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Psicologia Al Desnudo | @psi.mammoliti

Cómo hacer para poner límites

Psicologia Al Desnudo | @psi.mammoliti

Psi Mammoliti

Mental Health, Health & Fitness

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🗓️ 31 July 2021

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Cuesta TANTO poner límites que quise regalarles una guía práctica para hacerlo: ¿Qué son los limites? ¿Cómo empiezo a ponerlos sin sentirme culpable o egoísta? ¿Cuáles son los beneficios de poner limites? ¿Por qué es tan difícil ponerlos? Te comparto algunos tips prácticos para ayudarte a ponerlos de manera sana, y entender que la vida sin límites es caótica y que son necesarios para nuestra salud mental.

Transcript

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Hoy vamos a hablar de un tema maravillosamente profunda y complejo, los límites. Establecer límites saludables con las personas que nos rodean escinónimo de salud mental. Es un modo de sentirnos más acertivos y acertivos ante chantajes emocionales y cualquier tipo de manipulación psicológica. Entonces, en este episodio vamos a responder a las preguntas de qué son los límites, cómo se ven, cómo empiezo a poner límites sin sentirme culpable o egoísta, cuáles son los beneficios de poner límites, porque qué querría hacer esta práctica o incorporarla en mi vida, porque resulta tan difícil ponerlos y quiero darte algunos tips o algunas recomendaciones prácticas

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para ayudarte a poner límites de manera saludable y básicamente quiero compartirte por qué entender

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que la vida sin límites es caótica y que los límites son necesarios para nuestra salud mental.

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Pero antes de pasar este capítulo te cuento un poco de que se trata todo esto. Hola, hola, yo soy Marina Mamoliti, soy psicólogo a clínica, esto es psicología al desnudo, un podcast de salud mental. El tema de los límites es maravilloso y digo maravilloso porque una vez que los probamos y comenzamos a poner límites se vuelve casi como imposible de volver a mirar la vida con los lentes anteriores. Es de esas prácticas que una vez que las incorporamos se vuelve casi como imposible volver a nuestro yo anterior. Es muy difícil dejar de poner límites una vez que ya estamos seguras o seguras de que eso es lo que necesitamos o dejar de ver las situaciones en las que es muy necesario marcar el límite si ya sabemos que ahí tienen que haber un límite y que además ya lo pusimos alguna vez. En lo personal siempre digo que trabajar en la puesta de límites es lo que más, más me apasiona porque fue el terreno que más explore a raíz de que siempre me costó muchísimo poner límites en la personal y después de un largo proceso de practicar poner límites porque no se me daba de manera natural, me metí a estudiarlo y analizarlo, tanto mi proceso personal como profesional psicólogo que acompaña los procesos de sus consultantes y puedo decir realmente hoy que descubrí muchas cosas sobre los límites que me encantaría compartirles hoy. Lo primero, primero que quiero comentarles es que no sabemos poner límites. Si ponemos límites, nos sentimos culpables, nos sentimos malos, nos sentimos irrespetuosos. Sí, por poner límites, suene a loco, ¿no? Pero es así, realmente nos sentimos mal cuando nos ponemos. Y nos sentimos así por una sencilla razón y la sencilla razón es que nadie nos

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enseñó cuál es el equilibrio perfecto para relacionarnos, es decir no invadirnos los unos a los otros manteniendo en todo momento el respeto pero también acercándonos lo suficiente como para regenerar confianza y cercanía e intimidad.

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Por horende como nadie, nadie nunca nos enseño, no sabemos marcar límites y sostenerlos y entonces tenemos que aprender a hacerlo en nuestra vida adulta, como podemos y generalmente sin guías. Para todas las personas que escuchan y que les cuesta poner límites es este capítulo, quiero fresarles ahora una guía de cómo poner limites de manera saludable. Entonces primero, antes de empezar, me gustaría contarte cuáles son los beneficios de poner limites, porque hay muchísimos y me gustaría empezar este capítulo contándote un poco cuáles son. También para que te motives a empezar a ponerlos, ¿no? y esa motivación además te ha quedarte hasta el final de este episodio cuando te voy a contar los tips prácticos para empezar a ponerlos de manera saludable. Entonces y escuchamos ya tentamente esta parte porque esta parte es clave. Los beneficios de poner límites son un montón, entonces resumir un poco los que a mí me parecían más fundamentales. El primer beneficio es que facilita mucho las relaciones con las demás personas. Nos ayuda mucho con nosotros mismos y nos da autonomía, que es muy importante para nuestra autoestima además. Nos ayuda a respetarnos a nosotros mismos. No ni en la medida en que nos respetamos a nosotros, también estamos en condiciones de hacernos respetarnos. Cuando ponemos límites, podemos empezar a comunicarnos con las otras personas como queremos que les se comuniquen con nosotros. Y esto nos trae un montón de satisfacción personal. El beneficio número 3 es que aumenta muchísimo nuestra autoestima. Y esto pasa de manera natural, simplemente cuando hablas de voz y de lo que queréis y de lo que necesitas, y te se es consciente de eso, de tus deseos, de tus necesidades, eso aumenta todo tu estima. El beneficio 4 es que empezás a tomar las riendas de tu vida y te empezás a hacer responsable de lo que quieres y de lo que no. El beneficio 5 es que te hace notar que realmente es lo que quieres hacer y que es lo que no quieres hacer y que es aquello que no vas a tolerar de ninguna manera y eso te vuelve mucho más honesto y transparente con vos. El beneficio número 6 es que te permite perder el miedo de mostrar total como sos. Por fin, podéis como soltar la atención de tener que estar todo el tiempo alerta por si algo o alguien puede dañar tu vulnerabilidad. Bueno, el limité hace que te sientas libre de expresar tus necesidades con respeto y con amor, independientemente y cómo se lo tome el resto de las personas. Y el punto número 7 es que te permite desapegarte de la reacción de los demás frente a tus deseos. Esto te da montón de libertad, tenemos la libertad a la alcance de nuestra mano cuando aprendemos vamos a ponerites. Ahora, a pesar de todos estos beneficios que cuando uno los escucha, aparecen maravillosos, todavía rondan muchos mitos en torno a los límites, que hacen que poner límites se vuelva muy, muy difícil. Y en este gapito lo quiero que chequemos un poco cuáles son los tuyos. Quizás pensás que poner limites implica gritarle a todo el mundo todo lo que pensás de esas personas en cada momento, pero esto no es así. Quizás pensás que poner limites es defender convativamente a capa y espada todas tus opiniones para que quede clara tu posición sin importar como se siente en otra persona y esto tampoco es así. O como está hoy muy en ánimo gesto de mostrar nuestra vulnerabilidad, quizás pensás que poner límites tiene que ver como mostrar todas nuestras debilidades a los demás para que estas personas se adapten a nosotros. Todos esos son mitos y poner límites no se ve así. Bien, entonces ¿qué es esto de poner límites? Vamos a definirlo. Poner límites es una acción muy compleja, que se ensaya y se aprende esa prueba y error. Por eso es difícil si nunca los pusimos y si ni siquiera está dentro de nuestro radar de conductas. Pero tenemos que hacerlo si queremos tener una vida plena y ser libres en nuestras decisiones. Siempre siempre digo que si el ser humano aprendiera a desarrollar la capacidad de poner límites sanos, disfrutaría el 100% de todas sus relaciones interpersonales y esta sería un poco menos caóticas. Y para empezar a poner límites tenemos que contar con tres grandes rasgos. El primero es la capacidad de autoconocimiento para saber exactamente cuáles son tus propios límites y cuáles no. El segundo rasgo es el timing o el tiempo adecuado, que implica saber poner el límite cuando eso oportuno, en el momento justo, en la intensidad justa y con la persona adecuada. Y el tercer rasgo es la valentía, la valentía de ponerte a vos como prioridad en primer lugar, porque para poner límites tienes que tener muy claro qué cosas son permisibles para vos y qué no lo es, sería imposible poner un límite que no se conoce, ¿no? Una vez que tenés bien claro, tus propios límites que es el primerísimo primer paso, viene ahora lo que más le cuesta a la mayoría de las personas, que es la tarea de decir no cuando corresponde. No te preocupes que no es tan difícil. En este episodio vamos a explorar un poco más sobre los límites y al final del capítulo lo vas a saber cómo hacerlo bien. Te voy a regalar unos cuantos tips prácticos para comenzar a ponarlos. ¿Qué son los límites? Se puede definir a los límites como ese espacio que existe entre voz y otra persona, que no se debe tras pasar ni voz ni la otra persona. Los límites físicos están muy claros, si te encontras con una puerta o un río o una pared, ¿sabes que ahí no podés pasar? Que tienes que pedir permiso al menos. Ahí hay un límite bien claro, ¿no? Esto tiene que ver con el límite físico. Ahora, cuando hablamos del límite emocionales, los límites emocionales no resultan tan evidentes como una puerta o un río o una pared, ¿no? Entonces hay que establecerlos, hay que nombrarlos, hay que delimitarlos para que queden claros. ¿Por qué es tan importante la capacidad de poner límites? Bueno, porque los límites con las demás personas nos estructuren como personas con forma nuestra identidad y definen nuestra forma de ser ante los otros. Le damos forma a nuestro show a través de nuestros límites. Y si los límites le damos forma a nuestro show, entonces, para empezar a poner límites, tenemos una primera gran tarea, que es la tarea del autoconocimiento, que yo diría que es el punto número uno, uno, el primerísimo primer punto para empezar a poner límites, es la práctica de conocernos a nosotros mismos. Hay un estudio que hicieron psicólogos de la Universidad de Virginia en donde evidenciaron que uno de los principales faltantes de la población en materia psicológica era no haber trabajado el autoconocimiento. En el estudio que ellos hicieron en 2004 menos del 2% de las personas que participaron en el estudio de mostraron haber trabajado sobre sí mismas. Y lo cierto es que si no somos capaces de conocernos y de profundizar cuáles son nuestras necesidades o nuestros deseos o nuestras fragilidades, nuestros miedos, nuestras inseguridades, muy difícilmente podamos establecer límites firmes para protegernos de los demás. ¿Por qué no sé qué es lo que tengo que proteger si no sé qué es lo que me define?

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¿Qué es lo permisible para mí o qué es aquello que me duele o que me indica?

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Por ende, esta primera tarea de la autoconocimiento para los límites es clave.

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Por lo tanto, si les exigimos respeto a las demás personas,

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empecemos por respetamos a nosotros mismos,

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escuchando esa voz interna para saber bien qué es lo que necesita. Sin embargo, hay muchísimos otros motivos más que la falta de autoconocimiento por los que no podemos poner los imites y que varían dependiendo de cada persona. Quiero que ahora hagas el ejercicio de escuchar cada uno de los motivos que voy a ir relatando y quiero que te fijes si te reconocés en alguno de estos. El primer motivo por el que uno no pone límites aparte del autoconocimiento, tiene que ver con qué, hay quien no pone límites para evitar los conflictos, hay quien no lo hace por miedo a quedarse solo, o a quedarse sola, es decir, por miedo a la abandono o al rechazo del otro. Algunas personas piensan que no ceder a lo que se les pide es ser egoístas, entonces poner límites se transforma en una práctica de ser malas personas. También puede ser que uno no ponga límites porque le damos más importancia a los deseos ajenos que a los nuestros propios. O porque no nos damos cuenta pensando no importa, no me cuesta nada y toda esa falta de limites se va acumulando y acumulando y después sentimos un malestar general que no sabemos ni de dónde viene. No nos ponemos limites por demora ser egoístas y malas personas. o personas o por mi potencia y por pensar que podemos con todo también puede ser por un automatismo, como esto del funcionar sin pensar dejándonos llevar en un piloto automático a veces tampoco ponemos limites porque en el fondo nos cuesta ponernos límites a nosotros mismos o que otras personas nos los pongan. Y como última razón, puede que no pongamos límites porque fuimos educados para complacer a todo el mundo menos a nosotros. Fueimos educados para hacer buenos entre miles de comillas. Claro, no seremos fel, pero sí que somos buenos. Siempre la pregunta que me surge acá es si tiene sentido no ser como bueno para todos los demás, pero ser infelices nosotros porque no podemos decir qué es lo que necesitamos o qué es lo que no permitimos. Reconoziste en voz alguno de estos motivos por los cuales no pones límites o en alguien que conozcas? Bien, sigamos un poco más entonces. Hay creencias populares que son mitos repetidos a lo largo de muchas generaciones y que son los causantes o los que nos impiden poner límites. Suelen ser esas frases que nos decían o nos dicen nuestros abuelos, abuelas, padres, madres, o que escuchamos por todos lados, porque se respiren el cultivo de lo social. Por ejemplo, la credencia de que el amor es no poner límites. Por ejemplo, esto de la familia que está unida tiene que compartirlo todo, todo en más fútbol. No cuestionarse nadie con nadie que no haya conflictos ni discusiones y además que no haya nada privado, porque si es algo depriado, eso es de personas egoístas. ¿Te suena? ¿Esta creencia? Hay otra creencia que es la creencia del amor fusionado. Esto de... Yero amor es que todo seamos uno, compartirlo y saberlo todo de todos. Quererse o no ser egoístas es esta fusión sin límites. Estas dos credencias son mitos. Y estos dos mitos no sonamente que son erróneos, sino que además son muy perjudiciales a nivel psicológico y además están en el polo opuesto de la madurez emocional y te voy a contar una gran verdad que parece contradictoria pero no lo es, puedes incluso escribir este texto en un papel y pegarlo donde puedas volver siempre a verlo y recordarlo. Y esta verdad dice más o menos así. Se puede querer a alguien muchísimo, compartir cosas, ayudar a los demás y también mantener tu propio lugar íntimo y no querer ayudar a veces, sino que priorizarte a vos por sobre las otras personas. No son conductas excluyentes, podemos amar muchísimo a las otras personas y priorizarlas muchas veces y amarnos muchísimo a nosotros y priorizarnos a nosotros muchas otras veces. Ahora viene la parte que a todas las personas les gusta muchísimo de los episodios, que tiene que ver con la guía práctica de qué puedo empezar a hacer para empezar a poner límites de manera saludable. Hay muchas conductas que podemos hacer, que hayas de más personas les van a indicar que hay un límite nuestro y que por

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lo tanto no lo puede traspasar. O al menos para hacerlo tiene que pedir permiso.

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Entonces vamos a empezar con las recomendaciones prácticas que puedes empezar a

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incorporar desde hoy para empezar a marcar un primer límite? Vamos a ir una a una. Primero paso, como ya les dije antes, para poner límites, distinguir lo que quiero de lo que no quiero. Autoconocimiento. Puedes empezar haciendo una lista de qué cosas. Si querés, ¿Qué cosas no querés bajo ningún punto de vista y que son in negociables. Empezad por ahí. ¿Cuáles son las cosas que te parece que sí querés y que permitirías y ¿cuáles son esas cosas que son inoperanqueables, que nunca nunca bajo ningún punto permitirías que suceda? La terapia psicológica sirve un montón en estos casos en este primer paso de autoconocimiento, muchas veces suele ser clave, hacerlo de la mano de un psicólogo o de un psicólogo. Recumentación número 2, tomar las riendas de nuestras decisiones. ¿Qué quiere decir esto?

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Ante una decisión, solemos pedir consejos o opiniones a nuestras gente más cercana, nuestras personas de mayor confianza. Podemos hacer esto, esto está buenísimo de hecho, porque muchas veces nos aporta claridad sobre la cuestión, porque las otras personas sonas lo ven con otra perspectiva, ¿no? Sin embargo, esto no quiere decir que se nos imponga lo que debemos hacer y que nosotros porque pedimos un consejo debemos hacerlo solamente porque pedimos ese opinión. Tenemos que tener bien en claro que al final podemos pedir opiniones pero tenemos nosotros mismos quienes vamos a evaluar todas estas opiniones y a tomar la decisión o decidir qué es lo que queremos hacer en base a nuestros propios valores. Recomenación número tres para empezar a poner límites de manera sana es decir que no cuando no quiero algo y que sí cuando lo deseo o lo necesito y esto es una práctica que cuando se los digo parece bien básico no una diría bueno es algo que por supuesto que pueda ser pero lo cierto es que todas las personas, o casi todas, hemos dicho alguna vez que sí, sin querer decirlo realmente. Cuando entendemos y asumimos que negarnos algo que no queremos hacer es nuestro derecho, entonces tenemos dos beneficios. Por una parte, nos va a resultar más fácil decir que no. Y por la otra, no nos vamos a estar tanto que otra persona nos diga que no a nosotros. Entonces, tenemos que eliminar la falsa creencia de que si nos negamos a algo, vamos a crear un conflicto terrible. No, responder de manera adecuada a una invitación a la que no queremos ir de manera asertiva no tiene por qué provocar un conflicto con nadie, ¿no? Y si alguien se molesta por nuestra negativa de hacer algo no hacerlo, lo cierto es que es problema de la otra persona resolver que hacer con eso, no es nuestra responsabilidad, ya que nosotros estamos ejerciendo nuestro derecho a decir que no, siempre y cuando sea de manera assertiva, no, y no dañemos al otro con nuestras palabras. Recomenación número 4 para poner límites sanos, es decir, hasta acá si quiero y más allá no. Es decir, tiene que ver con marcar el hasta donde si. Y el a donde ya no quiero. Vamos a poner un ejemplo para entandolo mejor. Yo quiero verme, por ejemplo, con una amiga, perono? Pero sé que trabajo a las 5 p.m. es importante para mí llegar al trabajo a tiempo. Entonces le voy a decir a mi amiga, le anuncio que el horario que tengo para vernos hoy puede ser hasta las 4, porque después me quiero organizar, me tengo que bañar, me tengo que preparar lo que sea para ir al trabajo y tengo esa hora para hacer todo esto y llegar y prepararme, etc. Ahora mi amiga me dice que no, que por favor lo extendamos hasta las 4.5 a 4.40, porque ya no puede llegar antes de esa hora. Si es importante para mí irme a las 4 para organizar mi trabajo, porque como lo pactado, no? Puedo sencillamente marcar el límite y establecer que hoy puedo en ese horario, nada más y que si no le es posible, coordenemos otro día. Tenemos que saber que es nuestro derecho plantearlo así. Ahora, por supuesto, si consideramos que ver a nuestra amiga es más importante que llegar a tiempo al trabajo, bueno, puedo mover mi límite y verla más allá de las cuatro. Es decir, un límite puede estar puesto, marcando que deseo hacer algo con vos, pero con determinada condición. En el caso del ejemplo, la hora de ir a trabajar, es decir, yo quiero juntarme con vos, pero mi condición es que sea hasta tal hora. Y si no se respeta esa condición, si no, puede llegar a tal hora, prefiero que no, porque yo sé que si no después han de toda purada y me estreso y llegó tarde y la verdad es que no elijo eso. Recordad, siempre siempre siempre que l límite, es tuyo que busca protegerte, busca tu bienestar y priorizate. Recomenación número 5 para poner límites saludables, es no dejarme llevar haciendo lo que los demás quieren para no entrar en conflicto. Acá me quiero detener un poco, porque le tenemos muchísimo miedo de error al conflicto. Y lo cierto es que cuando empezamos a poner límites es probable que las personas que estén a nuestro alrededor, lo tomen quizás no también, o sea, lo tomen a mal incluso, o lo siento

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en raro, ¿no? Lo cierto es que, porque además es eso, no nos relacionan a esta persona que antes no ponía límites y que ahora me está diciendo que no, hay algo que al otro lado, de la fuera, les fue en raro. Lo que yo siempre con séjo y que podemos sencillamente decir después de uno es algo como mira, a partir de ahora voy a empezar a decir que no quiso a muchas veces porque estoy practicando el poner límites. Esta pequeña introducción le permite a los demás entender que no es algo personal, no, que no tiene que ver con esa persona en sí, si lo que estás empezando a poner límites a todo el mundo, porque es una práctica tuya de autocuidado personal. Recomendación número 6 para poner límites. No dar por hecho que cualquier persona puede opinar, manipular y exigir sobre tu espacio personal. Esto es muy común. No tenés ni idea cómo, pero siempre terminás cumpliendo el deseo de otras personas, os satisfaciendo sus necesidades en vez de las tuyas. No sabes en qué momento te sentiste arrastrado a dejar de lado tus planes y ahora de repente estás haciendo algo que no querías hacer o que no te gusta hacer en ese momento, que no te corresponde en ese momento y de repente te das cuenta que estás en un lugar en el que en realidad no querías estar haciendo algo que no te llena, que no te da placer, que en realidad no tenías ganas de hacer. Bueno, esto puede hacerte sentir mal por dos motivos. Punto número 1, porque no estás haciendo lo que os crees. Y punto número 2, porque te sentís usado como una persona a la que se la puede manejar con facilidad. y ponete bien atento en este punto, porque cuando alguien te manipula o vos mismo te dejas manipular, puede pasar que te sientas anulado, como si lo que vos crees o lo que vos sentís no vale, como que no he tomado en cuenta. Y lo cierto es que acá el problema no es de ese otro, que manipula o que exige estuyo,

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porque los demás pueden intentar manipularnos, incluso con pequeñas decisiones como la de a donde ir a cenar hoy, pero si lo que hicimos nosotros quienes deberíamos aprender a no dejarlos al ula anular, y hacernos presentes para que esto no suceda, entonces también la práctica de poner

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límites nos protege en algún punto de los chantajes emocionales y de las manipulaciones, no? Recomenación número 7 para poner límites de manera saludable es que cuando alguien nos falta al respeto, aunque sea alguien aquí en un oleotor que es cierto poder,

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siento cierto sentido de autoridad como jefes, jefas, profesores, padres, madres, no consentir esa falta de respeto. Siempre podemos marcar un límite respetuoso, no hace falta levantarla voz o hacer un escándalo. Marcar un límite también puede ser sencillamente dejar una habitación irnos. Es decir, mil disculpas pero los ciertos que me estás faltando al respeto, así que mejor me retire. El hijo irme. Recomendación número 8. decir no quiero. Aunque esto representa cierto dolor a la otra persona, dolor que un montón de veces sobre dimensionamos, que la mayoría de veces no es tan catastrófico. Y sobre todo, hacerlo también con las personas que más queremos, que son las que más nos cuestran. Claro, en este punto es importante evaluar que efectivamente no poner ese límite va a implicar un gran dolor para mí. ¿Qué quiere decir esto? Ponernos a nosotros como prioridad. Porque priorizándonos a nosotros no solo nos protegemos a nosotros mismos, sino que también protegeja la otra persona.

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Sobre esta idea priorizarnos a nosotros profundizemas en el capítulo de la amor, que es el número 15 de este podcast, ya que realmente el modo de amar a otros, de la mejor manera, siempre va a ser priorizándonos a nosotros mismos, primero.ominación número 9, no dejarme llevar por chantajes emocionales por miedo a ser egoísta o egocéntrico. A veces solemos pensar que si no accedemos a lo que el resto de las personas nos piden que hagamos, esa persona va a sufrir consecuencias por los generales emocionales. Quiero que te tomes el tiempo de valorar vos mismo si una cosa tiene que ver con la otra y si debe ceder o no. Ten en cuenta que ceder una vez implica que el chantaje emocional probablemente se repita en más ocasiones y si por el contrario dejas claro que no vas a acceder a ningún chantaje y la otra persona probablemente deje de hacerlo porque ya sabe que no vas a acceder. Recomendación número 10 no confundirnos con frases como lo hago por tu bien. Sí, el cariño nos de esc con montón. Sin embargo, hacer algo por nuestro bien, nunca va a ser desde la óptica de la otra persona. Nadie más que nosotros sabe que es lo que mejor nos hace. Y acá en este caso tenemos el derecho a decir, la verdad que por mi bien, sería que hicieras excos. Recomenación número 11 tener un espacio propio, una paracela privada, sana, que vos mismo podés autogestionar. Esto tiene que ver con no dejar que invadan nuestra intimidada.

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No debemos dejar que sin vada nuestra intimidación, nosotros no queremos nuestra intimidación, nuestra ilusión es que solo podrían acceder a esa intimidación, esa parcela privada, las personas que nosotros queremos que lo hagan y el momento en el que queremos que lo hagan, invadir nuestra intimidad es una falta de respeto que la verdad es que no deberíamos consentir. Bien, ahora quiero que pasemos a algunas particularidades del proceso de empezar a poner límites. Punto número 1, la práctica de poner límites es un proceso, por ende, es poco a poco, es paulatino. Primero, hay que empezar por detectar las situaciones en las que otras personas intentan sobrepasar nuestras límites, quizás sin darse cuenta, ¿no? Aunque todavía no podamos cambiar nada, es importante que empecemos a notar o a estar alertas y a localizar cuando algo no nos gusta o no lo queremos. A veces respondemos tan automáticamente que no pensamos ni siquiera si nos gusta o no lo que nos están diciendo. Punto número 3 es que tenemos que recordar que seguimos queriendo a esa persona, a la que le ponemos el límite, ¿no? Pero que así todo no es egoísta ponerle un límite y lo cierto es que cuando lo tengamos claro internamente va a empezar a salir solo, esto es desassocial el poner un límite al ser egoísta. Punto número 4 es que hay que empezar a soportar la culpa inicial. No estamos acostumbrados a poner límites y a priorizarnos a nosotros mismos. El próximo punto es que tenemos que confiar a nosotros, porque ya vamos a ir pudiendo, sin apuro alguno poco a poco. Tenemos que entender que este proceso es paso a paso, y que tenemos que empezar a poner límites bien, bien chiquititos como marcar por ejemplo un horario en el que nos queda bien a nosotros o en una decisión de adondir a comer bueno propongo a dónde yo si quiero ir o a dónde no quiero ir o en una relación ¿no? ¿Qué cosas si quiero y cuáles me hacen mal? Y el último punto acá como recomendación es que ver con empezar a quitar de nuestras

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cabezas la falsa creencia de que si pones límites sos un egoíste.

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