El impacto del marketing en la medicina | Pablo Santa Cruz
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🗓️ 4 June 2020
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| 0:00.0 | ¿Qué impacto tienen el marketing y los conflictos de interés en los médicos y en cómo nos atienden? Bienvenidos al podcast de Teden Español, Soy Charriga Rullski. El médico cirujano Pablo Santa Cruz, el fundador de la ONG, médicos sin marcas. En su charlante de XUTF-C-MN Chile nos explica cómo el marketing de la industria farmacéutica influye en los médicos y en nuestra salud. Musía que la diferencia entre las ratas y las personas es que cuando una rata no encuentra la salida, no determinado extremo del abierinto nunca regresa a ese lugar. Es decir, algo ahí en nuestras mentes que nos hace de algún modo más difícil el aprendizaje de lo que puede resultar incluso animales menos inteligentes, o que nos hace tal vez más propensos a repetir los mismos errores a lo largo de nuestra historia personal y colectiva. Los seres humanos tenemos esa extraña tendencia a tropezar dos y más veces con la misma piedra. Esta historia es la historia de la repetición de un error. A mediados del siglo XIX, gran parte de las mujeres que daban a luz, morían poco después del parto, víctimas de una enfermedad de causa totalmente desconocida en ese entonces, llamada Fiedere por Peral. No se conocía aún la existencia de las bacterias ni había ninguna comprensión acerca de las enfermedades infecciosas. Hasta que un médico obstetra que trabajaba en el hospital general de Vienna y que se llamaba Ignacio Semelbaise hizo un descubrimiento notado. La maternidad donde él trabajaba se componía de dos pavillones, pero en uno que era atendido por médicos y estudiantes de medicina, la cantidad de mujeres que morían de fiobre porperal, era mucho mayor a la del otro pavillon que era atendido por matronas, y él tras mucho observar y pensar. Se dio cuenta de que la clave para explicar esta diferencia debía estar en el hecho de que los médicos y los estudiantes además de atender parte hacia así a las autopsias, a las pacientes que fallecían principalmente de Fiori Puerberal, cosa que las matronas no hacían. Y llegó la conclusión de que eran ellos los que transportaban algún tipo de contaminación en sus manos desde los cuerpos de la sala autopsias hasta las pacientes causándoleole la enfermedad y muchas veces la muerte. |
| 2:25.3 | Seme el país propuso entonces que propuso la norma de que todos en el pavallón de médicos se lavarán las manos con agua creorada antes de examinar a las pacientes y logró de esa manera reducir drásticamente la mortalidad. Su colegas, sin embargo, fuera por arrogancia, antipadía personal o por un apego malzano a otras teorías sobre la fio de reporteral. |
| 2:25.0 | Desestimaron sus observaciones y sus demostraciones, marginaron a Semelbaes, que terminó muriendo en la miseria, y volvieron a su práctica habitual de trabajar con las manos contaminadas, práctica que se mantuvo por muchos años más y que cobró muchas vidas humanas. la innovación de Semel, ¿váis? No era fácil de asimilar. Así de referencia a un problema que no era evidente a simple vista. Y obligaba a un cambio que no solamente era incómodo y pedioso para los médicos, sino que además los obligaba a admitir que habían estado cometiendo un descuido. Los médicos de hoy estamos expuestos a otro tipo de contaminación, también en cierto modo invisible y también peligrosa. No me refiero ya a la contaminación de las manos por gérmenes, sino a una particular forma de contaminación del juicio clínico, de la evaluación que yo como médico apoyaba en mi experiencia, en mi entrenamiento y en el estudio de la evidencia científica disponible, hago de la situación clínica a la cual me encuentro enfrentado y de las posibles formas de abordarla y manejarla en beneficio del paciente. Y la gente contaminante al que me estoy refiriendo es el marketing, principalmente de la industria farmacéutica, pero también de la industria de los dispositivos médicos y de la industria de alimentos. Marketing que busca, obviamente, que nuestras decisiones clínicas apunten en la dirección de sus propios intereses comerciales, los que no necesariamente coinciden y que de hecho, con frecuencia no coinciden con el interés de los pacientes. La industria farmacéutica gasta en promoción en incentivos a los médicos el doble de lo que invierte en investigación y desarrollo de no 8 también. Los laboratorios no solo manipulan y ocultan parte importante de la evidencia científica para proteger sus ventas como nos consta, sino que además encargan de educar a los médicos a través de múltiples sentancias de formación continúa que ellos auspician y regulan con la ayuda de líderes de opinión, especialistas prestigiados a los que ofrecen atractivos honorarios y mayor prestigio por dictar ante sus colegas conferencias promocionales, supuestamente educativas, muchas veces con de abusitivas y contenidos entregados por el propio laboratorio y muy amenúo acompañadas por una rica cena en un muy buen hotel orresturan. Estos expertos suelen ser los mismos que han ido instalando en medicina, una cultura, una concepción farmacocéntrica de la salud física y mental, promoviendo recomendaciones que apuntan a tratar a cada vez más pacientes con cada vez más medicamentos para alteraciones cada vez más leves de su presión arterial, su glisemia, colesterol, densidad o sea, o para variaciones cada vez más circuntanciales de sus estados de ánimo, de sus rendimientos colar o de la capacidad para mantener sequietos y concentrados. La influencia de la industria no se empuja hacia la sobremedicalizaciónización, el sobrediagnóstico, el sobretratamiento y la asignación irracional de recursos. Además de financiamiento de la educación, del esparcimiento de las degustaciones culinarias y del turismo de los médicos, los laboratorios gastan enormes sumas de dinero en una campaña de persuasión personalizada mediante la visita sistemática a los médicos por parte de visitadores médicos. Cuida misión, la cual llevan a cabo en forma profesional y efectiva, es influir sobre las recetas de los médicos mediante la entrega de información sejada que exagiera los beneficios y omítulos riesgos de los médicos. Junto con obsesios, muestras médicas, invitaciones, simpatías, al algo, conversación en lo que con frecuencia suele ir tomando con el tiempo el aspecto de una relación amistosa o pseudo amistosa. Este gigantesco aparato de marketing de la industria farmacéutica permite generar altas tasas de prescripción para sus nuevos productos, incluso para esa mayoría de nuevos productos introducidos al mercado con bombos y platillos que a la luz de la evidencia científica no constituyen realmente una avance respecto de medicamentos más antiguos, más económicos y mejor conocidos. La promoción instala en la imagen de un nuevo medicamento, ventajas muchas veces inexistentes o simplemente irrelevantes. Yojo que los nuevos medicamentos son justamente aquellos respecto de cuyos riesgos menos sabemos. Y cuando la promoción funciona, incitando el entusiasmo y adormeciendo la cautela y el escepticismo necesario y saludable, el el error puede alcanzar proporciones catastróficas. Este medicamento comercializado en Estados Unidos como Vaiox y en Chile como SEOS, SEOX, es una antiinflamatorio que gracias a un potentísimo trabajo de marketing del entuseanmo colectivo de los médicos, se transformó en un espectacular éxito de ventas a comienzos de la década del 2000. Durante el periodo que logró mantenerse en el mercado, provocó unos 140.000 ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares solo en Estados Unidos, matando a 55.000 americanos y dejando con secuelas a muchos más. Esto es 14 veces la cantidad de muertos que provocó el atentado a las torrejimelas. Y el laboratorio fabricante no solo incentivó fuertemente su uso de mil maneras, sino que además ocultó los datos que mostrán su peligrosidad. Este es un caso emblemático por la magnitud de la catástrofe, pero hay una larga lista de casos semejantes. Tal como los girmenes en las manos de los médicos de la matemía de biena. La presencia infecciosa del marketing en nuestros propios criterios de decisión |
| 8:05.4 | no es evidente a simple visto. en las manos de los médicos de la matemía de Viena, la presencia infecciosa del marketing |
| 8:26.4 | en nuestros propios criterios de decisión |
| 8:28.3 | no es evidente a simple vista, |
| 8:29.9 | al menos no para nosotros mismos. |
| 8:32.6 | Somos ciegos a los efectos inconscientes subliminales |
| 8:36.6 | de estrategias de propagandia y persuasión altamente sofisticadas. |
| 8:40.4 | Y tendemos a creer entonces |
| 8:42.4 | que esas estrategias podrán influir al resto, |
| 8:44.9 | pero no a nosotros mismos. Esto es lo que se conoce como ilusión de invulnerabilidad. Un ejemplo simple, todos sabemos y los políticos saben de sobra que la cantidad deletreo con que un candidato tapice su distrito tiene un impacto directo sobre su nivel de votación, pero cuántos de ustedes se sienten personalmente influidos por esos letreros a la hora de tomar una decisión. En el caso de la profesión médica sabemos por encuestas que los médicos creen en general que el marketing puede influir sobre las recetas de sus colegas, pero no sobre las propias. La evidencia, sin embargo, muestra que tanto las creencias de los médicos sobre los medicamentos, como sus prescripciones, muchas veces se acultan más a los dictados de la propaganda que a los datos científicos. La evidencia que no viene sino a confirmar lo obvio, porque si la promoción no fue eficaz, la industria farmacéutica no seguiría gastando las cultidades ciderales de dinero que gastan en promoción. Ahora, ojo que de lo que estamos hablando es de un fenómeno de seco inconsciente instalado en la mente del médico, que es algo muy distinto de los casos de corrupción, consciente y deliberada, que sabemos que existen pero que son claramente minoritarios. Los obsesios del industria son efectivos mayoritariamente, no porque corrompan al médico, |
| 10:05.1 | sino porque lo influyen inatverteidamente. La característica esencial de estos obsesios, dice Michael Oldani, antropólogo y explicitador médico, es que son sobornos que no son considerados sobornos y activan una norma social implícita, pero fundamental, llamar reciprocidad, que nos inclina a ayudar y tendré una mano a los que nos han ayudado y nos han sentido una mano. Los datos duros, lo que muestran es que los médicos, por ejemplo, que tienen un mayor contacto con visitadores, tienen una tendencia a recetar más medicamentos, medicamentos más nuevos, tienen una mayor disposición a recetar un medicamento que no está clínicamente indicado por ejemplo, si un paciente lo solicita y tienen a recitar medicamentos más caros, aún cuando no ofrezcan ventaja sobre otros más económicos. Cuando una persona se expone la influencia del marketing, digamos, una marca de sodorante o zapatillas, ella asume finalmente con su decisión los costos y riesgos que ese influente se implican. |
| 11:05.6 | Cuando un médico se expone a la influencia del marketing y los incentivos de industrias interesadas en sus decisiones clínicas, los costos y los riesgos los asumen sus pacientes sin ningún poder de decisión y hablamos de costos y riesgos a tomar relevante que lo ha implicado en la elección de un desodorante o un par de sabatillas. |
| 11:04.2 | La medicina científica occidental constituye uno de los más espectaculares avances en la historia del hombre. Gracias a ella nos hemos beneficiado de cambios extraordinarios en nuestra calidad y cantidad de vida. La industria farmacéutica, que se ha protagonizado los casos más notables de mala conducta científica y comercial de el historias reciente, ha hecho ap aporte fundamentales a la base de la ciencia médica y debe continuar haciéndolos. No hay alternativas válidas a los principios del pensamiento científico para el desarrollo de la medicina, no necesitamos alternativas a la medicina científica, sino una mejor medicina científica, más causa, más transparente y más independiente. La mayoría de los médicos son personas honestas, reponsables y competentes que se interesan genuinamente por el que en estar de su paciente, pero hay un problema del cual no nos hemos hecho cargo de manera suficientemente reflexiva y eficaz. Y en médicos sin marca como múltiples organizaciones analogas en el mundo creemos que ya es hora, hora de vencer la tradición de negación en el Cremio Médico y de resignación por parte de los pacientes. Y hora de impulsar un nuevo estándar ético cultural ilegal para una verdadera antiseptia de adecuicio clínico. Hoy día, a ninguno de los presentes se le ocurriríaía encender un cigarrillo en este lugar. Eso gracias a un estándar ético cultural y legal que hace algunos años no solo no existía, sino que parecía inimaginable. Un estándar conquistado por quienes decidieron no seguir resignándose. Yo les invito a hablar con sus médicos de este problema. Hablantearles sus inquietudes, hagan preguntas sin temor en comodar, incómodo de encien necesario, pregunten por la evidencia tras la indicación, pregunten por alternativas más económicas, o menos a la moda, o no farmacológicas, y pregunten con toda calma por los conflictos de interés que todos tenemos el derecho a conocer. Confienen en sus médicos, pero confíen también en que tanto ellos como ustedes |
| 13:28.4 | podemos ser parte de un proceso de cambio, de mentalidad, de actitudes y de conductas. Porque los cambios que necesitamos que ocurran, esos cambios no se van a producir, son los. Gracias. También nos pueden dejar un comentario en la página de Facebook de Teden Español. Soy Charli Garbulski y los espero en el próximo episodio. |
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