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Hoy Hablamos: Podcast diario para aprender español - Learn Spanish Daily Podcast

2168. Un año desde la dana

Hoy Hablamos: Podcast diario para aprender español - Learn Spanish Daily Podcast

Hoy Hablamos

Education, Language Learning, Courses

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🗓️ 18 November 2025

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Summary

Ya ha pasado un año desde la tragedia de la dana de Valencia, una tormenta que provocó una grave riada y la muerte de 229 personas. Muchas gracias por escucharnos, si quieres acceder a ventajas y apoyar este podcast hazte suscriptor premium en: www.hoyhablamos.com

Transcript

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Hoy hablamos episodio 2668, un año desde la Dana. Bienvenido, hoy hablamos el podcast para aprender español cada día. Hola oyente, ¿qué tal? Hace poco leí una frase que me dejó pensando. El dolor no es aparece, simplemente aprendemos a hacerle sitio. Creo que no hay una frase que define mejor lo que ha pasado en Valencia desde la Dana del 29 de octubre de 2024. Hoy hablamos de la Dana de Valencia. Ya ha pasado un año desde aquel día en el que una lluvia torrencial convirtió en tragedia lo que parecía una simple tormenta. Un año desde que vimos imágenes imposibles de olvidar, calles convertidas en ríos, coches arrastrados por el agua, familias subidas a los tejados pidiendo ayuda, y un país entero en shock. Hoy, un año después, queremos detenernos para mirar atrás. ¿Cómo está la zona? ¿Qué ha cambiado? ¿Qué se ha aprendido? ¿Y cómo viven hoy las personas que sobrevivieron aquella catástrofe. Vivimos en un mundo en el que todo pasa demasiado rápido. Las noticias duran lo mismo que un vídeo de Instagram. Y cuando pasa algo terrible, parece que somos afecta durante unos segundos, hasta que llega la siguiente novedad. Pero para quienes lo vivieron, el tiempo no ha pasado tan deprisa. En muchos pueblos de Valencia, el dolor y la reconstrucción siguen presentes cada día, pero antes de nada, recordemos un poco lo ocurrido hace un año en Valencia. Aquel 29 de octubre de 2024, una depresión aislada en niveles altos, una dana, una tormenta muy fuerte, descargo una cantidad de lluvia, descomunal sobre el levante español. En cuestión de horas las calles se inundaron, las casas se llenaron de barro y el agua arrasó con todo lo que encontró a su paso. Más de 200 personas perdieron la vida y 100 de familias lo perdieron todo, su casa, sus recuerdos, sus negocios, durante días el país entero estuvo pendiente de lo que pasaba allí. Checaban imágenes de rescate seróicos, de bomberos y voluntarios que trabajaban sin descanso, de vecinos que ayudaban a vecinos. En medio del desastre, la solidad destacó por encima de todo. Si hay algo que se recuerda como orgullo en la comunidad valenciana, es la ola de solidad que se vivió después de la tragedia. Miles de voluntarios de toda España llegaron para ayudar, limpiando calles, repartiendo comida, rescatando animales, las asociaciones vecinales se organizaron de forma a ejemplar, y muchos jóvenes se implicaron por primera vez en el voluntariado. Pero, ya pasado un año de todo eso, ¿cómo está ahora la situación en esas zonas? Doce meses después, esos pueblos han recuperado la normalidad, aunque todavía hay heridas abiertas.

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Las cifras oficiales dicen que la mayoría de las viviendas afectadas ya se han reabilitado o demolido, pero todavía hay familias viviendo en pisos alquilados o en casas prefabricadas. Algunas zonas rurales, sobre todo las más cercanas a los cauces de los ríos, siguen mostrando las marcas del agua en los muros, como una huella de la tragedia que todavía no se borra. Los ayuntamientos han recibido ayudas del gobierno y de la Unión Europea para reconstruir infraestructuras básicas, carreteras, colegios, centros de salud. La prioridad ha sido reforzar la seguridad para habitarnos problemas relacionados con el cauce de los ríos, con unos sistemas de drenaje, muros de contención y sensores de nivel del agua conectados con los servicios de emergencia. También se han creado protocolos para mejorar la comunicación entre las distintas administraciones. De forma que

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una alerta meteorológica no se quede solo en un informe técnico, sino que llegue de manera efectiva a la población. Porque en esta situación la terrible actuación de la administración pública que tardó muchas horas en alertar a la población fue el mayor error de todos. La alerta los ciudadanos llegó tan tarde que el agua ya había inundado gravemente muchas poblaciones, y muchos ciudadanos ya no tenían escapatoria. Si la alerta se hubiera dado antes, posiblemente muchas vidas se hubieran salvado. Pero más allá de la reconstrucción física hay otra reconstrucción más difícil, la emocional. Muchos vecinos todavía viven con miedo cada vez que llueve fuerte. En los pueblos más afectados se organizan charlas con psicólogos y grupos de apoyo. Los expertos dicen que muchos sufren lo que se llama estrés postraumático por catástrofe natural. Y no es para menos, algunos perdieron familiares, otros vieron como l'água se llevaba toda una vida esfuerzo, su casa, su negocio, sus recuerdos. Hace poco hubo otra alerta metrológica en la zona, que por suerte no provocó problemas graves, pero con esa alerta muchos vecinos volvieron a sentir miedo y ansiedad. Estas son las consecuencias psicológicas de esta tragedia. Otra reflexión importante de este año tiene que ver cómo se ha planificado nuestro entorno urbano. Han quedado al descubierto los efectos de construir demasiado cerca del agua y de modificar el cauce natural de los ríos. Porque los pueblos que sufrieron estas inundaciones estaban ubicados en el que antes era el cauce natural del río. Muchos estudios señalan que la organización en zonas inundables y la abandonó de los causes han agravado los daños. Por ello se están impulsando actuaciones para reconstruir en causamientos, crear zonas donde el agua pueda extenderse sin causar daños y revisar la normativa urbanística en diversos municipios. En algunos casos se han propuesto medidas como recuperar margenes de ríos y barrancos para que atuen como espacios de mortiguación. Y aquí entra una parte esencial de la catástrofe, la gestión pública y la exigencia de responsabilidades. Tras la tragedia hubo movilización, indignación y peticiones de dimisión al máximo responsable de la comunidad valenciana, Carlos Mazon. Miles de personas se manifestaron en Valencia gritando Mazón dimisión por su gestión de la dana. Finalmente, un año después, el 3 de noviembre de este año, presentó su dimisión, tras meses de protestas social y depresión judicial, ya que hay un juicio abierto que todavía está investigando y juzgando la actuación de la amestación pública durante la catástrofe. Durante las comisiones de investigación en las cortes, Mazón evitó a clara varias cuestiones clave sobre su actuación en aquellas horas críticas y negó tener responsabilidad operativa, acusando al gobierno central de falta de información. Sin embargo, con el avance de la investigación han salido a luz detalles que dejan en mal lugar a Mazón. Se ha confirmado que mientras las inundaciones se estaban produciendo, el presidente se encontraba en una comida con una periodista que se prolongó durante varias horas. En ese tiempo, la situación estaba ampeorando y las autoridades locales reclamaban coordinación y órdenes claras. En lugar de financiar la comida y acudir a la reunión de emergencia, Mazon siguió tranquilamente con la comida y con la sobremesa con esta periodista. Esto lo sabemos porque la periodista ha tenido que declarar como testigo en el juicio. Mazon llegó muy tarde a reunión de emergencia y la alerta dirigida a los ciudadanos se emitió con muchísimo retraso. A lo largo del año, las familias afectadas no sólo han pido ayuda para reconstruir sus casas y pueblos, sino que también han

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pedido justicia y saber la verdad. Quieren que los responsables de no haber actuado correctamente ante esta tragedia asuman su responsabilidad y limitan y se han juzgado por ello. Uno de los temas que más ha marcado el último año ha sido la gestión de las ayudas. El gobierno central, el gobierno autonómico y la Unión Europea han destinado millones de euros para reconstrucción, pero no todo ha sido fácil. Como se lo ocurrir en nuestro país, la burocracia ha sido un escollo, arrentizado todo el proceso. Algunos vecinos siguen esperando las indenizaciones, y otros han tenido que endeudarse para reparar su vivienda. En los primeros meses tras la tragedia, los trámites eran confusos y lentos. Debido a la inundación, muchas personas perdieron documentos originales que tenían que presentar para obtener las ayudas. Otras personas no sabían cómo justificar los daños para poder recibir estas ayudas.

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¡Aun! que tenían que presentar para obtener las ayudas. Otras personas no sabían cómo justificar los daños para poder recibir estas ayudas. Aún así, poco a poco, las ayudas han ido llegando y los municipios más afectados comienzan a recuperarse. Han surgido a sucesiones de víctimas que trabajan para correnar la información y asesorar a quienes todavía no han recibido nada. Se han creado fondos solidarios, impulsados por particulares o NGs y empresas locales, decisivos para las familias que quedaron en una situación límite. Un año después, la dana ha dejado muchas lecciones. La más evidente es que la naturaleza no se puede controlar. Puedemos intentar predecirla, pero no podemos detenerla. Sin embargo, también aprendimos por las malas que debemos estar mejor preparados. Debemos exigir a nuestras administraciones que tengan planes de crisis y que los puestos de dirección están ocupados por personas preparadas. No puede ser que la directora de emergencias no sepa que se pueden viar un sms a los ciudadanos cuando hay una alerta o emergencia. Está claro que esa persona no está capacitada para tener esa responsabilidad. Y tampoco puede ser que un presidente siga comiendo y de chachara tranquilamente mientras en en su comunidad hay ciudadanos que literalmente se están ogando debido a unas inundaciones. Otra elección tiene que ver con la memoria colectiva. Las tragedias no solo destruyen, también unen y hacen que un país se mira al espejo. Durante este año, en colegios, universidades y asociaciones, se han hecho actos para recordar lo que pasó, para hablar de resiliencia y de prevención. En Valencia se inauguró un muro de piedra con los nombres de las víctimas para que cada 29 de octubre se recuerde que los fallecidos no solo son un número, porque atrás de cada cifra hay una persona, una familia, una vida truncada.

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Los muniz... se recuerde que los fallecidos no solo son un número, porque tras de cada cifra hay una persona, una familia, una vida truncada. Los municipios que quedaron arrasados están empezando a renacer. El turismo rural que había desaparecido vuelve poco a poco. Muchos negocios han reavierto con apoyo de campañas locales que promueven comprar productos de la zona de la dana como forma de apoyar la economía local. Incluso se han puesto en marcha proyectos de energía renovable y planes de empleo que priorizan a los afectados. Este año, durante el primer aniversario, se celebró un funeral de Estado en Valencia. Ese funeral también fue lo que precipitó la dimisión de Mazón, el presidente de la comunidad. Ya que momentos antes de que empezase con el presidente presenten la sala, se oyera un bastantes gritos e insultos hacia su persona. Después de ese momento de tensión, fue un acto solemne, sencillo y lleno de emoción. Se les lleron los nombres de todas las víctimas, y en el aire había un silencio que decía más que cualquier discurso. Familias afectadas, voluntarios, vecinos y autoridades se reunieron no solo para llorar, sino también para recordar. Una frase que marcó el evento fue, mientras exista la memoria nunca habrá olvido. Y es que, aunque el tiempo pasa, hay días que se quedan grabados para siempre. El 29 de octubre de 2024 será uno de ellos. Vamos a finalizar este episodio con las palabras de una chica que perdió a su madre en la dana, que dijo estas palabras en el funeral de Estado. Hoy hace un año que nos cambió la vida a todos, y todavía sentimos el vacío que nos dejaron aquellos días. Ha pasado ya un año, un año en el que el agua lo arrasó todo, las calles, las casas, las vidas. No solo de aquellas personas que se fueron, sino también de las que nos

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quedamos. Por eso quiero que este acto no sea solo un homenaje a quienes se fueron, sino

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un reconocimiento a los que seguimos aquí, a los que seguimos caminando con cicatrices

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en el alma, pero mirada firme. Esto ha sido todo por hoy, nos vemos en el episodio de

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mañana.

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