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Dante Gebel Live

La última orden

Dante Gebel Live

Dante Gebel

Religion & Spirituality

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🗓️ 6 April 2026

⏱️ 67 minutes

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Summary

Tu domingo de resurrección está más cerca de lo que imaginas. Mientras tanto, permanece fiel en tu sábado, recordando cuál fue tu “última orden”. Aférrate a esa palabra y no te muevas de ahí. Haz tuya la declaración del rey Leónidas y sus espartanos: “Aquí morimos, obedientes a una última orden". No importa la incertidumbre. Dios no siempre nos revela el proceso, pero siempre cumple Su propósito. Tú sólo tienes que resistir en fe, sabiendo que, a Su tiempo, llegará tu domingo de resurrección.

Transcript

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Quiero comenzar con una suerte de trivia. Si estuviesemos hoy en una cama de hospital a punto de partir a la eternidad, ¿cuál es serían las últimas palabras que le diríamos a nuestros hijos? ¿Cuál sería nuestro último legado?

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Dudo que tendríamos una conversación casual, trivial, porque creo que momentos como esos son benditos sagrados, sería un tiempo en el que mediríamos cuidadosamente nuestras palabras y hablaríamos aquí, que queremos que ellos recuerden, a un luego que nos hacía mocido, antes de morir, creo que todos hanseamos la oportunidad, como digo siempre, si la mente sobrevive al cuerpo desde luego, de expresar las últimas palabras de despedida. Cuando via mi padre por última vez con vida, le pregunté si quería decirme algo importante, su cabeza todavía estaba bien, fungía bien. Y él siempre aclaraba que no tenía educación académica, que se autoparse bien como un hombre bruto o inletrado, sin mucho que aportar. De igual modo, yo insistí. Y él me dijo lo mismo, sus últimas palabras, el último consejo que yo recibí de él, fue lo mismo que me dijo el día que decidí ir medí mi casa paterna a mis casi 17 años, él me dijo lo único que te voy a pedir a los de siempre, mi hijo, no hagas nada de los cual te arrepientas, porque no quisiera tener que caminar por el barrio con la cabeza gachada, porque los hueve siempre fuimos pobres, pero también siempre fuimos gente honrada. Y eso fue una carga, ¿no? Porque las últimas palabras siempre suenan más que un deseo como una última orden, un último legado, alguien que te está pidiendo en las horas finales, en la estación, en la última estación. En la cultura popular, la última orden del famoso rey Leonidas, antes de morir en la batalla de la termópilas, fue que el grueso del ejército griego se retirara, mientras él y sus 300 espartanos, que de hecho hay una película que retrata esta historia, mientras él y sus 300 valientes se quedaban para curir la retirada y lucharas hasta el final. Y según la historia, las últimas instrucciones del Rey a sus hombres antes del combate final fueron desayunen bien que hoy cenaremos en el infierno. No alienta mucho eso, ¿verdad? Y leónidas resistió y mantuvo la posición con sus 300 espartanos hasta que murió el último de ellos y su famoso epitáfio o epigrama dice extranjero ve y dile a los espartanos que aquí morimos obedientes a una última orden pero eso digo que la última palabra se hace de un rey de un padre que no tiene preparación académica académica siempre terminan sugeriendo una última orden. Por eso digo que la última palabra se hace de un rey, de un padre que no tiene preparación académica, siempre terminan sugiriendo una última orden. Pero estas últimas palabras no son sólo patrimonio de quienes mueren, porque también alguien que está a punto de cambiar de empleo es probable que necesites presarle sus últimas palabras a sus socios, a sus amigos con los que ha trabajado durante largo tiempo, a los padres también le llega el momento de expresar unas últimas palabras de recomendación a sus hijos, en el momento que se van de casa, ya sea para estudiar, o para emprender un matrimonio su propia vida, volar su propio vuelo. Entonces, existen diferentes razones por la que quizá tengamos que expresar unas últimas palabras en varias ocasiones de la vida. Duras de los años que llevamos aquí en River Arena, estas congregaciones escuchó cientos de mis mensajes. Hay gente que se suma desde hace poco, pero hay gente que está hace años,

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hace casi 16 años que caminamos juntos.

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Pero yo estoy consciente que algún día

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habrá un último mensaje

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que tendré que expresar mis últimas palabras como vuestro pastor.

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Será cuando me toque pasar a una nueva asignación

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o simplemente cuando digo, me diga,

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hasta acá llegaste,

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por lo tanto sé que ese día voy a tener que escoger las palabras

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con cuidado, con sumo cuidado, expresar las consensibilidades,

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con emotividad, porque será la última vez que me pararé ante ustedes como líder y ante la gente que está viendo desde casa. Y la vida también, narra, que después que Jesús le lavó los piezas, sus discípulos y les sirvió la cena, la verdad, que la verdad,

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que la verdad, la verdad,

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que la verdad, la verdad,

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que la verdad, la verdad,

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la verdad, la verdad, la verdad,

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la verdad, la verdad, la verdad,

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la verdad, la verdad, la verdad,

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la verdad, la verdad, la verdad,

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la verdad, la verdad, la verdad,

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la verdad, la verdad, la verdad,

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la verdad, la verdad, la verdad, narra, que después que Jesús le lavó los pies a su discípulos y les sirvió la cena, permaneció con ellos unas horas y les enseñó algunas cosas que podían llamarse o etiquetarse como la última orden. No sabemos cuánto tiempo tardó ese último mensaje de Jesús aquella noche, pero hay al menos tres capítulos completos, Juan 14, 15 XV y XVI, que están dedicados a las últimas palabras de Jesús a sus discípulos. Hora, antes de que subiera la cruz y fuera a la tumba. Esa sería la última vez que les hablaría como líder, que ellos habían conocido en forma humana al menos. Es que Jesús había que irán a necesitar este último mensaje o esta última orden. Dicha esta introducción, quiero meterme de lleno la historia que nos compete hoy. Cada semana santa, yo solo recordar que hubo un día en la historia, solo un día en la historia del globo, del planeta, del universo, en que Jesús estuvo clínicamente muerto. Funcelodía, en los últimos dos mil veintiséis años, en que ni una sola persona en el planeta creyó que Jesús estaba vivo, un soludía. El sábadoado. El sábado por la mañana después de la crucifixión del viernes, los discípulos se despiertan, creo, sin haber podido dormir por dos días, porque en realidad no dormían, dormitaban lo que podían. La ciudad que gritó a noche, pidiendo sangre, hoy está callada, las calles de tabacillas, las multitudes se desbandaron, que su se está muerto, insisto, que hacen ellos este sábado. Yo digo, resulta, extraño que se haya debatido tan intensamente sobre los dos días que rodean al sábado, el anterior y el posterior. Lo que hoy conmemoramos como viernes Santo y domingo de resurrección. Algunas de las mentes más brillantes del mundo se dedicaron a esos dos días. Creo que el viernes Santo y el domingo de resurrección han sido los dos días más estudiados de la historia. Y la Bileta Gina de data de información con todo lo que sucedió ese viernes cuando mataron a Jesús. Y también mucha información desde luego acerca del domingo que quizás es el día de más trascendencia en la historia humana. Pero aún, en esta historia, en este momento que nos paramos todavía no es domingo, es sábado. Y tampoco fíjerme, porque el viernes ya pasó.

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