Por esto no te gusta tu cuerpo
Psicologia Al Desnudo | @psi.mammoliti
Psi Mammoliti
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🗓️ 4 June 2026
⏱️ 20 minutes
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Summary
¿Cuándo te miraste al espejo por última vez sin sentir que deberías cambiar algo?
En este episodio exploramos el ideal de belleza, el impacto de los algoritmos y las redes sociales y la comparación que daña tu autoestima. Quedate para entender cómo tener una relación más sana con tu cuerpo y alejarte de los mandatos.
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Transcript
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| 0:00.0 | Si odiar tu cuerpo fuera una decisión individual, |
| 0:04.0 | no pasaría al mismo tiempo en millones de personas |
| 0:07.6 | el algoritmo se metió adentro nuestro. |
| 0:11.0 | Y hoy tiene influencia directa en nuestra percepción de nosotros mismos. |
| 0:16.6 | Este tipo de contenido coloniza nuestro deseo, |
| 0:19.6 | porque ya lo queremos lo que genuinamente nos hace bien, |
| 0:22.3 | sino lo que se ve bien. |
| 0:24.8 | Estás escuchando la psicología desnudoudo un podcast de psimaameliti. ¿Hace cuánto no tendierás al espejo sin pensar que hay algo que deberías cambiar? A chicar la panza, marcar más los músculos, tapar las ojeras, borrar el grano, levantar un poco la cola |
| 0:45.3 | al argarnos las piernas, suavizar la piel, un filtro más, un reto que chiquitito y pensamos es solo para las fotos. Hoy mostrarse sin editar parece ser un acto de valentía. Hacer a toque aprendimos a identificar a los cuerpos jóvenes delgado, tonificado, marcas y narugas y y sin imperfectiones, como sinónimo de éxito, de CEO, valor y eso es peligroso. La ciencia lo viene diciendo hace años. El 32% de las adolescentes dice que Instagram las hace sentir peor. El 80% de las niñas ya usa apps de retoque digital desde los 13 años. Y el 70% de los jóvenes entre 18 y 24 años deseo pirarse después de pasar mucho tiempo en redes sociales. Las consecuencias son clara si están ahí frente a nuestros ojos. En este episodio vamos a hablar de cómo se construye el ideal de belleza que tanto nos daña y sobre todo de qué podemos hacer con él. Hoy vivimos en dos mundos a la vez. El mundo físico, que es ese donde caminamos, nos miramos, hablamos cara a cara y el mundo virtual, que es igual de real, aunque no podamos tocarlo? Y estos dos mundos no son paralelos y aislados si alimentan mutuamente, lo que pasa en uno impacta en el otro. Si alguien me clava el visto, eso me doy en el cuerpo. Si alguien me sigue y me mando un mensaje lindo, eso me alegra el día y así. La lógica de las redes se metió en nuestra vida cotidiana y en el mundo físico. Y en esa lógica nuestro valor parece medirse en números, en likes, en seguidores, en vistas, en reacciones. Justo ahí aparece el algoritmo. Esa sistema invisible que decide qué vemos a quienes vemos, en qué orden y con qué frecuencia y cómo lo decide mirándolo qué hacemos. Aquí le damos like, cuánto tiempo nos quedamos mirando un post, que comentamos, que compartimos a quien seguimos mide cada micro interacción, aprende de nuestro comportamiento y nos muestra más de eso para que nos quedemos. Y adivina, ¿qué tipo de contenido suele generar ese efecto de quedar hace más? Mirando, cuerpo jóvenes, delgados, tonificados, pieles perfectas, vidas estéticamente agradables. Entonces, el algoritmo no es solo algo que pasa detrás de las aplicaciones que vemos en nuestros teléfonos y separado de nosotros, no? Y el algoritmo se metió adentro nuestro. Y hoy tiene influencia directa en nuestra percepción de nosotros mismos. Por ende, si estás pensando que todo esto es solamente cosa de influencers o de chicas adolescentes, déjame decirte que esto no es así, esto nos pasa a todos. A vos, a mí, a tu compañera de trabajo que no sube una foto sin editarla al ch chico que sube sus abominales retocados, a la señora que no se anima a mostrarse sin maquillaje, no estamos afuera de esto, es más, estamos metidos hasta el cuento. Pensalo por un momento, si odiar tu cuerpo fuera una decisión individual, No pasaría al mismo tiempo en millones de personas. No es un problema individual, es estructural. La mayoría de las personas suben selfies con filtros, nos comparamos, editamos cada detallecito. Todo el tiempo estamos atrás de la delgadés, |
| 4:45.2 | de los muculos marcados, de la piel, sin una sola marca, ni un derano, ni una ruga. Estos mandatos secuelan en lo que comemos, en lo que nos decimos frente al espejo, en lo que subimos o elegimos no subir a redes. Usamos miles de aplicaciones, que nos saca las hojeras, lo mejora en la panza, todo para que al menos un poco encajemos. |
| 5:08.4 | Ahora en la vida real la piloteamos, después vemos. Vivir en este mundo virtual con el algoritmo digitando la forma en que nos vemos, tiene sus costos. Lo primero que genera es un fenómeno que la psicología social llama comparación social ascendente. ¿Qué es cuando nos comparamos con personas que percebimos mejores que nosotros en algún aspecto? En pequeñas dosis, sabemos que esto puede motivarnos a mejorar, pero cuando la exposición diaria es constante y sin filtro, esa comparación no nos inspira, nos aplasta, nos hace sentir insuficientes, nunca somos tan lindos, tan productivos, tan amados, tan jóvenes como lo que vemos en la pantalla. Y lo peor es que esa comparación no es justa, porque lo que vemos en redes no es la verdad absoluta, es una versión curada, editada, pensada para gustar. Entonces, compararte con un cuerpo editado es competir contra una mentira. Todo ese contenido que consumís todos los días entra en tu mente. Y si no está el filtro de la mirada crítica que te permita dudar de eso que consumís, tu mente lo toma como una verdad al cansar. |
| 6:26.7 | Y ese cuerpo delgado bronceado y musculoso parece ser el norte a seguir. Tanto contenido sin cuestionamiento genera una disonancia interna constante entre lo que yo soy y lo que debería ser. esa brecha que el filósofo Bjuntzulhan llama la violencia de la positividad, nos empuja a sentir que siempre nos falta algo, que siempre tenemos que mejorar. Nadie te obliga, te pone una pistola en la cabeza para que te muestre es perfecta. Ahora sos vos tu propio explotador. Y algo aún más útil es que este tipo de contenido coloniza nuestro deseo, porque ya lo queremos lo que genuinamente nos hace bien, sino lo que se ve bien, lo que recibe los aplausos. Nuestro deseo deja de ser propio y empieza a ser deseo algoritmo dependiente, por eso es tan importante desarrollar la mirada crítica de lo que consumimos no para dejar de usar las redes, sino para que no sean ellas las que nos usan a nosotros. Bien, frenemos un segundo acá, ¿por qué cabemos en esto? ¿Por qué cada vez más personas nos metimos en esta rueda? ¿Lo hacemos? Porque con saber no alcanza, saber que esos cuerpos y pedreditados son falsos o que son la minoría y están editados no nos protege de quererlo, buscarlo, desearlo, ojalá fuera así, pero no pasa. Porque si vamos tatuado en la piel todo esto desde que somos pequeños, mucho más profundo de lo que imaginamos. |
| 8:06.0 | Nuestro modo de ver la belleza está íntimamente tenido de estideral y además el deseo no es racional, es afectivo, es emocional, es histórico, es cultural, nadie desea hacer hegemónico por amor al músculo o a la piel disa. Lo deseamos porque aprendimos muy temprano que ciertos cuerpos reciben algo que otros no. Residen miradas, likes, oportunidades, aprobación deseo. No buscamos abdominales, buscamos pertenecer. No buscamos juventud eternas, buscamos gustar o no ser descartados. Por eso es que el algoritmo no es inocente cuando se mete en tu intimidad, entra justo donde somos más frágiles, donde necesitamos sentir que valemos que somos vistos, que alguien nos ilige, que tiene que ver esto con los ideales de belleza, entonces, bueno, todo, porque los mandatos estéticos no son sólo sobre el cuerpo, sino que nos dicen que si encajamos en ese ideal, vamos a tener más chances de ser deseados, de ser amados, aunque sepamos que es ideal de belleza, falso que nadie nunca llega ahí, que lo único que quieren es vendernos tratamientos carísimos, diez, milagrosas, no importa. Seguimos cayendo incluso personas que tienen miles de herramientas porque queremos ser amados y eso es más fuerte que todo lo demás. Voy a contarte algo personal, Algo que me da pudor, porque siento que puede ser malinterpretado, sobre todo, porque hace mucho que vengo trabajando activamente para cuestionar los mandatos de belleza. Ahora, yo sé que hay toda una estructura económica montada para sostener ese ideal, que hay un mercado, que vive de vender los dietas, pastillas para adelgazar tratamientos estéticos, con máquinas que nos prometen, rejuven ser, no se estirar la piel, eliminar la grasa. Sé que todo eso además está sostenido por una maquinaria televisiva, publicitarie de redes sociales que que instala modelo hegemonico de belleza que deja por fuera a otros cuerpos, por si les digo los celos es muy bien, te juro que lo sé, pero a mí en lo personal me sigue generando miedo es ideal porque todavía funciona dentro mío, digo lo cuestiona Meo con ese idealo de construyolo de sarmo, lo entiendo incluso racionalmente, lo entiendo, pero no puedo dejar de desearlo. Lo que sí puedo decir con orgullo es que hoy ya no lo busco al menos de manera desesperada, ya no adapto mis rutinas y mis deseos para perseguir ese ideal, pero muy en el fondo, sigo viendo como lo vello a esos cuerpos egemonicos mientras escroleo en Instagram y me da mucha bronca, que sea así, me da tristeza de mi misma, pero a la vez me entiendo, entiendo por qué me pasa, entiendo que lo más terrible no es solo que ese ideal exista, sino que nos habite, que se nos haya metido tan adentro, que incluso sabiendo que es una mentira nos siga influyendo. Por eso digo que eso es lo que hay que desarmar. La idea de que la plenitud está atada a un cuerpo perfecto. La idea de que solo si nos parecemos a ese molde, vamos a ser amados deseados, aceptados, porque eso, aunque nos lo repitan, mil veces, es mentira. Si hemos también los sensices así, quedate, porque en la parte práctica te quiero contar herramientas concretas para saber qué hacer con esto. Hablamos ahora de las consecuencias reales que tiene seguir este ideal sin cuestionarlo. A ver, no te quiero asustar, pero si quiero que tome es consciencia de cosas que quizás ni sabías que te estaban pasando. Primero y gran consecuencia es que no te gusta tu cuerpo. A esto lo llamamos insatisfacción corporal crónica, es decir, Te levantas bien, te sentis bien, pero después descronear 10 minutos en Instagram, sentis que tendrías que tener la piel más estirada, tendrías que bajar unos quilitos, te miras en el espejo antes de salir y te sentis menos, quizás hasta empezás a posponera actividades que te gustan, como ir a la playa, usar cierto tipo de ropa, o sacar tu una foto por cómo te ves. La segunda consecuencia de no cuestionar, que el ideal de belleza es la desconexión con tu cuerpo. Es decir, ves a tu cuerpo con un objeto estético a corregir, no conectas con él de verdad. ¿Cómo es pensando en si eso te engorda o no? No, no, no, no |
| 13:05.3 | en si tienes hambre. Te maquillas no porque tengas ganas, sino porque sin maquillaje te ves mal. Hace ese ejercicio, no, para sentirte fuerte, porque sabéis que eso es saludable para liberar en Dorfina, sino como castigo por lo que comiste. Usas filtros hasta en las videos llamadas, ya no te preguntas cómo te sentís con tu cuerpo, sino si se ve bien |
| 13:28.8 | para los demás. La tercera consecuencia es la fragilización de la autoestima. No la hacemos con una autoestima fija, la construimos. Y al principio no se construye desde adentro, sino que es desde afuera. Con lo que los demás nos dicen, |
| 13:46.8 | con cómo nos miran, con cómo nos hacen sentir, el autoestima primero es heteroestima, es decir, necesitamos que alguien nos vea y nos valore para después empezar a valorarnos nosotros. todos los mensajes de los otros van a aramando una especie de casita interna, una voz que primero es de los otros, pero después pasa a ser propia. Esa casita se construye sobre todo en la infancia, pero no termina ahí. La autoestima se sigue construyendo toda la vida. Y entonces, aunque yo haya sido siempre una persona segura de mi apariencia, se empieza a recibir todo el tiempo, mensajes que me dicen, que tengo que cambiar, que no soy suficiente, que no me parezco a ese modelo que me tengo que parecer, la casita interna que parecía, mujer solida, empieza a tamalear. Imaginate, además, si esa base nunca estuvo muy bien construida, el impacto es mucho más fuerte. Por eso, para questionar el ideal de belleza y dejar de medirnos con una vara imposible, muchas veces no alcansa con querer temas. Muchas veces necesitamos ayuda y acá vengo a traerte que la terapia suele ser por excelencia y el espacio no esté trabajo. Se puede hacer de manera profunda y acompañada y aprovecha a contarte que si quieres empezar terapia con nuestro equipo de psicólogos y psicólogos puedes ver todos nuestros servicios en la página de pcima moliti. Te voy a dejar el link a nuestra web en la descripción de este episodio. Ahora sí volvamos al episodio para ir a la parte práctica. Hoy te quiero regalar una de las herramientas más validadas que tenemos para proteger nuestra salud mental y que además es de las más valiosas que podés desarrollar en tu vida que es la capacidad de cuestionar lo que ves, de poner en duda y no tragarnos todo lo que vemos infiltrocritico, porque la exposición pasiva a ideales de belleza tiene muchos efectos medibles, la exposición repetida ideales corporales y reales aumenta mucho la |
| 16:07.2 | insatisfacción con nuestro cuerpo, la vergüenza corporal, incluso el riesgo de tener un TCA y la |
| 16:14.4 | baja autoestima, no cuestionarlo facilita que internalizemos el ideal. En cambio, cuestionarlo le |
| 16:23.2 | quita poder. Así que si sentís que algo de lo que hablamos hoy tocó alguna fibra, vamos a ser Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidad Universidadéfono y abrir tu Instagram. ¿Listo? Bien, ahora vas a apretar la lupita que aparece abajo. Bien, perfecto. Quedate mirando, es unito, no escrole, rápido, simplemente observa. ¿Qué ves? Todo eso que ves no es azar. Esa lupita es tu algoritmo. El recorte de realidad que se fue armando con cada like, con cada segundo de atención, cada vez que te quedaste mirando un cuerpo, una cara, en psicología sabemos que el cerebro normaliza lo que ve muchas veces lo toma como referencia, como de esto es lo que hay que hacer. Así que esa lupita no solo muestra contenido, molde a tu percepción. El paso número dos, quedate ahí observando, ¿qué de cara y cuerpos, ves. Los cuerpos se muestran ahí. Son medio parecidos, son hegemonicos. ¿Qué te hacen pensar de tu propia imagen? ¿Cómo te sentís vos cuando los ves? ¿Te gustas más o menos? Sabemos también que la comparación constante con estos ideales y reales impactan el auto autoestima aunque sepamos que son falsos porque como te decía antes la comparación no es racionales, emocional y no controlamos como nos sentimos. Ahora, espera que el ejercicio no termina acá, hay un paso 3 que es educar a tu algoritmo. Así que deja de seguir silencia, |
| 18:06.0 | empieza a seguir cuentas que alimenten otras partestullas, que no te quieran cambiar, sino que te inutran, modificar el entorno, reduce el año. No todo cambio siempre empieza desde adentro. Muchas veces los cambios poderosos, que empiezan cambiando qué dejamos entrar. Podemos moldear nuestro entorno y nunca está además decir que si pudieras limitar el uso de pantallas mejor, porque no es lo mismo estar consumiendo contenido durante una hora que hacerlo por 5 o 6 horas. Nos pasamos la vida entera tratando de encajar de ser lindos, lindas, flacas, musculosos, exitosas, bronceadas, con ejecutis perfectos, sin arrugas, como si eso garantizar a que la gente fuera a pensar, ¡wow, que exitoso! Yo no sé, pero yo ya estoy cansada de pelear con mi cuerpo, o de no gustarme en las fotos, de castigarme por lo que como. De vivir con la sensación de que siempre falta algo más, basta de batallar contra nosotros mismos. Dejemos de hacerle la guerra a nuestros cuerpos, basta de maltratarnos, de compararnos. No nacimos para perseguir ese ideal. Nacimos para evitar este cuerpo que tenemos con sus marcas, su historia, su belleza única, tu cuerpo es tu casa, tu templo, siempre estamos a tiempo, debajarnos de esta carrera absurda. ¿Quiese hay alguna de estas medidas? Te dejo esta recordatorio. No te necesé ser más linda, más lindo. |
| 19:47.9 | En realidad, |
| 19:49.1 | te necesé ser más libre. |
... |
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