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Relatos de la Noche

Turno de Medianoche (y otras historias de horror)

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 6 January 2026

⏱️ 32 minutes

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Summary

En este episodio de Relatos de la Noche, la madrugada se convierte en el escenario donde algo empieza a fallar. Voces que no deberían escucharse, turnos nocturnos que se salen de control y presencias que aparecen justo cuando nadie más está mirando.

Historias enviadas por personas que vivieron experiencias difíciles de explicar, ocurridas en casas antiguas, pasillos de hospital y habitaciones donde la soledad abre la puerta a algo más. 

Apaga la luz y acompáñanos. Porque hay noches en las que el silencio no significa que todo esté en calma… solo que algo está esperando. — 📖 Ya puedes conseguir nuestro libro en librerías físicas y digitales. Búscalo en tu tienda favorita o sigue el enlace para

México: https://www.amazon.com.mx/Relatos-noche-Uriel-Reyes/dp/6073836201/

España: https://www.amazon.es/Relatos-noche-Novela-Uriel-Reyes/dp/8410442205/

Chile: https://www.buscalibre.cl/libro-relatos-de-la-noche/9789568883270/p/64600265

 

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Transcript

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La otra enfermera fue a ver de donde venía ese ruido tan extraño. Parecía provenir de una cama, en una zona de los hospital donde sólo había un paciente. No se que vio pero regresó palida, con lágrimas en los ojos. La grima se miedó de terror.

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La grima es por lo que acababa de ver. Muy buenos noches comunidades, comenzamos el año con historias impactantes, con entes y manifestaciones para algunos difíciles de creer, para otros parte lamentablemente de su experiencia de vida.

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Si puedes ser eséptico todavía a felicidades, espero que sigas así, que no suceda nada que te obliga a creer

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en algo que pensabas que no existía, que no sea ser el siguiente protagonista, pero alguien no será de relatos de la noche. Hola relatos a la noche y comunidad. Mi nombre es Gabriela, tengo 21 años y estudio medicina general. Este relato no está en la terrador como muchos de los curiels suele contar, pero para mí que lo vivía en carne propia fue una de las experiencias más perturbadoras en mi vida. Y un Monterrey con hispapaz, pero mis abolitos viven en la Ciudad de México. Hace un tiempo tuve que viajar allá, ya que debía realizar mis servicios sociales y además ayudar a cuidarlos, pues ambos son personas mayores. La casa de mis abolos es bastante antigua. Ellos solo construyeron cuando se casaron. Es una casa muy peculiar. Un nivel completo está lleno de escaleras. Otro es donde se encuentran las habitaciones y la cocina. En la parte de arriba estaba el cuarto de la bar. Y esta detalle es importante para lo que voy a contar a continuación. Un domingo alrededor de las 5 de la tarde subía la Sotea a la Barropa. Todavía vi a Sol. En ese época anochecía hasta la 7 y media, 8 de la noche. Como no quería distraerme y olvidar la ropa, decidí quedarme ahí esperando que terminar a la lavadora. En eso mis abolitos me gritaron de este abajo que bajara a comer. Vajé, conmigo en ello si luego volvía a subir a la Sotea. Lacer unos 15 minutos con escucha claramente que alguien me llamaba. Vela, vas a por favor. La voz o no como un su sur, pero no le di mucha importancia bajé nuevamente. Cuando llegué les pregunté mis abuelitos que necesitaban, pero ambos me dijeron que no me ven a hablar. Les insistí porque estaba completamente segura de ver escuchada mi abodo, el mismo que yo siempre usan conmigo. Mi abuelita entonces me dijo algo que hasta el día de hoy me deja pensando. Y si esté bien o no contestar, nunca respondas ni digas ya voy con escuchas algo así, porque dicen que de esa manera les has permitido a los espíritus de entrar a tu mente a tu cuerpo. Intenté no pensar más en eso y volví a subir. Esta vez un poseuseo dífonos para no extraerme. La lavadora terminó pero como la secadora fallaba, subí la ropa para atenderle unos cables que habí en la sothea. Mientras colgaba la ropa con la música puesta, creí escuchar nuevamente la voz de mis abuelos. A lo lejos. Vela, Vela, Vela. La última vez sonó como un grito de auxilio. Me quité los sotífonos de golpe y va a que corriendo. Cuando entre a su habitación, ambos estaban profundamente dormidos. Tranquilos, como si nada hubiera ocurrido. queague las luces y volve a subir tratando de convencerme de que todos estaban mi cabeza, que quizás me ves sugestionado por lo que me dijo mi abuelita o algo así. Depúselos o difonos otra vez y debo admitirlo, les hubi bastante al volumen a la música, seguí colgándola ropa y cuando ya casi terminaba escuchar algo distinto. Esta vez no venía de afuera, era una voz dentro de mi cabeza, un susurro muy claro. Vela, paga, te quiero mostrar algo. La voz repetía una y otra vez cada vez más fuerte, como si me estuviera regañando. Al final de cada frase soltaba una risita burlona pero aterradora. Intente ignorarla. Vajé, me metí a bañar y después me fíjad dormir. Y aquí viene lo peor. Me dormí ese domingo alrededor de las ocho del noche. Después de la siguiente, tenía cosas que hacer afuera todo el día y desperté tarde. Pero nunca me gine cuánto. Cuando salí del cuarto, mis abuelitos me abrazaron tan fuerte que no entendí por qué. Les pregunté qué pasaba y me dijeron que no me encontraban. y no entendía su preocupación hasta que, hasta que supe que eran martes, que eran las tres y media de la tarde. Mis abolitos, mis papás, mis tíos y mis primos estaban completamente preocupados buscando me por todas partes, preguntando toda la gente por mí, según ellos yo había desaparecido no estaba en mi cuarto, no estaba en la casa y por supuesto que tampoco había salido simplemente, simplemente no existí durante un día y medio mientras yo creía que solo había dormido, para ellos yo no estaba a ningún lado. Hasta el día de hoy no sé qué fue lo que pasó realmente, tal vez fue un fallo en la realidad que solo yo viví, pero esa voz, esa voz me se asentir un escalofrío diferente a cualquier otro miedo que haya sentido antes o después. genera, o mejor dicho, ¿qué era? Muchas gracias, Uriel. Si desbublicar este relato. Muchas comunidades. Quiero compartirles una experiencia personal que viví hace muchos años y que hasta el día de hoy, si es uno de los momentos más de verdad más aterradores que recuerdo. Me llamo Celia. Soy enfermera, yo estucurrió en el año 1991 en un hospital del accidente del Salvador. Prefiero un mencionado departamento exacto por precaución. Era un alrededor de la sucha de la noche cuando terminé una de mis rondas y bajé al área de emergencias. En una de las fancas, una mujer acostada y me acerqué para ver si necesitaba algo.

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Era una anciana muy delgada, con el cabello largo completamente blanco. Sus arrugas indicaban un edad bastante avanzada pero hubo algo que me llamó mucho la atención. Usaba unas sandáreas muy altas, de estalonadas, un tipo de calzado que no era común en alguien de su edad. ella había una mujer más joven, le pregunté ella que necesitaba ni me dijo que estaban

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esperando un... un tipo de calzado que no era común en alguien de su edad. Juntó ella había una mujer más joven, le pregunté ella que necesitaba ni me dijo que estaban esperando una radiografía para poder ingresar al anciano. Al escuchar eso me disculpe, entendí que no podía ser nada por ellas hasta que no las ignoran una cama. Pasaron varias horas, cerca de la media noche ya en el cambio de turno recibió una llamada del personal pidiendo un apoyo para canalizar una paciente en el área de disigugía. Ese área estaba justo frente al sector de medicina, donde estaba lanciana. Andos pasillos estaban separados únicamente por un corredor. Los cubículos tenían puertas y paredes de vidrio. En ese momento estamos ahí dos enfermeras más, una persona encargada de la impieza y yo. Mientras terminaba el procedimiento escuchamos un sonido. No se parecía nada que yo hubiera escuchado antes.

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Era un ruido cultural, profundo, muy fuerte.

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Algo parecieron grunido, pero mucho más grave.

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Tan claro que todas nos quedamos quietas tratando de identificar de dónde venía.

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Una de las enfermeras salió al pasillo.

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Regreso diciendo que el sonido venía del área de medicina, señoras. Camino entonces hacia uno de los cubículos, mientras nosotros terminábamos con la paciente. De pronto la vimos salir corriendo, gritando, completamente fuera de sí. Otra compañera fue tras ella para ver qué pasaba y segundo después salió igual corriendo gritando. Solo quedábamos la persona del impiezo y yo nos miramos y me entender nada. Ella intentó ir sola a revisar pero le dije que esperara que mejor fuéramos juntas, pero una asicia adelantó unos metros llenas de curiosidad. La vía entrar al cubículo, y casi tenmedía tosaleo gritando igual que las otras. Y sólo quedaba yo. Pero tenía que ver. Camine despacio hacia allá, así es el cubículo. La puerta estaba abierta. Me detuve justo ahí, antes de llegar, antes entrar. Lancían estaba sentada en la cama, dobleada completamente sobre sí misma. Su torso está bien que inado hacia adelante de una forma humanamente imposible, con el pecho casi la altura de los pies. a cualquier persona eso sería casi imposible pero pero una sien enferma, simplemente no era posible. Se sujetaba con fuerza de la barra metálica de la cama, sus brazos estaban arqueados, sus ojos completamente blancos mirándose al frente. Pero lo peor comunidad, huyl, lo peor era su boca, no sabría como llamarlo de otra forma, no pareció una boca de humano, era simplemente un hueco negro, grande redondo, que ocupaba casi toda la parte inferior del rostro, de ahí, de ahí provenía ese sonido horrible. Me quedé como congelada. No pude entrar. Sentí como las lágrimas comenzaron a caer sin poder controlarlas, sin sentir siquiera que había empezado a llorar. Quise resar, pedir ayuda, mi mente estaba completamente en blanco, no podía recordar ninguna oración, no podía pensar en nada. No sé cuánto tiempo estuve ahí nada más, mirándola, hasta que de pronto, recordé algo que mi abuela me decía cuando era niña, cuando uno se enfrenta a cosas malas, a espantos o brujas, jamás hay que darles de la espalda, porque se le pega en a uno. No sé por qué recordé eso, pero el padre no estruó, pero eso fue suficiente, como se ha caminado hacia atrás sin dejar de mirarla, sin darle la espalda esa figura contorsionada que se llemiciéndose ruidos pantoso. Cuando logre alejarme lo suficiente y salió de mi campo de visión, me dí la vuelta y corría hasta la estación de enfermería. Estaba temblando, llorando sin poder controlarme. Ahí estaban las otras enfermeras, de rodillas, rezando, llorando de miedo igual que yo. Una de ellas había logrado avisarle un médico de turno. Él llegó como listo con nosotros, preguntando qué estaba pasando y por qué tanto escándalo. No pude explicarle bien. Solo me dije que fue a haber al anciane del área de medicina señoras y le indicé la cama y el doctor fue y regresó a los pocos minutos. Dijo que no había visto nada fuera de lo normal, se veía tranquilo, incluso fastidiado. Nos preguntó la hora, le dijimos que era la media noche entre el jueves y el viernes. Una risa breve comentó casi en broma que ya sabíamos lo que se decían esos pueblos, que ahí abundaban las rujas, las historias de neguales, cosas que la gente de por ahí cuenta, en los que la gente de por ahí cree. Lo dijo evidentemente sin tomar su lanserio, como para hacernos ver lo ridículo de nuestro miedo. La anciana resultó ser la misma que llave a visturas antes en emergencias, la de las andales altas. Días más tarde supe que la trasladara a una otra hospital un tiempo después me enteré de que había fallecido. Nunca volvimos a hablar de eso durante los turnos. Fue algo que quisimos enterrar. Yo pasé semana sin poder dormir, necesité mi educación para considerar el sueño. despuésé por separado dos de mis compañeras si recordaban aquella noche.

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Ambas se negaron rotundamente hablar del tema.

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Hasta hace poco pude hablar con la tercera persona,

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con la única con la que no lo había intentado.

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Ella solo me dijo que sí,

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que lo que vimos esa noche fue real,

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que mis recuerdos eran reales. Y ya, y aunque han pasado ya muchos años, lo que todavía recuerdo perfectamente bien, es ese horrible sonido. Porque no se parecía nada humano, a nada que yo ya he escuchado antes, y que espero

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no volver a escuchar. Gracias comunidad por seguir aquí, por iniciar este año de relatos con nosotros. Antes de continuarles recuerdo suscribirse es muy importante para nosotros que si te gusta este contenido te vuelvas así parte de esta comunidad, de esta familia. Suscríbete es completamente gratis y ya si te gustó mucho episodio nos ayuda a comentándolo, dándole pulgar arriba o una carificación de cinco estrellas o lo que sea con lo que puedas demostrar que te gustó en tu plataforma favorita. Continuamos con más historias esta noche. Muy buenas noches comunidades. Hace tiempo he pensado de mandar este relato, pero particularmente todo comenzó gracias a uno de sus episodios el Spotify titulado, no escuches relato seranoche. Cuando lo escuché decidí contar esta historia, si es que le puedo llamar así. No estoy seguro si es lo adecuado pues he tenido algunos problemas u obstáculos al tratar de escribir esto, pero aquí vamos. Soy original de P pueblo a capital y los escuchos de tres años. Me llamó Barbara, pero me dicen vi. Mi papá descubrió el canal y solía reproducir tus historias para dormir cuando vive a con él. Después de que mis padres se separaron dejé de oír un tiempo los relatos, pues mi mano lo veía bien. Debido que tengo un hermano pequeño y como saben, dicen que escuchar estas cosas abre portales, y que son los más indefensos a los que corren peligro. Ahora más que nunca sé que lo que escuchamos, lo que creemos, lo que hablamos si tiene consecuencias. Ahora quiero hablar de lo que yo misma provoqué por así decirlo. He llegado a creer que es mi culpa, y justo por eso quiero que desierta manera, este relato sirva como precaución para esas cosas que hacemos de manera inconsciente, que pueden atraer algo, lo que no es este plano. Todo comienza durante los primeros meses de pandemia. Fue uno de mis peores momentos y creo que no solo mía, sino de mucho de los que escuchamos este canal. Curzaba mi último año de secundaria, sin embargo, había que ir en una profunda depresión. Me la pasaba encerrada en mi habitación. Nunca fui de salir, pero en esos momentos el encierro me afectó de una forma terrible. Por eso fue que esto empezó de manera inocente, incluso diría que como una manera tonta de sobrevivir, de pasar el tiempo, desde que tengo memoria tenido dificultad para ser amigos y emprendé mi era incluso peor por el aislamiento. Me alejé de las pocas personas que se habían acercado a mí. Así que empecé a hacer algo. Creé un amigo, una persona con quien hablar. Aquí en contarle cómo me sentíamos alta, como si estuviera ahí conmigo. Primero fue un comentario a la aire, como broma. Luego empecé a hablar y hablar menos con él, con lo que imaginaba, un hombre de mediana edad que me escuchaba que siempre estaba ahí, termine por buscar regresar a mi habitación cuando querías ahogarme, solo para poder hablar con él entre comillas, para decirle como sentía, lo que me hizo enojar, lo que me ponía triste. Cuando ya sentía esa necesidad le puse un nombre. Un nombre muy particular que llego a me cabeza como si alguien me lo hubiera dicho. Un nombre que no voy a repetir aquí y ahí comunidad ocurrió algo desde la primera vez que lo dijeron vos alta, que lo llamé así. Empezó con un comentario que me hicieron, cuando me preguntaron en la casa extrañada o si había alguien en la habitación o si estaba en vídeo llamada o algo, dije que no. Quisé explicar que estaba hablando sola pero me interrumpieron, no se trataba mi hablando sola. A eso ya se habían acostumbrado, ya se habían dado cuenta. Me escuchaban constantemente. No. Lo distinto fue que esta vez, alguien me estaba respondiendo. Escucharon claramente que alguien me contestaba. A partir de entonces pequeñas cosas comenzaron a suceder, parecía que había un fantasma en casa. Algo que nunca, nunca antes se había manifestado. La puerta de mi habitación se habría constantemente, las cosas cambiaban de lugar. Me empezaron a decir que se escuchaba que alguien andaba ahí cuando yo no, pero al revisar no había nadie, lo peor fue cuando les dije que no se preocuparan, que era él y dije su nombre y digo que fue lo peor porque empezaron a referirse a él así, a partir de entonces lo comenzamos a ver como una sombra, algo que estaba siempre presente cerca de mí, aunque solo podía haberlo de reojo, en los reflejos, o al despertar en los colidad de la noche, pero siempre, siempre ahí. Por un momento simplemente traté de convivir con esta sombra como si fu una simple manifestación de mi inicial, seguía hablando con ella casi agradeciendo su existencia. Lo sé, vas a un artonto pero estando en un mal momento de tu vida, con depresión, cualquier conexión parecía... Amigable, positiva. Eso fue hasta que la pandemia disminuyó y poco a poco volviar a reno dar mis actividades. Mi vida ciertamente comenzó a mejorar lentamente. Comencia a salir de nuevo y mi olvidé de él, pero entonces comenzó a manifestarse con cierta agresividad. Empezé a manacer con algunos rasguños, morretones y hubo una vez en la que sentí que alguien me empujó en la regadera, pero no había nadie más en la casa. Me empujaron cuando tenía los ojos arrados como si me hubieran querido acercar. Mi mamá dijo ver en varias ocasiones una sombra, una sombra que corries desde mi cama para esconderse de vagos de la mesa. En una ocasión mientras hablaba con mi novio de sentonces por mensajes, esperando su respuestas a mi teléfono de fanegros. Y ahí, en el reflejo, pude ver algo de trascenio, algo como sumándose casi pegado al techo. Me quedé viéndolo, esperando que desapareciera en enfocar mi vista como siempre, pero esta vez no lo hizo, seguía ahí, incluso cuando le clave la mirada y de pronto simplemente se escondió, como se hubiera notado que lo vi Fue la primera vez que se quedó ahí, como aceptando ser observado. Esta historia comunidad no termina ahí, no terminó. Han pasado cinco años desde que esa presencia ha estado conmigo. A veces muy muy cerca, a veces algo siente, pero siempre ahí. Sí, sé que fue mi culpa, que yo misma lo traje, pero estaban un momento de debilidad, en uno de los peores de mi vida. No soy buena redactando, Uriel, pero quería contar como un momento de soledad me ha hecho cargar con esta cosa, esta cosa que incluso otros han visto, pero sólo a los que les he dicho su nombre, por eso no voy a contarlo aquí, pero saben, al menos el hecho de que más personas vayan visto, me hace saber que gracias a Dios no estoy loca. Al menos eso tengo mi favor. Gracias por su atención a mi historia. Y nunca, nunca dejen esas puertas abiertas, no saben quién entrará. Hola Oriol, mi nombre es Beta y hace algunos días mientras rellenaba mi muñeco deño viejo, estaba escuchando tus historias. De mediato recordé esta experiencia que nos contó mi papá cuando era más pequeñas. Fue demasiado impactante para mí y espero que les guste. Esta historia me la contó mi padre. Su nombre era Ramón y los hechos sucedieron en un pueblo del departamento de Rizaral de Colombia. Mi padre siempre tiene una historia para contar, él fue un hombre demasiado mayor para tener hijas tan pequeñas. A pesar de que era nuestro padre, tenía ya el alma de un viejo con mucho camino recorrido y miles de experiencias que recolectó lo largo de sus años. ten tenía 16éis falsificó un documento que decía que era mayor de edad, pero ahí se acumbatiera la guerra de Corea del Norte entre 1950 y 1953. Ahí empezó su aventura de vida, diga nada ver escrito un libro. Nunca fue un hombre cariñozo, pero había nobles en su corazón. A pesar de ser muy duro y estricto con mi hermano y conmigo, amaba compartir tiempo con nosotros los fientes de semana. Veíamos películas alquiladas en VHS de alguna tienda de barrio. Juegábamos juegos de mesa o hacíamos lo que más me gustaba, escuchar sus historias. él se sentaba en el sofá de la sal y nosotros nos sentábamos en el piso, mirándolo con atención, completamente inmerses en sus relatos. Algunas veces nos contaba experiencia de guerra. Otras, historias que hoy siendo adulta, creo que eran pura fantasía, pero cuando Cuando éramosñas todo lo creíamos. Mis favoritas siempre fueron las paranormales, las que me dejaban sin aliento y me provocaban tanto miedo que algunas noches, confieso que mujer la cama por muertre verme a ir sola al baño. Una noche a visper a año nuevo, como de costumbre, nos sentamos a jugar con un papá. Yo le pregunté por qué nunca hacíamos un muñeco de año viejo, una tradición muy antiguo en Colombia. Consisten a ser un muñeco relleno de acerrino ropa vieja, representando el año que termine todos sus experiencias negativas. Justo antes de la media noche del 31 de diciembre, se rellena con Paul Bra, se pasea por el Pueblo y finalmente se quema para purificar el pasado.

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Para dar paso a la buena suerte y nuevas oportunidades. Mi papá respondió con un rotundo y seco, nunca. Y esa respuesta nos confundió mucho, no veíamos ningún motivo para enacerlo. Al ver nuestro rostro descontento,, nos dijo que desde su infancia nunca había querido regresar a su pueblo en la vida. Y entonces comenzó a contarnos por qué. Él tendió unos nueve años con diva de camino a la tienda, comprar mechas para las velas que iluminaban las noches de su pueblo. En ese tiempo, el electricidad era un luco que solo se tenía algunas horas del día. Era un pueblo pequeño, donde todos se conocían, que de un genero que reglaba los sombreros, que la señora Jaqueline, que hacía repas en la esquina del único parque, la iglesia, más concurrida a los domingos que el far de Dom Pedro, un sábado por la noche. En todo el pueblo había un solo teléfono, ubicado en la tienda de Don Fausto. Un nombre de unos 55 años de cabello blanco, vigó te poblado y sombrero paisa tradicional. Trabajé asi en descanso. Mi padre no recuerda haber visto satienda cerrada, excepto el día en el que tuvo que enterrar a su esposa. Don un Fausto conocía todos los habitantes del pueblo, no por chismoso sino porque era el dueño de la única lina telefónica en kilómetros a la redonda, también que para comunicarse la gente debía hablar muy fuerte. El pueblo era tranquilo, siempre igual, hasta que un día Chego, Lola. Lola era una mujer del cada, de unos 25 años, siempre vestida de negro con un veloscuro cubriendo su cabeza. Chegaban el camión que pasaba una vez por semana, caminaba lento observándolo todo, con unos ojos tan negros y profundos que apenas se les feía lo blanco. Daba miedo y curiosidad al mismo tiempo. Que así no se le veía en el pueblo, salvo los amigos en iglesia. No hablaba con nadie siempre caminaba mirando al suelo. Una mañana caminó la escuela, mi padre había don Fausto salir de la casa de Lola. Lo saludó como siempre, pero Don Fowstos no respondió. Caminaba lento, sin expresión. Como si no conocía el camino de regreso. Desde ese momento Don Fowstos ya no volvió a hacer el mismo. Su esposo enfermo de forma inexplicable. Vajó de peso rápidamente y terminó hospitalizada en la ciudad. Los médicos no encontraban la causa. El 16 de diciembre comenzaron a aparecer los muñecos año viejo en el pueblo. Sin embargo, uno de ellos llamó la atención. Estaba sentado en una banca del parque central, sin dueño, sin detrero. Nadie tardó a notar que se parecía demasiado a Don Fausto. El sombrero y el bigote. Vamos, hasta la mirada vacía. Todos les dian que sumoñé con el mejor, y Don Fausto un entendía de que hablaban. Hasta que fue al parque y lo vio. Con el nojo se buró que sonar aasullo y lo llevó al vasurero municipal. Pero en la mañana siguiente, el muñeco volvió a aparecer en la misma banca, intacto. Curioso don Fáustro lo llevó esta vez a su tienda, pero a la manecer, el muñeco estaba sentado frente a su puerta. Ser había movido solo, no ha manecido donde lo dejó, eso estaba muy claro. Esa noche decidió quemarlo, ya la serlo, algo explotó dentro de él, lo revisó y tenía restos como desapo. Al impiar aquello y hermover el que rellenóeno encontró un frasco, un frasco que contenía tierra negra, una fotografía de su esposa. Cabe ellos y un papel con un texto que después enseñaron vecino, coincidió en que era un nave María escrito al revés. tal a Yasuko, por supuesto que su mio que se trataba de un echizo, de una broquería. De un medierto ocurrió a llamar al hospital. Era en la 11-25 de la noche y un enfermer al informó que su esposa había fallecido 10 minutos atrás. Tal vez, tal vez hubiese quemado sobre ojerian, su esposa se habría salvado. O tal vez el que marla, fue lo que finalmente lo provocó. Nadie sabe realmente. Mi padre recordaba que cada año apareció muñeco similar con el rostro de alguna persona del pueblo y que siempre tía después, esa persona o alguien muy cercana moría. Años más tarde encontraron una lola muerta en su casa, tenía semanas muerta pero no olía nada. dice que ayer un frasco con sapos, serpientes, ve las negras y rojas por toda la casa, lo que confirmó que ahí se practicaba brujería. Y a partir de su muerte, no aparecieron esos extraños y tallados muñecos eraño año viejo. Nunca más.

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Mi padre nunca quiso ser uno.

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