Episodios perdidos de Relatos de la Noche
Relatos de la Noche
Sonoro
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🗓️ 16 February 2021
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Una recopilación de episodios perdidos de Relatos de la Noche, que hoy no te dejarán dormir.
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| 0:00.0 | Comunidad relato de la noche en Spotify como Stan hoy tenemos para ustedes una recopilación de episodios de este proyecto que por un tiempo tuvieron que desaparecer del canal principal pero que esperamos que disfruten de nuevo y que les hagan pasar una noche tranquila. Les recordamos que nos siguen en nuestras redes sociales donde ser un placer continuar la conversación. Te presentamos entonces una recopilación de episodios perdidos, de relatos, de la noche. Sigo teniendo escalofríos, sigo teniendo pesadillas al respecto. Aún recuerdo la primera vez que mi niña me dijo esa frase, me dan miedo, los fantasmas de enfrente. Piniendo de una niña, casi una bebé de tres años, hasta me quedó un poco de gracia. Mi esposo y yo reaccionamos con una sonrisa y le pedimos que se fuera a dormir. Aún sabiendo, creyendo, que no se trataba de nada a serio realmente, esa noche salía al porche de la casa en donde vivíamos. Por estar un poco más elevada que el camino, teníamos una vista muy clara de la finca de enfrente. La luz que salía de la casa principal daba directo hacia donde yo estaba y provocaba sombras que pensé si podían dar la impresión de que un grupo de personas estaba parado en el terreno de enf, inmóviles, en el frío que calaba los huesos y esta noche, y todas las de esa época del año. Se escuchaban perros ladrar a los lejos, nosotros no teníamos, tampoco había en la finca de enfrente. lo teníaíamos vecinos cerca, había que caminar varios minutos a paso apresurado, por ese camino de terracería sin la más mínima iluminación para encontrarse con otro terreno habitado. Llegamos cuando mi niña tenía tan sólo meses de nacida, yo trabajaba en un ternito, no muy lejos de ahí, y nos prestaron esa casita. Mi mujer ayudaba en una casa de gente de dinero entrando en la ciudad hasta que la bebé tuvo edad suficiente para correr de un lado a otro y ya no la pudo llevar. Como no había aquí en la cuidara, ella tuvo que dejar de trabajar y yo empecé a trabajar el doble, pero lo hacía con gusto. Aría lo que fuera por ellas. Cuando recién llegamos en la finca vivía una ancianita, muy amable, que siempre sin falta, me saludaba cuando yo me iba antes de que amaneciera ella siempre estaba barriendo su patio aunque ella estuviera limpio yo te la he escuido mi hijo, ve tranquilo el señor que nos prestó a la casa nos dijo que a él la señora siempre le dio miedo pero pero la verdad con nosotros solo fue amabilidad |
| 3:27.2 | y cuidados. Por eso incluso me dolió cuando murió, al año y medio de nuestra llegada. |
| 3:36.6 | El día que pasó hubo mucho movimiento en su casa, pero la semana se quedó sola esa |
| 3:42.3 | finca. Después, eso sí, constantemente llegaban camionetas y luego se iban. |
| 3:50.2 | Pero no se iban todos en ellas. |
| 3:52.9 | Había un chico bastante callado que se quedaba algunos días |
| 3:56.6 | y luego abandonaba el lugar. |
| 3:58.9 | Siempre lo hacía caminando. |
| 4:00.9 | Ya de noche. |
| 4:04.0 | Creíamos que era su hijo, pero no recuerdo de dónde sacamos esa suposición. Quizás armaban fiestas, porque nunca faltaba la música saliendo de las camionetas a todo volumen. Al poco tiempo, llegó esa frase de nuestra hija. Ya no, ya pude, por alguna razón, por más que sabía que era su imaginación infantil, volver a mirar contra tranquilidad hacia la finca que estaba frente a nosotros, cruzando el camino. Entonces volvió a decirlo. En una visita a su abuela pidió quedarse con ella. La dejamos pero después de unos días le pedía por favor no regresar con nosotros. Le aterraban los fantasmas en frente. Últimamente, le hablaban. |
| 5:11.0 | Sobuel intentó que le hablara más al respecto y poco, poco fue explicando la niña, un poco más. |
| 5:16.0 | Poco, poco iba quedando más claro que nos trataba solo de su imaginación. |
| 10:07.0 | Aparecien, dijo, cuando llega a la tarde, cuando se ocultaba el sol, pero los veía ya con toda la claridad con la luz de la luna, por las noches, siempre ahí, parados, como si estuvieran pegados al piso, gritándose entre ellos por momentos, eran tan solo el harido de dolor y luego luego empezaron a gritarle a ella, a pedirle ayuda, a pedirle a que fuera hacia allá. entendí entonces por qué ya no salía a jugar, porque estaban el patio solo de día, ¿, porque lo habitaba toda costa en cuanto empezaba a oscursar. Eventualmente claro mi hija volvió a la casa, justo la noche que lo hizo llegaron algunas que me anetas a la finca de enfrente. Se fueron por la madrugada, supongo, y la tarde siguiente, apenas se metía el sol. Mi niña comenzó a llorar. Le dio fiebre. Y tuvimos que llevarla al hospital porque pensábamos que se nos moría. Al ir a la ciudad ya de madrugada, luego de que la dieron de alta, nos quedamos con la abuela de la niña. Que bueno, en realidad es una tía de mi mujer. Los dos somos guerfanos de este muy pequeños, y allá la crió su tía. Sin embargo, siempre ha sido como la abuela de la niña. Los recibió en la casa con gusto y preocupación por mi hija. Toda la mañana siguiente platicó con ella y nos pilló dejarla con ella unos días, comprometiéndose a cuidarla mucho. Tenía algo de lógica que la dejáramos. La vuela tenía carro y vivía en mucho más cerca de hospital, así que luego de asegurarnos de que la niña estuviera de acuerdo, aceptamos. Dos días después, la niña uno quería regresar. La terrábata no solo la idea, y lloraba si se lo mencionábamos. Entonces fui a visitarla después del trabajo. Era su cuarto día ahí. Sohuela le pidió entonces que me dijera la verdad. Díselo todo. De va a creer. Le parte del corazón recordarla. Mi niña no dejaba de temblar. Me da mucho miedo a la mujer que llegó. Me dijo. Yo comiencias sentir un inquietud cada vez más profunda. Una mujer ha llegado esa madrugada. Una mujer que lloraba. Y que gritaba por ayudaaba por ayuda. Luego le empezó a llamar por su nombre, Susana. A estas alturas traté de hacer entrar a mi hija en razón, le prometía que esa señora ya no estaría al regresar, que no habría nadie en la finca de enfrente tan solo su mamá y yo. Pero no la convenci, al contrario. Comenzé a discutir con su bolita que me insistía en que tomara más en serio todo lo que me decían, pero yo no hice más que molestarme porque sentías que estaba metiendo ya con mis decisiones, con mi forma de educar a mi hija. Ese día estuve a punto de llevarme la la fuerza, pero gracias a Dios a algo me detuvo. Gracias a Dios. Retrasó el fin de semana por ti, le dije, y me fue furioso de lugar. transporte que me llevaba hasta el camino a unos 25 minutos de mi casa. Algo, algo que al día de hoy no logró explicar, me comenzó a cerrar. Comencié a temer por mi niña, por su abuela, por mi mujer sola en casa, por mis compañeros de trabajo, de pronto sentía que todas sus vidas que las vidas de todos los que yo conocía eran frágiles que algo les dijilaba que algo podía ir en cualquier momento por todos ellos bajé del transporte y corría casa, incluso olvidé mi mochilita. Y que he bañado en sudor, y esto quizás escondía un poco las lágrimas en mis ojos. Y entonces encontré a mi mujer llorando también, muerta de miedo. ¿Te voy a revisar la finca por favor? |
| 10:05.0 | ¿Tiene una mujer ahí. Le pedí que me explicara pero se le mitó decir que la vista escuchando las últimas horas a una mujer llorar y eventualmente la escuchó gritar el nombre de nuestra hija. Tome un machete y salí con mucho, mucho miedo a revisar. Luego sentí a mi mujer detrás de mí caminar. Crucentón es un poco más confiado y empieza a somarme por todos los rincones hacia la finca. Pero esta vez, esa noche, todas las luces estaban apagadas. |
| 11:09.0 | No logré ver nada, por más que intenté, por más que me somete. |
| 11:13.8 | Lo único que se escuchaba como siempre, eran esos ladridos a lo lejos, en otros ranchos, |
| 11:21.7 | otros ranchos que no eran habitados por el terror, como este. Regresa casa, mi mujer me esperaba en la recámara, no podía dejar de llorar, le juré que no había nada fuera y ella lloró, lloró hasta quedarse dormida y yo... Yo tan solo me quedé cuidándola. |
| 11:48.6 | Mientras lo hacía, |
| 11:50.4 | me empecé a preguntarse en realidad había sido... |
| 11:53.3 | Ella, |
| 11:54.4 | la que estaba detrás de mí. |
| 11:57.5 | O si eso que había sentido caminando mis espaldas, |
... |
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