meta_pixel
Tapesearch Logo
Log in
Relatos de la Noche

7 Relatos para NO Dormir del Miedo

Relatos de la Noche

Sonoro

Fiction, Drama

4.92K Ratings

🗓️ 10 February 2026

⏱️ 33 minutes

🧾️ Download transcript

Summary

En este episodio de Relatos de la Noche, la comunidad comparte siete historias profundamente perturbadoras. Relatos que ocurren en barrios tranquilos, casas familiares, caminos solitarios y bosques donde algo observa sin ser visto.

Escucharás encuentros imposibles, presencias que se manifiestan a través de voces, miradas o silencios, y recuerdos de la infancia que nunca terminaron de irse.

Algunas de estas historias son breves, otras más largas, pero todas tienen algo en común: dejan una sensación difícil de sacudir. Te recomendamos discreción. Este episodio no es apto para escuchar con niños alrededor ni para personas sensibles.

Si decides quedarte, hazlo sabiendo que estas historias no buscan asustarte de inmediato, sino acompañarte… hasta que ya no puedas dormir. Apaga la luz. Ponte cómodo. Estás escuchando Relatos de la Noche. 

 

 —

📖

Ya puedes conseguir nuestro libro en librerías físicas y digitales. Búscalo en tu tienda favorita o sigue el enlace para

México: https://www.amazon.com.mx/Relatos-noche-Uriel-Reyes/dp/6073836201/

España: https://www.amazon.es/Relatos-noche-Novela-Uriel-Reyes/dp/8410442205/

Chile: https://www.buscalibre.cl/libro-relatos-de-la-noche/9789568883270/p/64600265

 

See omnystudio.com/listener for privacy information.

Transcript

Click on a timestamp to play from that location

0:00.0

Lo que estaba ahí adentro es lo más horrible que mis ojos han tenido frente a ellos en toda mi vida. Una cabeza, una cabeza humana moviendo la boca, hablando me, hablando me a mí. En esta ocasión comunidad van a escuchar 7, 7 relatos sumamente macablos que no quiero que les falle a su gestionar. Son algo fuertes, son gráficos y este es uno de esos episodios que preferiría que no No escuchuchen ese niño alrededor o si son sensibles. No pasa nada si este no lo escuchan, no seamos en el siguiente. Si decidin quedarse estamos juntos en esto, y poco a punto de iniciar. Estás escuchando relatos de la noche, 5, 4, 3, 2. La siguiente es una historia que intenté olvidar por mucho tiempo, nunca lo logré. La he compartido en pocas ocasiones, cre en un barrio cercano la aeropuerto de Monagua y Caragua. En ese entonces era todavía más oritario que ahora. Un barrio tranquilo, ya sin más movimiento que el de quienes vivíamos ahí, en casas pequeñas y humildes, cercanos al lago Jolotland. Yo me contaba con chicos un poco más grandes que me llevaban a jugar Facebook. Me lo pasaba con ellos porque además no había más niños de mi edad al mucalle. Por eso tuve que aventurarme con ellos tanto tiempo, tantas veces, cuando cien cosas de mayores, como buscar en casas abandonadas cualquier cosa que se pudieran llevar. A veces recorriamos kilómetros caminando siguiendo la orilla del agua para ver que nos encontrabamos. En una de esas salidas, una noche que se amase calor que de costumbre, cuando nos íbamos cuenta ya se nos habia hecho muy tarde, casi daban las diez. A mí ya se me había pasado por mucho mi hora de volver, y aunque estaba lejos y me daba miedo hacerlo solo, solo, tenía que regresar cuanto antes porque sabía que me iba a ir mal si llegaba a casa mi papá antes que yo. Mi mamá estaría muy preocupada por mí, y eso me importaba claro, pero si mi papá llegaba y no me encontraba ahí, no tenía idea de cómo iba a reaccionar. Ni conmigo ni con mi mamá, que me dejaba contar con mis amigos, con la mal influencia de ese a mi padre. Por eso empieza a correr hacia las calles oscuras con llegue a un terreno grande, cercado con puas. En medio había una casita que me daba miedo, y que mis amigos decían que habían revisado alguna vez, pero nunca habían vuelto a entrar. por lo apurado que iba decidís saltar la cerca, cortar camino por ese terreno, lo que fuera por ganar unos minutos. ¿Qué un día me ocurrió frente a la casa? Algo me habló, Les cuché una voz.

3:54.0

Una voz extraña que no alcanzaba entender.

3:58.0

Hasta el día de hoy no sé por qué me detuve. Algo no estaba bien conmigo.

4:00.0

No tenía control de mí. Pau un paso de la entrada. Había una maleta muy vieja de cuero. Tuve la necesidad de ver ahí. Como si fuera en contra de dinero o algo así. Recuerdo que mi cuerpo se movió solo hacia enfrente, Como si ya no lo controlara yo. Me da ser que hacía la maleta. La bría. ¿O qué os tu? ¿O qué os tu? Lo que vía ahí dentro, es lo más horrible Que mis ojos han tenido frente a en toda mi vida, una cabeza, una cabeza humana moviendo la boca, hablando me, hablando me a mí, tí dos pasos atrásica y las piernas se madoblaron, sentí que no podía respirar, El calor de la noche era insoportable, y mientras seguí escuchando la voz dentro de la maleta, escuché dos más acercándose. Era en Randa, le gusté, dos de mis amigos, que habían decidido regresar conmigo para cuidarme, que habían alcanzado a ver entrando al terreno.

5:25.0

Le señaleve la maleta, se asomaron. Como pudieron me levantaron y me llevaron caracando a salir de ahí, hasta que puse caminar, hasta que me respondieron las piernas. Me llevaron a casa y cuando un papás alvenojado se echaron a correr. había salido furiosoioso y con un bat. Y por como llegué, pensó que iba borracho o algo así. Y siempre esperaba lo peor de mis amigos. Creo que me dio una cachetada. No lo sé. No podía dejar de pensar en lo que había visto. No podía dejar de repetir que estaba hablando. Que esa cosa me estaba hablando. De alguna forma le explicaba mi papá lo que vi, en donde me debe haber visto tan mal que fue a comprobar que fuera cierto. La policía llegó pronto, lo que vi era real, pero tenía mucho tiempo ahí, ya casi no quedaban más que huesos, dijeron que mi magiene que me hablaba, pero yo recuerdo que pude ver sus ojos, que la vi moviéndose, que vi los labios morados, moviéndose, hablando-me. Yo recuerdo lo que escuché. Es de las pocas memorias que no extraño de mi bella ni caragua. Estamos en quinto y sexto de primaria, mis dos primos y yo cuando los dejaron en su casa esa noche. Mi espapas me habían despertado, me dijeron que teníamos que irnos. Llegamos a la casa de mis primos y me dejaron ahí, ellos ya me esperaban. Mi espapas y los uyos salieron de prisa, diciendo que tenían que recoger algo muy importante, que nos preocupáramos, que pronto estarían de vuelta. Yo hiben la misma escuela que mis primos, así que nos habíamos visto apenas unas horas antes. Estábamos muy cansados, pero no sé por qué no nos podíamos dormir. Estamos ahí nada más fiendo la tele, simple ticar. Teníamos una sensación extraña, como si algún malo estuviera pasando. De verdad, como si algo se estuviera cercando a nosotros, una sensación extraña en el pecho, en la espalda, mi cuerpo no dejaba de temblar. Luchamos golpes lentos en la puerta, muy lentos, casi como si fuera un eco, no como cuando toca alguien que conoces. Lo peor fue que tocar una en la puerta detrás en nosotros, la puerta de la casa. Su jardín era grande y tiene una verdad alta que no dejaba haber nada a la calle, así que alguien estaba dentro del patio. Mi primo más grande se asumó por una de las ventanas, pero no alcanzaba haber nada. Empezamos a dudar de si, en realidad, lo habíamos escuchado ahí, si no, si no, lo habíamos imaginado, usieron un sonido lejano que pareció escucharse dentro, pero no nosotravíamos abrir, no iba a hacerlo, parecía no haber nadie, nos usó vamos por debajo de la puerta y no se veía nada, tengo que decir que mis dos primos en ese entonces estaban un poquito pasados de peso, así que me ofrecías salir por la puerta detrás, rodear el patio corriendo, y confirmarse había alguien ahí afuera o no. Tuve que convencerlos, todos tenemos miedo pero en ese momento ya me estaba convenciéndome y mismo de que había sido mi imaginación, de que no había nada raro. Salí por la puerta trasera, y dos primos se quedaron ahí, esperando como para no dejarme por completo afuera a mi solo. Avancí unos pasos, solo unos pasos, cuando había algo en una de las ventanas laterales, alguien se estaba somando a la casa, lo que voy a describir es 100% lo que vi, era una mujer de negro, pero el vestido era una especie de redadera de tiras negras que le salía de la cabeza, se de vía como pesada y volteó, me miró lo único que puedo decir es que era como... Como una calavera, con pedazos de piel, aun escondidos entre los huesos. Vite, crece muy fuerte, uno de mis primos mejaló de la mano para metererme y los tres nos pusimos a chorar. Me preguntaban que había visto afuera, porque ellos gracias a Dios no alcanzaron a verla. Yo les decía que una señora sonmandos a la casa. Dejera un portalefono, una señora que vivía cerca. Y me acuerdo muy bien como mis primos le decían, una bruja, una bruja, una bruja se quiere meter. Yo sabía que era algo peor, podía sentirlo. A los pocos minutos llegaron dos decinas y salimos rápido corriendo con ellas a la calle. Un entro a revisar pero no encontró nada a dar en el patio. No nos creía lo que escuchamos. No nos creía en que alguien se quería meter, y eso que no les dije como se veía. Mi mamá llegó a casa unas horas después. Nos dio una noticia terrible. Mis abuelitos habían muerto. Luego pasaron los días y nos enteramos que ellos mismos solo habían decidido. Vólico no se supercía, se encerraron y abrieron las chaves de gas. Fue algo que devastó la familia como suele suceder. Todos sentíamos que pudimos haber hecho algo más. Que pudimos decir algo más, pero no lo hicimos, no a tiempo. Los abuelos habían dejado mucho de la familia, cada vez más, hasta ese momento. E esa noche y en la casa de mis primos, yo sé que fue lo que vi, y ustedes también de venir a imaginar lo. Es una visión aterradora pero de mismo

12:06.2

tiempo cuando me volteo a ver, no sé, también sentí una muy extraña calma. Es lo más cercano que estados de la muerte. Hola comunidad, me llamo Marisol y quiero compartirles una historia. Nunca me gustó dejar a mi hijo dormir fuera de casa cuando era pequeño, pero esa vez no vi nada de malo. Era en casa de su primo, de la familia de la esposa de mi hermano y yo confiaba. Él tenía como 10 años. Se tía cuando estábamos ahí, él andaba muy inquieto, ansioso pero de buen humor. El anoche lo dejé cuando me pidió permiso para ser piñamado con su primo. Y hermano no estaba ni los papás de mi cuñada. Solo ella y su niño, así que sentí que era una buena idea para que no estuvieran solo en una casa tan grande.

13:05.0

Le di un beso, le dije que se portara bien y yo me regresé a casa tranquila. No sentí nada raro, nada que me advirtiera que algo iba a pasar. A la mañana siguiente muy temprano me hablo me cuñada. No les escuché como cuando algo grave pasa pero tampoco sonaba normal. Me dijo que fuera por mi hijo, que mejor pasar por él y yo salí en ese momento. Cuando llegué lo vi sentado en la cocina, con una tasa de leche con chocolate frente a él. No estaba llorando, pero se le notaba algo extraño en la cara. No me miraba directamente. pregunté se había dormido bien y me dijo que sí, pero lo dijo como dando. Mi cuñada me llevó otro cuarto para hablar conmigo y cerró la puerta. Me preguntó si mi hijo caminaba dormido, le dije que no, que nunca lo había hecho. Entonces me contó lo que había pasado. Tijo que en la madrugada cuando fue revisar a los niños, no encontró a mi hijo en el cuarto donde lo habían costado. Tensó que se ha beído con su primo pero tampoco estaba ahí, lo busco por todos lados. Hasta que abrió el único cuarto que nadie saben esa casa, ahí estaba mi hijo, dormido en la cama. Yo conocía la historia de ese cuarto, sabía perfectamente cual era, sabía que no se usaba y sabía por qué. El ser a la habitación de su hermana, de la hermana menor de mi cuñada, una joven que había muerto de un paro cardea con mientras hormía, algo sumamente extraño para una chica de 17 años. La cama seguía ahí, nadie la movió nunca, nadie entraba ya ni siquiera para limpiar. Le pregunté a mi cuñada si alguien había metido a mi hijo ahí, si era una broma de los primos y alguien se había equivocado, pero me dijo que no, que nadie había llegado, que sólo ella se levantó en la noche. Cuando bleco mi hijo me dijo algo que hasta hoy me cuesta repetir, me dijo que despertó en esa cama, que sabía que no era la suya, que el cuarto era distinto, que olía raro. Me dijo que escuchó a alguien respirando, a alguien que estaba costada junto a él, pero no grito, no se levantó ni pido ayuda. Me dijo que sentía que si se movía, algo iba a pasar. que me había hablado así, nunca parecía un adulto describiéndome todo. Nos fuimos en mediatos, tardamos mucho tiempo en volver a visitarlos ahí. Durante años me iba convenciendo de que ves eso una pesadilla, algo que su mente inventó, Pero algo que yo misma qu creer, pero con los años, mi hijo me confesó algo más, me dijo que esa respiración no se sentía amenazante, que no era violenta, que era tranquila, como la de alguien que ya estaba acostumbrado dormir ahí. De ese entonces, incluso ahora que tiene 18 años, antes de dormir, pasó a ver que este bien, que ya esté dormido desde la puerta de su cuarto, solo para asegurarme de que no haya algo acostado junto a él. Comunidad recuerden enviarme sus historias al correo mi relato de la noche a robachimael.com para leerlas y si se puede contarlas lo antes posible. Recuerden que no hay ningún otro que en el donde subamos historias, ni uno, nada, todos los que les salgan con variaciones de nuestro nombre aquí en Tik Tok, los que se escuchen con mi voz contando historias que son las mismas que ya se contaron aquí pero con otro nombre evidentemente son piratas, por favor pasen la voz, sobre todo porque estamos viendo que piden dinero, que piden donaciones,

17:26.0

dicen que para seguir creando contenido, pero recuerden que en relato se la noche jamás, jamás, jamás vamos a pedirles algo así, jamás vamos a pedirles donaciones de ningún tipo. pero déjenme decirles que si hay otro proyecto, aunque no es sobre historias, se trata de el

17:47.2

videoclub de Medianoche, un podcast donde participo hablando de nuestras películas de terror favoritas. En ese proyecto, si vean a seguirnos, les voy a dejarle enlace en la descripción y cuéntennos cuál es su película favorita. Por ahora continuamos con más historias esta noche. Hola comunidad, prefiero no decirme nombre, pero quiero contarles algo que pasó en familia y que hasta hoy seguimos comentando cuando llegamos a reunirnos. Mi papá murió de manera muy repentina, no fue un hecho violento pero sí en esperado. Un accidente en su camioneta en una noche de lluvia. Cuando nos avisaron, todo se volvió confuso. Llamadas, llanto, gente llegando a la casa, decisiones rápidas. Esa noche nadie durmió. Mi mamá, mi hermana y yo nos quedamos en la casa, esperando que amaneciera para ir a la funeraria y empezar con los trámites al velorio. Quien haya tenido que pasar por eso sabe que las muertes también conllevan mucho papeléo. A veces la gente ni siquiera se del tiempo de sufrir por estar haciendo los trámites necesarios. Eran como las tres y media de la mañana cuando son el teléfono de la casa, el teléfono fijo. Es su llerarraro porque casi nadie tenés el número y si si ya nadie llama paí. Pero mi mama contestó pensando en algún familiar que acabara de enterarse.

19:25.0

Yo le estaba viendo y no dijo nada al principio. Sólo sé que te escucha. Después, dijo, bueno, yo estuvo unos pasos de ella y podía escuchar perfectamente lo que salía de la auricular. No había poses de ruido, solo una respiración.

19:48.0

Lenta, profunda, como la de alguien dormido. Y mamá volvía a decir, bueno, y la respiración sigue igual, constante, sin aporarse. Pensamos que era una broma, alguna amigo que no no sabía que decir, algo familiar marcando porarse. Pensamos que era una broma, algún amigo que no sabe a qué decir, algo familiar marcando por error. Y mi mamá colgó. El teléfono volvió a sonar casi del mediato. Esta vez con tu estalló, no dije nada, solo escuché. Era la misma respiración. No sonaba mal y y es que no son abajitada, tampoco mecánica. Era normal, demasiado normal. Como si alguien simplemente tuviera el teléfono cerca mientras ormía. Corgué. Desconnectamos el teléfono de la pared. Nos miramos de los tres indecirnada, no comentamos lo que sentimos, en ese momento teníamos otras cosas en la cabeza. Pero unos minutos después, el celular a ti mi mamá vibró, número es conocido, conté estou pensando que era de la funeraria pero nadie habló, y la respiración volvié a escucharse. Mi mamá colgó y dejó el teléfono sobre la mesa como si le quemara. La mañana siguiente mientras revisabamos que en dientes mi hermana notó algo. El número que había llamado el celular estaba guardado en el teléfono de Inmo Ma. No con nombre, sólo con un número, pero reconociimos que era el número de mi papá. El mismo que llevaba año susando. De el mismo que estaba pagado desde que murió. el mismo celular que estaba en ese momento dentro de su chamar en algún lugar de la funeraria. Tensamos que puede ser un error del sistema. Algo técnico, alguna llamada programada, algo así, algo que no entendíamos. Pero ese número volvió a marcar una vez más. minutos antes de que empezar el velor. Ahí, ahí es donde puedo asegurar que nadie más tenía separato, donde me quedó claro que nadie más lo está usando para llamar, porque ya lo teníamos nosotros, porque en ese momento ya la habíamos dejado en mi casa. No nos atravimos a contestar esa última llamada. Hola comunidad de relatos, esta historia nos muy larga pero espero les entretenga. Cuando tenía 17 años murió mi abuela, pasaron más de 15 años desde eso y la casa que dos cerrada mucho tiempo, nadie entraba más que para limpiar de vez en cuando hasta que finalmente le empezó a usar mi mamá. Un día ayudándolos a carcosas viejas, encontré una caja con fotografías y un rollo sin revelar. Era un rollo antiguo de esos que ya casi no se usan. De una marca que dejó de existir a ese tiempo. No tenía fecha ni anotaciones. Solo estaba ahí, usado. Lo llevé a revelar por curiosidad. Para empezar no creía que aún se pudiera y si si no creía que siquiera conservando las fotografías que se tomaron. No esperaban nada importante pero cuando vi las fotos que salieron, algo no me gustó desde la primera. En todas aparecía una mujer de espaldas. No era la misma foto repetida, eran distintos lugares en la casa de mi abuela. El pasillo, la cocina, el comedor, el patio. La mujer salía siempre de espaldas, siempre con un vestido negro. La mano izquierda levantada un costado y la derecha seajo con dos dedos estirados. La postura es exactamente la misma en todas las fotos. No se le veía la cara, nunca. La luz era mala, como si las fotos se hubieran tomado de noche. La última fotografía fue la que me hace rara se me hizo. Era una ventana que da la jardín, nada más. La reconoci de media tupeo, en esa imagen no había nadie. Solo la ventana abierta de noche y la oscuridad afuera, nada más. Tías después fui a esa casa, a visitar a mi mamá que ahora estaba ahí, estaba noche siendo cuando pasé por el pastillo donde está esa ventana, sin saber por qué me detuve, me quedé mirando ser jardín. Por un segundo creíver la misma figura, la misma silueta, pero ahora de frente, en el jardín, no disinquí el rostro, no disinquí nada, solo sentí que alguien estaba ahí. prendí la luz de afuera de inmediato, no había nada. El jardín estaba vacío.

25:27.6

Nunca entendí quién era la persona que aparecen esas fotografías.

25:32.4

Nadie en mi familia recuerda alguien así.

25:35.4

Nadie reconoce el vestido ni la postura.

25:39.1

No sabemos quién es, pero no queremos volver a verla nunca. Ese historia es anónima por razones que ya entenderán, y es que involucro unas armas que mi papá tenía sin permiso en casa. Habien sido de mi abuelo, que en el rancho las necesitaba, un escopeto y en pared de rifles, pero en papá ni siquiera se acordaba del rancho. Eso sí, le gustaba casar. Nos íbamos a la sierra y ya que nos adentrabamos en caminos de terrasería, después de un par de horas sacamos las armas de donde las escondía en su carro y no sí vamos a casar. Bueno, casar es un decir, porque nunca le dimos a nada, supongo que las miras ya estaban dosidas o que éramos así de malos. Pero lo que quiero contar le sucede en uno de esos viajes que se casería con mi padre, cuando ya habíamos llegado un punto de la sierra que nos gustaba mucho, de donde se veía todo el camino, se veía la ciudad, se veía donde dejábamos el carro, y justo ahí vimos que una patrulla llegó, y se estacionó el lado del carro, como si lo estuvieran revisando. Nos preocupamos claro, era el legal ir a casar, tener las armas, así que decidimos esperar un rato antes de volver, para no tener que dejar las armas ahí escondidas. Con suerte los policías irían en un rato, pero pasaba el tiempo y no lo hacían. Desde tan lejos solo veíamos los dos carros, en ese camino de tierra en medio de la nada. No distinguíamos que hacían los policías, pero era como si se imaginaran que estábamos haciendo y hubieran decidido esperarnos. Cuando se hizo de noche por fin se afueron y en cuanto lo hicieron intentamos bajar rápido, iba a ser muy difícil encontrar el camino de vuelta así. La ramando solpeaba en la cara, perdimos el sendero por lo que subimos, sólo caminábamos y caminábamos en la dirección en que pensábamos que estaba el coche. De pronto, mi papá aquí va frente a mí, yo alco a lo lejos, alguien que caminaba hacia nosotros. Los policías, claro, seguro habían decidido reabuzcarnos. Mi papá vion árbol con nosotros, lo suficientemente grueso para que no sostuviera

28:06.1

los dos. Preguntó si creía poder treparo y le dije que sí. Y lo hicimos. Lo subimos tan alto como pudimos. Mi papá me dijo que subieron poco más, pero ahí sentí que la rama en donde estaba, estaba punto de quebrarse y mi papá intentó sostenerla. En ese momento escuchan aos que iban caminando debajo de nosotros. Nos quedamos en completo silencio, mirándose abajo. Había a una llena, por eso alcanzamos a verlos. no eran policías, les curo que por debajo de nosotros iban caminando cuatro figuras, arrastrándolos pies. Se veían literalmente como salidos de las tumbas, sus cranes comidos por el tiempo, sus ropas, su piel, podr vida. Los recuerdo como esas películas que yo veía de muertos y fientes. La adrenalina era tal que no me desmayé del miedo y en cuanto se alejaron bajamos con cuidados de no ser ruido para continuar hasta el carro que ya estaba cerca. Cuando llegamos a él, mi papá manejo en silencio. Y luego me preguntó qué vi, qué vi yo. Le dije, y eso me muestra como si hubiera esperado que yo no lo subiera visto. Le pregunté qué eran. Me dijo que no sabía. Yo nunca vea visto un fantasma, serán así, me pregunto sin esperar una respuesta. Cuando llegamos a casa le platicamos a ima mano nuestra aventura. Como nos quedamos ahí etrapados hasta la noche, pero no mencionamos las cuatro figuras en el bosque, lo que vimos desde el árbol. Esa es una historia que siempre fue solo de mi papá y de mí, porque nadie iba a creernos, y la comparto hoy con esa misma sensación aquí, de que nadie lo hará, y está bien, ni siquiera yo entiendo que fue lo que vimos en el bosque. Esto es el recuerdo este caranillo, pero durante mucho tiempo pensé que era algo que mi cabeza había inventado. Vivíamos en una quesita pequeña, en una que yaila del poblado de Martínez o Minges, Zacatecas. Por las noches antes de dormir, mi mamá pagaba a las luces y yo me quedaba un rato viendo por la ventana del cuarto hacia la calle detrás. Detrás en nosotros había un baldío. La veces, aunque fuera tarde, veía un señor sentado en la banqueta, justo frente al terreno del tío detrás de nuestra casa. No hacía nada, no hablaba con nadie, ni se movía. Solo estaba sentado, con los brazos apoyados en las piernas mirando al frente, como sea nosotros. Para mí era algo normal, parte de la calle, como el poste de luz o largo de la esquina, pero una noche le pregunté a iba a pa quién eres el señor, y mi papá se quedó callado. Mi mamá volvió a verlo luego me miró a mí, me preguntó de qué hombre estaba hablando. se señalé en la banqueta desde mi ventana, ahí donde siempre se sentaba. mis papás se miraron entre ellos, y papá me dijo que me fuera la cama, que ya era tarde. Y al día siguiente le pregunté otra vez a mi mamá, pero me dijo que no volviera hablar de eso y no lo hice, vez en cuando lo volvié a ver pero ya nunca dije nada pasaron los años, dejé de verlo, creci, nos mudamos ya de adulto una tarde regresé esa calle con mi mamá porque ahí se quien mis tías nuestra casa seguía ahí muy descuidada por la familia que había llegado a ellas después de nosotros. Le pregunté a mi mamá, ya sin rodeos, por el hombre que se sentaba en la caída atrás por las noches. Né mi mamá suspiro, y me dijo que ese señor se había muerto tropellado, ahí sentado, muchos años antes de que yo naciera, que un vecino borracho perdió el control y se subió a la banqueta donde se sentaba ese pobre señor. Lo vi mucho tiempo, lo vi muchas noches, fue sin saberlo, el único fantasma que visto en mi vida.

Please login to see the full transcript.

Disclaimer: The podcast and artwork embedded on this page are from Sonoro, and are the property of its owner and not affiliated with or endorsed by Tapesearch.

Generated transcripts are the property of Sonoro and are distributed freely under the Fair Use doctrine. Transcripts generated by Tapesearch are not guaranteed to be accurate.

Copyright © Tapesearch 2026.