Policías comparten sus Historias más Aterradoras
Relatos de la Noche
Sonoro
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🗓️ 2 February 2026
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Summary
En este episodio de Relatos de la Noche, policías comparten experiencias que nunca olvidaron. Historias ocurridas durante turnos nocturnos, patrullajes rutinarios y llamados que parecían comunes… hasta que dejaron de serlo.
Escucharás relatos donde el miedo aparece en lo cotidiano: órdenes que no figuran en ningún registro, lugares que nadie vuelve a recorrer, gritos que obligan a quedarse quieto y decisiones que se toman sin entender del todo por qué.
Historias contadas por quienes están acostumbrados a enfrentar situaciones límite, pero que esa noche vivieron algo que no supieron cómo escribir en un informe. Apaga la luz, ponte cómodo… y acompáñanos en estos encuentros macabros de policías.
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Transcript
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| 0:00.0 | Las dos chicas asustadas en ese camino, coronos pidieron ayuda. Nos dijeron que habían visto algo al estar atascadas. Algo que se escondió en el bosque. Sin creerlo empezamos a buscar. Compañero y yo pronto nos haríamos cuenta de que la aparición también se manifestaría ante nosotros. Los episodios como este cuando contamos historias de policías son de los más escuchados y respetados en relatos en la noche. Creo que en el fondo todos respetamos mucho esa labor en la que escuch escuchar un sonido extraño en un lugar tenebroso lo que tienes que hacer es entrar y ver quién o qué lo está provocando. Así que prepárense para este viaje y claro este episodio va dedicado a todos los oficiales de policía que salen todos los días y todas las noches a riscarse por nuestra seguridad. |
| 1:10.0 | A ellos y a sus familias, porque como hijo de policía a mí también me toco esperar a mi papá. |
| 1:18.0 | A los buenos a ustedes va este episodio. |
| 1:22.0 | Estás escuchando relatos. De la moche. Si me hubieran preguntado hace seis años antes de esa tarde, le subiera dicho que lo que estoy a punto de contarles era imposible, que esas cosas no existían. Había sido un turma jetreado ocup ocupado, y cuando pensamos que las últimas horas el turmo serían tranquilas, calizales, mi pareja, y yo, recibimos un llamado por unos chicos consumiendo drogas frente a una iglesia. Nada fuera de lo común, era una zona tranquila y estábamos cerca, así que nos mandaron. Lo más seguro era que para cuando llegáramos ya se hubieran ido, o que corrieron al ver los llegar. Pero cuando llegamos no hay chicos, ni desorden, ni nada raro. La calle estaba casi vacía. En la entrada de ríclecia estaba al padre esperándonos. Si nos acercó rápido nos hablamos baja. Nos dijo que había tenido que mentir en el reporte, que si decía lo que en realidad pasaba no le iba a ser caso nadie, y que era cuestión de vida o muerte, literal. Nos pidió un favor casi sublicando, que por el amor de Dios nos colocáramos en entrada del edificio que estaba al lado de la iglesia y no dejáramos salir a nadie, nos dijo algo más que no importar a lo que escucháramos, que por favor no dejáramos que nadie saliera ni él mismo. mi compañero y yo nos miramos. Los ojos homoscatólicos. Algo en la forma en que nos |
| 3:09.2 | habló, sin dramatismo, pero con mucha urgencia, nos hizo aceptar sin pensar lo mucho, y nos plantamos frente a la puerta. Al principio no se escuchaba nada, pero pasaron unos minutos y desde adentro, si yo un golpe, como se hubiera lanzado un armario a la pared, y luego un grito. Era un hombre, gritaba que lo dejáramos salir, que lo ayudáramos, decía que estaba encerrado ahí adentro, que sabía que podíamos escucharlo. Por instintos bien pasos a la puerta, pero recordé lo que no se habían pedido, y me quedé ahí. El hombre gritó durante varios minutos, choraba, golpeaba, decía que no cuantaba más, y luego escuchamos a alguien más. Ahora era una mujer que gritaba con desesperación, decía que le estaban lastimando que tenía miedo, que había niños a día adentro. Ya había gente acercándose por el ruido y tuvimos que alejarlos, les dijimos que era un asunto interno, que se retiraran. Entonces empezó el peor, los gritos de los niños. No era uno, eran varios. Vos pequeñas, llorando al mismo tiempo, pidiendo ayuda, gritando que los acáramos. Mi compañero y yo nos sabíamos que hacer, no podíamos entrar, no podíamos irnos, solo nos quedamos ahí escuchando. droga hace una hora, de pronto por fin se hizo silencio. Salió el padre a los pocos minutos, nos dio las gracias y nos dijo que ya podíamos irnos, que la ayuda estaba por llegar y todo se había calmado, que tenia unos minutos de tranquilidad, le preguntamos quiénes estaban |
| 5:06.2 | allí adentro, que era lo que habíamos escuchado, nos dijo que mejor entrábamos, que quería que vieramos o no le íbamos a creer, dentro había solo dos personas, una mujer muy joven enbañar en su dor y una niña costada en una cama. |
| 5:27.5 | La marrada. |
| 5:29.5 | Neade. Una mujer muy joven bañada en su dor y una niña costada en una cama. Amarrada, nadie más. El padre nos explicó que los dos estaban resguardando la niña mientras llegaban otros acerdotes de la capital para comprobar, para comprobar si se trataba de una posesión real, de una posesión demoniaca, cuando le preguntamos por la gente que hablaba, dijo que había sido solo ella, nada más ella, la que estaba gritando todo ese tiempo. Salimos de ahí sin decir nada, no levantamos reporte, no pusimos hablar del tema, pero después de esa noche, mi compañero y yo coincidimos en algo. Ninguno persona por enferma que esté puede gritar con tantas voces y slintas y menos con las de varios niños al mismo tiempo. Hoy seguro que los padres que afueron confirmaron esa posición, pero solo son sus posiciones. Nunca supe que ocurrió. El ex novio de mi hermano es policía. Es muy serio para nadar a un fan de las cosas de terror. Cuando ponemos películas como consumramos en mi familia y lo invitábamos, nunca se quedaba si eran de miedo. Es de esas personas de quien menos esperaría su historia de fantasmas, pero él nos contó lo que estoy a punto de narrarles. Hace tiempo el patrullaba una zona de la ciudad donde hay bosque, muchas cabañas y algunos restaurantes, cenderos para bicicletas y para hiking, lo tocaba a darse una vuelta por esos caminos incluso de noche, lo cual ya de por si es un escenario o algo aterrador, pero bueno, él es una persona bastante valiente, muy duro, Y en ese tiempo patrullaba de más con un oficial de mucha experiencia. En uno de esos recorridos, en una zona muy solitaria, un trabajador de un restaurante saliendo les dijo que un carro había entrado hacia lo profundo del camino y no había vuelto. Eso era algo sospechoso porque ya no hay nada hacia allá, y más que sospechoso de riesgo, por lo difícil del camino. Y como ya era de noche decidieron dar una vuelta, ver que todos tuvieran orden. Muchas veces los carros bajitos tenían dificultades para volver por ciertas zonas lotosas, sobre todo con conductores sin mucha experiencia. Y apenas es par de kilómetros más adelante encontraron el coche, efectivamente atascada en un cruce de un pequeño rollo, pero cuando se acercaron, se encontraron a dos chicas sufriendo lo que parecía ser un ataque de pánico. Se asustaron aún más al ver los perotentaron calmarlas. La situación rara porque, a pesar de estar en despoblado, no era una zona insegura o con grupos alincuenciales, al menos no recientemente. Cuando por fin se calmó una de las chicas, cuando dijo algo que lograron entender, les decía que iban atravesando en la rollo buena velocidad velocidad cuando álcool ha sido de denerse. |
| 8:47.0 | Dijeron que una mujer, muy chaparrita, atravesó corriendo el camino, pero que cuando lo hizo se frenó por un momento en medio y volto a verlas, antes de seguir su camino y perderse los árboles. Dice que cuando volteó pudieron ver todos sus sientes. No como si sonriera, sino porque no tenía piel en gran parte de la cara. La visión la se había dejado en un estado de pánico del que no podían salir, especialmente porque después el caro se atascó por completo dejándolas atrapadas en medio del bosque, a punto de escurecer por completo. Él, y el otro oficial no pensaron en fantasmas, sino en alguien que probablemente necesitaba ayuda, así que mientras llamaban a Pollo y resguardaban en las chicas en la patrulla, el oficial experimentado decidió recorrer la zona con su lámpara para ver si encontraba la mujer herida. Mientras mi excluñado intentaba calmarlas, un grito de hombre le hizo desenfundar su arma, prender su linterna y dirigirse también hacia los árboles, hacia |
| 10:06.1 | donde se ve ahí tu compañero. Empezó a buscar entre las ramas, entre las curidad, lo único que podía ver era lo que lo minaba su lámpara. Encontro a su compañero, ese oficial mayor, alto, muy muereno, completamente pal, y con los ojos bien afiertos, lleno se terror. Le preguntó que vio pero no respondía, parecía que no podía. Le preguntó se había visto al mujer que buscaban pero le respondió que no con la cabeza. Tú muere para hablar, que le pidió que volvieran a la patrulla y esperaran. Pero mi excuñado en mi socazo. Algo había visto y no se le estaba compartiendo, así que él también comenzó a la bosqueda. Cuando el otro oficial se de cuenta de que no lo iba a convencer, seercó a él y le señala un punto de traste un árbol con dos grandes troncos cerca de la base, en forma de icrega y le dijo que ahí, que ahí atrás, así que él se dirigió hacia allá, pero antes que pudieraiera acercarse, vio que alguien se asomó. Al hacerlo, un uluru espantoso quemado se le metió por la nariz, lo sintió en la garganta lastimándolo y casi haciéndolo vomitar. Tio dos pasos para atrás casiendo, pero os compañero lo de tuvo. Los dos apoyaron para salir de ahí y volver al camino. Esta vez las dos mujeres salieron a verlos, y ahora ellas eran los que los calmaron a ellos, a los policías. Procedieron a desatascar el auto, mientras lo hacían llegar a un dos patrullas más, y entre todos siguieron buscando a dos objetivos, a dos personas, a la mujer sin piel en la boca, la que habían visto las dos muchachas, y lo que vieron mi ex cuñado y su compañero, a un hombre quemado, a un quemándose, con apenas un pedazo de tela como resto de una camisa sobre sus hombros, que estaba en llamas, a un hombre que mostraba los siguientes de la misma forma que la mujer. Se busco por horas, se buscó toda la mañana siguiente, no hubo una sola señal de las dos personas que se vieron. En algún momento, un superior se acercó a los dos policías y les dijo que no creía que fueran encontrar nada. Que estas dos personas que vieron, probablemente hacia mucho tiempo que habían necesitado la ayuda que nunca llegó. Tiempo después meses cuando perdieron el miedo, cuando los dos volvían a la zona se bajaban de nuevo en esa área y buscaban cualquier rastro. Mi excluñado se quedó con el pensamiento de que eran almas en pena, que seguramente sus cuerpos se guían por ahí. Cuando terminó la historia estaba muy nervioso y se fue rápido a su casa, y no volvió a mencionar el tema, ni a participar cuando se hablaba de cualquier cosa que tuviera que ver con lo paranormal. Un saludo a él donde quiera que esté. Tú sabes quién eres. Yo no vine con Matasma. Eso es lo primero que siempre digo cuando cuento esta historia. Porque todo lo que pasó lo sé por mi compañero. Y porque cuando llegué ya no había nadie más que él, sentada la banqueta, con la espalda recargada en la patrulla y respirando como se acabara de correr kilómetros. Esta madrugada yo estaba de turno normal, nada pesado, en un área bastante tranquila de hecho. Cerca de las tres de la mañana nos avisaron por radio que uno de los compañeros había pedido a pollo urgente en una carretera secundaria. Esas que conectan un pueblo con otro y que a esa hora están completamente solas. No había dicho mucho, solo que necesitaba ayuda. La voz se les escuchaba entrecordada. Cuando yo llegué lo vi pálido. Me llamó la atención porque son policía joven pero con experiencia de los que ya han pasado cosas muy difíciles y han tenido encuentros cercanos con la muerte, para nada está alguien que salte era fácil, tenía las manos apoyadas en las rodillas, la mirada afija en el suelo. Le pregunté que había pasado y tardó no segundos en contestar como si estuviera acomodando las ideas. Me dijo que todavía empezaron con un reporte sencillo. Por radio avisaron de una mujer caminando al lado de la carretera, descalza, aparentemente confundida, que parecía haber sido golpeada o haber estado en un accidente, le dieron la ubicación exacta y se fue directamente hacia allá, cuando llegó la mujer si estaba ahí, tal como se le describieron, caminando de espacio con los pies llenos a tierra, dijo que que no recordaba bien que le había pasado, que le doy a la cabeza. Él le preguntó si alguien de hecho daño ya no respondió con palabras. Solo levantó el brazo y señaló hacia una casa abandonada, a unos metros del camino. Una construcción muy vieja, ya sin techo, casi derrumbada. Mi compañero dijo que eso no le pareció raro, pensó que alguien la había llevado a hío que se había refugiado en esa casa, le pidió que esperar adentro de la patrulla mientras él revisaba, la dejó resguardada en el asiento trasero, cerró la puerta asegurándola y entonces caminó hacia la casa. Ahí fue cuando empezó a sentirse mal. Me dijo que mientras caminaba, tuvo la sensación muy larga de que alguien iba caminando detrás de él. No escucho pasos, tampoco voces. Solo es hacerte sin cómoda que te hace voltear aunque no quieras. Se dio la vuelta, pero no había nadie. En ese momento pensó en la mujer, regresó a la patrulla casi en mediato. Habían pasado solo unos segundos de que la dejó. Estaba vacía. La patrulla estaba vacía, pero no había puertas abiertas, no había señales de forsejeo, nada. Simplemente la mujer ya no estaba, fue entonces cuando decidió reportar a la central para confirmar el llamado, para pedir más indicaciones y la respuesta fue lo que lo que fró. Porque le dijeron, y esto yo si lo escuché, que no había ningún registro, que nadie había solicito de ese apoyo, que no existía ningún reporte de una mujer caminando de escarse en esa carretera, que no había nada del sistema ni en radio |
| 17:45.3 | ni en mi tácora. NADY le dijo que fuera ahí. Mientras me contaba esto me dijo que sintió que le faltaba el aire, que el pecho se les erró, que por un momento pensó que si vas a desmayar o a morir, lo único que que te no hace el papel pedir ayuda y ese llamado fue el que yo respondí. |
| 18:09.5 | ¿Quién eres a vos en la radio? |
| 18:12.5 | ¿Quién le pidió ir a buscar a esa mujer? |
| 18:16.5 | Yo revisa la patrulla, revisa el lugar, la casa abandonada, |
| 18:21.0 | no encontramos a nadie, ni huelas claras de enseñ sequer que no hubiera estado ahí, al menos no |
| 18:27.8 | recientemente. Cuando le pregunté si estaba seguro de haber cerrado la puerta de la patrulla, miró con una cara que no se me va a olvidar. No me respondió, sólo sintió con la cabeza. esa noche lo llevamos a la comandancia y lo relevarán del turno. |
| 18:47.6 | Nunca se levantó un reporte formal de desincidente, porque oficialmente no había pasado nada. Oficialmente no ocurrió nada de esa noche. Gracias por continuar aquí, comunidad, espero que estén no puedo decir disfrutando, pero sí que siguen escuchando con atención este episodio. Si tienen amigos, familiares, policías, o si ustedes lo son, por favor, cuéntennos las evidencias más extrañas que hayan experimentado en esa labor, en su labor. Y les deseamos que avallan seguros y que vuelvan a casa a Sanos y a salvo a sus familias. Gracias por su trabajo. Y les recuerdo que en la descripción están los enlaces para que nos sigan en nuestras |
| 19:46.8 | redes sociales y para que escriban su relato. Si no tienen idea de cómo empezar, en la página hay una guía para que se les haga mucho más fácil compartirlo. Continuamos con más esta noche. Mi hijo es policía. Tiene un año ya de que por fin salió de la Academia. Le dieron su plaza aquí en un pueblo a una hora. Cuando entró la corporación, yo tenía miedo. Como cualquier madre, pero con el tiempo me fui tranquilizando. Él siempre me decía que la zona donde trabajaba era tranquila, que casi todo eran recorridos, vigilancia, cosas rutinarias, mucha selva, que menos se terrasería, alguna que otra comunidad cerca de la playa y ya, un día ya con varios meses en el puesto, llegó la casa más callados del honor mal, no venía asustado en el terado. Venía muy pensativo, como si algo se lo hubiera quedado dando vueltas en la cabeza. Esa noche a fuego cuando me contó lo que le pasó. Me dijo que en la zona donde patrullaban había un tramo del que todos hablaban, pero nadie le explicaba bien. Oficialmente si estaba dentro de los recorridos, pero en la práctica nadie pasaba dos veces por ahí en la misma noche, y nadie se bajaba de las unidades. No porque hubiera peligro o algo así, sino porque ahí siempre fallaban las cosas. Los radios se cortaban, la señal del celular desaparecía, y todos salían con la sensación de que había pasado más tiempo del que marcaba el reloj. Cerca de ese tramo escondido entre la selva a unos 400 metros de la playa, estaba un hotel abandonado, tel enorme, de esos que iban a ser delujo, me dijo que nunca se terminó, aunque los edificios ya estaban levantados por completo, varias estructuras grandes como esqueleto se concreto, comidos por la vegetación, nadie se había bien porque se había quedado así, simplemente un día dejaron de construirlo. A nadie le gustaba acercarse, pero mi hijo era nuevo, y muy curioso. Así que una noche le tocó dar vuelta a solo y decidió ir. Me dijo que quería ver si todo eso tenía una explicación. Pensó que era mejor herar cosa de superstición o de mala señalar en la zona por alguna razón lógica. Seguro porque la mayoría de sus compañeros eran de otra generación. Cuando llegó a la zona, lo primero que notó fue el arradio, porque sí, se escuchaba mal, como con interferencia, arratosí, arratos no, y intentó reportarse apenas la contestaron. No escuchó bien la respuesta. Llegó a la zona de la hotel abandonado, se bajó de la patrulla, que me n'ó un poco iluminando a su alrededor. Dice que el lugar está raro pero no silencioso. Se escuchaban insectos, hojas, el mar alolejos, nada fuera del normal, en ese momento pensó que no había nada ahí, hasta que vio las cuellas, estaban bien marcadas en el piso húmedo. Uyyes recientes, se acercó y llamó la atención al tamaño, puso su pienz y coincidía, pero a la perfección puso el otro y dio un paso y luego otro más. Se ha da cuyendo que java perfectamente con su forma de caminar, como si alguien no hubiera caminado exactamente igual que él, antes de que llegara. Me dijo que en ese momento se realizó la piel, |
| 23:46.5 | pero sí y avanzando unos pasos más tratando de entender. Fue entonces cuando escuchó un ruido. No era un grito, y una voz clara. Era más fíen que ha sido pago, largo, que venía desde dentro de uno de los edificios de lo tel, levantó a la vista y se llocuentate que ya estaba muy cerca de la entrada, demasiado. Ahí fue concedió la vuelta y corrió, mientras alejaba alcanzó notar algo que terminó de asustarlo. no había cuellas de regreso, las cuellas solo iban hacia dentro, pero ya no salían. Llegó a la patrulla y se fue de ahí sin voltear. Cuando estuvo una instancia se ocurre intentó reportar lo que había visto por radio, esta vez si le contestaron, no les dijo lo de las cueyas pero sí lo del fluido. Les preguntó si tenía que regresar con apoyo, si tenían que revisar quién estaba ahí. Pero del otro lado de la radio le dijeron sólo una cosa, que no, que no volviera a ser eso, que sigue con su turno. Y así fue, nunca ha vuelto a detenerse en ese lugar, nunca ha vuelto a tocar el tema con sus compañeros. Lo que parece ser una broma de ellos, algo para asustar los nuevos, se volvió realmente un tema que todos se quitaban, se dio cuenta de lo que en realidad era, que nunca fue una broma. Y conmigo solo lo habló esa vez, pero me dio permiso de compartirlo siempre y cuando no les diga el nombre del pueblo, que tengan buena noche mi querida comunidad. Mi hijo y yo lo seguiremos escuchando. Para terminar este episodio, no voy a enarrar una historia que nos compartieron comunidad, sino una que encontramos mientras investigábamos otros casos. Una historia real, documentada. Una que incluso llegó a los donchicieros en Estados Unidos. Al de Anderson Cooper, uno de los periodistas me ha respetado en ese país. Ocurrún el lejano 2015 durante una noche de invierno, varios polic policías respondieron a un reporte por un accidente automobilista con una carretera. Un vehículo se había salido del camino y había caído un canal de agua helada, casi congelada. Al llegar los oficiales se encontraron el auto volcado, parcialmente su mergido, con laago entrando rápidamente en él. Mientras se való en escena, escucharon álcos desde el interior del vehículo, una voz. No era un grito desesperado ni un alarido, era una voz clara que decía algo muy simple. Ayer de nos. Al escucharla los obisielles se exoneron de inmedi inmediato, respondieron que aguantaran un poco y no dudaron. Entre varios comenzaron a mover el vehículo, a voltearlo lo suficiente para poder excepter el interior, antes de que se llenara por completo de agua. Cuando lograron voltearlo y abrirlo, encontraron un bebe con con vida a un sujeto asiento, inconsciente pero respirando. Junto a él, estaba una mujer adulta. Ya no tenía signos vitales. Los reportes posteriores confirmaron que había muerto prácticamente al momento del impacto. Mucho tiempo antes de que llegaron los policías a lugar del accidente. El bebé fue trasladado de emergencia y sobrevivió. Hora después, cuando los soviciales comenzaron a reconstruirlo ocurrido para el informe. Algo no cuadraba. La voz. El bebé era demasiado pequeño para hablar, la mujer había muerto antes de que ellos llegaran. No había ningún otra persona dentro del vehículo. Ninguno de los oficiales puede explicar de quién provenía esa voz que los había hecho actuar tan rápido, que los había hecho descubrir que había un bebé con vida más inquietante es que ninguno de ellos mencionó la voz en su reporte oficial, no porque se le espidiera que no lo hicieran, sino porque ninguno supó cómo escribirlo. Tiempo después, los policías hablaron del caso de entrevistas, y la historia llegó a medios nacionales, incluyendo como les adelantaba, un reportaje presentado por Anderson Cooper. A los oficiales repiteron lo mismo, que escucharon claramente a alguien pedir ayuda, que respondieron como cualquier policía al varía, y que después simplemente no pusieron encontrar para que impertenecía a Saboz. El bebé sobrevivió, creció, el exidente quedó registrado como un rescatexitoso. Pero la voz, esa voz fantasmal, esa voz nunca tuvo lugar en el informe. |
| 29:25.0 | Camás explicó. |
| 29:40.0 | Tenga muy buenas noches comunidades. |
| 29:43.0 | Descensen, nos escuchamos pronto. |
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