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Relatos de la Noche

La Muerte ronda a mi Esposo (relatos de la muerte y de sus muertos)

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 29 May 2026

⏱️ 30 minutes

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Summary

Una figura aparece en la madrugada, llorando junto a una carretera de Querétaro… días después, alguien muere. Pero cuando el esposo de Mónica vuelve a encontrarse con esa presencia, descubre algo todavía peor: la mujer que le pedía ayuda ya había muerto minutos antes.

En este episodio de Relatos de la Noche escucharemos historias sobre personas que parecen regresar después de morir… o presencias que anuncian que alguien está a punto de hacerlo. Una anciana problemática aparece caminando tranquilamente entre vecinos dos años después de haber fallecido dentro de su departamento.

Y en un pueblo de Colombia, una mujer asegura haber visto durante años a una figura alta y oscura que aparecía siempre antes de que alguien de su familia muriera. Historias sobre la muerte. Sobre quienes parecen verla antes que los demás. Y sobre encuentros que dejan una sensación difícil de olvidar. Apaga la luz y déjate llevar por los siguientes Relatos de la Noche.

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Mi esposo caminaba en la madrugada camino al trabajo y entonces escuchó un sonido muy extraño pero no podía regresarse, tenía que seguir adelante. y pronto a unos metros. Se dio cuenta que era lo que estaba siendo

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ser ruido. Y pronto, a unos metros, se dio cuenta que era lo que estaba siendo servido, que era lo que estaba llorando así. Muy buenas noches comunidad, ah, raíselos últimos episodios tanto de la saga de laija, como de este último donde hablamos de como relato de la noche parece haber detonado ciertas manifestaciones en casa de nuestros seguidores, permiten me recordarles a las personas más sensibles que tomen esto como entretenimiento. Si eso les tanquiliza por favor, tomenlo así, porque si, siempre quiero saber que han sido protagonistas de sus propios relatos, a menos, y esto es muy importante que el miedo sea tal que les pueda afectar de cierta forma hasta en la salud. Así que vamos a tranquilizarnos, vamos a escuchar hoy y espero que no pase nada esta noche al terminar este episodio, que siguen escuchando con toda tranquilidad los siguientes relatos de la noche. Buenas noches a todos, me llamo Monica González, soy originaria del estado de Querétaro. Te escucho desde 2017 cuando trabajaba como recepciónista en un taller y siempre me encantó la manera en la que narra las historias. Muchas veces imaginé compartir alguna de las experiencias o garantiales que me ha pasado, porque honestamente siento que con mi vida conlo para normal toda mi vida. Pero esta historia no me pasó a mi, le pasó a mi esposo. Y sinceramente creo que eso fue lo que más miedo me dio, porque una cosa es vivir algo raro tú mismo y otra muy distinta es escuchar a la persona que amas, contarte algo con una cara que sabes perfectamente que no está fingiendo. Todo esto pasó antes de la pandemia, antes de que todos estuvieramos encerrados. Yo ya tenía algunos años viviendo con quien entonces era mi novio y ahora es mi esposo. Viviamos en una colonia norte de Querétaro, muy cerca de un anillo obviado donde siempre había accidentes por exceso de velocidad. En ese tiempo los dos trabajábamos en parques industriales y teníamos que levantarnos muy temprano para alcanzar los camiones de transporte de personal.

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Dependiendo del turno, a veces podíamos irnos juntos y otras veces cada quien tenía que salir por

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separado. Había días en que teníamos que caminar cerca de un kilómetro por calles

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completamente oscuras a eso de las cuatro de la mañana.

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Con el tiempo comienzas a reconocer a las personas es en la misma rutina que tú, esas horas. No sabes sus nombres ni a que se dedican, pero los ubicas. Veas las mismas caras, las mismas mochilas, las mismas chamarras. Y aunque nunca hablas con ellos, se siente menos pesado caminar sabiendo que no eres el único despierto de esa hora. Una noche mi esposo llegó del trabajo y me dijo que algo raro la había pasado en la mañana. Recuerdo perfecto su tono porque venía serio, pero no como cuando alguien quiere contar algo emocionante, sino con un fundido. Me dijo que salió la misma oro de siempre y que la calle estaba completamente silenciosa. Solo el que anzeve a escuchar la espisada hacia un señor que siempre salió en la calle antes y caminaba casi al mismo ritmo que él. Entonces, se comenzó a escuchar un ruido, un chillido. Dice que sonaba como los frenos en camión grande, pero muchísimo más acudo. Un sonido tan fuerte y extraño que poco a poco comenzó a llenar todo el silencio de la calle. Mi esposo bajó la velocidad hasta quedar caminando junto al señor porque ambos intentaban entender de dónde venía ese ruido. Y fue cuando llegaron al esquina de una menida principal. Ahí había un canal para el agua de Chuvia, y ahí la vieron.

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Una mujer, tenía el cabello largo, oscuro cubiendo el parte de la cara. Llevaba un vestido largo que prácticamente tapaba todo su cuerpo, excepto los pies. Porque no tenía. Mi esposo me dijo que era ella quien, así es ese chiquido.

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No glitaba palabras, solo lloraba, pero ese llanto sonaba tan agudo que parecía atravesar toda la calle. Los dos se quedaron paralizados. La mujer cruzó frente a ellos y mirarlos, solo avance ocho orando y después desapareció de su vista. Mi esposo y el señor tardaron unos segundos en reaccionar, pero sí queron caminando porque tenían que llegar al trabajo. No hablaron ni una palabra, sólo sí queron juntos hasta que el camino del señor se separaba del de mi esposo. Antes de irse al señor por final lo hoy le dijo, Ponte a resar hijo, eso era algo malo. Durante días mi esposo estuvo diciendo que probablemente había visto a la llorona, y incluso llegó a contárselo a otros compañeros del trabajo, pero algo no terminaba de convencer a mí. No sé por qué, pero desde que me contó eso yo sentía que no había visto a la llorona, yo sentía que había visto a la muerte. los días y el tema comenzó a quedarse atrás, hasta que un fin de semana ambos salimos tarde del trabajo. Era en cerca de la 11 de la noche y mi esposo paso por mí a la parada donde me dejaba el camión. Todavía teníamos que caminar unos 20 minutos para llegar la casa. A mitad del camino vimos una multitud. Vareas personas estaban ruñidas alrededor de alguien tirado en el piso. Una persona lo abrazaba mientras otra hablaba por teléfono. No se acercamos un poco, pero sinceramente no se o miedo quedarnos ahí porque ya era tarde y esa parte estaba muy sola, así que seguimos caminando hasta la casa. Como media hora después me marcó mi mamá, venía muy alterada. Me preguntó si ya habíamos llegado bien porque ella también pasaba por esa zona cuando regresaba del trabajo y me contó que la calle estaba cerrada por policías. Dijo que a lo lejos alcanzaba ir una camioneta del semefo, del servicio médico forenci. La persona que habíamos visto tirada, había muerto. lo que subimos por grupos vecinales que aparentemente había sido en infarto, ya aunque eso no se impresionó mucho, no imaginábamos que el opioor todavía faltaba. Una semana después seguimos con nuestra rutina normal, mi esposo salió primero, como siempre, y yo salió una hora después. Ese día tomé mi camión y desde que llegamos cerca de la carretera, me quedé muchísimo tráfico. Algo completamente inusual es ahora. Cuando avanzamos un poco más alcanza a ver luces de patrullas, ambulancias y una grúa enorme.

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Había ocurrido un accidente fatal.

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En eso mi esposo me mandó un mensaje y siendo me que lo habían regresado del trabajo porque se sentía mal.

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Le marqué de enmediato y tenía la bosta en blorosa.

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Solo me dijo...

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Me pasó algo horrible. Pero lo voy a ver para la casa. Cuando llegó estaba pálido, le pregunté si se sentía mal físicamente o que había sucedido, y entonces me contó esto. Me dijo que esa mañana todos sentía raro de ese que salió de la casa. No había nadie en las calles, ni siquiera las personas que normalmente veía todos los días. Me dijo que el ambiente se sentía extraño, como cuando sabes que algo malo está punto de pasar. Entonces, como se escucharon un mujer llorando, la voz enía de la calle con todo una primaria ocupaba toda la cuadra. Al principio apenas distinguía lo que decía, pero después escuchó claramente. ¡Ajudame! Dice que son nada como su surro.

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Y luego otra vez, más fuerte. ¡Ajudame! ¡Ajudame! ¡Ajudame! ¡Ajudame! Mi esposo pensó que alguien había sido asaltada o tropellada. Incluso me confesó que por instinto quiso reyudarla. Pero entonces recordó lo que había pasado la vez anterior y siguió caminando. Y fue ahí cuando volteó el avión. Ejero, una mujer con pantalón de mezclilla, con el cabello cubriendo la cara. Caminaba lentamente a ella mientras eso que estaba les toma gocón ambas manos y repetía una y otra vez, ayúdame, ayúdame, ayúdame. Dice que se veía completamente real, no como una aparición, no como alcofantas mal. Parecía simplemente una mujer herida. Y por un momento estuvo a punto de regresar para ayudarla, pero algo dentro de él decía que no se detuviera, así que sigo caminando hasta cruzar toda la cuadra. En ese momento pasó un coche, y él sentió alivio de ver por fin a otra persona. Volteo otra vez y la mujer ya no estaba. Mi esposo intentó comenciarse de caballar, vuelto a pasar algo parecido a la primera vez y decidió dejarlo atrás. Chegó al camión de personal y poco después tomaron la carretera, pero comenzaron a avanzar muy lento. Entonces, se pasó los asientos delanteros para preguntar la chofera que estaba pasando. Ahí vi un coche destrozado contra el muro de contención, bomberos, protección civil, luces por todos lados, el carril cerrado.

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Y mientras el camión avanzaba junto al accidente, mi esposo vio como sacaban un cuerpo de la automóvil.

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Era una mujer.

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Tenía la misma ropa.

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El mismo cabello cubriendo la cara.

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Era ella. La misma mujer que minutos antes le había pedidoriendo la cara. Era ella.

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La misma mujer que minutos antes le había pedido ayuda en la calle.

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Mi esposo me dijo que en ese momento sintió que todo el cuerpo se le aflojó.

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Porque entendió algo que hasta hoy sigue sin explicar.

...

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