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TED en Español

La poesía que libera el alma | Cristina Domenech

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Society & Culture, Technology, Education

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🗓️ 19 July 2018

⏱️ 13 minutes

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Summary

Cuando tu mundo se reduce a una celda en la prisión, ¿cómo consigues soñar y experimentar la libertad? Con la poesía. Esto es lo que Cristina Domenech enseña en sus talleres de poesía para prisioneros. Les muestra cómo pueden conocerse mejor a sí mismos y sentirse libres a través de la palabra. Cristina nos cuenta su experiencia en su charla en TEDxRíodelaPlata. Quédense hasta el final que hay una sorpresa. Para más ideas de TED en Español, te esperamos en http://TEDenEspanol.com/

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Transcript

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Cuando tu mundo se reduce a una celda en la prisión, ¿cómo consigue soniar y experimentar la libertad? Con la poesía. Bienvenidos al podcast de Ted en español, soy Charles Riga-Bullski. Esto es lo que Cristina Domenech enseña en sus talleres de poesía para prisioneros. Les muestra cómo pueden conocerse mejor a sí mismos y sentirse libres a través de la palabra.

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Cristina nos cuenta su experiencia en su charla entre de X río de la plata.

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Quedense hasta el final que hay una sorpresa.

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Y dicen que para hacer poeta hay que bajar alguna vez al infierno. La primera vez que entren la cárcel no me sorprendió ni el ruido de los candados y las puertas que se iban cerrando ni lasjas, ni nada de todo lo que yo me había imaginado. Tal vez porque la cárcel está en un lugar que es bastante abierto, se ve el cielo, las gaviotas pasan volando y te crees que tenés el mar ahí al lado, que estás muy cerquita de la playa. La gente aviones van a comer al basural, que está cerquita de la cárcel. Seguiré entrando y, repente, veía presos, moverse por los pavillones cruzar. Fue como si diecio un paso hacia atrás y pensara que yo podría perfectamente haber sido alguno de ellos. De haber tenido otra historia, otro contexto, otra suerte, porque nadie puede elegir el lugar en donde nace. En el año 2009, me invitaron a participar de un proyecto que la Universidad Nacional de San Martín tiene dentro de la Unidad 48 para coordinar un tallar de escritura. El servicio penitenciario les dio un terreno en el fondo de la cárcel y ahí mismo construyeron el edificio del Centro Universitario. La primera vez que me reuní con los presos les pregunté por qué estaban pidiendo un tallar de escritura y me dijeron que ellos querían poner en un papel todo lo que no podían decir y lo que no podían hacer. Yo hay decidir que quería hacer entrar la poesía a la cárcel. Entonces les dije que por qué no trabajábamos con la poesía, si sabían lo que era la policía se extrarla a la policía a la cárcel. Entonces les dije que porque no trabajábamos con la policía, si sabían lo que era la policía, nadie tenía ni idea de que era realmente la policía. Y además ellos me plantearon que el taller no era solamente para los presos universitarios, sino que también abarcba a toda la población de presos comunes. Y entonces yo dije para empezar este taller yo necesito alguna herramienta que tengamos todos, si esa herramienta era el lenguaje. Entonces, teníamos lenguaje, teníamos taller, podíamos tan al poesía. Pero lo que yo no calculé fue que la desigualdad también vive en la cárcel y había muchos de ellos que no tenían ni siquiera un primario completo, muchos no manejaban la letra cursiva, apenas una imprenta, tampoco escribían demasiado fluidamente. Entonces lo que hicimos fue empezar a buscar poemas cortos, muy cortos, pero muy potentes. Y empezamos a leer y leímos un autor y leímos otro autor. Y al leer esos poemas tan cortitos, entre todos se fueron dando cuenta de que lo que hacía el lenguaje poético era romper una determinada lógica y armaba otro sistema, romper la lógica del lenguaje es también romper la lógica del sistema el que ellos están acostumbrados a responder. Entonces apareció un nuevo sistema, unas nuevas reglas que lo sí son entender muy rápidamente, pero muy rápidamente, que con el lenguaje poético iban a decir absolutamente lo que ellos quisieran. Dicen que para hacer poeta hay que bajar alguna vez al infierno, y a ellos al infierno les sobra, les sobra al infierno. Una vez uno de ellos dice, el acarse del nodormis nunca, nunca se puede dormir en la cárcel, jamás puede desarrollar los párpados. Entonces, yo hice, así como ahora, un momento de silencio, y les digo, chicos, eso es poesía, eso. El universo carcelario está exhibido, lo tienen en la mano. Todo esto que dicen que no dormen nunca, esto es tira miedo, todo esto no es crito, todo esto es la poesía. Entonces, empezamos a apropiarnos, infierno y nos metimos directamente de cabeza en el séptimo círculo y en ese séptimo círculo del infierno tan nuestro y tan querido aprendieron a que las paredes podían ser invisibles, a ser gritar a las ventanas a que nos escondiéramos dentro de las sombras. El primer año que había terminado el taller, convocamos a una pequeña fiesta de fin de año, como se hace cuando se realiza un trabajo con tanto amor, uno quiere celebrar y hacer una fiesta, y lo que convocamos a familiares, amigos, autoridades de la universidad, lo único que tenían que hacer ellos era leer un poema, recibir su diploma, aplausos, y eso era toda nuestra sencilla fiesta. Lo único que yo quiero poder dejar es el momento en que esos hombres a veces en or, me salaron míio, o muchacho, jovencísimos, pero con un orgullo tremendo, sostenían su papel y te emblaban como chicos y transpiraban y leían su poema con la voz absolutamente quebrada. Ese momento a mí me hizo pensar mucho, que seguramente a muchos de ellos era la primera vez que alguien los aplaudía por algo que hubiesen hecho. En la cárcel hay cosas que no se pueden hacer. En la cárcel no se puede soñar, en la cárcel no se puede llorar. Hay palabras que están prácticamente prohibidas como la palabra tiempo, la palabra futuro, la palabra deseo, pero nosotros nos atrevimos a soñar y a soñar mucho, porque decidimos que iban a escribir un libro, no solamente escribieron un libro, sino que además lo encuadaron, y eso fue a fines del 2010. Hicimos una segunda apuesta y escribimos otro libro y encuadaron otro libro, y eso fue hace poquito a fin del año pasado. Lo que puedo ver semana a semana es cómo se van convirtiendo en otras personas, cómo se van transformando, cómo la palabra les da una dignidad que ellos no conocían ni siquiera podían imaginar. No sabían que esa dignidad existía y que podía ser de ellos. En el momento del taller, en ese infierno amado que tenemos, todos damos, abrimos las manos, el corazón, y damos lo que tenemos, lo que podemos, todos, todos por igual. De esa forma, uno siente que, al menos muy poquitito, está reparando esa tremenda fractura social que hace que, a muchos como ellos, a muchísimos como ellos, los espera la cárcel como único destino. Recuerdo un verso de un enorme poeta, de un gran poeta, Y la Unidad 48 de nuestro tallar, Nicolás Dorado. Tengo que conseguir un hilo infinito para cocer esta gran lastimadura. La poesía hace eso, cose las lastimaduras de la exclusión.re puertas, la poesía hace despejo, inventa un espejo que es el poema, ellos se reconocen, se miran en el poema y escriben desde lo que son y son desde lo que escriben. Para poder escribir, hace falta que ellos se apropien del momento de la escritura que es un momento extraordinario de libertad. Tienen que entrar en la cabeza y buscar ese pedacito de libertad que nunca, que nunca nadie les puede quitar al momento de escribir. Y que también eso les sirve para comprobar que la libertad es posible, aún está de la cárcel y que la única reja que tenemos en nuestro maravilloso espacio es la palabra reja y que todos en nuestro infierno ardemos de felicidad cuando se prende la mecha de la palabra. ¡Aplausos! I'm going to give you a big hand. I'm going to give you a big hand. I'm going to give you a big hand. I'm going to give you a big hand.

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I'm going to give you a big hand. I'm going to give you a big hand. I'm going to give you a big hand. I'm going to give you a big hand. I'm going to give you a big hand. I'm going to give you a big hand. I'll listen to you a lot. Yo les conté mucho sobre la cárcel, mucho sobre lo que experimento cada semana y lo que disfruto y me transformo junto con ellos, pero no saben lo que a mí me gustaría que ustedes pudiesen sentir, vivir, experimentar, aunque sea unos pocos segundos, lo que yo cada semana disfruto y me hace ser quien soy. El corazón matiga acá, lágrimas de tiempo. El corazón, más tígica, lágrimas de tiempo, sigo de ver esa luz o culta la velocidad de la existencia donde reman las imágenes, lucha, no se deja ir. El corazón se haría trabajo miradas tristes, cabalgan tormentas que rigan fuego, levanta pechos a minorizados de vergüenza, sabe que el método no es solo leer y seguir, también desear ver el infinito azul. El corazón se sienta a pensar las cosas, lucha por no caer en lo común, intenta aprender a amar sin herir. Respira el sol dándose coraje, se entrega, viaja a la razón. El corazón pelea entre cienagas. Bordea la línea del inframundo. Cae sin fuerzas y no se entrega lo fácil, mientras pasos de parejos de

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embriagués despiertan, despiertan la quietud.

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Soy Martín Buschamante, estoy preso en la comunidad 48 de Samartín, hoy es mi día de

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Saría Transitorias y a mí la poesía y la literatura me cambiaron la vida.

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Muchas gracias.

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Para más ideas de TED en español visita tedenespanol.com

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Soy Jarry Garbulski y te espero en el próximo episodio.

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