Nunca te vayas por la libre de noche (historias de horror)
Relatos de la Noche
Sonoro
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🗓️ 20 February 2026
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Summary
Una aplicación que te lleva por un camino que parece no terminar nunca.Una anciana que canta una canción de cuna a algo que nadie puede ver. Una sonrisa que no pertenece al cuerpo que la sostiene.Y una casa que decide sacar a alguien en plena madrugada.
En este episodio de Relatos de la Noche, escucharemos historias que comienzan como algo cotidiano: un viaje por carretera, una caminata después de una fiesta, una reunión entre amigos, una mudanza familiar.
Pero basta una decisión —tomar la ruta libre, pasar junto a alguien desconocido, ignorar una sensación incómoda— para que la noche cambie por completo.
Escuchen con atención.Porque a veces el verdadero peligro no está en lo que vemos… sino en lo que insiste en acompañarnos.
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Transcript
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| 0:00.0 | Decidimos utilizar ways para tomar el camino más corto de vuelta a la ciudad y pusimos que evitar a carretera secuota. Seguimos el camino antes de perder internet hasta llegar a un pueblo muy, muy extraño. Y aunque íbamos el camino indicado, mientras avanzábamos el tiempo de llegar a su vía y su vía, como si en realidad no se estuvieramos alejando. No te vallas por la libre. Si algo pueden aprender del episodio que vamos a escuchar a continuación, es eso. Si tienen oportunidad, el liga en la carretera segura, aunque se adecuota. Nunca saben los peligros que encontrarán en la oscuridad de la noche para normal eso no. Este episodio está dedicado a todos los que nos escuchan en los caminos, en las calles de noche, y les rogamos que pongan mucha atención a lo que haya alrededor, a su navegador. ¿Quién sabe? Alguien haya fuera, alguien de ustedes, es el siguiente protagonista de relatos de la noche. Y podría ser tú. Comenzamos. 1. Ula relatos de la noche. fue el paso de noctubre de 2023 cuando fui con mi novia atlíksko poebla. Los encanta visitar por los mágicos y ese fin de semana decidimos ir para allá. La estancia estuvo muy bonita, la feria, la gente riendose, las luces, la arquitectura, todo. Es un lugar muy hermoso. Nos quedamos hasta tarde, compramos algunos recuerdos y ya cerca de la media noche nos hubimos al carro para regresar a la ciudad de México. Yo iba de copiloto y puse la rutinways, una aplicación para navegar que muchas veces señala atajos que otras no. elegí la ruta libre, sin pagar casetas, sin carreteras de cuota. Y ese fue mi error. Después aproximadamente una hora de camino, empezamos a entrar a un lugar que ya no se veía como el camino que habíamos tomado de hida. Los negocios estaban cerrados, algunos prácticamente en ruinas, no había casi luz, todo se veía desgastado. Pero lo que más nos llamó la atención fue la gente. Había algunas personas caminando por la calle, muy despacio, no parecían hablar entre ellas, caminaban como siularan. Cuando pasábamos en los que daban viendo, sus miradas eran vacías, como perdidas, tenían los ojos muy rojos como sonbices películas. Suene exagerado pero lescuro que eran muy rojos, como si estuvieran llenos de sangre, no sé cómo explicarlo mejor, que a mi naban lento, de verdad lento, como si les costara moverse. Seguimos avanzando ya un poco incómodas, de pronto vimos una cauria de perros en medios de la carretera, se abrieron para dejarnos pasar pero muy despacio, no como si nos temieran, sino como si estuvieran dándonos la oportunidad de seguir, y todo se quedaron mirándonos, ninguno se movía del todo. Sentimos un feo fuerte dentro del carro, mi novia el heró. Yo volteé a a ver el ways. El tiempo estimado había aumentado casi dos horas. Pense que era un error, pero conforme avanzábamos, el tiempo esperado de llegada iba subiendo más y más y más. Y en ese momento perdimos la señal. Era al regedor de las dos de la mañana, la que retera era una recta larga entre pastizales, oscura, no se veía el final. Mi novia decidió tenerse y dar vuelta, y así regresamos por donde habíamos pasado. Los perros seguían ahí, y esta vez se le av al carro, la draban y corrían detrás de nosotros unos metros. Volvimos a ver personas en el camino, las mismas miradas, esta vez sentimos que hacimos estaba viendo directamente, tenían la ropa muy sucia desgastada, como si llevaran mucho tiempo |
| 4:46.9 | así. No había señal, no sabíamos exactamente hacia donde íbamos, solo queríamos salir de ahí. Vanejamos hasta que finalmente dimos con una carretera de cuota. En cuanto la tomamos regresó la señal, voltea ver el ways. El tiempo estimado volvió a marcar lo mismo que |
| 5:09.3 | antes entrar a ese lugar, como si no hubiéramos avanzado nada. No sé qué fue lo que vimos esa madrugada, tal vez solo fue un pueblo abandonado, tal vez era el cansancio, pero les curo que sentimos un miedo real. |
| 5:25.6 | En ese momento creímos que no saldríamos de ahí. |
| 5:30.0 | Y desde entonces, cuando yo que la aplicación me sugiera erruta el libre y ya os creció, |
| 5:36.7 | prefiero pagar la caseta. Espero que ustedes aprendan algo de esta historia y también lo hagan. Buenas noches, Uriel y comunidad. Les escribo de ese entre Ríos Argentina. Esta historia no me pasó a mí, sino mi mamá, en el verano de 1993. Ella tenía 23 años, y esa noche había salido con una amiga, lo que acá llamamos un boliche. Mi mamá siempre dice confitería, y me encanta cómo son a eso. Creo que en México es un entro discoteque, y seguramente en cada país le llaman de alguna forma distinta. El lugar al que fue mi mamá se llamaba Parador. Oye ya no existe, pero en ese entonces será muy concurrido. A eso de las cuatro de la mañana, aburridas decidieron irse. No había taxis. Volvían caminando al departamento donde mi mamá vivía con mis abuelos. Tomaron la calle Corrientes, de día es una venida llena |
| 6:46.4 | de autosigente, pero esa hora estaba casi vacía, muy silenciosa. Mientras caminaban vieron a una mujer metros más adelante, era una anciana, seguramente de más de 80 años, muy arreglada, que ve yo rubio, corto, bronigo. |
| 7:07.5 | Faldicha quieta celeste grisacea, un bolso en la mano. Verla les dio alivio, no estaban solas, decidieron acercarse para caminar detrás de ella. Ninguna de las 12 preguntó lo obvio, ¿qué hacía una mujer así? ¡Sola, a esa hora! Se fueron acercando. Entonces la anciana levantó el brazo derecho y comenzó a moverlo lentamente, de arriba a abajo, de arriba a abajo, como si me ciera algo y luego empezó a tarariar era una atención de cuna estaba acunando un bebé invisible y no me hizo amiga se miraron, pasemos la rapido, dijo Sandra, la vería de Arancha pero tenían que pasar por su lado. Cuando le estaban sobrepasando, ambas voltearon a ver. La mujer tenía los ojos exageradamente abiertos, muy maquillados, abiertos como platos. Las estaban mirando fijamente y gritó. Y cotonillas y empezó a plaudir cuando ellas corrieron la señora corrió detrás de ellas. Mi mamá dice que era rapidísima, demasiado rápida para alguien de esa edad. Currieron varias cuadras hasta perderla. Nunca supieron quien era, nunca volvieron a verla. Pero hasta hoy, cuando el mamá cuenta la historia, lo hace exactamente igual. Y siempre termina diciendo lo mismo. Lo que más miedo me dio, fue que parecía estar jugando con algo que nosotros no alcanzamos a ver. Mi queridísima comunidad, hoy quiero aprovechar este intermedio de siempre para recomendarles un canal de un niño que se me acercó en una feria de libro que me regaló un dibujo muy, muy bonito y que me dijo mi sueño ese YouTuber. Y la verdad es que he visto su canal, la verdad es que lo hace excelente. Así que los voy a invitar a ver el canal de este niño a que le deje en un mensajito de cariño y de ánimo al lograr su sueño su canal se llama el recobeco de Thiago y vayan a verlo es un niño con mucho mucho talento un saludo Thiago y que logres todo lo que te propones eres un niño súper talentoso y vamos todos |
| 10:09.1 | los que estén escuchando vayan a suscribirse a su canal y dejarle un comentario lindo les dejo |
| 10:15.6 | el enlace a su canal en descripción junto a nuestras redes sociales el enlace también para comprar |
| 10:21.9 | mi libro y todo todo todo lo que les dejo siempre. Ahora sí, continuamos con más historias esta noche. Buenas noches, suriel, buenas noches comunidad. Mi nombre es Angelita, comparto esta historia porque mis hijas me lo pidieron. Yo no me considero una persona creyente de este tipo de cosas. Siempre he sido más bien eséctico. Mi entonces esposa en cambio decía que tenía... Don, que era sensible energías en sus palabras que era una brujaplanca. Yo nunca me metí mucho en eso. La veía ser sus rituales, encender velas, limpiar la casa con un líquido que orían muy fuerte parecido al moniaco, y yo lo respetaba pero hasta ahí. Lo que viví me pasó en una sola noche y fue suficiente. Había businvitado una pareja amiga, papá hace unos compañeros de la escuera de nuestras hijas. Llegaron en la tarde, azamoscar ne estuvimos tomando, platicando, todo normal, nada raro. Cerca de la media noche yo ya me sentía muy cansado, más era un normal. Sin avisar mucho me subía dormir, mi esposa se había quedado pidiendo el alco en padre que le leyera las cartas. Él sabía mucho de esas cosas porque practica la santería, pero no quería hacerlo porque habían bebido alcohol toda la tarde, y según él, no eran las condiciones. Según él, no se debía hacer así por ningún motivo. entonces me fuiste en hacer mucho ruido, me metí al cuarto de una de mis hijas, y quería descansar, que me dejaron en paz, que no me encontrarán fácil para que me bajaran otra vez a la reunión. No sé cuánto tiempo pasó, pero te pronto alguien estaba moviendo el hombro. ¡Con padre! ¡Despierta! ¡Algo le pasó tu esposa! ¡Baja por favor! A abrir los ojos, miró el celular. Era un poco más de las tres de la mañana. Vajé las escaleras todavía me te odormido, pensando que quizás habíaía puesto un mal por el alcohol. Cuando hiven el último tramo del escalera la pude ver. Estaba parada frente a mí. Era ella comunidad. Era su cuerpo, su cara, su ropa. Pero no era ella. No sé si me entiendan. La expresión era distinta, la mirada no era la misma. Sonría, pero no como ella sonría. Era una sonrisa fija, sostenida. La sonrisa de otra persona sin duda. Los ojos le brillaban de una manera que no le conocía. supe en que momento la toma del brazo, solo recuerdo que le dije casi sin pensar, ¿quién eres? Ella soltó una risa callada, una risa que tampoco jamás le había escuchado. Tú no puedes sacarme de aquí. con padres intentaban acercarse, sentarla, calmarla. En ese movimiento de coca ir unas llaves. Yo me gaché para recogerlas y me pegué diferente con el barandal metálico de la escalera. Fue un golpe seco, sentí el impacto pero en ese momento el dolor me importaba. Cuando me levanté me estaba viendo otra vez con esa sonrisa. Ves, me digo, ¿tomo puedes? No puedes sacarme de aquí. único que se me ocurrió fue ir por el frasco del líquido que ella usaba para limpiar. Lo habría, el olor era muy fuerte, penetrante. Se lo acercara a la nariz, le fruté las manos, el cuello. Durante unos segundos pareció reaccionar. Barpatio me miró confundida. ¿Qué? ¿Qué pasó? Me pregunto. Le dije que algo no estaba bien, que se había puesto rara, pero casi de inmediato volvió a cambiar la expresión, como si algo regresara. Los compadres estaban pálidos, nadie entendía nada. De repente empezó a leer muy extraño, uno lo fuerte y desagradable, como ha desecho de gato. Llorarios que la casa no había ningún animal. Y con Badadre yo nos volteamos a ver al mismo tiempo. Los dos lo estaban ospercibiendo. Llegueme entonces a su mamá, a mi suegra, de entonces, suponiendo por lo que sabía que ya también era sensible como su hija. Era la única persona que nos podía decir que hacer. Así que le expliqué lo que estaba pasando. Me dijo que la pusieron al taboz y que repetiera el nombre completo de mi esposa, seguidos de una frase que llamé indico. Yo lo hacía un y otra vez mientras mi suegra resaba el teléfono. Mi esposa o lo que estuviera en ella empezó a retroceder cuando la lleve hacia la cocina. Ahí había una vela encendida sobre un plato. ¡Ay no! ¡Ay no! con un tono que no le conocía. Tense que la luz le incomodaba, así que la acerqué más. Se quedó mirando la flamo unos segundos. Y luego sopló. Comunidad. Eso no fue un soplido fuerte. No estaba para nada cerca de la vela. Estaba en metros de distancia. Pero la flama se apagó de inmediato cuando sopló. Ahí sentí que eso ya no tenía ninguna explicación. Ni sencillamente complicada. Seguimos repitiendo lo que mi suerte era de desear el teléfono. Pasaron minutos, tal vez horas. El tiempo se hizo raro. Nadie se sentaba, nadie hablaba más de lo necesario. En algún punto se expresió en que envió otra vez sus hombros rela, parpa dió varias veces como si se espertara. ¿Qué pasó? La búsula la suya, ahora sí, la mirada también, por fin la reconocí otra vez. Los compadres no esperaron mucho, fueron por sus hijos al cuarto donde estaban y se fueron casi se despedirse. Cuando miré la hora era en casi la 7 de la mañana, habían pasado cerca de 4 horas así. Esa madrugada terminó con la casa en silencio, pero no fue un silencio normal. Era como si |
| 18:07.3 | algo hubiera estado ahí, y si hubiera ido apenas un momento antes de la manecer. Yo, yo no puedo explicar lo que pasó, no sé si fue algo psicológico, algo que detono el alcohol o si realmente hubo algo más. |
| 18:27.2 | Lo único que sé es que esa noche, cuando la vi en escalera y me dijo que yo no podía sacarla, supe, estuve seguro que la persona que tenía enfrente no era la mujer con la que me había casado y eso hasta hoy es lo que más me cuesta recordar. Muy buenas noches, Uriel. Muy buenas noches, comunidad. Esta historia no me ocurrió a mí directamente, sino a una de mis tías cuando yo tenía apenas cuatro años. |
| 19:08.3 | A lo largo de los años mi familia ha relatado esto muchas veces, |
| 19:13.9 | siempre con los mismos detalles y siempre con el mismo nerviosismo. |
| 19:20.2 | Todo pasó en la casa la que yo de niño le puse un hombre, |
| 19:24.6 | la casa sucia. Era 1982, mis papás y alcuno semistió se habían mudado una casa grande en una colonia tranquila del norte del país. La casa estaba descuidada, con males a alta, pareces carapeladas y grafitis en el interior, incluso encontrar un hígado de vibros a limpiarla. Desde el principio tenía algo extraño, en algunas habitaciones se percibió un olor constante a flores, como a nardos. A veces el interior estaba tan frío que parecía más invierno adentro que afuera. |
| 20:29.0 | Y Tía Lucía llegó a escuchar su nombre en dos ocasiones, mientras ayudaba a pintar la casa. Una voz romca, muy cultural. La segunda vez dice que fue tan claro que hasta se cayó de la escalera donde estaba trabajando. Pero lo que ocurrió meses después fue distinto. Fue mucho peor. Era una madrugada de noviembre, muy fría. Mi diálogo se dormía en la misma habitación |
| 20:47.9 | que su hermana, Paulina. Serían alrededor de la estrés en la mañana cuando se despertó de golpe por la sensación intensa de frío en los pies. Sin abrir los ojos susco su tu covija, pero no toco tela. |
| 21:04.2 | Sintió... |
| 21:06.2 | Pasto. |
| 21:07.2 | Pasto frío, mojado. Su soco susco su cobija, pero no toco tela. Sintió, pasto. |
... |
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