Experiencias aterradoras con la Ouija
Relatos de la Noche
Sonoro
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🗓️ 7 December 2020
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Summary
¿Alguna vez has jugado a la ouija? ¿Tienes curiosidad? Te compartimos algunas historias que nos han llegado al respecto. Contacto comercial: upolch@gmail.com y contentmx@acast.com
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Transcript
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| 0:00.0 | Comunidad relatos de la noche como están seguimos con esta serie de programas especiales |
| 0:06.0 | redoblando los vídeos publicados para acompañarles durante estas semanas y hoy vamos a platicar |
| 0:11.4 | sobre las experiencias más aterradoras inexplicables y misteriosas que nos han enviado desde la comunidad |
| 0:18.8 | y que tienen como protagonista a la tabla huija. |
| 0:22.6 | Empezamos con las historias de hoy, estás escuchando, relatos, de la noche. Hola a toda la comunidad, lo que me pasó fue hace cuatro años, cuando todavía estaba en la prepa. Espero que mis amigos nos molesten si se enteran que lo compartí, aunque voy a emitir los nombres para guardar su privacidad, sobre todo por ciertas cosas que ocurrieron y que considero bastante graves. Lo que quiero aclararles antes es que si van a jugar a la huija preguntando algo en serio, es muy probable que el juego es en serio también. Aunque lo hagan con una tabla de juguete o como nosotros, con algo que nosotros mismas abricamos. En aquella ocasión jugamos mi mejor amiga, su novio, el mejor amigo de su novio y yo. Todo esto en mi casa, uno de tantos fines de semana en los que me dejaron sola. Habíamos visto una película de terror, los chicos ya se iban pero decidimos que se quedaran un rato más, la estamos pasando bien. Decidimos continuar con el humor de la tarde y mi amiga soquí yo jugar a la huija, pero como nadie tenía una, dijo que ya había visto instrucciones para crearla en internet. nos vemoscamos y seguimos todos los pasos y en menos de media hora ya estábamos haciéndole preguntas a la tabla. Además de los pasos para fabricarla, había una indicación más que parecía insignificante, rara, pero insignificante. Pero también seguimos esta indicación y creo que al final pudo haber sido el detonante el cursor parecía moverse pero esas primeras preguntas todos pensábamos que alguien más era quien lo estaba moviendo seguíamos haciendo preguntas y preguntas hasta que empezó a repetir una palabra, el nombre de una enfermedad, por más que preguntamos otras cosas, volvía a deletrear lo mismo. Le preguntamos, ríendonos nerviosos pero también ya con algo de miedo, si era que uno de nosotros la tenía. claro, seguimos pensando que alguno de los demás era quien la estaba moviendo y que estaba haciendo una broma macabra, pero en el fondo si nos comenzábamos a asustar. La tabla respondió que no. El novio de mi amiga preguntó que si alguien en nuestra familia lo tendría. Su amigo se molestó y hasta ese momento me di cuenta de que él ya estaba realmente asustado, más que los demás. Insistió en que ya no siguiéramos adelante pero lo convencimos de hacerlo y creo que aceptó más por vercuencia de parecer débil que por estar realmente despreocupado. La tabla soble escribió «Mama» en ese momento él se levantó y dijo que se iba y nos advirtió de que esto ya no era un juego. Le reclamamos al novio de mi amiga por haber asustados a mi hijo pero dijo que él no estaba haciendo |
| 3:45.0 | nada, que nubara él que no estaba moviendo el cursor. |
| 3:50.4 | Y mi amiga en ese momento por algún tipo de arranque se sentó junto a la tabla y preguntó, la mamá de quién, la tabla señaló dos letras. Tú. Es obviacido una experiencia horrible de terror en una tarde para un grupo de jóvenes hasta que recibí una llamada precisamente de la mamá de mi amiga. Me pidió que fuera su casa. Me necesitaba. Cuando llegué pensé en lo peor, pues también estaba el mejor amigo de su hermano. La mamá quería que estuvieramos ahí para ellos cuando tuvo que darles la noticia. Le habían descubierto esa enfermedad en una etapa y muy avanzada, le quedaban tan sol unos meses para estar con ellos. Quizás no tenga relación, quizás todo fue una casualidad, pero después de ese anuncio y de la muerte de su madre tan solo semanas después, nunca volvió a hablar |
| 5:06.5 | con mi amiga al respecto, ni mencionar lo que ocurrió a que ya tarde tengan mucho cuidado con lo que juegan y sobre todo, con lo que deciden preguntar. Aunque en mi familia somos más bien de apenas clase media, tenemos unos tíos ricos, como tienen muchos de ustedes seguramente porque hay unos ricos en toda familia. Los nuestros llenis y quiera viven en la ciudad, pero poco antes de ir se habían comprado una casa enorme, la que ahora rentan pero nunca por grandes periodos de tiempo. El tiempo más largo que recuerdo que ella está ocupada, fue cuando la alquilo un futbolista del malísimo equipo de mi ciudad, que apenas duró seis meses en el equipo, y por ende en la casa. Pero a mí me pagaban por ir a cuidar esta casa cuando no tenía inquilinos, lo cual era bastante divertido porque podía llevar a mis amigos, disfrutar de la vista de las ciudades de ahí, utilizar la alberca y encima, encima me pagaban por eso. En una de estas veces llevé a unos amigos un sábado para ser una pequeña reunión. Tampoco tenía permitidos refiestas, pero era una reunión con mis mejores amigos, así que creí que la podría controlar. Ya en la noche uno de ellos sacó una cuija, y aunque intentamos jugar hasta la manacer, nunca se movió. Se fueron casi todos, y dos de mis amigos se quedaron dormidos en la sala. Me avisaron al despertar, a las dos de aquel domingo que ya se iban, y yo me quedé a dormir un ratomás. No tenía nada a que regresar a mi casa, y prácticamente no había nada que limpiar. Cada uno levantaba algo al irse, así que al final, y a todo estaba en su lugar. Me desperteé hasta las cuatro de la tarde pero recuerdo que todo me parecía extrañamente oscuro. La luz parecía no querer entrar a la casa. Revise que todo estuviera en orden y me preparé para irme. La verdad es que no me rugía irme pero tampoco tenía nada que quedarme ahí, solo. Antes de salir, frente a la puerta, volteé una vez más y mire la tabla sobre la mesa de la sala. Bueno, ¿qué puede pasar? Me dije, y me acerqué dispuesto a probar si la tabla se movía, ahora que no había nadie más conmigo. Me acomodé, un recuerdo que frente a mi estaba la alberca, y más allá la vista de la ciudad, estaba muy nublado, totalmente contrario al sol que pego hasta tarde del día anterior. La tabla si había alguien ahí. Un respondio que sí. Le pregunté que si ya estaba anoche cuando habíamos jugado a la tabla por primera vez. Nuevamente dijo que sí. Le hice algunas preguntas más sobre la chica que me gustaba, una amiga, y que había estado ayer ahí con nosotros pero acompañado del chico con el que empezabas a salir. La tabla respondió con respuestas ambigas. En realidad no me decía nada que nos opiera, pero yo se había fascinado por la facilidad con la que el cursor viajaba hacia las letras, formando palabras. Le pregunté que se estaba ahí en espíritu o físicamente. Ambas respondió. Sin preguntarle nada más, dijo que estaba ahí, descesía mucho tiempo. Y no sé si fue el viento o qué, pero en ese momento, una de las puertas de los cuartos de arriba se abrió muy lentamente. Recuerdo muy bien el miedo que sentí, el miedo que me recorría el cuerpo y cómo salí corriendo. Tías después, llegué a revisar la casa y me encontré con la tabla de nuevo, allí en la mesita donde le había dejado. La llevé arriba a guardarla para que no le aviera mi papá a mi hermano, que también iban a darle vueltos a la casa de vez en cuando. La puse por reflejo quizás en el único cuarto que tenía una puerta abierta. Quizás aquella que se había abierto unos días atrás mientras jugaba con ella. Tías después fueron mi padre mi hermano quienes había ido a cuidar la casa un rato. Se habían llevado algo para cenar allá. Entonces recibió una llamada. Era mi hermano, pidiendo que fuera rápido para allá. Me dijo que había alguien en la casa. Le pedí que me dijera que estaba pasando mientras me presuraba hacia hacia mi carro para salir para allá. Hay alguien acá arriba. Primero los escuchamos cuando llegamos y vimos cómo pasó corriendo. Mi papá quiere subir a revisar, pero... ¡Pá, esperate! Esper Ahorita subimos los tres. ¡Espera! |
| 12:28.3 | Manjeje como loco para llegar hasta ahí, esperando que mi hermano de tuviera mi padre y que no subiera. Cuando llegué todavía estaban en las escaleras pálidos y de arriba se escuchaba una puerta a abrir y cerrar. abrir abrir y cerrar. A abrir y cerrar. Definitivamente, no era la aire. Escuché el ruido desde afuera pero para cuando los alcancenas escaleras. Se cerró dos veces más pero ya no tan fuerte. finalmente se detuvo. subimos a revisar y si el ruido provenía de ese cuarto y cuando entramos y empezaron a revisar, con miedo yo ya sabía que es lo que yo vamos a encontrar pero me sorprendí cuando no estaba la tabla en el cajón en que yo la había dejado, pero luego mi sorpresa fue aún mayor cuando ya le salí mi papá la vio sobre la cama. Le tuve que decir que había pasado y nunca me había regañado tan feo y eso que mi papá no cre en espíritus, o al menos, no creía hasta esa noche. Nos llevamos la tabla y la lanzamos en un terreno lleno de basura. Siempre tuve miedo de que volviera, de que regresar a la casa como en aquellos relatos que cuentan que es imposible deshacerse de ellas. Pero no lo hizo. Lo que llegó con ellas, sin embargo, hasta el día de hoy siguen esa casa. Según me cuenta mi tía, |
| 12:34.9 | con todo lo que le dicen quienes han vivido ahí desde entonces, y que se tienen que ir |
| 12:39.7 | al poco tiempo. La siguiente vez que se deshabitó, ya no me ofrecí para cuidarla. Asustados, asustadas. Esperemos que le estén pasando bien en comunidad, porque nos falta llegar a la historia más a terradora de hoy. Y se llaman mucho, mucho, mucho al canal, solo si lo aman así, comp compartanlo con una persona a la que crean que le vaya a gustar. Pasamos a la última experiencia de hoy que tengan muy buenas noches y mejores pesadillas. La historia que voy a contar tiene dos partes, porque fueron dos puntos de vista de la misma experiencia, de aquella, de la última vez a la que jugamos a la huija en nuestras vidas. Una perspectiva bastante cerradora es lo que vio nuestra pobre vecina, pero tengo que empezar con mi parte de la historia. Mi casa es de dos pisos, pero está un poco más baja que las casas de la parte de atrás de la cuadra. En medio de ambos lados pasa un pequeño corredor que básicamente solo se usa para la basura, pues no cae en carros por ahí, y se pone demasiado oscuro por la noche al no tenerlos pública ahí. Solo se iluminan pedazos de ese corredor con las luces de las ventanas cuyas habitaciones continúan prendidas. Pues bien, por problemas personales que no vale la pena mencionar, hubo un tiempo en que dos de mis primas estaban quedando con nosotros. En mi casa habitualmente vivimos solo mi mamá y yo. Yo me sentí muy contenta de recibirlas, pues siempre fueron más amigas que primas, y también eran muy amigas de Mirella, una vecina que este día de hoy sigue siendo mi mejor amiga. Cuando estaban aquí también Mirella venía continuamente para apoyarlas en lo emocional, y entonces una tarde en la que habíamos acabado con las actividades que podíamos hacer, alguien sugerió conseguir una aguija. Nos rimos ante la posibilidad, pero la verdad es que no sabíamos dónde ni teníamos dinero para comprarla. Tías después, como por obra del destino, un amigo de Mirella compartió una fotografía |
| 14:45.6 | en su Facebook, estaba jugando a la huija. Mirella preguntó si se la podía prestar, y él aceptó. Y así, Mirella llegó una tarde y esperando que se fuera mi mamá, sacó de la mochila una extraña bolsa, dentro |
| 15:26.0 | de ella, la tabla. Empezamos a jugar con ella y nos respondió hasta el terter intento. Fue ella muy de noche y cuando estaba a punto de llegar mi mamá, nos emocionamos, nos esperimos de ella y le dijimos que el día siguiente continuo voluíamos con el juego. Durante los 10 siguientes hablamos con un espíritu, de nombre el azar y él nos contó cosas sobre nuestras vidas, cosas del pasado, presente y futuro y nos contó mucho de él de de su vida, de lo que había vivido, pero mientras seguíamos platicando día con día, unas de mis primas comenzaba a mostrar más y más señales de estar enferma. A que última noche, la peor, Mirella se atrevió a preguntarle si él tenía algo que ver con el mal de mi prima. |
| 16:25.9 | Dijo que sí. Mirella enojada le preguntó se había algo más que nos hubiera estado ocultando. Respondió que tal vez… Cuando Mirella insistió para que nos dijera que que se refería. La tabla respondió. Respondió que había dejado las suficientes pistas para que supieramos que estaba allí, incluso cuando no estábamos jugando. Dicó que lo único que faltaba era dejarse ver por nosotros, pero que ya lo habíamos escuchado. ¿Nos has dicho más mentiras? Pregunté. Sí, respondió. ¿Eres un serbueno? Preguntó Mirella. No. ¿Nos puedes hacer daño? Sí. ¿Estás aquí? ¿Eres real? Sí. Sí. Te podemos escuchar ahora. Empezó a sonar un golpe en la ventana como si alguien intentara meterse a la casa. No lo ubicábamos bien pero parecía venir de arriba, como si alguien de alguna forma. Intentar entrar por la ventana en el segundo piso. Empezamos a gritar pero escuchamos el sonido del carro de Inomá, reconocible incluso al dar la vuelta a la cuadra. Salimos para encontrar la pero no llegó. No estaba. Dimos la vuelta corriendo para ver si venía y la vimos detenida frente a la casa de Doña Luz, nuestra vecina de la casa de atrás que estaba llorando de miedo. Había salido corriendo a encontrarla, a encontrar a mi mamá, esta es su historia. Doña Luz había notado que había llegado mis primas a vivir con nosotros, la casa tenía mucho más movimiento. Desde la ventana de su sala observaba con toda claridad hacia nuestra casa. No tenía serco de madera atrás como las demás casas, solo maña metálica quedaba hacia el corredor entre nuestras viviendas. No había tenido tiempo de preguntarle a mi máquina eran las niñas que habíanado, y además le parecía ser algo entrometida, pero, diáte después, no toque llegó a alguien más. Una señora, vieja muy vieja, por lo que veía probablemente de unos 90 años de edad, que parecía estar se quedando en el cuarto de mi madre, pues la veía |
| 19:26.2 | ir dando vueltas por la ventana. Eventualmente esta mujer parecía haberse dado cuenta de que estaba siendo observada, pues una de esas tardes cuando Doña Luz llegó hasta la mesita junto a su ventana a tomar su café. Vió que lancían en aquella casa, en nuestra casa, tenía la mano levantada, miraba hacia ella, doña luz respondió el saludo pero lancían a permaneció en móvil, con su mano levantada nada más, mirándola como nojada y muy fijamente. La incomodo tanto que se levantó de la mesa y se fue, pero luego desde la ventana en su cuarto, violencian en la parte trasera de nuestra casa, ya más cerca de ella. Le había empezado en incomodar el asunto y más cuando notaba que durante las noches, esta mujer salía dar vueltas por el corredor entre las casas. Sin embargo aquella noche, aquella noche fue lo peor de todo. Aquella noche pasó algo tan horrible que la hizo salir corriendo de su casa y para su suerte encontrarse con mi mamá que iba llegando en el carro. Se le atravesó para detenerla, para pedirle ayuda, para preguntarle de una vez por todas quién era esa mujer, quién era esa mujer que estaba en la casa. Y es que momentos antes, laió de nuevo, dar vueltas por la ventana del cuarto de mi madre, aunque nosotros, esos pasos definitivamente no los escuchamos. Dijo que aquella anciana movía las manos y hacía de más como si estuvieron ojada furiosa y de repente volteo hacia ella, se acercó hacia la ventana y empezó a chocar su cabeza contra el vidrio. Nunca sopimos quién era esa mujer. suscribirte a youtube donde tenemos varios relatos nuevos cada semana. Esto es relatos de la noche. |
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