meta_pixel
Tapesearch Logo
Log in
Dante Gebel Live

Colapso mental

Dante Gebel Live

Dante Gebel

Religion & Spirituality

4.91.1K Ratings

🗓️ 9 March 2026

⏱️ 69 minutes

🧾️ Download transcript

Summary

Muchos cristianos ven los problemas de salud mental como un estigma y suponen que quien los padece tiene una debilidad espiritual. Sin embargo, la ansiedad, la depresión o la tristeza no son pecados; son señales de alerta que revelan heridas, cargas o luchas internas que necesitan atención y cuidado. Cuando nuestra mente colapsa, no significa que nuestra fe ha fallado. Más bien, es señal de que tenemos que depositar nuestras cargas en las manos del Señor. Es el tiempo de elevar una oración sincera, de hacer una pausa para permitir que Dios haga lo que solo Él puede hacer y de agradecer y alabarle, confiando en que Él sigue obrando en nosotros aun antes de que podamos ver Su provisión.

Transcript

Click on a timestamp to play from that location

0:00.0

No sé si es una noche y sin ninguna razón aparente,

0:04.0

quizás te despertaste con una ansiedad, con una preocupación que nunca antes había sentido y fue como si todo lo que tienes por dentro, todo lo que te compone estaba a punto de estallar, pero tu piel, todo lo que tienes por dentro,

0:25.5

todo lo que te compone estaba a punto de estallar,

0:29.0

pero tu piel se lo impedía, estoy hablando de cuando todo doliya, pero doliado una forma tan extraña que ya te resignaste a buscar, de describirlo o a buscar la explicación. Cuando comenzó quizá a una sensación de malestar, algo que pensaste que iba a pasar, y después se transformó en una inquietud, en una falta de paz, omnipresente que se quedó ahí para siempre. Y hasta el día de hoy sientes que algo no está bien en tu vida, pero no lo puede identificar. Es un estado como de desasociegos, de desidia, que te priva de tener paz absoluta de respirar profundo, una infelicidad que no se marcha y que te enturbia los momentos agradables, perdiste la risa, la risa franca, la carcajada y no sabes por qué. Es esa insoportable sensación de querer que todo acabe, de a veces no querer despertar y te da vergüenza porque eres cristiano y dice porque a veces no quiero despertarme, pero es un displacer que te roe las entrañas y deja de dormir o dejas de descansar. Yo creo que de todas las manifestaciones de la ansiedad o de la preocupación, Esta es la peor, porque quizás es la más cruel, porque uno cuando deja de dormir profundamente deja de soñar, porque desaparece lo que se llama el Estado Onírico, que es la parte más profunda de los ciclos de sueños que duran dos horas. Cada vez que dormimos, los ciclos horarios, los ciclos oníricos son dos horas, dos horas, dos horas, y la parte más profunda es exactamente a la hora de esas dos horas. Y cuando uno está como entre dormido y se despierta, pierde ese descanso y deja de soñar. Entonces al menos antes cuando descansabas, huillas de ti mismo por las noches, ahora ya no ni siquiera eso, ni siquiera te puedes desconectar de tus pensamientos.

2:28.4

Y al principio, dejas de disfrutar, na te satisface hasta que después todo en la vida te empiece y gritar

2:34.5

y empieza esa suerte de callosidad emocional, física,

2:40.7

uno empieza a vivir como zombie,

2:42.8

y la insensibilidad parece proporcional a lo profundo del pozo en el cual estamos. Porque cuanto más hundido estás menos sientes y cuanto más te desgarras por dentro, más te desconectas por fuera. Eso es la ansiedad. Eso es la preocupación o cuando transitamos los rieles de la depresión. Continuas, pero en piloto automático, entonces se hace las tareas de la casa, las compras a les a trabajar, pero no estás ahí. La depresión duela y no es una metáfora, no es una licencia poética que la depresión duela. Hacemos mal y las sientes en el pecho, en la cabeza, en las entrañas, la depresión, la tristeza, esa que parece que no tiene ningún sentido y a veces ningún porque duele de una forma completamente diferente a cualquier dolor físico que hayas experimentado. En primera instancia, porque no se deja comprender y no tiene una solución inmediata, no es una migraña que podríamos resolver con un analgésico. No eres plenamente consciente de qué es lo que anda mal, hasta que sientes que algo se rompe en tu interior. Luego en el mejor de los casos, en el mejor de los casos, porque la mayoría se lo calla, pero en el mejor de los casos te diagnostican y te dicen que estás roto por dentro y no tienes la menor idea de cómo repararte, porque tenías a pensar de que tienes una enfermedad, una patología, uno dice tu intriste, no es que estoy enfermo, pero la tienes, tienes la patología, tienes los síntomas y no se soluciona con un par de suturas. ¿Cómo repara a algo que sabes que está dañado? Pero no sabes cómo está dañado ni en dónde lo está. La depresión es estar condenado a vivir contigo mismo cuando tú mismo eres tu propio enemigo. Es un camino a través de la oscuridad, la depresión es un asesino silencioso. Yo siempre digo que es un parásito del corazón, porque nos va drenándonos, nos va minando el alma, nos va sincelando las ganas de vivir. Deprimir significa hacer algo más pequeño de lo que es, de manera técnica eso es deprimir. Hay un momento en que solo decías una noche entera de sueños sin interrupciones y que por la mañana fundamentalmente tenga deseos de vivir, como lo fue alguna vez, el deseo de saltar de la cama y decir, bueno, hoy empieza otra aventura nueva. Hoy puede ser un gran día, como dice la canción del Nano Serrat, ¿no?ó con él. Hay momentos que uno quiere levantarse y decir, hoy va a ser un gran día. Entonces, la depresión es una condición humana que no respeta la estatura espiritual de nadie. No es que hay ciertas personas que porque sirven al señor o predican o supuestamente están más hongidos, no pasan por esos valles de sombras. Yo estaba leyendo que según el Instituto Nacional de la Salud Mental, los trastornos mentales están alcanzando niveles epidémicos, como nunca antes. Y eso nos resuelve con ejercicios de respiración profunda. Si viene ayuda, no resuelve una depresión o un estado anímico que está por el suelo. Y mucho menos se resuelve con velas aromáticas para el estrés. Eso sería como salida la guerra armada con un tenedor, ¿no? No, no va a resolver nada. La ansiedad es una inquietud del alma que no se esa. Hay gente acá que dice, yo siento eso, un malestar, una intránquilidad, es una suspicacia. Y si hay días soleados, decimos, bueno, es un pequeño respiro, es una tregua, es un armisticio. Si me está haciendo bien, es un respiro para continuar, es como lo tomamos como un claro en medio de la jungla, pero sabemos que mañana la jungla continúa. Es la pregunta de ¿y qué tal si podría pasar tal cosa? Esa son las frases que nos atormentan. Eso grafica lo que es la ansiedad, las hipótesis, lo que podría pasar. Entonces es un temor que circula en el campo de la posibilidad de cosas que no ocurrieron todavía.

7:07.0

Es un temor pero que se hace tirano y toma reen a nuestra imaginación.

7:12.5

Es el espejo borroso del quizá, tal vez pase esto.

7:17.5

Entonces la ansiedad y el miedo son primos, pero no son idénticos,

7:22.0

porque el miedo ve una amenaza.

7:24.5

La ansiedad se imagina la amenaza y te roba la paz. Dire esto, través del miedo, ve la amenaza, la identifica, la ansiedad se imagina que podría ver una amenaza ahí, y esos monstruos no invitados, invaden nuestra mente hasta que toman el control y plantan bandera. Te morisilógicos a veces, improbables, inexplicables, pero ahí están asentados. Hace algunos años un amigo mío, que además es un predicador famoso, entre otras cosas, experimentó un quiebre emocional. Coincidimos en un Congreso y cuando fuimos a cenar, luego de que terminó la reunión, comenzó a hablarme con honestidad de sus problemas personales y de lo que luego él describiría como un colapso emocional. Él dijo toque fondo y también dijo algo como estoy en off, literalmente me quedé sin baterías, estoy sin carga siento como que no tengo fuerza para continuar. Yo sé que hablar de estos temas no es fácil para nadie, porque sobre todo si uno está constantemente bajo el escrutinio público, porque la gente que empieza a transitar la tristeza y nadie lo conoce demasiado, o nadie la conoce demasiado, no tiene que dar explicaciones, y mucho menos tiene que fingir. Así que yo pude espercibir lo incómodo que era para él, estar en un puesto de liderazgo, tan exigente, tan expuesto, y necesitará ayuda con sus propios conflictos sin tármos que me abrieran el corazón, aunque no en su totalidad, pero me dijo, estoy colapsado. Nadie decidió cuenta esa noche de lo que estaba pasando, a menos que él me lo hubiese contado, yo tampoco lo hubiese persibido. ¿Por qué él continuaba realizando sus tareas? Como siempre había hecho, seguir recibiendo invitaciones de todo el mundo y, por fuera, todo parecía excelente, bien encaminado, enfocado, por dentro, el hombre estaba terrorizado, no podía entender la sensación de Pánico, no querer quedarse solo en la habitación del hotel, una tristeza irracional que lo agobiaba, decía, nosotros somos privilegiados, podemos hablarle a la gente, Dios nos prestó los sohidos del gentío, y sin embargo no tenemos derecho, no tengo derecho a sentirme como me siento. El padecía de una ansiedad crónica, intentaba no ahogarse en esa depresión, y estaba a punto de llegar al agotamiento extremo del argarlo todo. Ya se había tomado varios sabáticos en el afán de recargar las baterías pero decía no puedo más. Insisto, por fuera parecía estar todo bien. Pero por dentro era demasiado y él no estaba seguro si iba poder seguir adelante. Y me dijo que muchas mañana no quería levantarse de la cama. La frase que usó es, hay días que no quiero salir debajo de la manta,

10:27.6

no quiero y que tomaba pastillas para dormir durante 15 horas saídas

10:32.4

para tratar de entumesar la mente y no tener que pensar.

10:36.9

Me pareció, me dio mucha pena, me dio mucho dolor,

10:39.4

porque uno no sabe qué decir,

10:41.0

pero después empecé un poco a urugar a investigar y me di cuenta

10:44.7

que la situación de mi amigo no es única, la estadística dice que el 21% de los adultos es muchísimo, 21% de los adultos padecen algún tipo de desorden mental. Cuando llego de desorden mental no es de estar loco, ni mucho menos estar en demoniado, el desorden mental es eso, un desorden, cambian las prioridades, los especialistas no van a tolerar, que yo diga esto, pero en palabra simple, mi mamá lo explicaría así, es como sacudir la cabeza y se mezclan los condimentos, se mezclan las sales, ansiedad, depresión, trauma, como hablamos el domingo pasado, trastornos, bipolares, ciclotínia. Entonces la depresión incluye todo eso a veces en ese orden. Y es un trastorno complejo que es causado por desequilibros neuroquímicos, factores genéticos, a veces cambios estructurales en el cerebro, produce cambios neuroquímicos que transmiten señales de ánimo y motivación y ya dejan de transmitir. Como la serotonina, como la dopamina, incluye alteraciones en el cortisol, que es la hormona del estrés, inflamación cerebral, cambios físicos en las estructuras como el po campo, la corteza prefrontal, prefrontal. Entonces, uno empieza a tener todo un desorden orgánico, neuroquímico, torpemente, yo era de los que creía que este tipo de patologías sólo afectaba a quien no eran muy espirituales, a cristianos que no eran reales, uno decía, bueno, es que no está convertido de verdad, sino no podría estar pasando eso. Y cuando este amigo que me consta, que Dios usa, y sigue usando de manera magnífica, me relataba su lucha interior, me di cuenta que su colapso emocional no era una señal de fracaso espiritual necesariamente, sino la confirmación de que es un ser humano imperfecto, que los problemas de salud mental no tienen que ver con una debilidad espiritual. Más bien son afecciones, semejantes a la diabetes, a las arrímias cardíacas, la hipertensión, fracturas ocias, que cuando alguien dice, tengo diabetes, uno no dice, tienes necesariamente un demonio. O cuando uno dice, me fracturé el fémur, uno no dice, es un espíritu. Pero cuando alguien dice, tengo un desorden mental y, media, también pensamos que eso es un terreno espiritual. Y no, también es un terreno clínico, porque no existe una vacuna psicológica y espiritual que evite que mi amigo cualquier otra persona pueda sufrir algún tipo de desorden mental y se hace a transitorio o crónico que se sostiene a través del tiempo, pero nadie simune, nadie simune a que esto suceda. Hay un psicólogo llamado Robert Ligy, que señaló que el niño promedio de hoy, de hoy, nuestros hijos, tienen el mismo nivel de ansiedad que un paciente psiquiátrico promedio de los años 50. Y él dice, nos hemos convertido en gente al borde del colapso nervioso, nuestros hijos, si siguen así, van a sufrir desórdenes, colapso emocionales, tienen muy poca resistencia al rechazo, un umbral muy bajo a la frustración de manera que se percibe que vamos hacia una generación mucho más frágil que las que conocemos ahora como de cristal, o fendidizo, se el primer golpe quiere perder la vida, eso es porque están insisto al nivel de un enfermo psiquiátrico de nuestros abuelos, o bisabuelos. Y hay muchos cristianos que consideran los problemas de salud mental como un estigma, y tienen miedo que si sus dificultades se llegan a conocer, los demás los van a ver como personas emocionalmente frágiles o lo que es peor, débiles en la fe. Entonces muchos consideran que no deberíamos tener problemas emocionales porque estamos llenos del espíritu santo. Si el espíritu santo no llena como vamos a tener un desordemental. Entonces, ayerlesias, creo que una gran mayoría, que hasta afirman, sostienen que hay algún tipo de pecado que debemos confesar y que cuando lo hagamos dejaremos de sentirnos ansiosos, deprimidos, abrumados o agotados. Y como digo, siempre, a los que no sucede, a veces nos agregan la cuota helada de la culpa, empezar a buscar que he pecado, no confesé. Y esto hace a menudo que quienes padecen estos síntomas se sientan nais lados, avergonzados sin apoyo, porque no es un tema que se predica mucho tampoco. En todo caso dice el que tiene algún tema de tristeza, pase el altar que vamos a ahorrar como si fuera osmosis magia. Y eso no ocurre. Pero insisto, enfrentar problemas de desordenes mentales, de salud mental no significa que no tengamos suficiente fe, ni que nuestra fe esté dañada, solo significa que somos humanos, somos humanos. Y en cualquier caso nuestros temas de salud mental se agraban porque con demasiada de frecuencia es algo de lo cual no hablamos. Primero porque no sabemos espesarlo, no podemos articular. Si decimos, estuí tríste nos empieza a decir, ¡triste porque! Si tienes hijos, si tienes un marido, por eso. Pero si tienes esposa, ¿qué te falta? ¿Tiene temí con un auto nuevo? ¿Tristén? ¿Cómo te vas a quejar? Pero no tiene que ver con lo que uno tenga material afectivo, pero triste porque si sirve sal señor, tampoco tiene que ver con eso. No hay una explicación para ese parásito que se nos mete en la mente. Y afortunadamente esto de no hablar esta reticencia, está empezando a cambiar en las congregaciones, pero durante mucho tiempo lo hemos mantenido en secreto como si fuera algo vergonzoso que debiéramos ocar. Pero aún, la Iglesia ha guardado silencio

17:07.4

sobre los desordenes mentales, lo cual es trágico y desgarrador,

17:12.2

porque este o la iglesia o las congregaciones

17:15.7

deberían ser el lugar más honesto y seguro del mundo.

...

Please login to see the full transcript.

Disclaimer: The podcast and artwork embedded on this page are from Dante Gebel, and are the property of its owner and not affiliated with or endorsed by Tapesearch.

Generated transcripts are the property of Dante Gebel and are distributed freely under the Fair Use doctrine. Transcripts generated by Tapesearch are not guaranteed to be accurate.

Copyright © Tapesearch 2026.