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Dante Gebel Live

La apatía viral

Dante Gebel Live

Dante Gebel

Religion & Spirituality

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🗓️ 19 January 2026

⏱️ 71 minutes

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Summary

Hoy en día, la exposición constante a estímulos emocionales a través de las redes sociales está adormeciendo nuestra compasión y encogiendo nuestro amor por los perdidos. Cuanto más vemos situaciones de sufrimiento, más difícil se vuelve preocuparnos y hacer algo al respecto. Tristemente, esto resulta en personas que quedan sin alimentar, gente confundida sin aconsejar y gente perdida sin alcanzar. La compasión verdadera siempre exige acción concreta. Cada acto de generosidad que realizamos desata un efecto dominó que puede cambiar el curso de la historia y, en el proceso, transformar nuestro propio corazón.

Transcript

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Quiero que sepas que todo lo que diré hoy, como cada fin de semana, lo he pensado minuciosamente, siempre agueso, lo he elegido cada palabra, casi diría de manera quirúrgica, para no herir ninguna susceptibilidad. Cada cosa que yo digo, trato que se ha pasado a través de un tamiz, de un colador, diríamos, exhaustivo por menorizado, y fundamentalmente muy cuidado, yo sé que no poseo la alquimia perfecta, el elíxia y el mágico, pero sí conozco algunos principios que hoy me gustaría compartir con toda la congregación

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y con toda esa congregación que está del otro lado.

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Como suelen decir los cirujanos, me voy a asegurar que la anestesia, llamada gracia, se ataneficas de manera que no nos duela, pero que no nos duela no significa que no vayamos a operar, a corazón abierto. dicho esto, me encantaría que me preste muchísima atención

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que por cierto lo descarto con tus cinco sentidos.

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En los días posteriores a los atentados terroristas en Paris ya se, más de 11 años atrás, noviembre del 2015, comenzó un movimiento que se hizo viral en las redes como una manera de solidarizarse. Se trataba de poner, para los memoriosos, un filtro a la foto en ese entonces del perfil de Facebook que era la red más popular. Tenía que tener las fotos los colores de la bandera francesa. Era un desafío. Era como adherirse al dolor de los franceses. Si muchas personas en el mundo se sumaron colocando el filtro a sus fotos. Obviamente esto no pasó por alguna razón con los atentados en el Lívano, en el Lívano, en Beirut o en Medio Oriente, como Israel o la Franja de Gaza, pero los sorprendentes que en ese entonces yo recuerdo que la gente no hablaba de otra cosa, recuerdo que a mí me decían cómo es posible que no pongas el filtro de la bandera francesa en tu fotografía de perfil. A las pocas semanas como esto suele ocurrir, la movilización se desvaneció. Capaz que también recuerdes poco más acá el reto del cubo de Aguelada, que durante varias semanas e internet estuvo saturado con un vídeo detrás del otro, donde la gente se tiraba aguelada en la cabeza. Yo me puedo llegar a morir si me pasa eso. La esclerosis lateral a míotrófica era algo que seguramente la gente conocía, pero de lo que no necesariamente hablaría hasta ese desafío. Y después desapareció, así tan rápido como había parecido. Entonces, todos los días va apareciendo nada más, menciono dos ejemplos, porque todos los días va apareciendo en las redes algo viral pidiendo solidaridad. Tal vez no tan global, pero es muy posible que nos aparezcan, ayudemos a Antonella que necesito un trasplante con una foto de la ninita con tuitos de oxígeno y todos comentan, hagamos algo, odios mío, porque no hacemos algo que hace la Iglesia, el gobierno debería actuar por oficio, comparte con todos, dale un like y salvemos a la niña, luego se fuma con rapidez. Ya no se sabe más nada de la niña, como no se suma nada más del balde con agua, del cubo con agua helada, ni se supon más de la bandera francesa, ya nadie más comenta. Era una noticia importante hasta que dejó de serla. Y así, alguna causa o alguna crisis quedan el candelero de nuestro aservo cultural, sólo durante unos breves, quince minutos de fama, y después desaparece. Cuando surgió otra cosa, la gente pierde interés, como si esto no heo significado que lo anterior ya no es tan significativo, ya no están relevante o digno de reivindicación. Puede que sea interesante durante algún tiempo, pero después se pasa la próxima situación o asunto viral de moda, ¿no? Otro ejemplo que tiene que ver a lo que estoy apuntando, ya vamos a llegar a lo medular. La asociación mundial de psiquiatría publicó hace poco que el niño actual promedio, o sea, nuestros hijos, pasan casi 30 horas semanales frente a una pantalla, sea un celular, una computadora, una tablet. Y a los 18 años, a diferencia de nosotros, ni hablar nuestros padres y abuelos, a los 18 años nuestros hijos se habrán visto 16.000 muertes en vivo y 200.000 actos de violencia explícita. Entonces, los pedía atrás, los psiquiatras y los expertos de salud mental se están uniendo para hacer un llamado solidario por los límites en la cantidad de imágenes violentas a las que nuestros niños son expuestos. El gran problema de esas imágenes es que van insensibilizando a los niños, a los efectos de la violencia. Entonces, el incremento de la agresión que llega en directo a través de las redes, fomenta que algún día pueda disparar sangre sangre y fría y no sentir ningún tipo de emoción. Porque han practicado tanto la muerte, matando gente, zombies, extraterrestre, lo que sean videojuegos, que se no tienen la sensibilidad de separar los asesinatos simulados de la pantalla a la realidad. Para aquello que estén diciendo que exagerado, mi hijo no va a hacer esto,

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dijeron los mismos los padres de los chiquitos

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o de los adolescentes que un día entraron con un rifle

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al colegio, mataron unos cuantos compañeros

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y se quitaron la vida.

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Siempre era lo mismo, los padres diciendo,

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yo no sabía lo que estaba consumiendo.

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Yo no sabía en qué estaba metido, no había visto ni presta a atención al entorno ni lo que él estaba ingiriendo diariamente emocionalmente. El tema es que se le formaron callos en la sensibilidad emocional. Lo mismo sucede con el sexo. Los grandes Holding del entretenimiento exigen a sus productores que incluyan al colectivo LGTBIQ más a cualquier serie o película original de sus plataformas. Es una exigencia, me consta, porque tengo amigos en las industrias que me cuentan que no pueden proponer nada a ciertas plataformas si no tiene la inclusión de género de las minorías. Que para quienes no saben, ¿qué significa esta sigla? Es un acrónimo que agrupa a lesbianas, gays, bisexuales, trans, travestis, transsexuales, transgenero y intersexuales. Y como si queda algún rubro sin tocar? El más incluye otras orientaciones novinarias como queer, pansexual, de mi sexual, representando toda la diversidad de género y lo que se vaya a inventar. Entonces, de este modo, por efecto de respetición nuestra mente, se va ajustando y amoldando a la nueva normalidad y a la nueva tolerancia, lo mismo que te contaba recién. Nos amoldamos, nos parece normal y ya pasa de moda. Pablo escribe en primera de Timoteo 4.1. Le dice, el espíritu dice claramente que en los últimos tiempos, que duda cabe que lo estamos viviendo, algunos abandonarán la fe para seguir inspiraciones engañosas y doctrinas diabolicas. Tales enseñanzas provienen de embusteros e hipócritas, dice la postul, que tienen, este es el tema, la conciencia encallecida, que tiene la mente cautelizada, dice otra versión. Ahora, lo peor de este encallecimiento, cauterización de conciencia, de principios de siglo, es que el exaservado uso de las redes sociales, en nuestros hijos, ni hablar, no se está causando insensibilidad, pero lo peor y el punto al que quiero llegar es una reducción de la empatía. Nos acostumbramos tanto a los crímenes al sexo es plícito, a la nueva normalidad de lo que sea, que se nos encallice en la mente de manera tal que todos nos parecen normal, y a aquellos que sorprenderían nuestros padres, ni hablar a nuestros abuelos para nuestros hijos, es totalmente normal. Es una insensibilidad que les va quitando la verdadera sensibilidad y temor de Dios. A los que somos un poco más adultos, esa insensibilidad está difrasada de, me estoy preocupando, tengo carga. Hay gente que cree que está haciendo algo para Dios, porque no se escribe, por ejemplo, me duele en el alma estos niños pobres, deberían ayudarlo. Hay gente que seguramente ahora va a escribir, cómo me dolió, o ver esos queridos hermanos y espanos, agachados levantando fresas, deberían hacer algo. Son los que dicen manden ayuda a África y luego seguín mirando Netflix. O sea, no es que dicen voy a hacer algo, simplemente, oi, hay que hacer algo, ¿eh? Y así como el balde de agua fría o la bandera de Francia que te coste pasa, es una carga que no llega a ser carga, es me preocupo un ratito, pongo like, algún comentario, si puede una crítica y sigo viendo la serie Turca. Entonces ese efecto de callosidad aparece a nivel emocional y a nivel espiritual. Entonces estamos tan expuestos al estímulo emocional a través de las redes que nuestra capacidad de compasión cada vez se disminuye más y no nos damos cuenta, porque es como el cuentito de la rana que se va cocinando primero en agua fría o a ti, de hasta que termina siendo rana para comer, ¿no? Y nuestro amor, por los perdidos de apóquitos, se empieza a encoger. Por eso el señor se pregunta, si cuando el venga a buscar a su iglesia, hallará fe en la tierra. Si va a encontrar gente que todavía tenga fe, álgo. Porque si en siquiera darnos cuenta, yo nos voy a demonizar internet, porque es una herramienta maravillosa, yo la uso. Lo que estoy diciendo es que, sin darnos cuenta las redes, se convierten en un drenaje para nuestro manantial de compasión humana, en una suerte de disque de contención, porque vemos dolor a toda hora, tenemos un exceso, un sobreexceso de información, y no voy a tomar tiempo para hablar de inteligencia artificial. ¿Qué he dicho ese de paso? Los que me hacen por inteligencia artificial me destruyen. Háganme más joven. Tomen fotos reales. Pero ni voy a hablar de lo que significa una exceso de información que ya no sabemos qué noticias real y qué noticia no es real. Yo aparezco apoyando a Petro, diciendo que bueno que atraparo una maduro, pues aparece otro Dante que ve el diciendo está muy mal, que atraparo una maduro. A mí me usan para todos, soy Mickey, Mickey Mouse. ¡Oh! Y ahí estoy diciendo todo. Y la gente me escribe, Dante, TV, no soy yo, es mi voz, es mijeta, pero no soy yo. Entonces, nuestros mecanismos para lidiar con situaciones dolorosas, nos van volviendo insensible, saldo, porque sí más, esto no es verdad. Ah, esto ya lo vi. Uy, miraste accidente y tenemos el accidente ahí en vivo, en directo, en Instagram, dice, imágenes sensible, recomendamos no verlo. Y para nosotros eso que es. ¡Uhh! No hubiese puesto nada para ir, no lo mirábamos. Pírmiramos el accidente una y otra vez y miramos como ocurrió y cortaron la cabeza, nos donó en canta, tenemos esa morbosidad, por eso cuando hay un accidente en el Freeway,way, en la ruta, de la mano contra allá donde nosotros vamos, se paran los dos carriles, se paran el carril donde está el accidente lógico y se paran el carril de enfrente, que son los chismosos que aminoran, para ver que pueden ver. Entonces, cuanto más seguidos veamos situaciones de sufrimiento, más difícil va a ser para nosotros que nos preocupemos de verdad. Hace años y estamos hace años, estoy hablando. Hace estamos viendo un programa de televisión y de pronto aparecía una publicidad que mostraba un niño desnutrido o un niño enfermo de cáncer, se nos paralizaba el corazón. Nos parecían tan incómodas esas imágenes que inmediatamente sentíamos deseos de horar y haberlo de hacer algo más. Aunque sean bien unos sentados, colaborar para ayudar el trance de un chiquito que atraviesa la metastasis. Nos podíamos soportar el sentimiento de culpa de ver a otros ser humanos sufriendo. Mientras estábamos nosotros cómodamente sentados con aire acondicionado, mirando una enorme pantalla plana, decíamos, es injusto. Pero después de un tiempo de ver tantas imágenes, así ya no en la tele, sino nuestro celular. Simplemente ya no nos molesta, ya no nos hacen nada. Nos acostumbramos, pasa con la gente, salvando la distancia que trabaja con cadáveres,

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que son médicos forenses, que trabajan con estiérculos,

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con los recolectores de basura, uno dice cómo soportan en la aroma, el olor, los fétidos, los putridos, y te dice, bueno, los primeros días son los difíciles, después uno se acostumbra a todo, a lo profano y a lo santo no se pueda acostumbrar.

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Cuando uno ve el sufrimiento se convierte después de otro anuncio cualquiera y hasta hoy otra vez y cambiamos. Después de verlo varias veces se vuelven invisibles. Se vuelven invisibles el caballero, la dama que pide limón o dinero en la luz del semáforo. Al principio no llama la atención después se vuelve invisible, es el que siempre piden al mismo lugar. Entonces la repetición de un estímulo y el dolor ajeno ya no nos comúe, ¿por qué? Porque nos hemos vuelto insensibles, nos hemos vuelto insensible, no nos damos cuenta la imagen se nos hace y entonces no nos perturba, a menos que hagamos una pausa como estamos haciendo hoy, y recordemos que esa es la imagen de un ser humano, y que es una persona real que está sufriendo. Nos estoy hablando de las generadas por inteligencia artificial, sino de la gente real. Pero uno puede ir deslizando así el dedo en Instagram. Y yo sé lo que nos ocurre, vemos un pastel con forma de zapato que es seguido por la cara de un niño de forma, seguido por un gato que hace algo divertido, seguido por un niño que muere de nutrición, seguido por un nuevo escándalo y el nuevo tracero de King Cardagham. Entonces, todo lo mismo. Y cada mensaje tiene los mismos megabytes y ocupan el mismo tiempo de nuestro cerebro. Entonces, cuando los mensajes aparecen entregas del otro y siempre hay más, siempre hay más, la información nunca se detiene. Nuestro cerebro ya no puede diferenciar la importancia de un mensaje del otro, porque todo lo mensaje dura el lo mismo y siempre hay más. Entonces, nuestro cerebro lucha por distinguir qué cosa es más importante. Cuando un gato que hace cosas divertidas, se nos hace visualmente igual que algún crimen horrible, nuestro cerebro registró ambos hechos como similares, son lo mismo, va entrenando al cerebro a preocuparse menos por las cosas malas o a relativizarlo. Ahí es cuando la palabra se cumple que llamaremos a lo bueno o malo y a lo malo bueno, porque relativizamos todo. La relativización significa no dar la importancia a nada. Estamos en una suerte de poncios pilato del nuevo siglo. No nos cae ni bien, ni mal. Miramos, y todo es igual. Todo es relativo en algún lugar del ciber espacio. Después de todo, pensamos, no es la vida real. Pasó en las redes. Y con un rápido clic podemos ignorarlo o hacer otro clic y compramos una nueva tasa en Amazon y aquí no pasó nada. Entonces, no tenemos que sentir en el corazón dolor, por alguien al pensar que otra persona está lidiando con la enfermedad, con la falta de agua, con el terrorismo, con el abuso infantil, porque está la información, que si ponemos like o compartimos el vídeo, creemos que ya estamos sirviendo a Dios. Bueno, yo salo con partida el video, este video de la trata de blanca, sol de abuso, yo puse like. Y es una nueva pandemia religiosa. Yo la llamamos la patía viral. La patía es más peligrosa que la incredulidad. Porque no hay nada mejor que predicarle un incédulo, porque en todo caso están las antipodas de la fe, y yo puedo persuadirlo intelectualmente a que abra su mente y después el espíritu Santo va a ir persuad de su espíritu. Pero alguien que es relativista, alguien que es apático, que uno le dice, ¿te consideras un pecador?

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Y dice, no, no, yo soy católico apostólico,

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romano, gracias a Dios.

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A otro le decimos, ¿te consideras que necesitas a Dios? No, no, no, por eso soy Cristiano de Ángel y Copa, en tecochtal de las sembladas de Dios, la cuadra angular redimida de la cuarta día de la convicencia

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a terme...

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Entonces, es relativista porque no considera que están

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las antipodas de recibir a Dios.

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¿Crees que está bien? Cuando cree que está bien, no cree que está demasiado mal, ni demasiado bien. Entonces, está en la mitad por consecuencia, como dije, dice alguna vez es una persona de puerta, vive en la puerta del acceso a Dios, demasiado lejos para ser cristiano y demasiado cerca para ser mundano o al revés. Entonces, están la mitad. Y cuando sucede eso es porque ha relativizado todo, porque no tiene una necesidad ni compasión ni empatía real. Todos los días nos escribe gente que nos dice a dónde River debería enviar dinero. Siempre tenemos sugerencia, a donde deberíamos ayudar.

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