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Relatos de la Noche

El Fantasma del Novenario y otros relatos paranormales

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 28 March 2026

⏱️ 31 minutes

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Summary

Hay noches en las que algo cambia, aunque no sepamos exactamente qué.

A veces empieza con un ruido, con una presencia, con algo que no debería estar ahí… y otras veces, con algo que parece venir desde mucho antes, desde lugares o personas que ya no están.

En este episodio de Relatos de la Noche vamos a escuchar historias que ocurrieron dentro de casas comunes, en calles tranquilas, en espacios donde nadie esperaría encontrarse con algo así. Presencias que se manifiestan por días, figuras que no deberían existir… y recuerdos que quizá no pertenecen a quien los está viviendo.

Apaga la luz, ponte cómodo… y déjate llevar.

 

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Transcript

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Una familia comienza a experimentar ruidos, movimientos y apariciones dentro de su casa, una en la que nunca hubo señales de fantasmas. Todo ocurre durante varios días hasta que de la misma forma en que empezó se detiene, y todo tiene una muy importante razón. Es un placer que nos deje volver a llevar historias de fantasmas, de apariciones, de encuentros completamente inexplicables, que nos deje compartirles los siguientes relatos de lo paranormal.

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No nos detenemos más en la entrada de este episodio.

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La puerta está abierta.

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Pueden entrar si quieren,

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sino este es su último oportunidad.

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Para los que decidan seguir ya no hay marcha atrás.

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Ya estás adentrándote en los siguientes relatos de la noche. Buenas noches de tílla a la comunidad. Esto nos pasó hace unos años cuando yo todavía vivía con mi familia. Eramos mis papás, mi hermana menor y yo. Yíamos en una casa normal, sin historia, sin nada que nos hiciera pensar que podía pasar algo así, una casa sin fantasmas. Toda empezó de repente, de la nada. Un etar de sin que hubiera viento ni nada extraño, ni un escenario raro, una de las ventanas de las salas arpió. No fue como que se estrellara algo desde fuera, el vidrio simplemente tronó, se quebró hacia dentro, como si alguien no hubiera golpeado con fuerza, pero no había nadie. En ese momento pensamos que tal vez había sido el cambio de temperatura o algo así, lo recogimos y limpiamos y ya no le dimos mucha importancia, pero esa fue solo la primera cosa, el primer evento. Esa misma noche ya tarde, empezamos a escuchar puertas cerrarse de golpe en la casa, primero una luego otra y otra más, como si alguien caminara por la casa soltándolas. Mi papá se levantó a revisar pensando que alguien se había metido pero no encontró nada, de verdad, nada, nada raro. Todo estaba cerrado. Al día siguiente en la madrugada, todos escuchamos fuido a una cocina, y no era un sonido leve o algo que pudiéramos haber confundido. Eran platos, como si alguien nos estuviera moviendo, chocando entre ellos, y fue tan fuerte y tan claro que nos despertó a todos. Me acuerdo que mi mamá fue la primera en salir y nosotros detrás de ella, pero cuando llegamos a la cocina no había nada y todos estaban su lugar. Allí ya empezamos a sentir miedo y las cosas siguieron pasando. No todos los días igual pero sí constantemente. puertes que se cerraban solas, pasos que se escuchaban cuando todos estábamos en el mismo lugar, ruidos en la cocina en la madrugada. Sin embargo comunidad lo más fuerte le pasó a mi hermana, ella era la más chica y una noche entre su cuarto para costarse y empezó a gritar. Cuando llegamos su ropa estaba tirada por toda la habitación, todo lo que tenía en el armario estaba en el suelo, como si alguien hubiera sacado con desesperación, con enojo, no había forma de que subiera pasado solo. A partir de ahí ya no pudimos ignorarlo. Fueron días muy pesados.

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Nague... forma de que subiera pasado solo. Y a partir de ahí ya no pudimos ignorarlo. Fueron días muy pesados, nadie quería quedarse solo en la casa, dobíamos juntos con las luces prendidas se los juro. Cualquier ruido no se despertaba, sentíamos que había algo ahí pero no sabíamos que… Y si estuvieron las cosas durante 9 días completos, exactamente 9. Después de eso todo se detuvo. Donde a para otro, la casa volvió a la normalidad. No hubo marruidos, no se volvió a romper nada, no se movieron cosas. Fue como si nunca hubiera pasado. Con el tiempo lo dejamos atrás, hasta varios meses después. Un día, un abogado busco a mi mamá, le dijo que tenía que hablar con ella por un tema de herencia. Resulta que su papá, al que prácticamente no conocía porque él tenía otra familia y nunca la reconoció había fallecido. Y aun así le había dado un torreno, aunque solo la había visto una vez cuando la niña. Mi mamá se sorprendió mucho pero aceptó ver los papeles. Fue ahí donde notó algo que nos dejó a todo sencilencio, la fecha de su muerte. Era el mismo día en que todo había empezado en la casa, contamos los días y también coincidía, mueve días, un ovenario. Mi abuela fue la que lo dijo primero, que seguramente no estaba en paz, que de alguna forma he intentado hacerse presente y hacer carse a mi mamá, y que cuando se cumplió un ovenario ya pudo irse. Nosotros no sabemos que fue, y de hecho nunca vimos nada, nunca vimos lo que estaba en la casa, pero lo que pases esos nueve días no se nos olvidan, gemésse nos va a olvidar. Oloriel buenas noches, sale comunidad. Esto que voy a contar me pasó cuando tenía 11 años, pero durante mucho tiempo lo recordé como algo que simplemente había ocurrido en mi calle. Como un de esas historias que se encuentran entre vecinos y que como dos años se van haciendo mens grandes. Hasta que tiempo después entendía algo que… que ya no sé si se ha peor todavía. que sin una calle donde donde todos nos conocíamos. Desaciente este colonia vieja, donde sabes quién sale temprano trabajar, quien revés tarde, que casa siempre tiene la luz prendida. En ese tiempo se empezó a decir que por las noches pasaba la llorona, pero no como oserice de la leyenda, no como algo que alguien escuchó en otro lugar, sino como algo que estaba pasando ahí mismo, en nuestra calle, casi todas las noches, una leyenda viva, decían que era una muchacha, alguien que se veía muy real vestida de blanco, que caminaba llorando por las noches pero que nunca dejaba ver su rostro. Al principio nadie lo tomó en serio, al menos no mucho, solo los niños y los que ya la habían escuchado, porque siempre hay alguien que dice que vio algo, que escuchó algo, y los emas lo repiten, pero lo que empezó a cambiar eso fueron los perros, y es que mi

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calle había muchos perros, de esos que están siempre afuera de sus casas, que a veces

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se salen y juegan y se conocen entre ellos, que ladrón cuando pasaba alguien extraño,

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pero que es su juez de calmán, pero con esto no era así, decían que antes de que alguien

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escuchara a la mujer, los perros empezaban a comportarse muy raro, como si supieran que ya venía, que se ponían nerviosos y no hacían casos de sueños. Una noche a mí también, finalmente me tocó escucharla. Yo ya estaba dormida cuando me despertó el ruido. Primero los ladridos de los perros.

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Todos. Al mismo tiempo, y no la draban como casi siempre, no es el ladrido de advertencia, era más bien un llanto, como si estuvieran asustados o dolidos. Eso me despertó por completo, me quedé quieta y tratando de entender que estaba pasando. Y entonces le escuché. Era una mujer. No era un burito con las películas. Era un llanto muy profundo, muy triste, como si viniera a alguien que ya no

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puede dejar de chorar, viniera de este lejos, pero poco a poco se fue acercando, yo estaba completamente despierta, escuchando como ese sonido avanzaba por la calle, cada vez más cerca de nosotros, hasta que se detuvo justo afuera de mi casa, en ese momento los perros

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cambiaron, dejaron de llorar y empezaron a ladrar con una desesperación que nunca les había escuchado, se oía encorriendo de un lado a otro, chocando contra la reja como si quisieran alejar a algo, y entonces escuché la reja de la entrada, como si alguien estuviera

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jalando, era un sonido constante como cuando alguien intenta abrirse y no graarlo, forzando poco a poco, yo no me podé mover, estaba costada completamente despierta, escuchándolo Todo.

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Y de pronto,

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todo se detuvo.

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Pero no fue un silencio normal, para nada normal. Los perros dejaron de hacer ruido al mismo tiempo, pero no, uno por uno ni poco a poco, no todos en el mismo momento. Eso fue lo que más miedo me dio. Por supuesto que no me asume, se retodo y me fíjate dormir. A la mañana siguiente la calle estaba diferente, la viajente afuera vecinos hablando entre ellos, como cuando pasa algo que nadie entiende bien, los perros, los perros de la calle, no estaban, ninguno.

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Hora después supimos que los habían encontrado en un parque, como a 5 kilómetros de ahí, a todos juntos escondidos. Estaban cansados, como si hubieran corrido mucho y no querían regresar. Se tía sabros mucho de lo que había pasado, pero con el tiempo se fue quedando atrás como todo.

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Se comirtió en una historia más. Creo con el tiempo para la gente que llegó después que no lo vivió, que no le escuchó aquella noche si fue solo una leyenda. Y yo también lo deje así, hasta que cumplí veinticuatro años. En ese tiempo empecé a ir a terapia, había varias cosas de mi infancia que no entendía bien, sensaciones que no sabía de donde venían. En una de las sesiones, la terapeta me propuso hacer un hypnosis para intentar recordar momentos que no tenía tan claros. Y yo acepté sin pensar que fuera pasar algo tan importante. Al principio no ocurrió nada fuera de lo normal, solo recuerdo sueltos, cosas sin importancia. Pero hubo un momento en el que llegué a un escenario en el que que todo cambió. Intentamos ir a uno de los momentos más intensos de mi infancia, a algo que me hubiera marcado aunque no lo recordara del todo. Y de pronto sentí como si me despertara, pero ya no estaba en el consultorio. Les curo que me vi despertando a la mitad de la noche, en la calle, una que no era la mía, ni donde crecía, estaba despertando asustada en un lote valdío, lo primero que sentí fue frío, un plío muy fuerte y completamente real, luego me di cuenta de que estaba mojada y no sabía por qué, no sabía cómo había llegado ahí. Intenté moverme y me dolieron los pies. Cada paso me la estimaba como si hubiera caminado mucho como si estuviera la estimada, aun así intenté avanzar, salí delote y caminé, y eventualmente llegué a una calle, y ahí fue cuando lura como si, el lugar estaba muy cerca de mi casa, de donde crecía, me dio mucha emoción, ya la vez mucha tristeza y empecé a llorar. No sé por qué, no fue una decisión, simplemente no podía dejar de llorar. Intenté caminar más rápido, quería llegar a mi casa, pero los perros empezaron a reaccionar. Me la daban como cuando no te reconocen, en un ladrido distinto, agresivo, como si quisieran alejarme. Todo se veía extraño, como si se moviera, como si no estuviera completamente claro. Fue y tocando puertas, una tras otra y nadie habría. Así que intentaba abrir las lluvos para que alguien me ayudara. Los conocía todos en esa calle, quería que me llevaran a mi casa, que me ayudaran, pero nadie salió y yo lloraba cada vez más fuerte, hasta que finalmente llegué a la mía, vi mi reja. Mis perros de la infancia estaban allí, ladrándome con mucha fuerza, noercaban, pero no dejaban de hacer ruido, él intenté abrir la reja. Me costó mucho, sentía que no tenía fuerza, pero en algún momento lo logré y cuando sabrió los perros se fueron, salieron corriendo de allí. todos salieron corriendo por la calle, con si algo lo soviéras pantado de golpe, entri a mi casa y lo único que hice fue ir a costarme en el sillón. Después de eso, ya no hay nada, ningún recuerdo. Cuando salí de la sesión me costó trabajo entender lo que había visto. No tenés sentido pero poco a poco empecé a unirlo con lo que había pasado cuando era niña. Esa noche, el llanto, la llorona, la reja, los perros y ese recuerdo. Porque ningún momento me viste de afuera, no era como si estuviera observando alguien más, como un viaje astral, yo lo estaba viviendo, yo repito, lo estaba viviendo, yo era la que caminaba, la que lloraba, la que intentaba entrar. Por supuesto, desde ese momento ya no sé qué pensar. Si esa noche fui yo, la que sosten toda la gente en la calle, o si lo que recordé no era un recuerdo mío, y entré al recuerdo de un fantasma. Uff, vaya para historias, ¿no? ¿Cuál ha sido su favorita comunidad? No se vayan a ir antes del final porque todas las historias de hoy son muy interesantes, les van a sorprender y bueno, déjenme decirles que si no lo han hecho,

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compren el libro de relatos a la noche, es su última oportunidad y pronto les voy a explicar por qué? Por lo pronto continuamos con más relatos esta noche. Ola relato su mariana uterres.

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