estaba tomando su sobre sin permiso y la mujer estaba viendo que hacía. |
| 4:41.7 | Entonces bajé un poco mi ventana y le dije. |
| 9:45.7 | Cuidado, señor. ¿Las están viendo, eh? Y señale a ese arriba La señora voltea a verme sin entender ¿Qué pasó? La señora de arriba ¿Las está viendo? Dije yo, él señale la ventana ¿L Le están viendo de ahí. La señora se quedó que ya damos segundos. Luego volvió a mirarse a la casa y después me miró otra vez. No joven. Me sonrió un poco. Ahí no hay nadie. Yo pensé que no había entendido y le dije que si, que si había alguien, que había alguien arriba en la ventana y volví a señalar. Me acuerdo perfecto porque incluso alcanzé a verle todavía. Se quiera, ahi, queta, asomada. Los señores se me quedo viendo unos segundos, y luego señaló hacia la rija. Hasta ese momento me fije bien. La entrada tenía cadenas y candados. Luego fui algo pegado sobre la puerta principal y también en una ventana. una hoja con un un sello, bastante elegible y lo reconocilmente a tment, era de la fiscalía, de homicidios. Sentía algo ríble en el cuerpo. La señora me dijo algo muy tranquila, casi como si me estuviera diciendo una dirección. Aquí ya no vive nadie y volvió a subirse a taxi. Yo me quedé viendo hacia arriba inmediatamente. La ventana se quía allí con las cortinas abiertas pero ya no había nada. Nadie. señora dio la siguiente dirección y arrancamos. Durante varios minutos, ninguno dijo una sola palabra. Lo quería preguntarle que había pasado ahí, que en navía había vivido ahí o porque estaba recogiendo sus obres. Pero algo me detuvo. No sé si miedo simplemente la sensación de que no quería saber más, y de que no era mi asunto. La deje en un lugar a 5 kilómetros y ahí termine mi turno. Pero hasta la fecha, está sigue siendo la noche más horrible y la que Meas recuerdo de mis años de taxista. Buenas noches comunidades. Este esperín se me pasó hace unos 10 años cuando todavía trabajaba manejando tax en el centro de la ciudad de México. Aclaró lo de los años porque quienes conocen el centro va a entender una diferencia importante. Todavía podrían circular carros alrededor del sócalo, no era como ahora. Además yo trabajaba los fines de semana casi toda la noche porque, aunque era pesado, había más movimiento y también mejores viajes. Una prende rápido que la madrugada tiene sus propias reglas y que el centro, sobre todo, cambia muchísimo cuando la gente se va. A lugares que durante el día son un caos de ruido, vendedores, turistas y tráfico, pero en la madrugada aparecen escenarios abandonados de película de miedo. Me acuerdo que ese día había sido especialmente cansado. Desde temprano me habían salido viajes muy raros, de esos que se te quedan en la cabeza aunque no tengan nada para normal. Como gente rara pues, o grosera. Me tocó llevar un señor que durante 20 minutos entero sablo solo en el asiento de atrás, y cuando lo dejé en medicúntade que traía puesto una odífono y estaba hablando por teléfono. Lo peor es que yo me intentado contestar un par de veces en su plática. También lleve una pareja que se venía peleando horrible y que terminó reconciliando antes de bajarse. Hasta me tocó mucho hecho bastante tomado que insistía en que lo llevara una dirección y luego decía que no, que mejora otra porque según él alguien lo venía siguiendo. Cosas hasta cierto punto normal es para alguien que trabaja de noche. Lo curioso es que desde el principio de ese día traía una idea en la cabeza. Yo ya me quería dormir. Sentí ese cansancio donde ya ni quieres otro viaje, donde hasta te imaginas llegar a tu casa a quitar de los zapatos, que casi lo puedes sentir. Y eso es lo que me da mucha risa ahora, |
| 9:49.4 | porque nunca me imaginé que lo más extraños del día |
| 9:52.5 | iba a pasar justo en el último viaje, |
| 9:55.3 | el que menos quería tomar. |
| 9:58.3 | Quieren ser que de la estrecha de la mañana cuando me pidieron pasar por una pareja que estaba cenando |
| 10:01.1 | por la zona del sócalo. |
| 10:04.7 | Cuando llegué me dijeron que saldrían en unos minutos pero que estaban esperando alguien más. Estación Neme quedé esperando fuera del restaurante. Como faltaban unos minutos me ojé del taxi para estirar las piernas. Y me acuerdo muchísimo de esa imagen porque pocas veces y el centro así de vacío. Y ve todavía más impresionante así. Voltea hacia el soca lo innove a nadie. Los luces se iluminaban la plaza enorme pero se veía vacía, silenciosa. La catedral se levantaba enfrente y las torres se veían oscuras contra el cielo. Había algo raro en verla así, tan sola. Uno está acostumbrado a verla toda ruedada de gente. Ni mientras estaba viendo hacia allá escuché un ruido. Una leteo, pero fue una leteo raro. No sonó como las palomas que siempre hay por el centro, ni como cualquier |
| 11:06.5 | ave que hubiera escuchado antes. Yo crecí cerca de la playa y lo primero que pensé fue en los pelícanos. Sonaba parecido a eso. Crabi, pesado. Como alas muy grandes moviendo selento. |
| 11:23.8 | Volta inmediatamente se arriba y hacia los lados. |
| 11:27.4 | Nada. |
| 11:28.9 | No vi nada. Y fue raro porque lo había sentido muy cerca de mí. ¿Pese que tal vez el sonido había rebotado entre los edificios algo así? Pero sí me llamó la atención porque era un sonido muy fuera de lugar. En la ciudad no se acostumbra a escuchar motores, claxons, sirenas, la grabación de quienes pasan vendiendo tamales guajakeños, o el sonido del vendedor de camotes, pero eso no, eso no pertenecía ahí. Seguí esperando y a los pocos minutos salieron todos mujeres y un hombre riendo se llamando fuerte. Era unas personas que yo esperaba. Se veían ya algo tomados. Si acercaron el táxi todavía platicando entre ellos y en eso, una de las mujeres se quedó callada de golpe, se quedó viendo hacia arriba y dijo, ¿qué es eso? Todos volteamos hacia donde señalaba y lo que vi todavía me cueste explicarlo. En una de las partes altas en la catedral, asomándose desde arriba, había algo, era negro, completamente negro pero, negro de verdad, no como una sombra. Parece una figura alta cachada sobre el borde. La al principio pensé que era un ave, pero enorme, aunque luego pensé que no, porque estaba demasiado alta y demasiado rigida. Y además había algo que me hizo sentir horrible, la cara comunidad, porque mientras todo lo demás era completamente oscuro, había algo blanco, tenía el rostro blanco, tenía el rostro exageradamente pálido, y estaba volteando hacia nosotros. Sentíamos que nos estaba viendo, hasta ahora te no sé cómo explicarlo, porque no pareció un pájaro, pero tampoco una persona. Y mientras me haciententaba entender que estaba viendo menos sentido tenía. Una de las mujeres dijo por Dios, ¿qué es eso? Pero nadie le respondió, nadie, ni una palabra, ni un no sé, porque los demás seguíamos viendose allá y yo tuve una sensación bien fea de pronto. |
| 14:28.0 | Sentí que eso también nos estaba viendo a nosotros, contenta atención como nosotros a él, como si hubiera notado que lo veíamos. La mujer fue la primera en reaccionar y pidió que nos fuéramos si allí por favor y abrió la puerta del taxi. Los demás subieron rapidísimo. Janice estaban riendo. Yo creo que se les había bajado la borrachera. El hombre me pidió gritos carrancar por favor. Me subí rápido a nos fuimos. Y me acuerdo muchísimo de que nadie habló durante minutos. Varios minutos. Ya nadie sobró más, menos intento explicar lo que acabábamos de ver. Nada. Los dejé y me ofía mi casa. Hasta la fecha sigo pensando en eso porque crean que que buscado mucha información sobre aves de la ciudad y sobre leyenda urbanas en el sócalo, pero nunca encontré algo que se pareciera. Por eso quise compartir esto aquí, porque me da curiosidad saber si alguien me ha sabido algo parecido en lo alto de edificios del centro o cerca de las torres de la catedral, porque si fui el único, prefiero quedarme con la idea de que vi un animal raro, pero si alguien más ha visto algo así, entonces honestamente ya no sé qué pensar. Gracias por seguir escuchando comunidad. No voy a tenerme mucho antes de la última historia de esta noche, solo recuerden que en la descripción está en los enlaces para seguirnos en nuestras redes sociales para que encuentren a donde mandar sus historias y también si quieren para comprar mi libro, se quieren, ahí, ahí también lo pueden encontrar. Y recuerden que no contamos estas historias en ningún otro canal, aunque siguen creando canales y canales y canales con nuestros relatos y algunos hasta le pongan ure las reyes en el nombre, no se deben llevar por estos canales piratas que lo único que busquen es engañarlos y pedirles tonas y punes. Pero bueno, es momento de olvidarnos de eso y seguir con más que aunque dan relatos esta noche. otras noches comunidades Quisiera compartir una experiencia que me pasó hace unos tres años, cuando trabajaba manejando una aplicación. Lo sía prácticamente todos los días porque acababa de nacer mi hija, y la verdad es que cuando tienes un bebé en casa, aunque trabajes muchísimo, siempre sientes que se falta dinero para algo. Que pañales, que leche, que una consulta, que cualquier cosa. Además, yo sí me clave muchísimo cuando mi hija nació. Aunque saliera cansadísimo de trabajar, aunque trajera sueño o hambre, lo único que quería era regres a verla en que estuviera dormida, llegarse en algo rápido con mi esposo y sentar un rato junto a ellas. Eso era mi plan perfecto. Es ese día que ha sido especialmente pesado. Había empezado temprano y ya era de noche cuando decidí que va a ser un último viaje y ya me regresaría a la casa. Me acuerdo perfecto porque había hecho videos durante la tarde y todavía ve que ellas mojadas por todos lados. Acepté un viaje sin fijarme mucho y cuando revisa el destino si pensé... ¿Acaráy? Era hasta una colonia bastante retirada, de esas que ya están casi pegadas al cerro o aterrenos vacíos, que además aparecía que para entrar, había camino en malas condiciones. Si pensé en cancelarlo, la verdad, no por mala onda, pero los que manejan saben qué sonas donde simplemente no tencante ir de noche. Aún así, ya lo había aceptado y seguía hacia el punto. La persona era una muchacha muy joven. Yo creo que tendrían unos 18 años o 18 mueves de acaso. Traía una uniforme negro como de restaurante o cafetería y una mochilita pequeña. Cuando se subió a este sonrió y me dijo que muchas gracias por aceptar. Lle dije que sí que no había problema y luego me dijo algo que sí me dio un poco de cosa. Es que ya varios me han rechazado. Le pregunté que por qué ella está se río poquito. Me rechazaan el viaje por donde vivo, y la verdad yo sé que está fiel para allá y más estas horas. Me explicó que estaba empezando a trabajar de mesera y que apenas llevaba unos días. Se veía cansada la pobre. Hasta me dijo que ese día le había tocado quedarse al impiar al final. La verdad me dio gusto haber aceptado el viaje. Fui uns platicando tranquilo. Me preguntó si llevaba mucho tiempo trabajando como conductor y también me preguntó si tenía hijos. Porque yo traía una foto de mi bebé en el tablero. |
| 19:47.0 | Le enseñé esa fotografía y me acuerdo que me dijo que estaba bien bonita mi hija. |
| 19:52.6 | Empezamos a hablar de cosas normales, nada raro. |
| 19:57.5 | Poco a poco empezaron a desaparecer los negocios y las calles iluminadas. |
| 20:02.4 | Les puese empezar a las calles medio vacías, luego carretera, y entonces llegan a una sola terra sería. Había charcos por todos lados porque había yo vido, y las llantas hacían ese ruido raro entre lo oda guado y piedras. Allí la radio comenzó a meter algo de interferencia. La muchacha iba viendo por la ventana y de pronto me dijo, oigan, cuando vaya de regreso por aquí píselen y no va a ir mucho a la velocidad. Me di algo de rísel y pregunté que si por los baches, pero ella se sigue habiendo hacia afuera. Sí, bueno por eso también. Después volteo y son reopoquito. Nada más por favor, no se vaya despacito y no se vaya a parar. Pensé que al mejor asaltaba no algo así y no sería raro. Parecía un lugar peligroso. Seguimos avanzando y llegamos a la colonia. No sé cómo explicarlo bien, pero pareció otra ciudad. Había muy pocas luces en las calles. Estas estaban completamente vacías. Cásase paradas unas de otras y casi no había gente caminando. No se veía vida. Pareciamos un pueblo perdido allá dentro. La dejó unas cuadras adelante y antes de bajarse me obvio agradecer. Gracias por no cancelar y por traerme. Yo le dije que se cuidara y me fui. Ya daré regreso una corte de lo que me había dicho, así que si acelera un poco en en la terrasería, aunque tampoco podierta rápido por los faches y los charcos, fue justo ahí cuando vique algo salió dentro de la hierba, rapidísimo, algo chiquito, corruíseme directamente a debajo del carro. Sentí horrible porque lo primero que pensé fue... |
| 22:05.0 | Ya tropa y yo un conejo. Por el tamaño me pareció uno. Frené por completo y me quedé unos segundos viendo el parabrisas, esperando que el animal saliera por mi lado. Afri el aporte y me bajé. La noche estaba muy callada. los escuchaban algunos crillos y perros ladrando pero vienan los lejos. |
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