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Relatos de la Noche

La Bruja de los Caminos de Texcoco (y otras historias de brujas)

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 17 April 2026

⏱️ 30 minutes

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Summary

Historias reales de brujas, encuentros paranormales y sucesos imposibles ocurridos en México. En este episodio de Relatos de la Noche, viajamos por caminos oscuros, colonias silenciosas y casas donde algo extraño parece observar desde la oscuridad.

La primera historia comienza en un camino de terracería cerca de Texcoco, cuando una familia regresa de madrugada después de un baile. Lo que parecía un simple bulto en medio del camino termina revelando algo que ninguno de ellos pudo explicar… una figura imposible que todavía hoy persigue la memoria del protagonista.

Después escucharemos una historia recopilada en Guanajuato sobre una aparición que llegó hasta la puerta de una casa en medio de la noche. Los niños que estaban dentro jamás olvidaron lo que vieron cuando abrieron.

Y finalmente, una experiencia que ocurrió durante un apagón en una colonia tranquila. Una silueta aparece colgada de los cables eléctricos de la calle, balanceándose lentamente… observando las casas oscuras. Tres relatos que exploran encuentros con brujas, presencias extrañas y fenómenos paranormales que siguen sin tener explicación.

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Transcript

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Y va dormido en el carro en el asiento de atrás, cuando el grito de mi abuelo me despertó. Le gritaba mi abuelo que acelerara, que le echara encima el carro a eso que estaba en medio del camino, algo que parecía un bulto en medio de esa calle de tierra, pero el bulto se levantó y miró hacia nosotros, enseñándonos lo que era. Este viaje, comunidad, el de este episodio iniciente X-Coco, pero no termine ahí, pasará por barrios como el tuyo. ¿Por qué haces que se sienten como la tuya? Por más que no creas en este tipo de...creaturas. Así que si pasas por un escuelo de calle o escura esta noche, ten mucho, mucho cuidado, sobre todo si escuchas el final de este episodio. Mientras, más te adentris, más posible es que se hace el siguiente protagonista, de relatos, de la noche. Oloriel es la primera vez que escribo, me llamo Gustavo y soy fan de ese como año medio

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y este podcast se ha convertido en algo que escucho todos los días cuando voy camino

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a la universidad o cuando estoy haciendo que hacer.

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Ojalá esta relato pueda salir en algún episodio y si llegas a salir quisiera mandarle un

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saludo valizzi, mi novia que también es fan de relatos de la noche.

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Actualmente tengo 24 años y vivo en el estado de México. Esto que nos pasó ocurrió cuando yo tenía, creo que 13 años. Esa noche mi familia regresaba a mochar un baile en Texcoco. Para que no sea de México, un baile de los que hablo es cuando una agrupación toque en algún lugar y la gente entra a bailar, va a tomar algo mientras escucha la música. El bail determinó como a destóse la mañana. Ibamos de regreso a casa mis abuelos, un tío y yo. Yo venía en la parte de atrás con mi abuela. Mi abuelo era quien manejaba y en algún momento del camino me quedé dormido. como unos 10 minutos antes llegar a la casa casa, me despertó un grito de mi abuela dirigido mi abuelo. Y a eso eché la carro, hijo de la frecada, por andar haciendo sus proquerías. Cuando escuché la voz de mi abuela tan alterada, me incorporé rápido para ver que estaba pasando. lo que vimos esa noche es algo que les curo que todavía me cueste explicar. En medio del camino había algo tirado. Al principio parecía simplemente un vuelto negro, pero conforme nos vimos acercando con las luces del carro, nos dimos cuenta de que no era un vuelto, era una mujer, una guajita. Está vincada en el suelo como si estuviera rezando haciendo algún tipo de ritual, pero lo que nos dejó helados fue, fue su cabeza. mujer, tenia cuernos y venado. Así como se escucha, no parecía una accesorio ni un disfraz, no era un gorro ni algo que estuviera usando. Los cuernos ya esto era muy claro, se veía que salían directamente de su cráneo. Mi avuelo será lo del carro, pero pero no se te iba a pasar por encima. Termino pasando por un lado, muy cerca para o sin tocarla. A mí me tocó verla muy de cerca porque estaba del lado de mi ventana. A recuerdo perfectamente. La mujer seencada, completamente quieta.

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Había otra cosa que después nos dejó pensando mucho. La mujer estaba justo frente a un domicilio que todos conocíamos en la zona, una casa donde rentaban camiones a turismo. Lo raro era que los hijos o los sueños de esa casa llevaban cerca de unas semanas secuestrados.

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O no sé, tal vez no tiene nada que ver, pero yo no puedo dejar de mencionarlo. Y es que después de pasar por ahí, nadie dijo nada durante el resto del camino. Llegamos a la casa y cada quien se fue a dormir. Pero, pero la mañana siguiente durante el desayuno, mi mamá nos dio una noticia muy, muy triste. Los hijos de los sueños de los camiones habían aparecido, pero lamentablemente, no con vida. Nadie, mi familia, podía explicar que fue lo que vivimos esa noche. Si era una brujja, algún tipo de enagua, algo más. Mi familia sigue siendo séptica pero yo no le puedo quitar de la cabeza de esa imagen. La de que ella mujer incada en medio del camino. Concuernos de venado, saliéndole de la cabeza. con unidad en la siguiente historia es especial porque viene con un mensaje y se los voy a leer a continuación. Hola a todo el equipo de relatos de la noche, mi nombre es Mirne y escribo a nombre de mi hijo Emiliano que tiene 12 años y que es fan de su contenido. No se pierde a ningún capítulo. Les cuento brevemente que inspirado en su trabajo el año pasado, como parte de un proyecto escolar, escribió el ustro un libro titulado, mi familia paranormal, en donde reunió historias de suscesos paranormales que le sucedieron a mi hembro de nuestra familia. Este proyecto tuvo gran impacto en su comunidad ya que logró acercar a más niños de salada a la lectura. Les dejo una de las historias que más le gustaron y que fueron parte de este libro. Esta historia se la contó su abuelita, nosotros somos originarios de Guanacuato Capital, un lugar lleno de historias y leyendas realmente impresionantes. Para el ser y a un sueño hecho realidad, ve reflejado su trabajo de horas y horas en la voz de huviel, ojalá que la historia de nuestra familia pueda ser parte de relajos de la noche muy pronto. Y bueno, así es como mi querida comunidad, a continuación, presento esta historia que recopiló Emiliano aquí en Felicitamos de verdad por

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este trabajo y que le sucedió a su abuela. Espero que les guste. Cuando tenía alrededor de mebe años, mi familia nos mudamos a vivir a una zona conocida

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como trasladera del pantheon. Desde nuestra casa se alcanzaba a ver el pantheon de Santa Paula. En ese tiempo no estaba rodeado como ahora, así que desde varios puntos se avían las tumbas y los árboles del sanitario. Era una zona muy poco poblada, había apenas algunas casas. La mayoría de hechas con cartón y lámina. No había servicio de electricidad,

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tampoco... era una zona muy poco poblada, había apenas algunas casas, la mayoría de hechas con cartón y lámina, no había servicio de electricidad, tampoco agua ni drenaje, todo era bastante precario, a un asimis papá te decidieron llevarmos a vivir ahí porque habían tenido la oportunidad de comprar un pequeño terreno, con el tiempo ese lugar se fue llenando de gente y mejoro mucho, pero en esos años todo había casi puro monte. El camino que teníamos que recorrer para llegar a la casa se quedaba completamente oscuro cuando caía la noche. No había alumbrado público y alrededor solo había malesa y hierba alta que crecía por todos lados. La humedad del terreno así que todo estuviera siempre un poco en los dados y solitario. Mis papás estarían a trabajar todos los días como en cualquier familia. Cuando eso pasaba, mi mamá me dejaba cargo de mis hermanos más pequeños. Como les dije, yo tenía 9 años y me quedaba cuidando a mi hermano Victor, que tenía 5, a mi hermana el lonovor de 3 y mi hermanita Carmela, que en ese entonces apenas tenía 7 meses. Pasamos la tarde jugando dentro de la casa o el pequeño patio, mi momen normalmente regresaba alrededor de la 8 de la noche. En realidad no era tan tarde, pero con la oscuridad que había en la zona parecía que ya fuera muy noche. Verán, un etad de estábamos como siempre jugando y horriendo entre nosotros, cuando de pronto comencemos a escuchar a los perros de la zona al atrar, pero no era el atrido normal que uno escucha en la calle, era un atrido desesperado como cuando algo los pone muy nerviosos. Eso fue lo primero que nos llamó mucho a la atención. A lo mismo tiempo mi hermanita Carmela empezó a llorar. Yo la cargué para intentar calmarla. Después de unos minutos todo vuelve a la calma y pence que tal vez había sido solo un animal pasando por el monte. para ese momento ya estuvo escureciendo, así que incendi unas velas que sabemos siempre para iluminar la casa. Seguimos jugando retomadas mientras intentaba distraer a la bebé para que de cara de llorar. Habría pasado media ahora cuando nuestro perrito, que se llamaba Mickey, comenzó a comportarse de forma muy extraña. Mickey era un perro pequeño, pero muy protector, cualquier ruido que escuchaba lo hacia la dráter inmediato. Esta vez empezó a raspar la puerta con las patas, mientras a Ullabe lloraba el mismo tiempo, la ciudad de San Francisco se algo. Al principio no le hicimos mucho caso, pero entonces pasó algo que si me puso muy nerviosa. Las velas que estaban encendidas se apagaron al mismo tiempo, como si alguien hubiera soplado fuerte dentro del cuarto. Todo quedó en penumbra. Intenté mantener la calma para que mis hermanos no

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se asustaran, les dije que seguramente hacía una ráfaga de aire, mientras tanto comencé

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a buscar los herillos para volver a aprender las velas. En ese momento empecé a escuchar rascoños en las paredes. Era un sonido muy, muy, muy claro. Si alguien estuviera arañando la madera de esta afuera. Lo primero que pensé fue que tal vez era Mickey, pero enseguida mi ticuenta de que no podía ser él. Porque lo seguí escuchando en la parte de enfrente, donde se ella ladrando. Mis hermanos y yo nos quedamos escuchando en silencio. Entonces vimos algo extraño. Por la rendigas a la puerta y de la ventana se empezó a colar una luz amarilla muy fuerte, como si algo estuviera rodeando en la casa iluminando todo por momentos. Al mismo tiempo se escuchaban a leteos, como si una caquina estuviera golpeando las paredes del cuarto. Los golpes eran fuertes como si el animal estuviera intentando entrar. Nos quedamos completamente atentos a lo que estaba pasando cuando de pronto tocaron a la puerta. Fue un golpe suavez, lentos, apenas escuchaban. Pense que tal vez era mi mamá que había llegado antes de lo normal. Mi hermanito Víctor y mi hermana le onó se acercaron detrás de mi cuando fui hacia la puerta. Víctor intentó abrir la però lo de tuve. Esperame, no habrás. Le dije. Pero los tres estamos tan curiosos que terminamos abriéndole puerta casi al mismo tiempo. Para da frente a la puerta estaba una mujer. Para da frente a la puerta estaba una mujer. La luz de la luna iluminaba su rostro. Tené los ojos muy oscuros y un maquillaje muy cargado que le hacía afillar la cara. Es un cabello parecía platinado por la luz y lleva un vestido largo y elegante. Se quedó mirándonos unos segundos y luego con una voz muy suave pregunto. Niños, no saben donde yo envailé por aquí. Sentí como miito victor se ferraba a mi pierna, escondiendo se detrás de mí. Yo les respondía la señora como un pude. No señora, por aquí no es en bailes. Todo está muy solo. La mujer inclinó la cabeza e intentó mirar ese at atentro de la casa, entre el espacio que quedaba entre la puerta y nosotros. Y entonces preguntó. Están solos. No sé de dónde saqué valor pero contesté bien mediato, no, y cerré la puerta de golpe. Intenté poner el bruche para asegurarla pero me tembla tanto las menos que no pude atinarle. Mientras trataba de cerrarla los aleteos, volvieron, golpeando la puerta con fuerza. La luz a María volvió a colarse por las rendijas, y en el mente logre poner el seguro. Todos se de todos de repente. Mi hermanita seguía llorando y algo golpeaba ahora

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la ventana, como intentando entrar por ahí, y luego, silencio.

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Mucho silencio. Lo único que se escuchaba era nuestra respiración y el diando de la

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No sé, no sé.

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No sé, no sé.

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No sé.

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No sé.

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No sé.

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No sé.

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No sé.

...

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