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Relatos de la Noche

Las Advertencias de la Muerte (historias paranormales)

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 9 May 2025

⏱️ 41 minutes

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Summary

A veces las apariciones no buscan asustarnos… sino advertirnos. En este episodio especial de Relatos de la Noche, conoceremos historias marcadas por señales, por presencias que se manifiestan justo antes de que algo terrible ocurra. Empezamos con el testimonio anónimo de una mujer que, tras perder a su padre durante la pandemia, recuerda una visión que él tuvo una noche antes del terremoto de 2017: una figura llorando desde el techo de un edificio que, horas después, colapsaría. Luego viajamos a Acapulco, donde una joven y su familia enfrentan manifestaciones extrañas después de mudarse a una casa dañada por el huracán. Continuamos con el relato desde Costa Rica de un joven que, tras ver el famoso caso de Josué, comienza a experimentar fenómenos inexplicables. Y cerramos con una historia ocurrida en España, donde la niñera de una familia comienza a ser acosada por algo que habita dentro… y fuera del espejo. Si has sentido que alguien te observa desde donde no debería, este episodio es para ti. Compra mi libro aquí: https://www.amazon.com.mx/Relatos-noche-Uriel-Reyes/dp/6073836201/ También está en la librería más cerca de ti o en tu preferida para comprar en línea. Síguenos en instagram: https://www.instagram.com/RDLNoficial/ Comparte tu relato en: mirelatodelanoche@gmail.com Contacto comercial: ventas@sonoromedia.com

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Transcript

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Me ocurro que en mi cama abrazando mis piernas y recé. ¿Por qué me sigo ras? No te voy a jugar conmigo. Muy buenas noches a la mejor comunidad de Internet. A la mejor comunidad del mundo, a ti quieres parte de la comunidad, regatos a la noche. Gracias por acompañarnos en una noche más, una noche distinta en la que hablaremos de lo que se aparece en los lugares más cotidianos, de apariciones que parecen anticipar la tragedia, de las señales que solo algunos pueden ver, y aunque no entendamos el todo, reconocemos como una advertencia, como una presencia que camina entre nosotros, sin prisa, pero con un propósito, como un fantasma que cuando aparece, no lo hacen vano, así que si están listos para dejarse llevar por el miedo, no es que se inventan, sino el que nace de lo que ya no podemos ignorar. Es momento de apagar la luz, ponerse cómodos y entrar a los siguientes relatos de la noche. que mi historia es anónima, pero agradezco a toda la gente de la comunidad por escucharla, por prestarme unos minutos esa atención. Les voy a contar una historia de mi papá, quien murió por el covid en los peores días del 2020. Era un hombre mayor, de más de 70 años. 15 mayor que mi mamá. Fue la persona más trabajadora y buena que conocí. Era muy sensible y creo que lo era en todos los aspectos. Toda su vida pudo ver cosas que los demás no podíamos. En el 2017 yo trabajaba en la Conde de Seno Estudio. A veces me quedaba hasta muy tarde, mi papá pasaba por mi para irnos juntos a la casa. No le quedaba precisamente de camino, pero no le gustaba que caminar a sola, aunque en teoría era una zona segura de la ciudad. Recuerdo que era una noche calidad de septiembre, salitar de con una amiga y saludamos a mi papá. Los tres caminamos hacia la avenida y surgentes para tomar el metro bus. Mi papá venía contándonos algo, nos estaba haciendo reír cuando... acupió. Algo sucedió que se quedó cachado de repente. De amiga pareció no notarlo, pero yo lo conocía. Le pregunté si todo estaba bien y el dijo que sí, pero se que voltea. Ya habíamos pasado por una edifición muy alto y se ya volteándose allá, hacia el último piso. Lo ignoré porque mi amiga seguía con el plática. El estación del metrobusto nos caminos contraarios, ella y nosotros, pero mi papá ya no platicó más conmigo, se fue en silencio todo el camino,

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lo cual era sumamente extraño en él. Ya en la casa yo me fui a costar sin senar porque estaba muy cansada, pero mi papá se quedó platicando con mi mamá. En algún momento que salía al baño escuché que bajaron un poco la voz, como si no quisieran que escuchara de que hablaban, se llenan la cocina. Me quedé por un momento en el pasillo intentando

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escuchar y intentando entender por qué todo tan sospechoso. Lo único que recuerdo fue que mamá le decía, hace mucho que no la veías, puede que no sea nada, ya tienes los ojos viejos. de impurvencida. No iba a entender y ya después había tiempo de preguntarla, mi papá. Así que me fui a dormir y dejé el tema por la paz, pero al día siguiente, pasó lo más aterrador que he vivido. Muchos van a coincidir con Eguaquí. la una con que tor 14 de la tarde, la ciudad se simbró como yo nunca había sentido. Momentos antes habíamos hecho un simulacro sin tomarlo en serio, solo porque había que hacerlo, e increíblemente ese mismo día, un termoto espantoso sacudió varios estados del país de forma viol. Para los que no sean de México, permitan explicarles que el 19 de septiembre de 1985, la ciudad vivió uno de sus episodios más oscuros. Sufrí un terremoto que tuvo muchas perdidas materiales, pero sobre todo, muchas, muchas perdidas humanas. Desde entonces, cada 19 de septiembre se lleva a cabo un simulacro. Por eso era tan increíble que exactamente ese día, 32 años después, momentos después del simulacro, volviera a temblar con tanta magnitud. la alerta sísmica ni siquiera sonó hasta que ya todos estaba sacudiendo. Se cayó una fachada del edificio donde estábamos y tuvimos muchas suerte de que no golpear al gumo de los que salimos corriendo. Mi papá me llamó cuando apenas iba pasando el temblor y apenas tuve tiempo decirle que estaba bien cuando le llamaba se cortó, cuando perdimos todas las líneas, cuando la ciudad se quedó en comunicada, un

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rato después seguíamos afuera, sin poder entrar al edificio, y mi jefe nos dijo que quienes

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pudiéramos irnos, lo hiciéramos, pero varias de las personas habían dejado su muchila,

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sus cosas dentro.

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Por suerte, yo siempre traí con mi mochila muy pegada a mí y tenía todo conmigo, así que fui a la única que mandaron a casa. Dejaron que fuera a ver que mi familia estuviera bien. A caminé sola. Completamente sola, pero rodeada de miles. De decenas de miles de personas que se deambulaban por la colonia sin saber qué hacer, es el hecho.

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Muchos de ellos con... No es tan bien solo pero rodeada de miles, de decenas de miles de personas que deambulaban

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por la colonia sin saber qué hacer, en silencio, muchos de ellos con la mirada perdide con la cara llena de polvo. Las calles estaban llenas a caminantes, los carros habían perdido su espacio para circular. dirigía sin surgentes cuando no te algo que hasta el día de hoy no puedo no puedo superar. Apenas a dos cuadras de mi trabajo un edificio se había derrumbado por completo, uno que conocía bien aunque nunca le prestaba atención, siempre caminaba por ahí. el edificio que había visto mi padre la noche anterior y que lo había puesto raro. Me quedé ahí, en frente, mirándolo, mirándolo todos los héroes, policías y trabajadores de oficina que se acercaban a ayudar a buscar sobrevivientes. En ese momento el sonido de los motos acercaba mis espaldas, pero no me hizo voltear. Lo hice hasta que sentí unos brazos que me rodeaban con fuerza. Y papá, mi papá había ido a buscarme. Quien sabe cómo había conseguido que un chico con un amoto lo llevara a buscarme. Y a mi pap papá le te reban las motos. Después le

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pregunté si conocí el muchacho, si trabajaba con él o algo pero me dijo que nunca antes lo había visto. Simplemente tenía que encontrarme, estaba muy preocupado por mí y le pregunté cómo me había encontrado, cómo sabía que estaría exactamente ahí, pero eso no me lo contestó.

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Que me enlamos ustedes. me había encontrado, ¿cómo sabía que estaría exactamente ahí? Pero eso no me lo contestó.

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Caminamos sus tinsurgentes, esta vez no había circulación. Y caminamos, caminamos por

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ursala casa contemplando el miedo de la gente, la destrucción que había dejado la sacudidad violenta de la ciudad. Ya acerca de la casa encontramos a mi mamá y a mis hermanos que hay que...

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...mus la destrucción que había dejado la sacudidad violenta de la ciudad. Ya cerca de la casa encontramos a mi mamá y a mis hermanos en la calle. Nos arasamos por el enorme privilegio de tenernos, de estar juntos. Sabíamos que mucha gente, muchas familias a partir de ese día no iban a tener la misma oportunidad. la tarde, mi papá me confesó que fue lo que había visto, lo que lo había puesto tan raro la noche anterior. Algo que sola había visto tres veces antes en su vida, pero que había aprendido a entender. Cuando caminábamos la noche anterior, un buen surgente es, repente escuchó un suyoso. Algo que llamó su atención, notó que venía de arriba, del edificio, del último piso, pero en realidad lo que lloraba estaba en el techo, era una mujer muy delgada, del el luto él, todas en negro. Alguien que él había aprendido a entender que era la muerte, como si llorara porque en unas horas más tarde la iban a ver por quienes había de llevarse. Me confesó que una de las veces que él había visto antes, de igual manera sobre un edificio de pocos pisos, fuimos días antes del tarremoto del 85. Abrazé a mi papá y entendí todo lo que había revivido, todo lo que había llevado por dentro de ese que la vio, el miedo con el que buscó la forma de llegar hacia mí esa tarde. Y tengo que cerrar esta historia de una forma mutrista cuando mi papá se enfermó de covid, cuando le dio solo a él en la casa, a pesar de lo mucho que lo cuidamos, tuvimos que llevarlo al hospital. cuando lo bajábamos el carro miro hacia arriba y nos apretó las manos a mi y a mi mamá. ¡Hay muchas! Tijo, hay muchas mujeres llorando allá arriba. No sabemos si se refería a la gente que estaba perdiendo sus familiares, a la gente que estaba por perder la batalla con aquella enfermedad, si bien, en aquel momento lo sinó por la debilidad. Solo estaba mirando hacia arriba del edificio, hacia arriba del hospital. Yo creo que muerte a Isolo I, y ese es lo que él veía, pero me aterra pensar en esa visión cuando

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un papá tenía tanto miedo en que haya visto una fila de mujeres de negro llorando por los muertos sobre que el hospital, sabiendo que él estaba a punto de entrar ahí, de encontrarse con ellas. Y eventualmente, ahí perdió él también la batalla, pero nos quedan para siempre sus historias,

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esas nos olvidan si no lo dejamos, damos pop-up y gracias por escuchar, comunidad. Buenas noches comunidad, me llamoamo Jenny y soy de Acapolco Guerrero, y aunque soy muy fan de las historias paranormales, debo confesar que no soporto vivirlas. Desde miya me ha pasado cosas raras, muchas de ellas intenta ignorarla o convencerme de que no había pasado, pero hoy quiero compartir un conjunto de manifestaciones que todavía me da miedo recordar. Quizás nuestro encuentro con lo paranormal comienza cuando yo tenía cinco o seis años. Mi mamá tiene una figura de la santa muerte, blanca. Nunca lo usó para cosas malas y en casa le llamábamos la niña. Yo no le tenia miedo, pero mi hermana mayor decía que esa cosa la seguía. Que cuando subió bajaba las escaleras, sentía asumirada y a veces, a veces la podía ver en oscuridad. Como si la siguiera cuando nadie más podía verla. Le reclamo a mi mamá que la quitará, que será llevar a que no la quería ir, y mi mamá siempre le respondía que no debía tenerle miedo. Con el tiempo la santa muerte desapareció, o al menos dejó de estar en casa. Mi mamá nunca nos dijo si se le había llevado, si le había regalado o algo así. Simplemente desapareció. Yo no sé si esto tenga relación con lo que vivimos después, con la casa que me hace escribirles esa historia pero quería comentarlo como un antecedente. Y es que pasaron los años y después el terriblo racanotis nos cambiamos de casa, la que teníamos ya no era segura, ya no la podíamos evitar, así que encontramos una de tres pisos con azotea. Ahí vivimos dos familias, mi mamá y yo con mis dos sobrinas y en el tercer piso una gran amiga de mi madre, a la que yo siempre consideré mi segunda mamá, ella es sus hijos. La primera noche ahí fue difícil, apenas habíamos mudado a los colchones y yo dormí solo en un cuarto porque mis sobrinas aún no llegaban. Estaba sola con mi gatita, Emma. La habíamos adoptado después del huracán, la encontramos sola y esustada. Era una gatita blanca con manchas, café y ojos azules. Acababa de ser operada para que no tuviera crías, así que estaba recuperándose. Yo dormía con ella y la cuidaba mucho. Ese noche me gustó de conocir, fue un mesimetapé por completo con mi covija blanca favorita. me sentía segura si, aunque mi mamá siempre me decía que no me dormiera de esa forma porque así se tapan los muertos. Me dormí, pero la madrugada sentí mucho frío. Cuando desperté la covija ya no estaba sobre mí, estaba perfectamente doblada al lado de mi cabeza. Eso me asusto mucho, yo no me destaba ni cuando hace calor. La extendí y me tapé da nuevo, y noté que Emma no paraba de mojar. Le dide comer pero no quiso, la bajé el primer piso por si quería usar su caja de arena, solo se quedó sentada en una esquina, mirando fijamente hacia las escaleras. Esa noche no sé cómo por los nervios, pero lo gredo dormirme, pero al día siguiente les conté toda mi mamá y a mi segunda madre y me escucharon, pero se quedaron en silencio. Y mi mamá no me creyó. Y es que nadie le interesa pensar que en su nueva casa hay fantasmas. La segunda noche fue peor. En algún momento de la madrugada escuché como tocaban a mi puerta. Un golpe, luego otro. De tuve la música de mis audífonos y escuché dos golpes más. ¿Eres tu mamá? Pregunté, pero nadie respondió. Solo me quede quieta abrazando a Emma. Poco después ella empezó a mochar de nuevo. Intenté tranquilizarla pero parecía estar muy nerviosa. Yo tenía miedo pero me importaba más Emma así que tomé valor y salí del cuarto. Vajé a mi gatita el primer piso, intentando extraerla, darle agua, comida y otra vez he quedo mirando hacia una puerta, como si hubiera algo en la oscuridad. Blaya me pronuncia caso en absoluto. La cargué para subir y cuando estábamos arriba yo lo tan feo que la solte, salió corriendo. Me miró desde las escaleras con una expresión que no sabría explicar. Me dio mucho miedo verla así. Una semana después, emamurió. Mi mamá le encontró en antigua casa, donde pasamos el huracán. No tenía golpes, ni veneno, ni explicación alguna. Simplemente se murió. Yo no estaba en el capulco cuando ocurrió. Me sentí muy culpable. Le había llevado el veterinario antes de irme y estaba bien, sólo esperaba que le guitaron unos puntos de superación. Después de su muerte la casa se volvió pesada, todavía más, todos comenzaron a sentirlo. La mi segunda madre le tocó ver una sombra alta y muy delegada a pasar frente a su ventana, en la madrugada. A mi mamá le tocó sentir un aire afrios saliendo del baño. Sentirlo claramente como si ocupara un espacio y también que le tocaron una puerta por la noche. Mi sobrina también vivió algo. Estaba solo en el cuarto y sentió que alguien se acostaba junto a ella. Sintió como el colchón se un día. Tensó que era yo pero cuando volto, no había Momentos más tarde, yo como la perilla de su puerta se giraba, y luego la puerta se cerrava sola. Como si alguien que no podía ver estuviera saliendo. También tuvimos un episodio extraño con su mochila. Una noche mientras platicábamos, no te hizo mochila al pie de la cama. Le dije que la pusieron el sillón pero ya no quiso levantarse. Seguimos hablando y cuando menos lo pensamos, la mochila ya no estaba. Estaba perfectamente colocada en el sillón donde le había dicho que la pusiera. Fue ahí cuando las dos fuimos testigos de algo que todos en casa comenzaron a creer. Ya no era solo mi palabra, sino un conjunto de situaciones inexplicables que todos sabíamos experimentado. Cada quien tenía su historia. Por eso le preguntamos al muchacho que cobra la renta si algo había ocurrido en esa casa. Nos dijo que antes vivió una familia con un bebé, que una vez lo dejaron en la cuna y después lo encontraron afuera, pero sano y salvo, y no sabía de nada más grave. Tan solo nos recomendó echar agua bendita. Hoy ya nos pasan tantas cosas, pero la casa sigue sintiendo se pesada. Y a mí no me gusta quedarme sola, espero no tener que hacerlo nunca. Muchas gracias por escucharme. Comunidad como siempre, gracias por llegar hasta acá, hasta la mitad de este episodio y por supuesto agradezco la oportunidad que nos dan de llevar a ustedes estas historias. Recuerden dejarnos sus opiniones, sus comentarios, son muy importantes para nosotros y aprovechamos para comentarles a todos y todas los que nos están escuchando en Spotify, que estamos nominados en dos categorías para los Spotify Awards, así que están invitados a votar, no solo por nosotros, sino por todos sus programas favoritos, pero el intermedio se ha acabado. Espero que ya han respirado un momentito porque seguimos con más historias esta noche, porque aún no sobrevive en este episodio. Continuamos. Saludos de esa costa rica. Me llamo de Arrembergas, el historia que soy a punto de contar, podría decirse que es más como una serie de historias cortas que giran alrededor del mismo tema. Prometo no explallarme mucho contando esto. Comienza una tarde viendo videos de terror. Siempre he sido un gran creyente y un gran consumidor de todo lo paranormal, así que a veces me pasaba a la estar desviendo historias o relatos de terror. Entre tantos videos que habían disponibles me salió un lo que llamó mi atención, mucho por encima del resto. Era un video contando a manera de resumen el caso de Josue. Supongo que muchos lo conocen, es uno de los casos más amosos de un programa de radio mexicano. Y a su vez, uno de los episodios que más misterio e incógnitas tiene a su alrededor. Es la historia de un hombre que es un pacto con el diablo por riqueza, y no solo se lo cumple, sino que se dan supuestas manifestaciones en vivo mientras el joven relata su historia. De puse a ver ese video, esperando que fuera otra historia común y corriente, pero más o menos a la mitad de este... Escuchón golpe. Algo se había caído en la habitación en la que estaba. Era una mochila. Esto me pareció sumamente extraño ya que la mochila estaba encima de una mesa bastante grande, así que no fue por un tema de espacio o del posicionamiento que esta se cayó. No me preocupó, seguiendo el video, y más o menos es el final de si que había personas que comentaban que, al ver esta historia completa, cosas extrañas habían pasado en sus casas. me pareció curioso pero no le dí importancia nuevamente y te frené de ver el video sin más. Unos cuantos meses pasaron y en una noche de viernes me picó de nuevo la curiosidad sobre ese caso. Así que como no tenía nada más que hacer, me propuse ver el video completo. Que dura una hora y 30 minutos, me encerré mi cuarto, tomé mi solar, conecté los odífonos, me puse uno y empecé a ver el video, al inicio todo estaba normal, no estaba que nada raro estuviera pasando. El video los minutos avanzaban y empecé a creer que esta vez no iba a pasar nada extraño. Pero de repente, más o menos en la mitad, escuché un golpe, un golpe sobre una madera, sobre una puerta. Lo ignore, decidi creer que era algo que venía de afuera y seguía escuchando. Además de eso nada extraño ocurrió, solo sentía ciertos escalofrios ya que los sonidos que aparecen en la historia me parecen inquietantes, pero no hubo ningún otro evento tangible. Al trebenar de ver la hora y media del caso, sentía algo de curiosidad por ver qué era lo que había sonado, así que me levanté de mi cama. Me asume y vi que la puerta de mi habitación estaba abierta, más o menos hasta la mitad. Esto no lo había notado antes, porque para entrar en dicho cuarto había un pequeño pasillo que cubría toda la visibilidad de la puerta, así que para poder verla tenía que levantarme y asumarme. Al ver que la puerta estaba abierta, sentí un frío pulsante recorriéndome todo el cuerpo, y es que yo la había cerrado antes, me había asegurado de hacerlo. Se redeco el pipo y volvía a la cama. Esa noche no pude dormir. Me quedé viendo memes y otros contenidos, no relacionados al ópera normal para tratar de olvidar lo que había pasado. Pasar un año hasta que volvía a ver algo relacionado con el caso de Josue. Estaba con dos amigos si les había comentado sobre las experiencias viendo dicho video. Ellos como era desperar no me creyeron, así que les propuse que lo vieramos esa noche y accedieron. Nos pusimos a verlo los tres, el curso de acciones fue más o menos el mismo. Al inicio no parecía que nada fuera de lo normal estuviera pasando y simplemente estamos comentando entre nosotros lo que se decía en la historia, pero más adelante, casi a la hora de haber comenzado, empezamos a notar que las flores que tenían a mi con su salón se estaban moviendo. Esto era raro ya que no había ninguna fuente de aire como para que dichas flores se movieran. Y lo más curioso, es que esto solo pasaba con las luces apagadas. En cuanto pendíamos las luces, las flores se quedaban estáticas, pero en cuanto los apagábamos empezaban a moverse lentamente. Seguimos viendo el video, yo no cinco minutos después, son un fuerte estruendo cerca de la casa. Eros unidos de un golpe de metal, fue un golpe bastante fuerte. Curiosamente la dirección de donde escuchamos el golpe, era hacia el parque. Un parque a la vuelta de la esquina, de los cuardas afirman que se han visto cosas por las cámaras, que espantan. Fue como si, algo nuestro video lo subiera al bortado, pero esas horas estaba completamente vacío, no había nadie ahí, una razón o una explicación para ese ruido. No pudimos continuar viendo el vídeo después de eso. Desde entonces no he visto nada de ese caso. Si alguien en la comunidad ha vivido alguna experiencia similar con este o con cualquier contenido que crean, está de alguna manera cargados de energía. Sería genial si pueden compartir sus experiencias en los comentarios. Para si ver que no estoy solo. Cuéntennos si les ha pasado. Cuéntennos con cual. Aún no comprendo del todo lo que pasó. He llegado a pensar que fue el estrés que jugó con mi mente, pero es solo dejar en su criterio comunidad. Hola, me llamo Neftali, soy de un pequeño pueblo en el estado de Clascala. En noviembre de 2024 recibió una oferta de trabajo para cuidar niños en Madrid, España, y por supuesto que acepté. Desde el primer día en que llegué a esa casa sentía algo pero no sabría explicarlo. Sentía una presencia extraña. Algo que era palpable aunque no me parecía maligna ni mucho menos, así que decidí no prestar la atención, aunque era evidente que había energías ahí que no podía entender. Mas o menos a las semanas de estar ahí, la señora de la casa invitó a cenar unas primas uyas. Ellas practicaban una religión bastante peculiar, cuyo nombre no logró recordar. Lo menciono porque en mi familia mi mamá es muy cercana del catolicismo y me creo con esas creencias, por eso yo siempre usaba una medalla de San Benito que ella me regaló. Esa noche mientras preparaba la cena, escuché llegar las primas, y en cuanto pisaron la casa algo cambió. Esta presencia que hubo sentido al llegar, simplemente desapareció y fue reemplazada por una sensación inquietante. Hostile, buenas noches, escuché a mis espaldas. Me sobresalteí que el sigurito era una de las primas, luego de tomar aero respondí, buenas noches.

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Ella me miró de arriba bajo y sumirada se tuvo justo donde colgaba mi metalla de San Benito. En ese instante sentió un fuerte dolor en el pecho, acompañados de neuceos horrible, sin decir nada más la mujer se dio media vuelta y empezó a caminar. Esto es a sonar increíble, lo sé, pero en cuanto se fue, la midaya se cayó al sol y rodó por el piso, como si se tratara de escapar. La cadena se había reventado y no entendía cómo era posible, era gruesa y resistente, absolutamente no tenía lógica. Esa noche cuando terminé a mis pendientes me fui a mi habitación. Las náuseas seguían con mi hijo, mi novio me llamó y me queje con él sobre cómo me sentía. Mientras hablábamos escuché ruidos en la cocina. Supuse que quizás el señor de la casa había bajado por algo de comer,

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pero se me hizo raro. Él era muy estricto con su alimentación. Luego pensé que tal vez eran los niños. Terminando la llamada, alguien tocó a mi puerta. Pregunté quién era. Terelo único que escuche fueron pasos rápidos, como si un niño corría hacia las habitaciones. Lo habré ignorado si no fuera porque las pizadas me recordaron. Las de la bebete dos años que cuidaba. Me pregunté, ¿cómo se salió a su con? la puerta de abrió la puerta de su habitación si está alta y pesada? Salí corriendo a buscarla, pero no. Ella seguía ahí. Dormí de su cuna, tranquila. Mi asusté, mi asusté mucho. Quise convencerme de que no las nauseas y el sueño unas además, ya casi eran las dos de la mañana. Mi cuarto y el baño estaban al fondo, justo frente a la cocina. Cuando salía, podía verme reflejada en un espejo enorme y culgado sobre la estufa. Que me han gustado los espejos, y esta noche menos. Sarí del baño por alguna razón, miré a ese espejo, y ahí estaba. La niña, la misma que yo cuidaba, estaba dentro del espejo, no era un reflejo, estaba ahí. Tal vez me sentía tan mal que no reaccioné, me sentía tan cansada que sabía que no podía lidiar con eso, que no lo suportaría. Simplemente me metía la habitación y me dormí. Al día siguiente a la 6 de la mañana me listé como de costumbre. Busqué mi medalla para colgarme la pero no le encontré. Me preocupé, no solo tenía valor religioso y de protección, sino sentimental. La busqué por todos lados, pero simplemente no apareció. Camino el colegio, empecé a preguntarme si lo que vivía en la madrugada anterior fue real, o si simplemente me estaba volviendo loca. Nunca había cuidado, niños, y ahora tenía que hacerme cargo de cuatro, jamás en mi vida había cambiado un pañal antes de eso. Todo lo que había aceptado con gusto ahora me parecía complicado, imposible, me generaba mucha ansiedad. Reversa la casa, cerra la puerta, por alguna razón me sentía tranquila, incluso de buen humor, apague unas luces

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que se ven quedan sentidas y pensé en que preparar de comer. Al pasar frente al cuarto de las niñas, escuché claramente que alguien me llamó. Vuelte inmediato lista para responder, pero entonces lo recordé.

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La casa estaba vacía. Nadie, absolutamente nadie debía estar ahí. Un escalo frío me recorrió completita. Escuché pequeños pasos acercándose. Y no sé cómo para ocurrir. El piso de madera vieja rechinava con cada pisada como en una película de terror, como lo diaba, no refugía en la cocina, tome un cuchillo y me pegue contra la pared mirándose a la puerta. ¡Solo esperé! ¡Esperé allí, esperé, pero no llegó nadie! ¡Solo escuchar risas! Risas que parecien volarse de mi hiker corriendo de la casa. De empecé a temblar. Las náuseas regresaron con fuerza. Intente distraerme hasta que llegó por fin mi compañera de trabajo, quien se encargaba de las habitaciones. Sentí que me vies al vaso a la vida. Más tarde al regresar de recoger a la niña. Traté de no pensar más en lo ocurrido. Pero esa noche en la ducha algo furió pasar. Me gusta bañarme con agua fría, quedase helada, pero ¿sabes? La puse caliente, muy caliente, y elviendo sin pensarlo, había puesto un músico en el teléfono pero apenas me había metido al agua de tu voz. Tienes que ir un fallo normal, que se había bloqueado la pantalla o algo. Alguien me apagó la luz. El agua caliente de pronto me asixiaba. Me dio mucho miedo estar ahí en oscuridad e intenté abrir la puerta, pero sentía que alguien le detenía desde el otro lado. La puerta no tenía seguro, así que es era la única explicación. Alguien se había acercado hasta el baño de servicio, ese que sólo llusaba, había entrado, y no me dejaba salir. Empezó a sentir que me asfixiaba porque el vapor no me dejaba respirar, empezó a sentir como me quedaba el agua, que ahí en desesperación al nupo de la fría, al estar atrapada y grité, me olvidé de la pena y grité por ayuda y golpeé la puerta con mucha desesperación. Entonces pues un rato mi jefa, la señora de la casa me escuchó y fue abrirme la puerta, me miró muy preocupada, que ahí que necesitabas un baño muy largo porque la regadera se escucha desde hace rato. ¿Qué te pasa? Estás pálida. ¿Por qué gritabas tan feo? Un rato. Pregunté. Llegó la señora que apenas me iba metido y ella dijo que esa regadera es fuidosa, se escucha por toda la planta baja que ella estaba en la cocina y que yo ya tenía casi una hora y no supe que responder su rola agradecí por ayudarme me fui a mi cuarto esta noche me dormí profundamente en cuanto me costé por primera vez este que llegué, pero me duró mucho, desperté sudando con el corazón a mil. Al mirar hacia el pequeño espejo en mi habitación, el mi tocador. Ahí estaba ella. La niña de la casa otra vez, dentro de un espejo, mirándome perú, sin rostro, como si no tuviera ojos nariz ni boca, yo sabía que era ella, por la complexión, por la forma de moverse, y en la niña me hacía señas para que me acercara, o lo que sea que estaba en el espejo me hacía señas, me levanté ya no estaba, pensé que mi mente realmente me estaba torturando, como si fuera sin tensión volverme en loca, pero por si las dudas volte el espejo para que tiera hacia la pared, me ocurro que en mi cama, abrazando mis piernas y recé. ¿Qué me cierra? ¿Me quieres jugar conmigo? No sé cómo explicarlo, pero... escuché muy bajito a la voz de la niña, como si viniera de dentro del espejo. Me levanté y me fui a selvaño, ahí me acosté y pasé la noche. Y así fueron cuatro noches seguidas, cuatro noches dormiendo ahí. En contos cuerecieron posible estar en mi cuarto, en todo momento había algo en el espejo. No siempre me hablaba y estaba contra la pared, pero se sentía esa presencia era mutable, magnética, atraía toda la habitación hacia ella, incluida mi atención. hasta que nos fu a vacaciones, sólo entonces esta cosa me dejó en paz. Durante tres semanas estuve tranquila, pero cuando regresamos a la casa, cuando yo estaba decidida afrontar diferentes esas manifestaciones, decidida notar la importancia que no tenía. Me dejaron sola de nueva cuenta. Completamente comprometida a volver a la normalidad. Me intenté dormir en mi cama. ¿Por qué te fuiste, Tali? ¿Por qué me dejaste? ¿Estás enojada. Me parlice...

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Esta vez...

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La voz venía de afuera del espejo.

...

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