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Relatos de la Noche

NO Hagas Caso a las Voces de los Muertos (relatos de seguidores)

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 31 January 2026

⏱️ 31 minutes

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Summary

En este episodio de Relatos de la Noche, las historias comparten un mismo hilo inquietante: las voces que ya no tendríamos que escuchar. Voces que suenan familiares, que repiten gestos, recuerdos y formas de hablar que reconocemos, y que por eso resultan difíciles de ignorar. A veces parecen consolar.

Otras, simplemente observan. Pero escuchar no siempre significa comprender… y atenderlas puede tener consecuencias.

Entre espacios que se sienten habitados, recuerdos que no se quedan quietos y presencias que insisten en hacerse notar, este episodio nos recuerda que no todo lo que vuelve lo hace para protegernos. Apaga la luz, escucha con atención y no hagas caso a todo lo que te llame por tu nombre.

Bienvenidos a Relatos de la Noche.

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Transcript

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Los pasos bajaron por el armario de esa habitación.

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Como si algo descendiera desde el techo, eso era imposible.

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Los armarios no conectaban con el techo.

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Después de eso, tocar una puerta del armario de este dentro. Buenas noches comunidades, gracias por acompañarnos una vez más. En este episodio escuchar las historias donde aprenderás por qué las voces de los muertos no se deben escuchar? ¿Por qué no debes hacer caso? ¿Por qué debes ignorarlas? Si nos escuchas de noche, de camino a casa o a solas, pon mucha atención. A veces basta con escuchar, preentender que cualquiera puede ser el siguiente protagonista. Así que apaga la luz, ponte cómodo y entra por completo en los siguientes relatos de la noche. Hola Oriel ya toda la comunidad, mi nombre es Daniel, soy de Guadalajara y te estas en más de tres años sigo relatos de la noche. He escuchado cada historia que la comunidad comparte y siempre me mantuve como llente en las sombras sin atreverme a contar lo que nos ocurrió. Pero con el paso del tiempo y con recuerdos que siguen regresando, sentí que era momento describir. Lo que voy a relatar sucedió durante el fin de semana en que decidimos hacer un viaje improvisado, pasar una noche fuera de la ciudad y al día siguiente dirigirnos a San Miguel de Agende. El plan era sencillo, sin mayor respetaciones, pero como era temporada alta no encontramos hospedaje en nuestro primer destino y terminamos cambiando la ruta. Para asegurar un lugar donde dormir recurrimos a Airbnb, encontramos una casacontramos una que hace con la famosa estrés vi. Puena, bonita y barata. Las fotos mostraban un sitio agradable, a unas calles del centro ideal para descansar. La que será una construcción alta de cuatro niveles, levantada sobre el terreno muy angosto. Cocher en la planta baja, sal y comador en el segundo piso, recamar en el tercero y hasta arriba una terraza con vista de la ciudad. La infiturión no nos ofició, era una mujer mayor, de cabello completamente blanco y trato amable, aunque había algo en su forma de hablar que resultaba incómodo. No sabría decir que, desde que entrar a la cochera sentía algo raro, el pequeño jardín estaba seco y descuidado, lleno de pastizales, nada de eso parecían a fotos. La mujer nos mostró la casa, subiendo y bajando los pisos, y nos entregó las llaves antes de irse. En apariencia, todo era normal, hasta que empezamos a instalarnos, en las recámaras encontramos muñecas de trapo viejas, guardadas dentro de los hermanos, estaban desgastadas, sucias, y no parecian de corazón. Mi ahora esposa viviana, entró el baño de prontes cucho golpes en la puerta, como si alguien quisiera entrar. Gritó que estaba ocupado, pero lo extraño fue que los demás, Chelsea, César y yo, estábamos juntos en otra habitación. Decidimos realizarle casa con más calma. En las paredes culcaban fotografías antiguas de personas desconocidas, retratos viejos, descoloridos, con miradas que incomodaban. También vimos varios crucifijos, algunos colocados, al parecer intencionalmente al revés, debajo de las escaleras había cuadros escondizos que no quisimos ver. No dijimos nada en voz alta, sin decirlo creo que prefer preferimos no sugestionarnos mes. Sabimos a caminarle centro para distraernos y buscar algo de comer. Ya de noche, ese sarillo fuimos una tienda cercana. Mientras pagábamos recibimos una llamada de las chicas, alguien estaba intentando abrir la cochera. La cadena y el rojo se movían una y otra vez, como si alguien antes de afuera quisiera entrar. Revesamos corriendo pero no había señales de nada, pero esa sensación de peligro ya estaba muy dentro de nosotros. Hicimos lo único prudente, tomamos unes cervezas para calmarnos, perocos después escuchamos un estruendo. La puerta metálica de la terraza que habíamos dejado bien asegurada, estaba abierta por completo, como si alguien lo hubiera forzado. Subimos juntos para comprobarlo, y al ver que no había explicación bajamos inmediato para salir. Tenemos un recorrido nocturno programado y decidimos tomarlo. Para intentar que se nos olvidara lo que estábamos viviendo. Seguramente después de eso, toda estaría más tranquilo. Pero cuando nos estábamos viendo medicuenta de que vi olvidado mis lentes, y tuve que regresar solo. Al abrir al cancel sentí algo muy claro. Un aliento frío con tu amigo, como si alguien estuviera parado a mi lado. Subí rápido buscar mis lentes en la mesa donde lo sabía dejado pero ya me estaban ahí. Lo se encontré debajo de una silla, en un lugar donde yo no lo sabía puesto. Salí corriendo si mirara atrás. El recorrido nocturno fue nintendo por distraernos, como les digo. Escuchamos leyendas locales, pero lejos de tranquilizarnos para nuestra suerte, el guía mencionó que muchas casas de San Miguel estaban construidas

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sobre túneles antiguos, usados durante la guerra cristera, y que no era raro que algunos lugares cargaran con energías muy pesadas. Esa noche nadie quiso dormir solo, untando las camas en una habitación y esperamos a que amaneciera. Al día siguiente la abri una escena de la cocina cayó otra muñeca de trapo. Estaba escondida entre los utensilios. Desde llunemos rapidísimo, recogimos nuestras cosas y nos fuimos antes del mediodía. La vitriona todavía me sofrció quearnos otra noche sin costruir uno, pero por supuesto

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que nadie lo contempló. Nunca en mi vida había tenido tantas ganas de ir a medio un lugar. Tiene por después solo por curiosidad y intenté buscar esos pedajes en la plataforma, pero ya me parecía. Hola, me llamo Chris Consales. Quiero contar algo que me pasó hace unos años aquí en San Diego, donde tienen su casa. Nunca lo he contado así y completo, pero después de escuchar relatos por tanto tiempo sentí que tenía que hacerlo. Porque creo que entendí algo importante, no hay que ser caso a la voz de los muertos, no importa lo familiar que pueda sonar, verán, no estés mi historia, mi mamá murió cuando yo tenía poco más de 20 años, fue algo rápido, un problema de salud que no dio muchas señales hasta que ya no hubo nada que hacer. Durante mucho tiempo soñé con ella como cualquiera, pero con los años esos sueños se fueron haciendo menos frecuentes hasta que prácticamente desaparecieron. Y eso me dolió, ¿saben? Lo que nunca se fue, fue una costumbre mía que darme dormida en el sillón, como cuando ella estaba, como cuando me despertaba para irme a dormir a mi cama, o para darme algo de cenar. Yo el trabajo de ese casa y muchas noches terminaba cansado, con la teleprendida, sin ganas irme a la cama, me quedaba ahí, medio sentado, medio costado y casi siempre me dormía sin darme cuenta. La primera vez que escuché la voz fue así, pero no fue un señor claro, fue más bien como ese momento en el que sabes que estás dormido, pero todavía escuchas la televisión, el área condicionado, fuidos a la casa casa, en ese momento escuché que alguien decía mi nombre. Era la voz de mi mamá, pero no me asusté al contrario, se sintió normal, tranquilo, como cuando me hablaba desde la cocina cuando yo era niño, la voz no se escuchaba fuerte ni cerca, era como lejana, rara, como si hablara desde este debajo del agua. Ese aves solo me dijo que estaba dejando la ventana abierta, que la cerrara que entraba mucho aire en la noche. Me desperté del todo, revise la ventana y sí, estaba abierta más de lo normal.

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La cerre y me fui a la cama y no le tibueltas, no quisieron no pude pensar lo más por salud mental. Y yo se empezó a pasar más seguido, siempre que me quedaba dormido en el sillón escuchaba su voz. Nunca en la cama, nunca despierto, solo ahí, en ese punto incómodo entre el sueño y la misilia, en el sillón. Nunca me pedían a te extraño, solo que moviera una silla porque me va a tropezar en la escuidad, que apagaron a luz, que recogiera algo del piso. Cosas de mamá saben? Y luego ya con el tiempo la voz se fue escuchando más clara, ya no te aligena, ya no tan amortiguada, aun así se que ateniendo ese tono raro, como si no viniera de un lugar normal. Hasta esa noche, ese noche en que me quedé dormido como siempre, La tele estaba aprendida, el volumen bajo. Recuerdo que eran las noticias. Y entonces escuché mi nombre, pero ahora la voz son nada diferente. Más firme, más dura. ¿Vale? ¿Vale? ¿Vale? Me dijo que me levantara, que fuera la puerta abriera. No hubo explicación, sólo eso, una orden. Me levanté casi en automático, estaba medio dormido, caminé por el pasillo y mientras me acercaba la puerta a algo me hizo detenerme. primera vez, escuché la voz del otro lado de la puerta, despierto, ya no sonaba como si viniera de lejos, ya no sonaba como si se debajo del agua, sonaba como si mi mamá estuviera parada fuera de mi casa. Ahí fue cuando sentí que algo no estaba bien. Sin darme cuenta, si había llegado la puerta. Sin darme cuenta tenía la mano en la chapa y estaba a punto de abrir. Cuando sonó el teléfono. En la pantalla había el nombre de mi abuela. Conte es sin decir nada sin poder decir ni bueno, y lo primero que ya hizo fue preguntar si estaba bien, luego guardó silencio un segundo como si no supiera como empezar. Me dijo que había soñado con mi mamá, que acababa de soñar con ella, que en el sueño mi mamá repetía mi nombre una y otra vez, que se esperó con un angostia muy rara, que ya no se pudo volver a dormir, y que lo único que se lo ocurrió fue llamarme para saber si estaba bien. Y a vuela no se había nada de lo que había estado escuchando, menos lo que estaba pasando en ese momento, antes de que llamara, pero ahí lo entendí, ahí sentí las certeza, esa bosta ya fuera, lo que me había estado hablando, no era mi mamá, se había estado ganando mi confianza, poco a poco, hasta esa noche que me pidió que le abriera. Porque el teléfono curándola me abuela que todo estaba bien, me quedé quieto, obviamente ya no abri. Siento, siento que esa noche algo se iba a completar y gracias a Dios no se hizo. ¿Te sento entonces no volví a escuchar esa voz. No volví a quedarme dormido en el sichon. No volví a soñar con mi mamá de esa forma. Sé que tuve suerte. Por eso quise contar esta historia. Porque si alguna vez escuchen una voz que parece venir de alguien que ya murió, de alguien

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que quieran, aunque suene conocida, aunque suene idéntica, aunque parezca buena, no le

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Y a acán caso, por favor, lo lo acán.

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Gracias por reírme.

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Comunidad como está en...

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Quiero... Comunidad como estén, quiero contarles algo que me venía sucediendo desde ese tiempo y que llegó un punto de quebra el año pasado. No fue algo que ocurriera de golpe, ni una aparición clara ni nada así, fue más bien una serie de cosas pequeñas, de detalles que v vistos por separado, no parecían graves, hasta que uno simplemente no cuadró. Mi mejor amigo murió en un accidente de carretera. Con dios juntos a la universidad prácticamente vivían mi casa en esa época, y aunque después nuestra cidad tomaron rumbo distintos, nunca dejamos a hablarnos. La noche en que murió, él había estado tomando. No voy a justificarlo ni explicarlo demás, sobre tú por respetuosa familia. Solo pasó esa tragedia. Durante mucho tiempo pensé en él todos los días, luego como pasa siempre él habita siguió, el trabajo, las responsabilidades, las rutinas. Su ausencia se volvió algo con lo que aprendía a vivir. Hasta que empecé a escucharlo. Al inicio no era una voz como tal. Era en pensamientos que llegaban con su tono, con su forma de hablar. Comentarios arcasdicos, burlas leves. Los mismos chistes que hacía cuando algo me salía mal, pero eran pensamientos que se escuchaban diferentes a todos los demás, distintos, con una relevancia diferente, pero yo preferí pensar que era mi cabeza como dando el duelo, que era mi forma de tenerlo presente, me decía eso porque la

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alternativa era peor. Con el tiempo la voz se volvió más constante, ya no aparecía solo cuando pensaba en él, sin un momento sorrando en el día mientras estaba en el cuarto, sobre todo en el hícana, que se ha tomado más seguido para poder dormir, un poco o mucho de whisky, hasta que fue todas las noches y se puso peor. Primero al estarme y inconsciente, la voz me daba menos miedo, pero después, cuando estaban esas condiciones, la voz escuchaba, más clara, clarísima. Habíamos momentos en los que no pudíamos verme, sabía que estaba despierto, pero el cuerpo no respondía, y entonces lo escuchaba. La voz saliente desde la pared, justo detrás de mí, de la cabezera. Ya no se escuchaban dentro de mi cabeza, de verdad venían de la pared, ya no era sólo una voz en mis cerebro. La voz se reía como él, usaba las mismas russerías, las mismas muletillas. Los o recordaban negros hasta que habíamos con detalles que de un mismo viovidado la voz hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, te hablaba, que yo mismo había olvidado. La voz hablaba, ya hablaba, ya hablaba sin dejarme dormir, hablaba por horas, y se cayaba y de repente hablaba otra vez más tarde en la madrugada. Nunca solo con de nadie, si alguien me lo hubiera contado a mí, habría pensado que esa persona se estaba volviendo loca. La hasta que un día la voz dijo algo que no era posible, se furló de un sentimiento de culpa que yo carcaba deseantes de conocerlo, donde empecé a manejar siendo muy joven todavía. Un madrugada, un catonego se matra vez a una calle.

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Sé que no fue mi intención, pero lo arroye. A un siento como brinco el carro, como brinco la llanta. A un siento esa desesperación cuando volteé por el espejo, y ahí estaba el inmóvil. No, bien.

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Sé que no fue a propósito, pero también sé que con unas experiencias quizás lo habría evitado. Nunca solo con nadie, nunca. Ahí me di cuenta de que eso que me hablaba, no era ningún tipo de fantasma, no era un eco de mi amigo. Eso era algo más. Ese voz no estaba recordando conmigo. Me quería ser mal, me quería lastimar. Empecé a aprender a ignorarla, le tenía mucho coraje. Al principio la voz insistía, así a chistes, se burlaba de mí por hacerme el serio, luego se nojó, me reclamaba que lo estaba dejando solo, por esos días se ante una invitación de mis tíos en Guadalajara y pasé un par de meses con ellos, ayudándoles, a vos gracias al cielo no me siguió y mejor aún cuando el día casa dejó de escucharse. Este tema lo vi enterápia, lo hablé. Me convencieron de que la voz había sido algo que mi propia cabeza había creado aunque yo sabía que no era así, pero me esforce por creerlo. Y eso en ese momento me dio algo de paz, las aroméces sin que volviera a pensar en eso, hasta que ocurrió algo que no tenía relación directa, o eso pensé. En una fiesta terminé platicando con una vecina la que apenas conocía, una chica que vivía a dos casas, Nunca habíamos hablado antes. En algún punto sin venir a cuento me dijo que quería preguntarme al corraro. Me contó entonces del señor de mi patio. Alguien que ella pensó que era familiar mío pero había El corrado con él me lo dijo sin saber que yo vivía solo.

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Dijo que era un hombre guay alto, demasiado, muy pálido, con un anariz extremadamente grande, sin pelo, dijo que se recargaba en la parte de atrás de mi casa, y que ella veía como movía los labios, como se hablará con alguien. que más limp linquetó fue que lleva a algo en vueltos de los brazos, algo grande, oscuro, como una cobijan negra que le cubría el cuerpo, como se abrazar a algo que no quería mostrar. Lo dio por mucho tiempo, hasta que me fui, hasta que ya pensó que nos fuimos, y esa una una de las razones por las que nunca me habló, porque además yo siempre tenía hojeras. Me veía como borracho, incluso por la mañana. Creía que nuestra familia era rara, que teníamos problemas. No supe que decirle, sólo una vez que con la cabeza le dije que yo no tenía idea de quién eres a persona que vio. Y esa noche pensé por primera vez que la voz que escuchaba no era algo sobre natural, al menos no como lo había pensado. Si lo era, era de una forma mucho más compleja, que ni si quiera empiezo entender. Pero lo que vio la vecina coincide en fechas con esas noches en las que la voz dentro de mi cabeza me hablaba. Desde entonces no lo vuelto a escuchar, pero me cuesta dormir si estoy solo en la casa. Tu se rejas y vidros por toda la varda, para que nadie pueda entrar a mi patio. Ya no tengo idea de nada, pero algo en mi cabeza me dice que ya no es un problema psiquiátrico. Que haya algo más, que haya algo de real. Por eso quise contar esta historia. Pero a partir de la si alguna vez escucha la voz de alguien que ya murió, si les habla con los mismos chistes, con la misma forma de hablar, con la misma cercanía, ponga en atención, fíjense bien en lo que recuerda. Porque a veces no son recuerdos, a veces simplemente nos está mirando, a veces puede ver todo nuestro pasado y lo que aún nos duele para aprovecharse de nosotros, al menos eso es lo que creo hasta ahora. tú respiro antes de pasar a la última historia, tu momento de relajarte por un momento, de mirar a tu alrededor y asegurarte de que permanezca solo, de que todo esté en su lugar, de que nada se haya movido en ella, vos se acerca de ti, porque te prometo no serán parte de nuestros efectos de sonido.

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Continuamos con con el último tramo de este episodio. Escucha. Hola Oriel ya toda la comunidad de relatos de la noche. Soy de Odaajara y llevo relativamente poco tiempo escuchando el podcast, pero desde que lo descubrí se volvió parte de mis días. Escucho las historias mientras trabajo y aunque son raro me ayudan a que el tiempo pase más rápido. Escuchado historias muy impactantes de la comunidad y por eso quise compartir la mía. Se pido por favor que cambias todos los nombres que mencionaré, excepto el de mi hermano Mauro. Este historia no es la mía, este toda mi familia. Somos siete hermanos en total, cinco somos hermanos de sangre y dos más, Mauro y otro de mis tíos, crecimos juntos de ese niño. ni papá me tuvo muy joven, cuando él tenía menos de 20 años, y todo él estudiaba cuando yo nací. Por eso me abuela y mi mamá nos criaron prácticamente como hermanos. Después de algunos años, mi papá se divorció de mi mamá y dejé de ver a Mauro y a mi otro tío con frecuencia. Sólo coincidíamos en vacaciones, Fondiimos a visitar a mi abuela, su casa, en un pueblo pequeño del estado de Chihuahua, en un lugar poco conocido y muy poco habitado. En el año 2020, mi hermano Mauro falleció en un exidente automodilístico. Esa noche me despegí de él como cualquier otro día. El maurú trabajaba de noche durante las vacaciones y yo tenía 12 años, así que no se ha

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mucho sus días. La mañana siguiente desperté a escuchar a mi abuela llorar. Cuando fui a la cocina, una tía mía que trabajaba en la policía, le estaba dando la noticia. Yo me enteré horas después.

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Después de eso mi familia paterna cambió mucho.

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Y fue entonces cuando comenzaron las cosas raras.

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Durante esas vacaciones yo salí a usar la laptop que le pertenecía a Mauro.

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