meta_pixel
Tapesearch Logo
Log in
Relatos de la Noche

Pasamos la Noche en Casa de una Bruja (relato de terror)

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 2 June 2026

⏱️ 31 minutes

🧾️ Download transcript

Summary

En este episodio de Relatos de la Noche conoceremos la historia de una joven que, junto a su familia, se vio obligada a abandonar su hogar en la sierra de Oaxaca tras una serie de amenazas que cambiaron sus vidas para siempre.

Durante una larga huida por caminos de montaña, encontrarán refugio en una vieja casa abandonada donde intentarán pasar desapercibidos hasta que amanezca. Lo que parecía ser sólo una noche más de incertidumbre terminará convirtiéndose en una experiencia imposible de olvidar.

Entre recuerdos de pérdida, miedo y supervivencia, esta historia nos lleva a uno de esos encuentros que resultan difíciles de explicar incluso muchos años después. Apaga la luz, ponte cómodo y acompáñanos en un nuevo episodio de Relatos de la Noche.

 

 

📖 Ya puedes conseguir nuestro libro en librerías físicas y digitales. Búscalo en tu tienda favorita o sigue el enlace para

México: https://www.amazon.com.mx/Relatos-noche-Uriel-Reyes/dp/6073836201/

España: https://www.amazon.es/Relatos-noche-Novela-Uriel-Reyes/dp/8410442205/

Chile: https://www.buscalibre.cl/libro-relatos-de-la-noche/9789568883270/p/64600265

 

See omnystudio.com/listener for privacy information.

Transcript

Click on a timestamp to play from that location

0:00.0

En mi sueño se empecé a escuchar un sonido. Parecía que alguien estaba lavando y afuera. Habrí los ojos y me di cuenta de que no estaba soñando. Me levanté. Me asume con mucho cuidado por la ventana. Pensando que alguien nos había encontrado, pero... Y afuera, en esa casa abandonada, había un mujer lavando, en medio de la noche,

0:29.4

cuando puse atención medicuente de que no era una mujer normal, de que se veía borrosa. La siguiente historia tiene todos los ingredientes que me hacen amar, narrar sus experiencias, darle voz a sus relatos. Es una historia difícil, una historia que habla de muchos terrores, los reales y los inexplicables, los que están más del lado de lo paranormal. desco con todo el corazón a camina por compartir esta historia y sin más esurada de entrarnos en el siguiente, relato de la noche. Muy buenas noches, espero que estén todos bien. Yo me llamo Camila, hoy tengo 19 años ya, pero de esto que voy a contar ya casi se cumplen 10, y aunque hay cosas que se recuerdo con mucha claridad, hay otras que las tengo todavía como revuelta, porque fueron días muy feos para mi familia. No fue una noche cualquiera, veníamos de huirte nuestro pueblo. Yo soy de una comunidad de la Sierra de Guajaca. No voy a decir el nombre por respeto mi familia y también porque toda la gente que vio por allá, que ha podido volver. Era un pobladito. Mi mamá nació ahí, mis abuelos también. Y yo creé si pensando que toda mi vida iba a estar lig en ese lugar. A los herros, a las montañas, a los caminos de tierra, a los animales, a las tardes en que se escucha todo porque ya no había carros ni música. Pero yo como momento en el que ya no se podía vivir ahí, empezaron a aparecer hombres armados, la gente les decía a los diáblos.

2:25.0

Yo no sé si ellos mismos se llamaban así o si la gente les puso ese nombre por miedo, pero así los conocíamos todos. Era un grupo para militar que decían que estaba palabras con presidentes municipales, que por eso nunca los tocaban. Luego sopimos que se habían llevado un señor en un camino, que a otro le quitaron sus tierras, que de una familia se fueron a llevar a las

2:47.4

muchachas en la noche. Uno no quiere creer esas cosas, hasta que la se empieza a ver bien cerca. Porque luego ya no eran rumores, empezaron a subir camionetas por el camino principal, se quedaban mirando a las casas, preguntaban por ciertas personas, a veces se entraron a la tienda y todos bajaban la voz. Yo recuerdo que mamá empezó a guardar cosas en una bolsa sin decirlos mucho, ropa, papeles, poquito dinero que teníamos y unas fotos, como si ya supiera que un día y vamos a tener que salir sin avisar, y ese día llegó. Tampoco voy a decirles que Bonavá la sea en frente de nosotros porque no fue así. Pero lo que pasó fue peor en otro sentido. Porque fue una menaza directa. Dijeron que quienes no se fueran se van a morir. Todos. Viejos, mujeres y niños. Hasta las gallinas y a los pernos iban a matar. Así sin más, fue un a orden. Teníamos que dejar todo atrás porque ahora era de ellos. Mi papá no estaba, había bajado a trabajar una temporada como si a veces y mi mamá no pudo comunicarse con él. Y eso fue lo que más nos preocupó, porque él pudiera regresar sin saber lo que estaba pasando. De acuerdo que llorando mi mamá decía, si vuelven lo van a agarrar en el camino, van a pensar que viene a vengarse. Y entonces tomó la decisión de sacarmosse ahí y después de buscar la forma de avisarle, nos fuimos con otras familias cuando caía la noche, todos juntos como caravana organizada, unos iban a poblados cercanos, otros querían llegar hasta la ciudad, unos llevaban costales, otros llevaban niños cargados, otros iban con sus animalitos, Nosotros salimos con poca ropa, mi mamá nos apuraba y yo cargaba una bolsa con cosas de mis hermanos. Ellos estaban chicos todavía, uno tenía como 8 y el otro 6. Preguntaban si vamos a volver, preguntaban por qué no nos llevamos todas las cosas, y también preguntaban por Pancho, Pancho era nuestro perrito, era blanco, grande, de esos perros de rancho que se ven bien masisos, nadie supo de donde llegó pero era bien noble, siempre cuidaban el patio, se echaban la entrada y nos seguía a todos lados, cuando empezamos a caminar, Pancho nos siguió. Pancho nos ayudo a aprender. Y lo siguiente todavía me duelen el corazón cuando lo recuerdo. Lo siguió un buen tramo. Mi hermano menor la hablaba para que se purara, pero Pancho se iba quedando atrás, olfateando, regresando, como sin entender. No le podíamos gritar porque toda la caravana y vencieliencio. Mi mamá dijo que no podíamos llevarlo, que no seguíamos cuantios vamos a caminar ni si no se iban a dejar entrar con él algún lugar. Yo le decía que si podíamos. Pero ya me acuerdo que me miró de una forma que no se me ovida.

6:07.0

Con mucha desesperación, porque... porque quería ponernos a salvo a nosotros. Seguimos caminando y Pancho poco a poco se quedó atrás. Y hermano, lloro mucho. Yo también quería llorar, pero no lo hice porque sentía que si yo me quebraba, mis hermanos iban a asustar todavía más. Cuando Pancho ya no nos viera, si va a regresar a la casa y eso me damos mucho miedo que lo fueran a encontrar a él allá. Caminamos por veredas en la escuridad, por parte del monte, por caminos que yo no conocía bien. Más lejos de lo que yo había llegado antes. No sé cuántas horas fueron. La verdad no sé, en mi recuerdo de siente como subiamos caminado por kilómetros y kilómetros y kilómetros. Arratos y obvia, había personas mayores que se cansaban, niños que pedían agua, mujeres que iban solas casi todas, que no hablaban, que solo caminaban sin parar. Hasta que llegamos a descansar, mis hermanos y yo nos quedamos dormidos. Y mi mamá nos abrazó y se durmió también. Cuando despertamos, os dimos cuenta de que todos habían seguido. Sólo nos habíamos quedado nosotros y otra familia. Sólos, sin rumbo, sin saber para dónde darle. Seguimos caminando y casi a medio día llegamos a otro pueblo. No eres exactamente un pueblo abandonado, pero si tenía ya muchas casas solas, se notaba que antes había estado lleno de vida, que tenía su gente. Algunas puertas estaban cerradas contadas y otras, ya ni puerta tenían. Había que ya se tierra y unas cuantas casas con luz más hacia el centro. Se sentía tranquilo, pero también extraño. Como si ese lugar yo hubiera pasado por sus tragedias. La familia que lleva con nosotros en contra de una casa me de abierta y ahí se metieron. Una señora nos vio y nos dijo que había pasado gente de nuestro pueblo, que siguieron caminando hacia donde les hicieron que vieron al ver que igual que parecido. No recuerdo bien. Nosotros encontramos una casita de un cuarto saliendo del pueblo. Era una casa abandonada pero con techo unas buenas condiciones. No se afrió. Tenía lo que parecía en algún momento fue un patio chiquito adelante, un lavadero de cemento afuera, una puerta de tablas que se raba mal. Ya no había casi muebles. Creo que vio una mesa vieja y unas hillas rotas pero no estoy segura. Mi mamá dijo que pasaríamos a ir la noche. Ahí vamos a escondernos. Ella seguiría caminando para bajar buscar a impapal pueblo donde andaba trabajando. O acercárselo más que pudiera para buscar alguien que pudiera avisarle. No recuerdo exactamente cómo pensaba hacerlo. No tenemos teléfono, ni mi papá. Solo recuerdo que dijo que tenía que irse y que no podía llevarnos, porque ya no vamos a aguantar el camino. Me dejó encargada de mis hermanos. Antes de irse me repite muchas cosas, que no abriera, que no saliera, que nos escondiéramos, que si alguien llegaba y nos veía a digera que sólo estábamos descansando y que al otro día nos iríamos. Que si escuchaba camionetas, nos escondiéramos, que no encendiera la vela que nos quedaba sin ver necesario. Y yo le dije que sea todo, pero por dentro tenía muchísimo miedo. Cuando mi mamá se fue, mis hermanos se quedaron muy callados. Eso me preocupó más que se hubieran llorado. Uno de ellos me preguntó si mi mamá iba a volver. Le dije que sí, que claro que sí, aunque yo misma no estaba segura de nada, aunque yo misma me moría de miedo de que no lo hiciera. Nos escondimos a comer lo que llevábamos en el morral, sin hacer ruido, sin prender la vela, con apura luz que entraba por la ventana, ahí estábamos comiendo en la oscuridad. Afuera se escuchaban perros alulejos, callos, algunas voces muy, muy retiradas, pero en la casa todo sonaba demasiado fuerte. Si movíamos una silla, parecía que alguien en la calle podía escucharlo. Si mis hermanos hablaban, decía que bajaran la voz. Yo estaba más preocupada por la gente viva que por cualquier otra cosa. Pensaba que tal vez alguien del pueblo iba a llegar a reclamarnos la casa o que los niños iban a aparecer o que alguien iba a avisar que había gente extraña metida ahí. No y nos apiamos comido de esta que salimos. Así que no supieron a cielo los fricoles con Chile. Las sortillas frías y el poquito de queso. Mis hermanos se lo acabaron todo con mucha hambre. Yo me comí nada más un taquito para que ellos pudieran llenarse. Después de escener revise la puerta. le empujé, le pose una silla, acomodé como pude una tabla que estaba ahí revise la ventana seza dentro. Una tenía una cortina vieja, otra sólo tenía un trapo colgado, no me gustaba que se pudiera ver hacia dentro, nos acostamos en el suelo. Teníamos unas cobijas que y mamá me alcanzaba a sacar. Y sus hermanos se acostaron juntos y yo me quedé del lado de la puerta, como si eso sirviera de algo. No sé a qué hora era cuando mi hermano me despertó. Me moví el brazo y me dijo muy bajito. Camila, yo abri los ojos a su está y le pregunté qué pasaba. Él estaba sentado mirándose a la ventana. Me dijo que se estaba somando una señora por allí. Sentí que se me fue el sueño de golpe. Mi primer pensamiento fue que alguien del pueblo no se había visto. No pensé ni nada para normal. Pensé en una señora de verdad una vecina, una dueña, alguien que nos iba a sacar de ahí. Me levanté de espacio, le dije a mi hermano que no hablará. Fui hacia la ventana pero no me asomé de frente. Me es el que de lado, con mucho cuidado, como si alguien pudiera verme de esa fuera.

13:06.2

El trapo se movió un poquito por el aire.

13:09.0

No sé si ve a fiento o si yo mismo lo moví.

13:12.8

Mira, se afuera.

13:14.4

No había nadie.

13:16.0

Revisé la otra ventana y nada.

13:18.8

Le puerta se quede cerrada.

13:21.6

Me quedé escuchando.

13:24.1

Tampoco se oía nada fuera. ya no se escuchaban ni los perros. Me regresé con mi hermano y le dije que había soñado, pero él incestió en que no. Me dijo que la señora estaba allí, parada, mirando. Le pregunté cómo era y no me supo decir bien, que sólo había visto su cara en los curos. Ni otro hermano también se despertó y empezó a llorar. Yo les dije que estamos cansados, que habíamos caminado mucho, que habíamos pasado mucho, que seguro todos íbamos a soñar cosas feas, y en ese momento lo dije porque lo creí, de verdad lo creí, lo sabré si un rato hasta que se calmaron y después nos volvimos a dormir. Creo que sí me adormí pero no profundamente, era de esos sueños raros donde todavía escuchas lo que pasa alrededor. Soñaba con agua o nadie en la vando

14:27.2

ropa, con ese sonido de cuando talla en una prenda contra cemento, un hecho otra vez. Y de pronto abrir los ojos, porque me di cuenta que el sonido seguía ahí, que no estaba soñando y y lo escuché muy claramente

14:44.4

chaz chaz

14:47.4

me quede quieta... no quería moverme porque pensé que tal vez me movía, lo que estuviera fuera iba a darse cuenta de que yo estaba despierta... pero ahí seguía sonando... Chaz, chaz, chaz... como ropa mojada, como manos en agua, me incorporé muy despacio, mis hermanos se llandormido su eso parecía, la casa estaba muy oscura, sólo entraba un poquito de luz de afuera, no sé si de la luna o de alguna casa lihana, El sonido venía del patio, del avadero. Me acerqué a la ventana. Esta vez, si sabía que algo estaba ahí. No sé cómo explicarlo, pero uno siente cuando no está solo. Y no lo digo como frase bonita. Lo digo porque se siente, y en ese momento sabía que había alguien afuera, la parte un poquito el trapo. Y la vi, había una mujer en el avadero, estaba despaldada, sacachada un poco, moviendo los brazos como si estuviera lavando ropa, pero no se veía normal, no era como ver a una señora del pueblo, su cuerpo se veía borroso, como cuando uno miraba algo a través del calor del camino, o como cuando una foto sale movida, se mutaba la forma y un vestido blanco de mante, o parecía pero no podía ver la bien. Lo que sí escuchaba perfectamente era el agua, eso es lo que más recuerdo, que el sonido era real, muy real. Y eso me dio más miedo que verla, porque si hubiera sido solo una sombra, tal vez podía decirme que era mi imaginación, pero ese sonido estaba ahí, pegado a la casa, en el abadero que yo había visto vacío durante la tarde. me quedé mirando sin poder moverme. El mujer siguió tallando en el chaz.

17:06.5

Chaz.

17:07.4

Chaz. Entonces se detuvo y luego giró la cabeza, muy lento hacia la ventana, hacia mí. Yo no le vi la cara completa, no podré decirse la viejaja o joven, no podré decir si tenía boca o nadie, lo único que vi por sus ojos, dos puntos frillando, eran dos luzes chiquitas en medias de la oscuridad, como si supiera exactamente donde estaba yo, Me agaché de enmediato.

17:46.5

Me tapé la boca con la mano porque sentí que iba a gritar.

17:50.4

Y no sé cuánto tiempo pase así.

17:54.5

Cuando por fin me atrevía a levantarme un poco y mirar otra vez,

17:58.8

la mujer estaba despaldas de nuevo,

...

Transcript will be available on the free plan in 24 days. Upgrade to see the full transcript now.

Disclaimer: The podcast and artwork embedded on this page are from Sonoro, and are the property of its owner and not affiliated with or endorsed by Tapesearch.

Generated transcripts are the property of Sonoro and are distributed freely under the Fair Use doctrine. Transcripts generated by Tapesearch are not guaranteed to be accurate.

Copyright © Tapesearch 2026.