meta_pixel
Tapesearch Logo
Log in
Relatos de la Noche

Nunca te burles de las Brujas (historias de suscriptores)

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 23 February 2026

⏱️ 28 minutes

🧾️ Download transcript

Summary

No todas las advertencias vienen de libros antiguos. A veces empiezan con un gato herido… con una discusión que no debió escalar… con una palabra dicha de más.


Otras veces comienzan en una calle de tierra, bajo la luna, cuando alguien decide voltear.
Y hay ocasiones en que el dolor de una casa abre la puerta a algo que no debería cruzarla. En este episodio escucharemos historias sobre presencias que imitan, que persiguen, que castigan… y que parecen acercarse cuando alguien las desafía.

Si no crees en brujas, no pasa nada. Pero cuida lo que dices. Porque hay cosas que escuchan.

Suscríbete al Videoclub de Medianoche: https://www.youtube.com/@ElVideoclubdeMedianoche

📖 Ya puedes conseguir nuestro libro en librerías físicas y digitales. Búscalo en tu tienda favorita o sigue el enlace para

México: https://www.amazon.com.mx/Relatos-noche-Uriel-Reyes/dp/6073836201/

España: https://www.amazon.es/Relatos-noche-Novela-Uriel-Reyes/dp/8410442205/

Chile: https://www.buscalibre.cl/libro-relatos-de-la-noche/9789568883270/p/64600265

 

See omnystudio.com/listener for privacy information.

Transcript

Click on a timestamp to play from that location

0:00.0

A toda la gente de Jalisco y de todos los estados que están siendo afectados por los sucesos de las últimas horas, les mandamos un abrazo, les deseamos que estén bien que ustedes y sus familias, sus seres queridos estén seguros y que esto pase pronto. Yo sé que tal vez historias, espacios como este es lo que menos importa ahorita, pero si si si no escucharnos, si pueden escucharnos, que esto sirva como un escape, al menos por un ratito, los quiero mucho. Me subía la farda de la vecina y la pude ver entre los árboles, Le grité que me deslevalía que no volviera la estimar a mi cato. Pero entonces fierra estos dificultades con sale en su terreno. Y velas. ¡Ah, vieja broja! Le dije, yo no creo en tus cosas. Basté vale que no te metas conmigo, o te voy a ir a sacar de tu casa patadas? En cuanto lo dije sentí cierto arapentimiento. ¿Sabía? ¿Qué había dicho algo que no devía? Muy buenas noches comunidades. Es un placer que una vez más nos ha una oportunidad de escucharnos. de llevarle a ustedes historias que han llegado a nosotros y que les prometo les van a provocar un momento de duda, un momento en el que suspenden su exceptisismo. Sí, también el de las brujas y es que aunque digan no creer, les prometo que después de las historias de esta noche,

1:45.5

cuidarán sus palabras y se topan de pronto como una mujer que... que le recuerda esas brujas de las historias que escuchaban cuando eran niños. Y si no, no pasa nada. Vayan por la vida desfrevenidos. Necesitamos más protagonistas de relatos de la noche. así que este es tu momento para dejar este contenido y buscar otro, porque ya no hay marcha

2:09.1

atrás. Comencemos en 5, 4, 3, 2. Oloriel, si apenas una semana descubrito que en él y la verdad, pensé que terminaría escribiendo algo aquí. Siempre escuchaba las historias de fantasmas como que no llegue cosas que le pasan a otros, sobre todas las de brujas. Historias que no sabemos si son verdad o no, hasta que nos pasan a nosotros, hasta que me pasó de mí. Yo no sé si lo que voy a contar tengo explicación. Yo hasta hace poco me reía cuando alguien hablaba de brujería. Nunca he creído en eso, pero hay cosas que nos dice con demasiada seguridad y después hasta quisieran haber dicho. Vivo sola en una casita pequeña. La parte trasera colinda con la casa de una señora mayor. Nunca he hablado con ella realmente, sólo le escuchaba de vez en cuando cuando salía a atender la ropa o a barrer su patio. La barda no me deja ver su casa, pero el pasar por la caída atrás, por alguna razón mucho más solitaria y oscura que la mía, me di cuenta de que su casa es vieja, de madero oscura, como si nunca lo hubieran pintado de nuevo, con marcas como domedad. La señora nunca hablaba, pero a veces podía escucharla. No eran palabras lo que salía de su boca, no eran nada claro, solo sonidos, como si no

3:47.9

pudiera hablar, como si tuvieron impedimiento del habla. Desde mi patio solo alcanzó a ver las copas y unos árboles que tiene, entre nuestras casas y una verdad alta, esta en alta que si uno no se sube, no puede haber del otro lado.

4:04.8

Y sobre esa farda, empecé a ver a un gatonegro. El gatone era mío y por lo que veía tampoco de ella. Apareció un día y empezo a rondar por el techo y la barda. Era de esos gatos que parecen flacos pero ágiles, con los ojos grandes y muy atentos. Yo le empecé a dejar comida en el patio, aunque nunca había tenido un gato. Poco a poco fue tomando confianza. Poco a poco se fue quedando más tiempo. No entraba la casa, pero a veces se acercaba a mi puerta. La senora detrás lo odiaba. No sé por qué. Cada vez que el grato separaba en la barda ella salía y la ventaba a piedras, le hacía ruidos feos. ¿Y ¿al qué en saber escucharla como grunirle de forma horrible? Refonfignar con él con esos quejidos que hacía sin poder hablar, pero como con intención, como si la animal pudiera entenderla, a veces golpeaba la barda con algo para espantarlo. Y un día, después de uno de esos quejidos a la señora, dialegado tocojando, estaba parado sobre la barda pero no caminaba bien. Cuando se lojó a mi patio,que tenía un herida en una de las patas traceras. No era profunda pero estaba muy inflamada y en ese momento me dio mucho courage, pensé que por fin le había atinado con una piedra. Así que sin pensarlo lliven votes a la barda, me subí y me asomé para arlamarle a la vieja. Recuerdo que le grité que dejara en paz al gato, que que le había hecho. Elles estaban su patio, y sus hiloete entre los árboles, andaba como barriendo algo, pero no me contestó, solo empecé a emitir sus sonidos raros, sus quejidos, y no sé por qué eso me dio más ravia. Me bajé de la barra y repente sentí que algo me cayó encima. Algo asucia, lodo, nos quedé a ver un mojón la ropa. Me quité de ahí y me limpie, pero estaba furiosa. Así que me volví a subir para somar mejor y decir decirle que se volvía a tocar al gato yo misma iba a ir a tocar la puerta. Y ahí fue cuando la vivían. No su cara pero si eso espalda es condirse de trazonar por, decía completamente de negro. Su rupa parecía larga como un vestido de lona, grueso, luego caminó despacio hacia su casa de madera. Antes de que entrar al canciabera algo en su patio, algo de lo que no me había percatado. Había algo extraño ahí en el suelo. No sé cómo explicarlo sin que se han exagerado. Eran restos de algo que parecía... sal, esparcida en... En formas que parecían haber sido dibujos, símbolos. Allá polvos flancos y otros más oscuros. Habías cenizas. Parecía como si alguien hubiera trasado a algo y lo hubiera borrado a medias, también había velas consumidas, no muchas pero si las vi, yo estaba tenonojada que no me importó, le grité, ¡ah vieja brúja! le dije que yo no creía en esas tonterías, que no le tenía miedo, que si volvía a lastimar al gato, yo misma iba a ir a patiar en la puerta, a sacarla de las creñas por andar creyendo en tonterías. Cuando dije eso último no te algo, dentro de su casa, no salió, no dijo nada, pero desde el aventano pude ver que algo se asomaba. Solo una silueta, no distingui nada, solo una forma oscura detrás el vidrio. Va a quedar la barda con el corazón acelerado, pero toda fienojada. Me tía algato a la casa esa noche, lo limpié, les infecté el herido y decidí que ya ni va a dejar los salir al patio. Y ahí fue cuando empezó lo que realmente no se explicar. Las primeras noches me costó dormir, sentía que no debía haber dicho lo que dije, ya me había retencido, no porque creyer en brujas sino porque la señora no estaba bien, había algo en sus sonidos, en la forma en que se movía. Un memandroga de escuchar algo que parecían pasos en el techo. No eran como los del gato. Era mucho más pesados, lentes, como si alguien caminada de un extremo al otro. Mi quede en la cama nada más escuchando. El gatito que ya dormía a mis pies levantó la cabeza y empezó a mirar hacia arriba. no movió ni hizo ningún sonido, solo miraba fijo. Y eso pasó un par de veces más, pero con los días todo se fue calmando. De que escuchar pasos, el gato ya estaba mejor, empezase a sentir que quizás solo había sido mi imaginación, hasta que mi papá vino a visitarme. Mi papá tiene un taller de artesanías, trabaja en la madera de ese hace más de 20 años, hace marcos, figuras talladas, incluso pequeñas cajas de curativas. Es de esos hombres que siempre tienen las manos marcadas por el trabajo. Sus manos son su herramienta principal. Siempre dice que eso es lo único que se ha da ser en la vida. Ese día vino por la tarde, se quedó platicando un mes el honor mal. Yo le dije que mejor se fuera antes de que oscureciera porque la carretera su pueblo no está bien iluminada, pero se nos fue el tiempo. Cuando se fue ya era empasada la XI y no sé cómo explicarlo pero sentí un mal presentimiento. Y precisamente los veinte minutos me llamaron. Era un conocido suyo, lo encontró al lado del camino al pueblo, elimado, vitienda ayuda. Su camioneta estaba detenida masa delante entre los árboles, con el cofre ontido, decían coherencias. Habían encontrado su camioneta detenida masa delante entre los árboles, con el cofre ontido. Le pedían en tu ventona mis vecinos y me llevaron rápido para allá. Yo no he hablado con mi papá, no sabían y como estaba, no se imaginan como iba de nerviosa. Pero en lo hospital, al menos lo vivían, no tan golpeado. Aunque si desía cosas raras, me dijo que se le había aventado en la carretera, que iba manejando cuando de repente de los curidad, algo voló directo hacia el cofre, dijo que parecía un pájaro enorme, como un su pilote pero bien grande, que no tuvo tiempo de esquivarlo. Le peguen en el cofre, perdió el control y se salió

11:47.4

a camino. Tuvo varias fracturas en el brazo derecho, que así se acepedazos la mano. Los doctores temen que vaya a perder movilidad, dicen que quizás recuperé algo con terapia, pero no lo aseguran y no saben cuándo.

12:06.8

Mi papá me pidió que fuera buscar su teléfono. Se le había quedado adentro de la camioneta en algún lugar, en el accidente. Ya no había nadie más ahí, así que en la mañana me tocó el sola. La camioneta seguía a un lado de la carretera. el cofre estaba hundido hacia adentro. Yo esperaba haber plumas o sangre o incluso el animal, algo que me confirmara que había sido nave, pero no había nada. Me acercé más y me di cuenta de lo que tenía no eran marcas de garras. En el cofre estaban las marcas de dos manos, claramente marcas en el metal, como si alguien se hubiera lanzado y se hubiera sujetado el cofre con ambas menos antes del impacto. Los dedos estaban untidos en la lámina, 5 andiduras y un lado, cinco del otro. Me quedé viendo esos marcas mucho tiempo. No había arrastrado de animal y de sangre, sólo esas manos. Han pasado un par de semanas este el accidente, no he vuelto a ver a la señora detrás, cuando pasé por esa calle y ví que su casa

13:26.4

permanece cerrada, no he escuchado tampoco más pasos en el techo, pero tampoco me

13:34.6

cerco la barda, el gatorita dorme dentro, a veces se queda sentado frente a la puerta

13:41.0

trasera, mirándose a la barda, sin hacer ruido, sin poner un pie afuera, solo mira. Espero que mi papá recupere algo de su movilidad a la mano, pues como les digo es con lo que trabaja, y aunque no me repiento de defender al gato, creo que debía haberlo hecho de forma distinta. nunca se borlen de alguien que sospechen, puede ser una bruja. Comunidad gracias por seguir escuchando, me gustaría mucho saber qué opinan del anterior historia, y si alguna vez anoyllido o vivido algo similar, alguna experiencia con alguien con quien quizás era mejor no meterse. Aunque bueno, si es por defender a un animalito, siempre, siempre vale la pena arriesgarse. Síguenos y a uno lo hacen y ya saben, compren el libro. ¿Quién es que nos encontremos en la calle, en reforma, o en una aeropuerto, o en una central de autobuses, y no lo traigan para firmárselos. Así que mejor quítalo tengan y se lo traen siempre consigo para que lo vayan leyendo. Y por si acaso. No, pero ya en serio, gracias por acabarse lo de muchos, muchos lados. No saben el gusto que me da cuando alguien me dice que no le encuentra porque preguntó por él en la librería y le dijeron que ya se acabó. Pero bueno, vámonos con más historias porque aún quedan relatos para no dejarles dormir esta noche. Buenas noches, oriel. Les escribo nuevamente de señicar agua. Esta historia no la vivió. La vivió me abuela y es algo que me contó varias veces de que llora niño. Ella es una mujer muy religiosa, de esas que no faltan a misos aunque estén enfermas. No es alguien que inviente cosas para asustar, para nada. Cuando era joven tuvo que irse a trabajar a la capital para poder mantener a imamáyes sus hermanos. En ese tiempo el transporte era escaso, solo había un pequeño camión que hacía el viaje desde el norte hasta la ciudad. El trayecto de largo siempre llegaba ya muy de noche. Ella me contó que esa vez, el autobús llegó como la 11. Había a una llena y el cielo estaba despecado. La terminal quedaba más o menos un kilómetro de su casa, así que tuvo que caminar. Su casa era humilde de lámina de madera y cartones. Las calles de la zona eran un gosta y de tierra. A esa hora no había ya nadie afuera. Sólo se escuchaban perros a los lejos. Ella caminaba de prisa, precavida. No por algo sobrenatural, sino por miedo que las faltaran. Llevaba sus cosas en un pequeño saquito y no quería perder nada. Fue entonces con escuchar el primer sonido. Un quejido. No venido en la casa en específico, era como si el viento lo trajera,

17:10.0

un lamento bajo, largo, después escuchó algo más. Un ruido como se alguien rascara con las uñas, las láminas de las casas. Sin quietó pero no volteó. Me decía que cuando uno siente algo así, sabe que no debe voltear, que hay algo que no debe ver. y yo cam caminando más rápido, rezando más baja, y entonces escucho pasos, lentos, pero largos. Nos univan como pasos normales, sonaban como si algo golpearán vos lados de la calle al avanzar, como si rusar a la cerca de madera y los carros malestacionados. y ap pretue el medellón que llevaba en el cuello y siguió caminando. Me decía que sentía como sus pies

18:12.0

volvían pesados, como si le gustara más avanzar mientras aquellos acercaba, como si estuvieran un sueño

18:18.2

donde no puede correr. Faltaban sobre unos metros para llegar a su portón y entonces por instinto de la cual lo lo lo lo lo lo lo lo lo lo lo ser alto, muy alto delgado. Pero lo que más me impresionó fueron los brazos. eran largos demasiado largos extendidos hacia los lados

18:47.0

tocamos las cercas de las casas a ambos lados de la calle, como si cubiera todo el ancho. Su cabeza estaba en el pecho, colgando, caída, como si el cuello no pudiera sostenerle subir atosidos hacia el frente,

19:07.3

y llevaba la boca abierta. No corría pero tampoco caminaba despacio, se movía con pasos largos, alcanzando distancias sin parecer que se esforzaba. Mi avuela dice que no grito, solo habría el portón como pudo, entró y lo cerró de

19:27.5

golpe. Mi abuela dice que no gritó, solo abría el portón como pudo, entró y lo cerró de

19:27.5

golpe. Deciad dentro el consover como aquella cosa rosaba la cerca de su casa y luego seguía su camino, alejándose lentamente mientras el lamento se hacía más bajo. No fue la única vez que lo vio.

19:48.4

En otra ocasión iba mi mamá y mi tía regresaban corriendo casa la noche ser. Mi abuelo es a lo que escuchara el alboroto y alcanzó a verlo a lo lejos, detrás de ella, el mismo cero otra vez, dando pasos largos que casi las alcanzaban. Ellas entraron llorando y se encerraron con sus hermanos. Los golpes en el lámina duraron unos minutos recorriendo la calle, alejándose, y luego toda que se ha silencio. Mi abuelo llego poco después de su turno como guardia en la madrugada, para entonces ya no había nada fuera.

20:29.4

Mi abuelo yo copoco después de su turno como guardia en la madrugada, para entonces ya no había nada fuera. Mi abuelo nunca volvió a caminar solo a tentarde, y hasta el día de hoy cuando paso por esas calles silenciosas de noche, aunque gracias a Dios casi no tengo que hacerlo, me acuerdo de lo que me contó, de sus historias, ya aunque nunca he escuchado ese quejido, y yo nunca he visto nada, cuando ya algo que no reconozco, un sonido raro. Yo procuro no voltear. Hola comunidad, Arlatos, en la noche. Me llamó Maribel. Esto pasó hace 10 años cuando mi mamá estaba muriendo de cáncer. No lo cuento para soltar a nadie. Lo cuento porque todavía hay noches en que cuando me acuerdo lo que pasó, me pregunto si el dolor de una casa puede atraer algo más. Y seguramente no soy la única que se lo cuestiona. Yo tenía 20 años, dejé la universidad para cuidar a mi mamá, son firmadadas avanzó muy rápido, llegó un punto en que ya no podía caminar sola ni hablar con claridad ni levantarse sin ayuda. Mi hermano y yo nos tornábamos para veñarla, cambiarla, darles esos medicamentos, dormíamos con ella. Así que la casa cambió por completo con enfermedad. No se explicarlo de otra manera, y la más allá de nuestras rutinas se volvió más silenciosa, más pesada, como si todo estuviera en pausa. El padre de la iglesia va a seguir visitarla, oraban en su habitación. A veces duraban mucho tiempo y nosotros pensábamos que eso la tranquilizaba, que le hace bien, que le daba paz. Pero un día el padre mandó otro person en su lugar. Dijo que era alguien de confianza. Recuerdo que desde que ese hombre entró al cuarto, mi mamá se puso tensa. No dijo nada en ese momento, pero después, cuando él se fue, se puso a llorar. Nos pidió que no lo dejáramos volver a entrar a la casa. Dijo que mientras él resaba, había alguien más en el cuarto, alguien que llegó con él. Un hombro muy alto, con sombrero, con cara oscura bajo la sombra. Dijo que cuando abrimos la puerta a la luz de la sala se le iluminó, que vio que no tenía ojos. Nosotros no vimos nada. Pensamos que era la enfermedad, la debilidad, el cansancio, la fiebre, el miedo. Pero desde ese día mi mamá empezó a decir que no estaba sola en la habitación. Al principio creíamos que deliraba. Hasta esta noche. Mis hermanos pequeños quisieron dormir con ella. Mi hermana y yo extendimos cobijas en el piso para cuidarla. Recuerdo que estaba quedándome dormida cuando sentí algo distinto. Una presencia. Abrié los ojos. La puerta del cuarto estaba entre abierta y en el marco vi que alguien se estaba somando. No era claro, no pude escribirlo con detalle, pero sabía que no era mi mamá. No era nadie de mi familia. No se movía, solo estaba ahí y sentí que me estaba viendo directamente. Seré los ojos y me puse a resar. Les mentiría si les dijera cuánto tiempo pasó. En algún momento escuché la voz a imamá llamándome desde el pasillo. Me pedía que la ayudara, que se estaba cayendo en el baño. Así que me levanté para ayudarla sin pensar. La que es esta oscura pero la luz se la luna entraba por el traga luz el pasillo y con ese luz camine hacia el baño. Mi mamá estaba sentada en la escusado. Le ayudé a levantarse, puso sus brazos alrededor de mi cuello, la tomé de la cintura y comenzamos a caminar de regreso al cuarto. Dimos unos pasos y entonces algo no encajó, y mamá ya no podía caminar, llevaba semanas sin poder sostenerse en pie, sin poder levantarse al baño. Me detuve, comunidad, sentí el peso de su cuerpo apoyada en mí, sentí el peso de su mirada en mí. Yo bajé mi mirada, la ropa no era la suya, no eran sus pillamas, no eran sus pies, subí la mirada, no era mi mamá, no podré escribir lo que vici en que son exagerado, solo sé que no era ella, que la expresió no era la suya, que la sonrisa no la de mi madre. La solte, retrocedí. No recuerdo si grité, supongo, supongo que me desmayé por un instante. Lo siguiente que recuerdo es estar corriendo hacia el cuarto y verá en macos tada en su cama. Dormida, con mis hermanos cada uno a su lado. Mi hermana dormía en el piso tranquila. Nadie más parece haber escuchado nada. Volvía mi coveja, no deje de rezar hasta que amaneció, y no vi nada más y esa noche. Mi mamá murió dos días después, se fue tranquila, en paz. Nunca volví a ver aquella figura. Nunca volví a escuchar esa voz. Y durante mucho tiempo me pregunté si fue mi cansancio, la angustia, el miedo a perderla. Pero hay algo que definitivamente no puedo olvidar. de laensación de coraje, de desprecio que me da eso que intento hacerse pasar por ella, que se metió con lo que más me dolié, y que si yo no me hubiera detenido a pensar, tal vez habría llegado al cuarto con esa cosa abrazada a mi.

27:06.8

Gracias por la confianza de escuchar mi historia, comunidad.

27:10.4

Gracias por la confianza que nos dan, aquí nos comparten momentos tan íntimos.

27:16.2

Aquí, aquí no se juzga a nadie, que tengan muy buenas noches.

...

Please login to see the full transcript.

Disclaimer: The podcast and artwork embedded on this page are from Sonoro, and are the property of its owner and not affiliated with or endorsed by Tapesearch.

Generated transcripts are the property of Sonoro and are distributed freely under the Fair Use doctrine. Transcripts generated by Tapesearch are not guaranteed to be accurate.

Copyright © Tapesearch 2026.