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Relatos de la Noche

LA OUIJA QUE SE COME NUESTRAS ALMAS (COMPLETA)

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

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🗓️ 16 May 2026

⏱️ 93 minutes

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Summary

Escucha la conclusión y el final de la historia de una familia viaja a Valle de Bravo en plena pandemia para acompañar a sus abuelos, pero lo que parecía un refugio seguro se convierte en el inicio de algo imposible de detener. Una ouija antigua, un ritual en el bosque y una presencia que no debería estar ahí… marcan el comienzo de una historia que no termina en una sola noche.

En este episodio de Relatos de la Noche, exploramos una historia que va más allá que las historias reales de la Ouija, y cómo un simple juego puede abrir puertas que no sabemos cerrar… y cómo algunas cosas, una vez que entran, no se van. 

 

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Transcript

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Esta es la historia completa de la aguija que come, almas. Si quieres escuchar únicamente la conclusión de esta historia, vea la marca de una hora, 6 minutos y 55 segundos.

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Escuchado muchas cosas malas de la huija, y también la verdad, a mucha gente que la juega sin vivir nada, particularmente el terrador. Hoy, o les quiero decir que aunque sea la más sencilla, aunque sea un juguete y juega en sin mal intención, la huija te marca, y en algún momento vuelve por ti. Lo que les voy a contar yo es la terrible historia

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que vivimos y seguimos viviendo con la peor huiga que nos podíamos encontrar. Les voy contar como lo que vive en ella no se ruvino la vida. Me gusta saber que esta historia la va a escuchar la comunidad relato en la noche, solo equipodria confiar, pero te voy a advertirles. Cuando intento contarla algo me detiene, me dore la cabeza, me siento mal, a la gente la que he llegado a compartir sobre todo la gente que de alguna forma me podría ayudar, han pasado por lo mismo. Esta historia habla sobre una tabla huija, aprendimos muchos sobre ellas lamentablemente para defenderme, para defender a lo que quiero. Y también aprendí que esa maldita tabla con la que me tupe guardaba algo terrible en ella y nos ha costado mucho. Pero supongo que para que entiendan la historia de voy a estar donde inicia todo, hasta octubre de 2020, en valle de varabo.

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Mis abuelos vivían allá. Tuvieron una vida cómoda a ícondomi a vuelos de jubilo y dejó su negocio a cargo de mi papá y de mi llor mando. Pedió la casa que tenía en la ciudad de México, donde crecimos todos. Pendi un departamento que tenía en Polanco y con su sabor roce compro una casa en valle. Es un pueblo hermoso rodeado de montañas,

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a poco más de dos horas de la ciudad de México.

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La casa que con próperte en ese amigo suyo, y ahí habían pasado infinidad de fines de semana y algunas vacaciones. Yo también. Mis agüelos siempre soñaron, contener una casa así, así que cuando suppieron que estaba en venta, precisamente esa, decidieron que ahí sería donde pasaría en sus últimos años. Pero nunca pensaron que sería tan poco, que el sueño sería tan corto. La compraron en el principio de 2019, así que para cuando llegó la pandemia, le deje ser el lugar perfecto para pasar los lejos de todo ya salvo, pues lo otro siempre tuvieron problemas de salud y de impartención. A los demás en la familia nos daba mucho miedo que pudieran contagiarse, pero a mismo tiempo teníamos cierta tranquilidad de que estuvieran tan aislados. Los únicos que los veían cada dos semanas eran emitidos armando y cati, su esposa, que les llevaban la despensa, medicinas y todo lo necesario para que ellos no salieran. Pero noctubre nos llamaron a todos. Se estaban poniendo muy mal, anumicamente, pues ya no vayan a nadie. Se sentían débiles, nos extrañaban, y aunque sabían que, nos queríamos visitar para no exponerlos nos producieron pasar unas semanas allá. Sejan que nos cuidábamos mucho, que todos salvo mi papá prácticamente estábamos encerrados en casa todo el tiempo. Era muy poco probable que estuvieramos enfermos, pero además nos estarían oportunidades estar en un lado de la casa hasta que pasaran dos días y ya nos sintiéramos con confianza de ir a verlos y abrazarlos. Préticamente iríamos y nos contriuimos en quarantine ayer en un lugar de la casa antes de convivir con ellos. Y así, y solo así aceptamos. Supongo que esto lo vamos a compartir muchos, los que teníamos a vuelos en la pandemia. Contagiarlos eran uno de los miedos horrible con los que todos teníamos que vivir. Así que nos preparamos, nos llevamos todo y nos fuimos para allá. La que será tan tan grande que podíamos cómodamente sin encontrarnos con mis abuelos, que se encerrarían esos hostias en su habitación, separada del resto por un largo pasillo. Serían mis abuelos, mi mamá, mi papá y yo, y del otro lado de la familia, medio armando, se esposa Catty y mi prima María la. María la era

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de mi edad, pero se había distanciado mucho de todo ese la muerte de su mamá, de mi teamari. Y la verdad, todos nos enojamos un poco con mi tío porque antes de cumplir el año de fio do, ya se estaba casando de nuevo. Además había algo bien raro con esposa con Cathy.

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En muchos sentidos parecía que secía pasar por mi teamari, que empazas canse, como si realmente quisiera ocupar su lugar, y mora con su cuestión de ser amable, de sentirse cercana con nosotros. Al vez por ejemplo, a mi mamá ella me incomodo mucho que nos hizo un chiste privado que teníamos

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entre nosotros, con mi llamari, y que no sé cómo ella se supo. En fin, con vivir con ella va a hacerlo de menos y podíamos estar junto a mis abuelos. Y yo tenía muchas ganas de convivir con mi prima, ver como estaba, y es que había borrado todas sus redes sociales y ya no sabía de ella. Repordo muy bien y no sé si esto tenga que ver, un sueño que tuve la noche antes de salir hacia la casa de mis abuelos. Estaba ahí en su casa, pero... se vía diferente. Estaba vieja, descuidada, adentro todo apestaba, parecía que tenía nios abandonada. Yo buscaba mis abuelos por todos lados pero no estaban, y entonces una señora muy fe aparecía en un pasillo y me señalaba hacia la ventana. Yo le preguntaba donde estaba mis abuelos, quién era ella y qué se ahí y sin decir una palabra volvía señalarse afuera. Yo finalmente me asomaba y afuera había muchos muertos alrededor de la casa. Se vía sorroporrible, vieja, como se acabaran de salir de las tumbas. Al fondo veía mis abuelos caminar, alejarse pero yo no me atrevías salir porque todos los muertos parecían ver hacia la casa y poco a poco pensaban avanzar. Supongo que aquí comienza la parte inexplicable de mi relato. Y pido perdón por tazarme tanto, pero......quedan lo que contadoran necesarios saber......para entender lo que viene. Llegamos a Valle de Bravo. En cuanto a los acercamos allá, cambió el clima, se empezó a sentir el frío de esa zona. Llegamos al pueblo comprar todo lo necesario para pasar varios días sin salir de casa, con mucho cuidado con doble curvevocas como siempre se ponía mi papá. Luego salimos al pueblo hacia la casa de mis abuelos, en una zona aún más solitaria, lejos de todo, sin vecinos como siempre soñó mi abolito sobre todo, a quien nunca le gustó la gente, recuerdo que había un poquito de lluvia cuando nos acercábamos hacia allá, y me gustaba, y en esa época del año todavía no se iban a tocar esas lluvias de la noche. Era muy bonito ver la lluvia en el paisaje desde esa casa, tan cuidada como la tenían, tan bonita. Pero cuando llegamos fue sorprendido verlos a reedores, algo descuidados, la hierba crecida. Mi papá me dijo que era porque le habían pedido los trabajadores que dejaran de ir, para no arriscar señores, garlos. Pero que aprovechar esos días para darle algo de mantenimiento donde fuera necesario. Se me hizo raro porque en ese momento estaba como descuidada y eso le da un aspecto más de casa embrujada que de casa focasional, pero bueno, trabajaríamos en eso. Y la camioneta de mi tío estacionada, ya habían llegado. Bajamos y ahí estaban comiendo mi teo armando y Katy. Los saludamos. Luego fuimos a saludar a mis abuelos que estaban en la puerta de su habitación. Estamos alejados a varios metros de ellos, todo el largo del vasillo, y aunque sé que todos teníamos ganas de hacernos un abrazo, sentimos que eran más seguras para un poco bañarnos, cambiarnos de ropa. No sé, creo que mucha gente va a entenderlo para noicos que éramos en esa silla de pandemia con nuestros adultos mayores, sobre todo. Luego regresamos con mi tío, que a ti tenéis risa tan... tan amable que siempre me incomodaba, como si no fuera sincera. Le pregunté por mi prima María y le me dijo, las muchachas andan explorando el bosque. Las... Muchachas... Pregunté...

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Mithio me dio... Las muchachas andan explorando el bosque. Las muchachas. Pregunté. Mi tío me dijo que Maera sobrina de Katy. Se estaba quedando con ellos. Así que la habían llevado también a pasar esas semanas como usabuelos. Que me quería bien. Que la vio de las muchos marieles estar con ellos. Que ahora eren separables. Y pues... bueno, pensé, yo tenía que anarse ver a María el a pero si estaba mejor, eso también no pondría feliz. Ne puse mucha marra para la lluvísna y salía al sendero por el que me dijeron que se había anido, el que le gustaba María el desde que empezábamos a ir ahí, cuando mis abuelos rentaban la casa de vez en cuando todavía.

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Pero empezaba a reciar la llobillona, y al ver a los lejos sin encontrar ni señales de ellas, decidí mejor regresarme después de avanzar un rato. Y cuando diga la vuelta, no fue muy raro pero... ahí vigervas aplastadas, como si alguien acabara de pasar por ahí saliéndose del sendero. Puso atención y escuchaba o si es no muy lejos es donde yo estaba. Una de esas cerradas de mi prima estaba segura, así que caminé saliéndome del camino, siguiendo el rastro de hierbas aplastadas.

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Cuando avancé un poco note que había un especio dependiente, ya no se veía nada hacia el

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sendero, y mucho menos hacia la casa, parecía que buscaban escondirse para haber llegado hasta

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ya. Al acercarme escuché más claramente la voz de Mariela

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y una voz más como jugando. Luego Mariela dijo, no por favor, y eso me hizo presurarme, gritarle, gritarle que ya me ha llegado, saludándola pero el mismo tiempo intentando de tener lo que sea que estuviera pasando.

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Las voces callaron cuando me escuché, pero yo se llavanzó un par de metros más y al mover una ramas ya puse verlas. Mariel estaba costada en el piso y una chica de nuestra edad. Maira estaba sobre ella, escondiendo a sus manos en su espalda. Me sonrió, me dijo que me estaban esperando, que mi prima le había hablado mucho de mí. Mi prima me sonrió también y entendí entonces que estaban jugando, o al menos eso parecía. la abrazo fuerte, tenía ganas de verla, pero había algo muy raro. La sentí como antes de que se muriera su mamá. Tranquila, son brillante. Les dije que ya nos esperaban para comer, que sería mejor que se apresuraran. Mi plan era quedarme con ella, es un rato, pero... no sé. Al algo no me gustó de Maera, así que mejor me adelanté, tenía muchas ganas de salir de ese bosque, de volver a la casa. Me quedé pensando en Maera, delgada, muy blanca, con ojeras oscuras muy marcadas, casi como manchas, pero negro muy bonito y lacio, nariz grande, parecía casi como una chica de medio oriente o algo así, era muy bonita pero de forma rara, al menos para mí, me da algo de miedo. Cuando llegaron a la que esa saludaron a mis papás con toda naturalidad y nos pusimos a comer. Los abuelos comían de ser un comedor chiquito que tenía cerca de su cuarto. Era muy rara esa sensación de estar juntos pero no estarlo. Pero queríamos cuidarlos. Era lo mínimo que podíamos hacer. Durante la comida me dijeron donde dormiría. No iba a hacerlo con Mariela, a ella le dejé andar mi hermila con Maera, así que yo tendría una habitación para mi sola. Eso me gustó para mismo tiempo, me puso triste, pero me tocaría dormir en el ático, en el lugar con la mejor vista de la casa de la casa, desde donde se veía el bosque y el agua lo lejos, y eso sí me gustaba. Después de comer, Maera se me acercó, me miró sin decir nada. Fue una pausa muy larga, demasiado, que mimodó hasta que le pregunté qué pasaba Maira me dijo que cuando todos se durmieran cuando todos fueran a sus cuartos bajar a la habitación donde estarían ellas tenemos que mostrarte algo Y la tarde pasó, yo me bañé y subía dormir y me puse a mirar por la ventana del ático. De verdad a mamá, vese lugar. Me recuerdaba mucho las casas de las películas. Nunca me había dado miedo. Pero eso estaba a punto de cambiar. No escucha que tocaron la puerta. Era en Maire, Mariela. Me dijeron que si estaba lista y yo lo entendí. Mariela me preguntó si Maire no me había dicho lo que íbamos a hacer y le dije que no, que solo me dijo que me iban a mostrar algo. No, esto te va a cambiar la vida. Dijo Mariela. Me tomo de la mano y sin darme tiempo de contestarme saco de la habitación pero maírala de tuvo. No, no, aquí. Vamos a hacerlo aquí. Está más lejos de tu papá. Al decirle eso se lejos por las escaleras sus curas. Yo regresé a mi cuarto con María le intentando platicar con ella, pero... No me respondió nada. Fue como... como si se bloqueara, como si se apagara su felicidad cuando Maira no estaba. Volvió con un cuadro en vuelta ante la negra, entró a mi cuarto y me pidió que cerrar la puerta con seguro. Me dijo que no podía decirle a nadie lo que estaba punto de mostrarme. Respondí que ok, me hizo curarlo y dije de nuevo que sí, pero que Maira no toque lo dije muy a la ligera. Júralo por una vida que te importe. ¿Qué? No supe que decir porque no iba a decir a nadie, no importaba lo que tuvieran pero aunque no creía mucho en esas cosas no quería jurar algo así. No le pregunté por quién tenía que jurar y me dijo que únicamente dijera, lo juro por una vida que me importe. Dije que sí, cuando lo dije, en ese momento Calumín Mano y junto a la suya, descubrió lo que llevaba entre esas telas viejas. Era una tabla aguija, y aunque el escuro que no es algo que me asustara, que nunca había sido algo que me diera miedo particularmente, no sé si fue por el momento por estar ahí, solas en el ático el mes de la nada, pero... Sentí muy raro. Sentí como si hubiera mostrado algo que realmente podía comunicarme con los muertos. Cerramos la habitación con Chave. Te hubo confesar que la tabla era tan rara, que se veía tan vieja, tan única, que me sentías tentrigada, y Maira me contó toda la historia. Tanto su madre como su tía Cati, la esposa del papá de Mariela, estaba en muy interesa a Sanoculto. Al grado de comprar, varias objetos importantes, todos guardados elosamente en una habitación de la casa. Yo sabía que Katia era de una familia dinarada, rara pero dinarada, porque cuando se metió en la vida de mi teo armando, lo primero que pensamos todos fue que se trataba solamente de una mujer más buscando su dinero, pero no, Katia no lo necesitaba, tenía más dinero que mis abuelos, tenían tanto dinero que ella y su germana podían darse el lujo de gastar en cosas como esa, la huija de un echicero de un pueblo en las montañas de Veracruz, y Maera claro que no era catemaco, que es un pueblo para evocar turistas. No, los verdaderos brujos, dijo, se encontraban en pueblos mucho más escondidos, de difícil acceso, a los que era casi imposible llegar. Nos dijo que en esa tabla habitable alma de una bruja, de una mujer que había hecho mucho bien,, que había sido quemada a viva principios del siglo pasado por un grupo de revolucionarios durante las guerrillas en la Sierra. Fue concurrada por primera vez en 1936, en un momento cuando las huijas eran todavía desconocidas en México, antes de que fueran comercializadas por aquí. Porque hay que recordar que la huigen sus inicios era considerada como un elemento para contactar a los espíritus, incluso en los que nunca estuvieron vivos. Luego fue comercializada con un juego de mesa, y después se dividió entre las variantes de quienes seguían pensando que era solo un juego y aquellos que lo utilizaban como elemento principal de rituales incluso satánicos. Mayra sabía toda su historia, incluso me dieron esa frase de que el mejor truco del diablo había sido convencer a la humanidad de que él no existía. También dijo que lo mejor que le podía pasar esos sentes que buscaban una forma de contactar con nuestro plano. Era que lo hiciera gente que no estuviera convencida de lo que realmente estaba haciendo. Gente que no supiera como abríos a rar una sesión. Empezamos a jugar y lleva cayendo un poco el carisma de Maira, que dominaba la conversación, le creía, le creía todo. Preguntamos si la pandemia acabaría noviembre. La tabla rápidamente respondió que no. Luego cuando insistimos, cuando de todas formas preguntamos si el final se acercaba y la tabla se yía yendo al nugo, preguntamos otra cosa, preguntamos por qué. Les juro por una vida que me importe que la tabla escribió la palabra, pariante. que en ese momento no entendimos, pero que por alguna razón se me quedó muy muy marcada la memoriagas y felices, filograríamos cumplir nuestros sueños. La tabla respondió que no. Y antes de que pudieramos hacer otra pregunta, continuó con la siguiente frase. Con mi ayuda, sí. Creo que hasta es momento sentí que estamos hablando con alguien, con alguien más que con un algo, que una tabla, y es que de verdad meto las manos al fuego, el curso ors está moviendo solo con toda claridad, sin ningún esfuerzo de ninguna de las tres que teníamos un dedo sobre él y ni siquiera presionándolo. Por eso me atrevía a preguntar quién eres, con quién estamos hablando. La tabla respondió que ya lo sabíamos. Le dije que yo no sabía nada, que no sijera. Y entonces respondió. Te lo dijo Maera. Es decir, entendimos que Maera tenía razón, que lo que no se había contado, era cierto. Le pregunté si era la bruja que vivía en la tabla y antes de que pudiera terminar la pregunta, de verdad, el cursor se movió lentamente hacia el sí. Yo me asusté, vía a maera más pálida de lo que era. Mientras las dos dimos un paso atrás, mi prima María las incóal frente de la tabla. Puso sus dos manos en el cursor y pregunt. Tú puedes... ayudarme a hablar con mi mamá. La tabla no dijo nada. María linta en tabla mover el cursor. Yo vi que intentaba cargarlo hacia el sí como... con cidad la limpujón fuera marcar la respuesta que estaba buscando. La vitriste. La braze. Maera también se acercó. Estábamos. Estábamos a punto de terminar el juego cuando algo me hizo voltear la tabla. El cursor se había quedado en medio.

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Y yo vi como se estaba moviendo, sólo, sin que nadie lo tocara y les dije que voltearan. El cursor comunidad se fue al sí, sin que nadie lo hubiera tocado siquiera. Maiera dijo que estuera demasiado, que esto no tenía que pasar, que le llamaría su momela mañana para preguntarle, aunque estuamos haciendo todo de acuerdo ritual, aunque sabia abrirlo y cerrarlo, que se moviera sola, sin ningún contacto de nosotros era demasiado, debía ser así. Esto no se suponía que debiera estar pasando.

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Maria las sacerco de nuevo la tabla y le dijo Maera que no.

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Le dijo muy molesta que iba a seguir jugando.

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Clavó su mirad en ella y le dijo, me lo debes.

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Tú sabes por qué Maera! Me debes esto. Yo me levanté para salir, pero Maera dijo que no podía irme. Que lo que fuera que estaba pasando, era hacia las tres. Si no, ya no iba a haber más respuestas. Y aunque cada fibra de mi cuerpo me decía que estaba mal,

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que no debí estar ahí,

...

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